Palabra y Sonido, conforman una Unidad inseparable.
La Música sin el Lenguaje es letra muerta.
Muchas incógnitas aparecerán alrededor del Arte, desde que la iglesia separó la Música de la Trilogía clásica: Poesía – Música
– Danza, a partir de la Edad Media. Estas disciplinas conformaron una unidad en la Antigüedad y prácticamente, lo podemos constatar y encontrar en todas las culturas primitivas del orbe. Recordemos que la
Música, no es un Lenguaje autónomo, ya que adolece de Gramática y Sintaxis propias y todas sus raíces estructurales y formales, derivan de las formas literarias y de la Poesía, esencialmente.
La Danza es subsidiaria de la Música y del argumento o guión de las coreografías.
¿Existe acaso un unívoco Lenguaje o Elemento que de verdad unifique las herencias artísticas de veinte siglos?
Será el Teatro, por contener la suma o reunión de Lenguajes, quien retomará y recuperará, a partir del Renacimiento,
la antigua práctica interdisciplinaria. La Música será solamente un reforzamiento y apoyo de la Danza y el soporte de la Ópera o del Drama en Música. Quien representa los fundamentos de
todo el Arte, de la Vida, de la Naturaleza y del Universo es el RITMO.
¿Qué aportes musicales significativos nos dejaron los diecinueve siglos anteriores, para poder seguir adelante; técnica y estéticamente?
Muy poco, o casi nada, pues la gran mayoría de creadores, recreadores, investigadores, críticos y músicos en general, no
se detuvieron a indagar los porqués de las Bases, Esencias y Fundamentos del Arte y de la Música. La respuesta y el error, los encontramos en esa segmentación y separación. La naturaleza Interdisciplinaria
antigua, conjugaba, no solo dicha Trilogía, sino que se ligaba a ceremoniales y rituales multidisciplinarios. Estas prácticas y ejercicios comunes de los antiguos, conjugaban siempre las diferentes disciplinas
en una Unidad. Siempre ha sido La Palabra, la fuente primigenia, pues posee ya: el sonido, la métrica, las alturas, los estados de ánimo, la dinámica y la agógica y desde luego, al supremo hacedor
e inter conector, de las partes en él Todo: EL RITMO.
La Trilogía: Poesía – Danza – Música, era concebida solamente como MÚSICA, entre los antiguos.
¿Acaso se modificaron o se cambiaron las Esencias, bases y fundamentos universales, de los Lenguajes de Arte en general, y los de la Música, en particular?
Desde luego que no, pero la Música sufrió limitaciones y reduccionismos en los albores de la Edad Media que la hicieron vaga e imprecisa, luego de su separación
de la Danza y de la Poesía.
Dos disciplinas de primer nivel de importancia por ser Esenciales, ocupan el más alto lugar en la Música: El RITMO y la MELODÍA.
¿Porqué no existen como asignaturas de máxima importancia en los conservatorios y escuelas de música y si se ven desplazadas por la simple métrica?
Sobre la Métrica, Phillipe de Vitry, hasta el Siglo XII, retomó las bases de los pies métricos de la Poesía griega, pero el Ritmo se quedó a la espera
de sus definiciones y precisiones por el resto de los siglos, hasta nuestros días.
Muchos, equivocadamente, le han llamado Ritmo a las métricas irregulares y a los cambios de compás, como en Igor Stravinski. La Danza, como varias otras disciplinas, iniciarán
su reconquista a partir del Renacimiento, pues fueron prohibidas durante la Edad Media, al igual que el tocar los instrumentos y que cantaran las mujeres. Esta visión retrógrada la impuso la iglesia junto a la
religión.
Stravinski transformó la regularidad métrica muy cuadrada, de los compases tradicionales, e incorporó una exuberancia orquestal, imbuido por la Danza contemporánea,
principalmente. De ahí que sus obras capitales sean ballets. Los argumentos de éstos fueron las guías que propulsaron su imaginación creadora y desde luego, que utiliza magistralmente el Ritmo,
pero los argumentos llevan ya implícita, estructura y Forma. Aún seguimos dependiendo de éstas bases, que vemos sustentadas en el argumento. Las Ideas, casi siempre estarán emparentadas con la Literatura
y la Poesía, pues sus Esencias persisten y serán siempre. Las Historias de la Música, muy poco aportan al respecto, pues adolecen de una visión retrospectiva y prospectiva, al desligarla del resto
de las disciplinas. Recordemos que la Música nunca será un lenguaje autónomo ni independiente, pues carece de Gramática y Sintaxis, mismas que toma de la Literatura y del Lenguaje articulado.
¿Qué justifica, fundamenta, une o cohesiona, a los distintos Lenguajes de Arte?
La Ley y los fundamentos universales del Ritmo, el cual es letra muerta en todas las instituciones y conservatorios, confundiéndolo, casi siempre, con el simple metro. No existen tratados sobre este elemento, en cambio, proliferan los de la Armonía,
que es un elemento desarrollado por dos y medio siglos en occidente y no es un elemento natural de la Música, pues sus dos y medio siglos de estilo y técnica, funcionaron básicamente en Occidente.
El Ritmo es el elemento de la abstracción total, cuyo parangón es equivalente solamente al de la Energía; universal, científica y filosóficamente hablando.
Musicalmente, habría que sumarle al Ritmo, el otro elemento Esencia; la Melodía, que es, como el rostro que se manifiesta, identifica y define. La Melodía muestra
las Ideas y sus diversos estados de ánimo, el resto son los elementos que desempeñan funciones de: adornos, vestimenta, acompañamientos y accesorios. Los rasgos melódicos, remarcan, épocas
y estilos, por medio de los Motivos y de los Temas.
Con la Melodía y el Ritmo, definimos las Esencias de cualquier lenguaje musical, sus simultaneidades hicieron aparecer: la Polifonía, el Contrapunto y la Armonía
en Occidente, pero en Oriente y las demás culturas, los procesos de Simultaneidad, son, muchas veces, de carácter interdisciplinario y difieren de los occidentales.
El paralelismo existente entre la Palabra y el Sonido es total, ambos poseen una línea melódica que en la Música, se amplía, tanto en el tiempo, como en el
espacio.
¿Qué permanece de las aportaciones musicales y artísticas del Siglo XX y de sus recurrentes crisis?
Hay una sensación general de vacío. Si nos centramos en la Música, diríamos tajantemente que del Siglo XX, no nos quedamos con casi nada, debido a la explosión
convulsiva de las vanguardias, la constante búsqueda en la exploración sonora, y la aparición e irrupción de la tecnología aplicada a la música en particular, especialmente, la depositada
en los osciladores electrónicos y el ordenador, que son precisamente, parte del primitivismo tecnológico, que no tiene respuestas, de ninguna naturaleza, a estas interrogantes de las Esencias. La Tecnología
fue en parte un gran distractor que no favoreció el abordaje cuidadoso de éstas.
El otro aspecto relevante fue el manejo e irrupción de la Experimentación.
Todos nos vimos envueltos en la vorágine de la velocidad, las vanguardias y la modernidad, que nos ofrecían, las nuevas herramientas instrumentales de la tecnología,
la música concreta, la electrónica y la música por ordenador, además del Teatro Musical y muy recientemente el Performance, que en realidad se maneja con muchas limitaciones y una carencia real
de conocimientos y bases profundas.
No vimos la realidad de la exposición contundente de Ideas, mismas que, a pesar de toda la tecnología, no se pudieron ubicar, alrededor del elemento que lo posibilita,
la Melodía. Antes bien, se le vio con desprecio y desdoro, señalándola entre los vanguardistas y experimentadores a mansalva, como vieja, y caduca. La deficiencia mayúscula del Siglo XX se encuentra
en el desconocimiento real del Ritmo y sus Esencias e influjos.
Ritmo y Melodía son los dos elementos esenciales de todo lenguaje musical y sus reflejos y espejos alrededor
de la interdisciplinariedad, evocan sus auténticos orígenes que fueron escindidos por la iglesia, en la Edad Media.
Muchos han creído, en el pasado Siglo XX, que la multiplicidad de efectos, texturas y sonoridades nuevas, son la solución, o él camino, y que con ello se suplen
las Ideas. Nada más errático y fuera de consistencia e importancia, pues el vacío prevalece y como se vio muchísimo, en la pasada centuria, ese vacío fue el sello de una gran cantidad de
obras. Muchas de estas obras llegaron a fungir, como colección de novedosos efectos y clusters sonoros, generados por la tecnología y la experimentación de efectos nuevos en los instrumentos y en la voz.
El Siglo XX, hizo del Timbre, el elemento de predominio sobre los demás, pero solamente se significa, como un gran enriquecimiento de la Tímbrica y de sus combinaciones
sonoras.
Ahora, hace falta crear Música con todas estas propuestas e incorporaciones, y sumar su enriquecimiento alrededor de: tejidos, texturas, colores y amalgamas de todo tipo. Será
el concepto y visión de la SIMULTANEIDAD, quien gobernará el total de factores que amplían la creación de las nuevas partituras.
No obstante lo anterior, hay un gran descuido y desconocimiento de las Esencias del factor Ritmo y de la Melodía, al igual que de la Forma y de la Estructura. Ni Ritmo ni Melodía
son asignaturas en los conservatorios y escuelas de música profesionales de todo el mundo y, he ahí los pobres resultados.
Es cierto que la pasada centuria es una generosa madre de las texturas, tejidos y nuevos timbres y colores, pero no pudo ni supo mandarlos a la Escuela, para darles un real contexto,
dentro de dichas Esencias y son y siguen siendo, los principios que heredamos de la Antigüedad, los que permanecen.
El Siglo XX tiene recursos que son muy poderosos, pero se otorga muy escasa atención y cuidado a la gramática y sintaxis sonoras, ya que éstos, engolosinan y atraen
a todo mundo, con su versatilidad, en la que fácilmente nos podemos perder, descuidando, la real composición, la construcción y elaboración de sólidas Ideas, Motivos, Temas, Estructuras y
Formas.
El principio orgánico de la creación, ni ha cambiado ni cambiará, de ahí, esa capital relevancia que solamente encontramos en las Esencias del Arte.
Occidente no reparó, ni se detuvo a indagar y profundizar, sobre sus propias bases de 19 siglos, antes bien, sucumbió ante las veleidades de la originalidad - novedad de
una “falsa modernidad”. Fue y es puro primitivismo solapado de grandes recursos tecnológicos, pero carente de Estética, y Técnica consumadas.
¿En dónde han quedado los avances y aportaciones de 20 siglos, cuando las novedades tímbrico - instrumentales nos envolvieron, junto a la experimentación, la
improvisación, las nuevas grafías, el Teatro musical, y demás corrientes y posturas?
Después de 19 siglos, debimos haber reparado en las mínimas y elementales bases, para no repetir las búsquedas erráticas, fuera de todo contexto y analizar
detalladamente, las herencias centenarias. El paralelismo con los idiomas de mayor ejercicio y prácticas en el mundo, se reducen a depuraciones y cuando mucho, a modismos propios de cada lugar, cultura o país.
Hicimos caso omiso de muchas bases heredadas desde la Antigüedad, sus principios, filosófico - estético - técnicos, como en el caso del lenguaje, que es lo
más evolucionado y rico en tratándose de la Expresión – Comunicación, tan viejas como la persona humana. Tenemos en él Arte estos espejos y extensiones.
Es real que, al contar con estos nuevos recursos e instrumentos, debimos dedicarnos a su exploración, aprendizaje y estudio de las posibles y viables técnicas, virtuosismos
y demás potencialidades, que se significaran, como enlace de la continuidad, en la creación – recreación –investigación. Nunca supimos ni aprendimos a correlacionarlos y conectarlos,
cuando, verdaderamente ocurrió lo contrario; la tecnología envolvió a propios y extraños, empobreciendo y debilitando el Arte. Ahí están las obras y todos los resultados, muy poco
se salva y de toda esa explosión, casi no quedó nada. Permanecieron: las Crisis y la Incertidumbre, junto a una especie de pérdida del rumbo. Esta herencia sigue merodeando en muchos países, creadores
y escuelas.
¿Cómo recuperar el rumbo y realizar las creaciones propias de nuestra época y momento histórico?
Recurriendo a los principios universales y a sus inmutables leyes, que no cambian las bases y mucho menos las Esencias, con las cuales en indispensable trabajar y profundizar.
Ya es tiempo y momento de revisar y sintetizar todo este legado, para continuar con la aventura de las propuestas renovadas y que nos sigan enriqueciendo y proyectando, allende las estrellas.
Me refiero a una asignatura que los artistas no hemos considerado con detalle: LA GENÉTICA ARTÍSTICA.
Es un equivalente a los principios de la Vida, en donde las células, su metabolismo, su ADN, su RNA y los procesos que todos los seres vivos portamos en esa maravillosa herencia
de millones de años, ni se puede trastocar ni modificar, antes bien, comprender sus procesos evolutivos, que han hecho del Arte, una humilde réplica de tales extraordinarios y maravillosos procesos.
Aquellos que continuaron con la secuela y consecuencia de la tradición, buscaron en fuentes exóticas y en culturas ajenas a occidente, otras maneras de hablar y de articular
el discurso sonoro, con bases en incorporaciones, articulaciones e interacciones múltiples, para acercarse a una verdad universal que ostenta la Naturaleza, la Vida y el Universo. Veremos en ello, cómo, esos
primitivismos, vestidos como “auténtica falsedad contemporánea” se depositaron en las músicas, copiando milenarias prácticas de: la India, África, América y Asia, con los
detalles que todos conocemos. Los Nacionalismos, irrumpieron, como otra de las “falsas modernidades” pero fueron salidas a las carencias del dominio de las Esencias en todas las latitudes, incluido todo el continente
europeo. Los “Ismos” pulularon por doquier. Un solo creador, en veces, cambiaba de técnica y de estética, como cambiarse de calcetines.
La tradición milenaria, cultural, popular, histórica, junto a la identidad de cada pueblo, fue muchas veces vista o tomada, como herramienta de “modernidad”.
¿Qué pasó con las Esencias, las bases profundas de la creación – recreación –investigación - enseñanza – difusión
– promoción, que son herramientas, íntimamente interconectadas?
Occidente nunca penetró en ellas y sigue sin conocerlas ni darles importancia.
Escasamente pudimos hacer recuento de sus interconexiones, pues nuestra educación – formación, adoleció de esa potencialidad de la interdisciplinariedad.
Descuidamos su estudio, atención, revisión y adecuación, a las exigencias del tiempo presente.
Como nunca cambiarán, ni dejarán de ser; la tarea ingente e inaplazable es; revisarlas, estudiarlas y sistematizarlas, para incorporarlas en todo proceso de Enseñanza
– Aprendizaje, sin olvidar: la Filosofía, la Historia, la Ciencia, la Sociología y los actuales métodos de transmisión del conocimiento, aplicados al Arte, para empezar; el resto vendrá
solo.
Para ello, tenemos que saber, qué son y cuáles son, estas ESENCIAS.
Luego entonces, darnos a esa tarea, es la prioridad.
La incógnita sigue abierta, pero es tiempo de que entre todos, hagamos un esfuerzo por rescatar, sujetar y delimitar la esfera de las Esencias y poderlas aplicar en las obras,
con una visión de actualidad. Para ello es necesario: ubicar, rectificar, fortalecer y depurar, todas las bases teórico - estéticas de estos pasados veinte siglos. La tarea no es fácil, pero tenemos
que hacerla.
La Tecnología nunca partió de una mínima Teoría, y mucho menos de una Estética, pues todos sus recursos técnicos, son, siguen siendo y fueron,
de un total primitivismo. La incorporación de la programación y los lenguajes de computación, junto a recursos de la matemática, se convirtieron en las modas, pero sin contar con el manejo de las
Esencias.
Procesos como la Simultaneidad, vinieron a suplir y ocupar los lugares de la Polifonía, el Contrapunto y la Armonía, pues la combinación de Lenguajes de los tiempos
recientes, nos llevaron a la concepción – visión multidisciplinaria.
La Tecnología, no consideró y desde luego, no se sujetó, alrededor de las Esencias del Arte y empobreció el discurso sonoro. Nuevos instrumentos y recursos
que facilitaron las tareas, son las únicas reales aportaciones, pero sin resultados en auténticos logros y avances. Los recursos de grandes atractivos de la tecnología, “marearon” a los creadores
artísticos y músicos en general, haciendo creer a muchos intérpretes, pintores, literatos y demás, de muy escasa y ligera formación profesional, que ya eran consumados artistas, cayendo muchos
de ellos, en el absurdo de la improvisación -experimentación, agrandando con ello las crisis de la pasada centuria.
Rechazos a las nuevas propuestas de la Nueva Música, entre el común de los atrilistas de las orquestas, fueron otro síntoma de las reacciones, y obedecieron al abordaje
cotidiano, por más de doscientos años, alrededor de la Música Tonal – Funcional. Al aprender nuevos códigos de escritura – lectura, se ampliaron los recursos sonoros y técnicos,
que nos obligaron al cambio de actitud, frente al reto de la transformación del discurso musical, que recuperó el aspecto creativo, intuitivo e imaginativo, en todo recreador. Aún falta completar la tarea.
Si no se observa con bases sólidas, lo que significa y es, ser un músico completo que domina su oficio y lenguaje, no se podrán aportar elementos que valgan la pena,
pues la autocrítica, la crítica y la reflexión y el análisis de la Historia, las Técnicas y las Estéticas nos obligan, no sólo a conocerlas y dominarlas, sino a superarlas,
para lograr un genuino progreso, pero sobre las bases del conocimiento, sus bases y fundamentos, que respondan a las herencias milenarias, o mejor dicho: Genéticas.
Desafortunadamente, las Escuelas y Conservatorios de Música se encuentran muy lejos de estas necesidades, conciencia y exigencias, del Tercer Milenio y si no se actualizan, desaparecerán
bajo el influjo de estas carencias, formando músicos de baja talla y de mediocres resultados, que no podrán competir, pues el compromiso en el Arte, para lograr la máxima respuesta, va de acuerdo a las
facultades y talento individual, provistos de una férrea disciplina.
El ámbito de Música Comercial, ha caído, estrepitosamente, en una mediocridad creciente, que imponen los comerciantes de los medios, llamándole Arte y Artistas
a genuinos engendros.
Las Crisis artísticas en el Siglo XX, hicieron de las búsquedas de soluciones, el transitar por caminos y técnicas, junto a la incorporación de nuevos instrumentos,
nuevas voces y estéticas, al lado de herramientas distintas y aportes ajenos a Europa, como Olivier Messiaen, quien recurrirá a los exotismos orientales, al propio Igor Stravinski con sus búsquedas, en
las tradicionales músicas rusas y a dos creadores alumnos de Messiaen, como son, Pierre Boulez y Karl Heinz Stockhausen, el resto, girarán sobre la tecnología y sus atractivos, como Pierre Schaeffer y
Conlon Nancarrow, ligándose a las máquinas. Otros, como Julián Carrillo, Alois Haba, giraron sobre posturas acústicas con nuevas configuraciones del alfabeto sonoro. Algunas, fueron acercamientos
filosófico religiosos, esotéricos o simbólicos como Cage; el resto serán Nacionalismos y entre éstos, tendremos a Béla Bartók, Zoltan Kodaly, Manuel de Falla, a Manuel M. Ponce,
a Carlos Chávez, Aaron Copland, Alberto Ginastera, Heitor Villalobos, a Georges Gerswin y los derivados del Jazz y del Folklor, en general.
No hubo atención cuidadosa y especial a los valores universales, tanto del Arte y de los que, por añadidura y en particular, le corresponden a la Música, por ser
ésta, un Lenguaje totalmente dependiente y sin autonomía. Alrededor de estas consideraciones y calificaciones reales, giraron sus exabruptos, pretendiendo tener lo que nunca tendrá, desafortunadamente,
para quienes la quisieran contemplar como un súper lenguaje, cuando depende, ha dependido y dependerá, al 100% de la gramática y de la sintaxis del lenguaje articulado y de los logros y avances de la Literatura
y de la Poesía, pues intenta expresar y articular Ideas, a base de copiarlos, al pié de la letra; valga la redundancia. Antes bien, todo músico, escuela y conservatorio que no repare en corregir esas visiones,
fuera de contexto, seguirán generando erráticas concepciones y posturas.
Nuestro problema como músicos estriba en el alejamiento y visión – formación –tradicionales, fuera de la realidad interdisciplinaria, en dónde
radica el origen y nacimiento de la Música y ésta, ha sido la Trilogía de Unidad: Poesía – Música - Danza.
Estos movimientos e inquietudes por la novedad, la tecnología y la “originalidad” nunca tuvieron bases sólidas en su teoría, y mucho menos en sus técnicas.
La Estética se vio trastocada llegando a extremos de ligereza, como en los seguidores que vieron con superficialidad a John Cage, o del supuesto control a raja tabla, como el Dodecafonismo, seguido del Serialismo integral,
técnicas y corrientes que desaparecieron sin dejar, reales y significativas huellas.
Los agravantes, los podemos ubicar, alrededor de la pérdida lamentable de la teoría que conjuntó, de forma especial, uno de los equilibrios más logrados,
en la Música, Tonal – Funcional, sus desprendimientos hacia los aportes del Romanticismo, con sus simultaneidades que rebasaron la 13ª de Dominante, la Bimodalidad y Bitonalidad, seguida de la Politonalidad,
entre otros, y del Cromatismo extremos, hasta llegar al enfoque de la contraparte, ubicada, no como solución, pero si como uno de los complementos obligados: la Atonalidad.
Al irrumpir en la Atonalidad, se creyó equivocadamente, que era la respuesta, pero nada más erróneo, ni más desatinado, que pretender ignorar el equilibrio
sempiterno de Consonancia – Disonancia, que hizo evolucionar a todo el Arte occidental por 20 siglos y que será y tendrá, como su único
soporte: al RITMO y su Ley.
La Postmodernidad no supo dar la respuesta ni el concepto de la Deconstrucción.
Ni se puede hacer a un lado la Ley y principio del Ritmo, ni las bases de la construcción de Ideas sonoras, que se fundamentan en la Melodía.
Alrededor de este principio universal del Ritmo, giran: la Naturaleza, el Universo, la Vida y el Arte y no son ni serán, más que un remedo o calca, de esta Ley Universal.
Estas bases musicales y del Arte, giraron siempre, alrededor de la Ley del Ritmo, desafortunadamente confundida, por Occidente, con el simple
Metro o la medición de duraciones, eventos, estructuras, y formas. Gracias al principio del Ritmo, se lograron esas grandes obras y estructuras tradicionales, que pudieron abrir y cerrar gramatical y sintácticamente,
el discurso sonoro, dotándolo de pausas y parámetros, merced, sobre todas las cosas, a la maduración del MOTIVO o IDEA MUSICAL, cuyos soportes y fundamentos, los encontramos en la Palabra, la Frase y la Oración.
El poder plasmar Ideas, que se expresaron en los Temas, y en los Motivos, fue el gran aporte y tuvo, ésta feliz combinación - articulación de Melodía con
Armonía, las resultantes de esas estructuras que hoy ponderamos y ubicamos, junto a las estructuras literarias, de las cuales la Música se sirvió, en todos y cada uno de sus parámetros.
Uno de los graves errores y distorsiones de las herencias, que impactarán a Occidente, se produjeron en la Edad Media, por las dictaduras clericales, pretendiendo desvincular
la naturaleza interdisciplinar de la integralidad del fenómeno artístico. Heredamos conceptos que fundamentan al Arte como: la Unidad, versus Variedad, el Movimiento versus Reposo, La Tensión o Disonancia, frente a la Consonancia o distensión, como base suprema de la Ley del RITMO, que se mueve, paralelamente, alrededor del principio de Dualidad Universal, o la Ley
de los Opuestos o Contrarios, que aterrizan de forma natural, en esta Ley del RITMO.
Lo que necesitamos estudiar, para ubicar, entender y comprender esta Ley, radica en ese punto de Unión – Separación, en donde la Unión, da pauta a la Separación,
para que lo comprendamos mejor. En Música, este maravilloso punto lo encontraremos, como la Tesis de todo Motivo Musical. Se corresponde con la sílaba tónica de toda frase u oración gramatical, con sentido y significado explícitos.
Su contraparte es Arsis, complemento de impulso que siempre aterriza en la Tesis, con sentidos en anacrusa, o seguida, después de Tesis. Existe el aspecto ternario con la Tesis al centro; Arsis – Tesis - Arsis.
Arsis, es equivalente al Silencio, o, a la Nada indefinida, al Cero, cuyas dimensiones no tienen límite, pero en la
Música, se significan en los silencios, o en figuras de uno, dos, tres, o muchos e indeterminados sonidos.
Tesis, será siempre, el primer y único punto, o Sonido, como la minúscula irrupción en el eterno
Silencio o Arsis. Tesis es y será, siempre: un sonido breve, punto definitorio y de cierre de toda Idea, con sentido y contenido expresivo – comunicativo.
Equivale, en nuestro Lenguaje, a esa sílaba tónica, que tiene toda frase u oración, o toda palabra. Se le puede equiparar, o cotejar, como el acento, o sílaba tónica, no necesariamente provista
de un acento escrito, pero sí, con el énfasis en la voz hablada, comúnmente, depositaria del énfasis tónico, que recae en una breve sílaba.
Esta es la base de todo el análisis Motívico de la Música, y si usted lo comprende, podrá adentrarse en sus demás correspondencias e interacciones.
Todas ellas dependen, absolutamente, del Lenguaje articulado, al 1000%. La Música es endeble, y no posee Gramática, ni Sintaxis propias. Descendamos, sucintamente, a los Motivos y sus elementales bases:
Así, encontraremos Motivos: a)Arsis – Tesis, b)Tesis – Arsis y la mezcla de ambos que se significa como: c)Arsis –Tesis – Arsis.
Los dos primeros, a y b, son binarios y el tercero, c), es la suma de ambos.
Hoy Occidente peca de “cientos de especializaciones” alejándose, cada vez más, de la visión de las partes en un Todo. El que se especializó en
la vista, poco sabe del sistema nervioso central, o de la oncología, para referirnos en la multiplicidad de las variables que atañen al cuerpo humano, fragmentándolo. Por ello en terapia intensiva hay
que tener a varios especialistas, pues casi nadie maneja integralmente al cuerpo, como una entidad indivisible y en veces, ni ocho especialistas son suficientes.
En este tercer Milenio, para deambular con sólidos y firmes pasos, alrededor de la creación artística, es necesario que recuperemos, integralmente, las casi desconocidas
bases, teórico - técnico - estéticas, auténticas e incontrovertibles de Occidente, que generaron las grandes obras de 19 siglos, como parte desmembrada de las herencias de la Antigüedad. Hoy
no tenemos músicos completos y el que es experto en la recreación, le es ajena la creación y la dirección. Intuición, imaginación, espontaneidad, sensibilidad y arrojo, entre otros,
fueron atributos de muchos de los grandes creadores. Hacer la síntesis es inaplazable. Nadie las puede ignorar, ni hacerlas a un lado, pues en el Arte, como en la Naturaleza, en el Universo y en la Vida, existe una
Genética, fruto de sus particulares y exclusivos procesos, a los que casi nadie alude, de ahí los grandes equívocos de las vanguardias y de las endebles teorías actuales.
El gran Arte es un simple y natural remedo de todos los procesos de Vida y caeremos en desvíos y en equivocaciones, si se niegan y desconocen sus fundamentos e interconexiones
en la Historia, su evolución y desarrollo, alrededor de la persona humana, como eje mayúsculo, en sus diferentes ámbitos.
Si la persona humana es multifacética, el Arte también, pues es uno de sus mejores espejos. Se recrea y replica a sí mismo, también a la Naturaleza, al Universo
y a sus particulares entornos, como máxima autoafirmación.
Por ignorar en el pasado siglo XX, las bases esenciales de la creación artística y la autocrítica, junto a los procesos y su Historia, muchas de las Escuelas de
Arte de todas las disciplinas, cayeron en un esnobismo dizque modernista, cuyas ramplonerías fueron de un primitivismo execrable. Las Crisis del Siglo pasado, fueron la resultante preclara; dichas Crisis e incertidumbre
generalizadas, irrumpieron a todo lo largo y ancho de la creación.
Los Lenguajes de Arte se contrapuntearon durante la centuria pasada, cayendo en muchas contradicciones, máxime, cuando se pretendió hacer caso omiso de la tradición
de 19 siglos, bajo una concepción más que experimental, envuelta en la vorágine de la velocidad y de la naciente tecnología, que generó más ruido y confusiones y sin llegar a sólidas
conclusiones y sobre todo, sin síntesis de ninguna especie.
Las puertas se quedaron abiertas, pues nunca hubo una, dos o tres de ellas, sino que la salida fue y sigue siendo incierta, de ahí, estas reiteradas crisis.
Necesitamos un acre, severo y duro Diagnóstico, con miradas retrospectivas que sinteticen todos los legados tradicionales, enmarcándolos en sus Esencias, pues esta carencia
ha afectado y sigue bloqueando a todo Occidente.
Sus bases, Teorías y Técnicas, deben encabezar y fundamentar, las metodologías de la Enseñanza artística, como ocurrió, alrededor de los Talleres
y círculos de los filósofos y de los grandes maestros del Arte. Estas réplicas las vimos surgir y desarrollarse, durante el Renacimiento.
También, como resultante de lo anterior, debemos definir la mejor de las Tesis y un fundamental y contundente punto de partida, en los cuales apoyarnos, para nuestras indagaciones
y planteamientos, sobre los diferentes niveles del auténtico conocimiento, pues ninguna institución los aborda, como premisa fundamental; ante lo ocurrido en el Siglo XX.
¿Quién puede prefijar la Teoría y La Estética de Esencia, para la creación actual de las obras de Arte, en este Tercer Milenio?
¿Qué lenguajes permanecen, cuáles aportaciones, tendencias y movimientos culturales, productos, obras y creaciones artísticas del Siglo XX y sus recurrentes
crisis, si a estas alturas del Tercer Milenio, todavía desconocemos a cabalidad, el auténtico y verdadero origen, ubicación, función y definición de la Música?
¿Qué herencias reales permanecen, alrededor de la vorágine, de la explosión tecnológica y ebullición irrefrenable del Siglo XX, precedidas de
los diecinueve siglos de las propuestas de Occidente, sus técnicas y estéticas, en los diversos quehaceres de la persona humana y del Arte?
¿De conocerse, cuáles y cuántas son tales aportaciones y herencias reales?
El mundo valora y reconoce muchas obras maestras y en ellas encontramos este fundamental sustrato de las Esencias, de forma tal, que requerimos de una síntesis que las desdoble
y clarifique, poniendo al alcance de los futuros artistas dichas aportaciones y herencias.
¿Acaso ya se trastocaron, transformaron, o cambiaron los supuestos y bases que lograra la tradición y las debemos desechar, en la búsqueda de las Esencias del Arte
contemporáneo?
Éstas, ni han cambiado, ni son, ni serán otras, pues obedecen a principios universales.
No tenemos un verdadero proceso de desarrollo y evolución, dentro de la Música, pues ésta, en sus 20 siglos, no ha sabido descender a las Esencias, pues le siguen
siendo ajenas y desconocidas.
¿Con base en qué fundamentos, resultantes o definiciones de ésta, podríamos referirnos a ella, como un auténtico y autónomo Lenguaje?
¿Acaso la Música “valiosa” se circunscribe o enmarca en dos y medio siglos?
¿Quién lo podría fundamentar?
La respuesta es rotundamente negativa, pues ninguna disciplina de Arte ha llegado a conocer sus Esencias y mucho menos, a poder definirlas y cuantificarlas de ahí, esas Recurrentes
e Incesantes Crisis, que lejos de solucionar y despejar, dudas e incertidumbres, las agrandaron y multiplicaron.
No tenemos una Técnica ni una Estética, como síntesis de tales movimientos, lo cual hecha por la borda, casi todos los esfuerzos, sobre todo, la rebeldía
de las vanguardias, que desde luego se manifestaron violentamente, pero; fracasaron.
Esfuerzos fundamentales para llegar a las Esencias son indispensables, estableciendo principios universales y teorías, filosófica, técnica y científicamente
probadas, para emprender las rutas de la creación del presente. Sin esta síntesis y su conocimiento, dominio y manejo seguiremos bordando en la incertidumbre.
Enormes distractores y punzantes críticos, que lejos de ayudar a encontrar caminos, atacaban, inmisericordemente, casi todos los trabajos encaminados al cambio y a la transformación.
Por ello se habla del Arte, como un constante proceso de renovación y cambio.
Las creaciones del Siglo XX, ni trastocaron ni modificaron o cambiaron las Esencias, lejos de ello, la inestabilidad reinó, a todo lo ancho y largo de esta centuria. Muy pocas
obras son portadoras de un genuino valor, pues la mayor parte se vio envuelta en la seducción de la “originalidad –modernidad” que cuestionaba a quienes no se “atrevían” a cruzar
esa línea de la improvisación como si el Arte hubiese caído en una supuesta, pero totalmente falsa, “Generación espontánea”.
Recursos nuevos no implicaron buena música, ni aportaciones realmente nuevas, pues como desconocidos y primitivos instrumentos, sus rudimentarios manejos se fueron puliendo, lentamente,
hasta la llegada de la digitalización. Aún ahora, los expertos en la tecnología, desconocen todas las bases profundas de la creación y de los principios artísticos y sobre todo, el porqué
de estéticas y técnicas, que no se han podido, ni estacionar, ni definir a cabalidad, pues se han abandonado en muchos lugares, su estudio y atención profunda.
Aparatos y recursos de la modernidad, en nada modifican ni cambian los principios universales, solamente nos enriquecen, en la ductilidad de limitantes y ventajosos medios, pues la espontaneidad
viva y natural de los instrumentos acústicos, no ha sido superada ni rebasada. Las imitaciones de instrumentos acústicos, vía la electrónica, aún se encuentran muy lejos de la realidad sonora.
Son grandes herramientas que facilitan al compositor las tareas de comprobación previa, permitiéndole poder corroborar: orquestaciones y mezclas, combinaciones, densidades, tempi, dinámicas, etc., junto a tímbricas poco usuales, cercanas a la objetividad, que la orquesta o los conjuntos instrumentales y sobre todo la voz humana, poseen,
como auténtica verdad acústica.
Los siglos XVII, XVIII y XIX, consolidaron y sintetizaron, en una parte, una fracción de las herencias de la Antigüedad, sobre todo durante el periodo Barroco y, en especial,
en el Clasicismo. La iglesia cristiana, mutiló y desmembró dichas aportaciones antiguas, durante la Edad Media, buscando manejar y monopolizar, e imponer como dictadura, pensamiento e ideas musicales, por medio
de la manipulación del poder religioso y de conductas, en todas direcciones, alteró y distorsionó por completo, la procedencia, razón de ser y existir de las Escalas y Modos griegos, además
de los principios del Ritmo y de la Métrica, depositada en las bases de la Poesía y sus pies métricos, de los cuales todo procede, de forma tal, que nos dejó, en la más completa indefensión,
modificando y cambiando, principios, bases y teorías.
Toda la Polifonía vocal clásica, precedida del Canto gregoriano, como una de las principales distorsiones, significaron cambios de nombres y teorías, manejos y alteraciones,
de las aportaciones antiguas, cuya procedencia proviene, desde más de 15 siglos, a. C., como auténticas herencias de las culturas ancestrales.
Fue el Renacimiento, la iniciativa que retomó tales herencias y aportes de la Antigüedad, buscando resarcir las pérdidas que la iglesia propinó al Arte, pero
hay que decirlo; no se hizo a cabalidad.
Cuando no se ha montado, ni domado, el potro salvaje de la creación y recreación como modus operandi, resulta poco menos que imposible y ridículo, convertirse en musicólogo experto, o en investigador de altos vuelos, como han pretendido los ilusos de
muchas de las teorías y supuestos actuales, que viven, operan y se mueven, fundamentalmente, a expensas de todos los creadores. Si tuviésemos respuestas cabales, certezas, sobre las Esencias y Teorías,
no andaríamos a caza de los posibles caminos y tendencias que nos lleven al genuino progreso y desarrollo.
¿Hacia dónde debe encaminarse el Arte, y en particular la Música, de este tercer Milenio, dadas las herencias y legado en general, sobre todo después de la
hecatombe o Torre de Babel, del Siglo XX?
Las bases, fundamentos y soportes de la Biología, no han cambiado, antes bien se han ido consolidando. Así ocurre también, con los procesos del Arte, de forma tal
que, reencontrarnos con esas Esencias y fundamentos es, en parte, la solución; desde luego, adecuándolas a nuestro momento y tiempo histórico, en el que no repitamos lo que ya se ha dicho.
Una visión retrospectiva y prospectiva nos es indispensable.
Debe responder a las Esencias que nos vinculan con la Naturaleza, el Universo y sobre todo, con la Vida. Recordemos que las obras del gran Arte, son, ENTES CON VIDA PROPIA.
Es indispensable, además, recurrir al rescate y respuesta genuina a dichas herencias, hoy se opera alrededor de estos trabajos de reivindicación.
No se puede negar ni ocultar el pasado, y justamente la Música, tiene el suyo desde tiempos inmemoriales. Es pura GENETICA DEL ARTE y de LA MÚSICA.
La iglesia quiso ser original, pero la imposición, dictadura y distorsión ejercidas, los eliminó del pretendido ejercicio de la Verdad, que se predicaba.
Occidente ha errado, y fracasó desde la Edad Media, en sus formas y maneras de enseñar y en las bases y fundamentos de sus metodologías, pues nunca supo considerar
y justipreciar, el real origen y procedencia interdisciplinaria de la Música. La Música nunca ha sido ni será, un Lenguaje autónomo e independiente, para empezar, y sacudirnos muchas de las telarañas
que nos han enseñado por veinte siglos, es parte de estas tareas y autocrítica general.
Cambiar y rectificar erratas, en textos, Historias, Teorías y demás, es obligado.
En este pasado siglo XX, no se trabajaron a profundidad, las bases absolutas de la Música, en paralelo a la práctica, pues la vorágine de la velocidad y el gran
atractivo de las nuevas herramientas, provocaron grandes distracciones.
Otro aspecto que aparece en la nebulosidad de la Música en todo Occidente, atenta contra la interdisciplinariedad, pues no se le ha considerado, ni integrado.
Esta postura integral, de la Técnica y de la Estética de la Interdisciplinariedad, es tan antigua como el hombre, pero Occidente la desmembró, de ahí las
deficientes maneras y enfoques con que se abordó, pues se desconocen todavía las Esencias del Arte y en particular las de la Música, que nunca ha sido, ni será un Lenguaje autónomo, por más
que nos desgarremos las vestiduras. El ejemplo de ejemplos lo tenemos en el Lenguaje articulado, cuyas bases de real Comunicación y Expresión, solamente se han ido perfeccionando y evolucionando, una vez que
la Gramática y la Sintaxis alcanzaron su maduración. La enorme problemática musical, radica en su carencia de Gramática y Sintaxis propias. Ningún Conservatorio ni Institución musical,
en el mundo las tiene como asignaturas de Esencia, dado que, sin incorporar, obligadamente, la interdisciplinariedad, nada se podrá clarificar a profundidad, para solventar estas carencias y omisiones.
Tenemos que detenernos a observar - sobre todas la cosas – imaginativa, histórica, biológica, estética, interdisciplinaria y creativamente, de qué manera,
el mismo Lenguaje articulado, se fue desarrollando y potenciando, alrededor de la Comunicación y Expresión de las Ideas, junto a la facultad de la persona humana de razonar, sentir y pensar, con base en sus vivencias
y experiencias, que darán luz a múltiples procesos de usos, creaciones y productos de los mismos.
Será, es, y seguirán siendo, todas las herramientas que confluyen a su alrededor, los factores, elementos y componentes, que dieron vida y luz al Lenguaje articulado -
junto a sus procesos de desarrollo y evolución - los únicos que permitirán a la Música, su existencia, vigencia y razón de ser. Fuera de ese único e incontrovertible elemento, nada
se puede esgrimir. La Música es hija única del Lenguaje y no tiene vida propia.
EL Ritmo, es el Elemento Esencia, alrededor el cual, gira y girará siempre, todo lo demás, de manera tal que si no ocupa la primacía
en la Enseñanza, la Creación y la Investigación, las distorsiones y los equívocos, continuaran, per saecula saeculorum.
Las deficiencias de Occidente se recrudecieron, cuando se dejó de integrar, la Palabra con el Sonido, por ser el Verbo, el único substrato, vinculado directamente al pensamiento,
a la inteligencia y sobre todo, al universo de las Ideas.
Importante ha sido la apertura que se gestó, motivando la aparición de distintas técnicas y movimientos estéticos, a fines del Siglo XIX, desde los Nacionalismos
que enriquecieron la palestra de otras fuentes ajenas a Occidente, hasta la Música de la Era Técnica, arribando hoy en día hasta el Ordenador, como el instrumento más versátil de la Historia.
Pero, permítame señalar el hecho de que, los instrumentos no tienen la respuesta, por más versátiles que sean, son única y exclusivamente, muy útiles herramientas para trabajar, y
basta.
La Técnica y la Estética, fueron tan cambiantes e inestables, que crearon una gran incertidumbre, como si se cuestionara artísticamente, toda la herencia e Historia
de la Música en Occidente, lo cual es absolutamente real. Muchos siguen con tales dudas e incertidumbre y no se están abordando, a niveles importantes, las iniciativas para despejarlas.
La descomposición social y la casi desaparición de los valores humanos, el asedio a la Cultura, el culto a la violencia por los Medios de Comunicación Masiva, son
parte de las causales y de las irremediables y lamentables pérdidas, además, de la más absoluta desorientación sobre las Esencias y de los porqués de todas las Artes, que siguen a la espera
de su confrontación, uso, manejo y aplicaciones, a conciencia y conocimiento cabales.
La Música comercial, del tiempo presente, es de la más rancia y absoluta mediocridad, cuyos niveles han descendido hasta lo más bajo, comparativamente, hablando
de este género y sus antecedentes de hace 60 y 80 años. Hay un retroceso y pérdidas irreparables, que la comercialización ha recrudecido y acrecentado.
Los artistas y las instituciones, aún siguen sin manejar ni conocer a profundidad - pésele a quien le pesare - las Esencias del Arte y las Teorías fundamentales,
sobre todo, del Ritmo, y de la Esencial Melodía, como únicos ejes maestros y conductores, entre otros Elementos, básicos y elementales, de todo Lenguaje.
¿Cuándo y en dónde o en cuál importante institución, se descendió a las Esencias? pues de ser así, tendríamos mínimas orientaciones
y resultados de diferentes intentos de varias síntesis, que no se han dado, hasta el momento. ¿En dónde se encuentran los sabiondos críticos y ensayistas sobre el Arte y cuáles sus valiosas
y trascendentes observaciones, pues dado que sólo se reducen a hablar, sobre lo que los creadores van proponiendo y realizando? debieran quedarse callados, por lo menos, unos treinta o cuarenta años, mínimo,
pues sólo contribuyen a una mayor desorientación, entre tanto, apenas se empiezan a dibujar las aportaciones de nuestro tiempo.
Siempre ha sido el supremo Juez; el Tiempo, una vez que la retrospectiva y las constantes de los acuerdos, definen, un Estilo, una Técnica y una Estética, acorde e integrada,
socioculturalmente, a su momento histórico, como fruto de la evolución y una vez que el artista creador vive, e interpreta su momento y tiempo históricos, compenetrándose de éste. Sólo
compete a los artistas creadores el cambiar, trastocar, transitar, proponer e inventar, las rutas que las creaciones tendrán en este Tercer Milenio. Lo anterior, únicamente funciona y es, cuando existe la autocrítica
y el conocimiento, junto al manejo y dominio del oficio.
No son los profesionales de la Crítica del Arte, los orientadores, pues mínimamente debieran contar, en esta especialidad, con la Licenciatura en Artes y con bases profundas
del ejercicio de la creación, pues fuera de ello, especulan y bordan en el vacío.
Si no se manejan las Esencias del Arte, no se puede nadie erigir o atrever, a aseverar, definir e intentar clarificar, teorías y estéticas inexistentes o nacientes pues,
carecen de fundamentos, experiencias y vivencias y es totalmente aventurado, lanzar críticas al vacío y en la más completa oscuridad.
Además, Las Teorías del Arte siguen siendo endebles, pero las de la Música son prácticamente insalvables, a estas alturas. La Música es una de las
partes del Arte más débil, pues nunca ha sido un Lenguaje, al igual, que casi todas las demás manifestaciones de Arte.
No hemos encontrado ni escuchado a nadie que promulgue, vaticine o se atreva, MÍNIMAMENTE, a pontificar sobre el futuro y los cauces que debieran darse en el Arte del Tercer Milenio,
con fundamento y bases, sobre las múltiples y contradictorias herencias. Nadie, fuera de los auténticos creadores, puede decir, hacia dónde debe marchar la Música, en estos albores del Tercer Milenio,
por las múltiples erratas occidentales que muy pocos advierten.
Faltan: el rigor científico, estético y técnico, además del histórico y sobre todo, el Filosófico, para que nos aclaren, entre otros, los “rompimientos
evidentes” fuera de los que hiciera, desde la Edad Media, la iglesia, en relación a los aportes de la Antigüedad.
La Teoría General del Arte, requiere ser actualizada en cada una de sus ramas y debe responder, cabalmente, a las Esencias y Teorías fundamentales, que casi nadie maneja,
a estas alturas del Tercer Milenio, luego de todos los devaneos del Siglo XX. Occidente sigue dormido en sus laureles.
No existe, actualmente, ninguna Teoría ni Institución que demuestre lo contrario, o que haya logrado realizar la mínima síntesis, después, de miles
de intentos y confrontaciones inútiles. Específicamente en el terreno de la Música, éstas se han recrudecido, por desconocer sus reales fuentes y orígenes, por las erratas de Occidente desde
la Edad Media y por las manipulaciones e imposiciones clericales de toda índole. Continuamos haciendo caso omiso, dentro de la Música a todos niveles, de la Interdisciplinariedad, fundamentalmente. El Siglo XX,
fue muestra palpable de tales crisis e inconsistencias, cayendo en esa, dizque justificación inaceptable de “la experimentación”.
Acotemos que la Música, es y será siempre, interdependiente, para empezar, y si no lo cree, no siga leyendo.
En el ámbito educativo se siguen enseñando y manejando todas las inconsistencias y debilidades que justamente provocaron tales crisis y confrontaciones, en especial, las
de la tradición y las irritantes vanguardias y de las rutas torcidas del Medioevo, muchas de las cuales aún perviven. La tradición clásica, ya quedó atrás y los retos de este Milenio,
están a la puerta de todo creador.
Quienes se prendieron o refugiaron de las fútiles e inútiles Vanguardias, hoy sufren de aridez, sequía y falta total de una Técnica y de una Estética,
creativo –imaginativa y sus obras son intrascendentes y vacías de toda propuesta y contenidos prospectivos.
Bajo este mínimo Diagnóstico, agresivo - por ser contundente - es indispensable hacer un alto, y retomar, reconsiderar y corregir, todas las erratas de los 20 siglos del
Occidente actual y recrudecer y confrontarnos con el análisis crítico, autocrítico y prospectivo.
Casi todos esperaríamos encontrar, enormes facilidades, alternativas y opciones ricas, para las distintas actividades que desempeñan normalmente las personas humanas, luego
de esos 20 siglos de vivencias y experiencias. Que todos puedan acceder, mediante el trabajo y el esfuerzo cotidiano, a las diversas ocupaciones del hombre, para tener una mejor calidad de vida, por principio de cuentas, es
capital, pues el resto estará siempre supeditado a esta ventaja que muy pocos alcanzan, porque la Educación ha fallado.
Que las transformaciones en positivo de los Medios de Comunicación Masiva, sobre el desarrollo de las sensibilidades, contribuyan dinámicamente al respecto, pues son los
causantes principales del culto a la violencia, del consumo de comida chatarra, de las degeneraciones de todo tipo, de la profusa difusión del consumo de drogas, pues el ser parte de la nota roja y de toda suerte de
amarillismos, que son parte de su cotidiano juego, entre otros. Si los Medios aportaran en materia Educativa General y sobre todo, en la del Arte, los niños y la sociedad en su conjunto tendrían otras motivaciones
y otras defensas ante tales embates, pues pueden convertirse en la Escuela de la Excelencia, en todos los rubros. Ello equivaldría a hacer un uso óptimo, de los aportes de la Tecnología y de los avances
de la Ciencia.
Penetrar en la Filosofía del Arte, es otro ingrediente fundamental, para retomar y hacer renacer el Humanismo a todos niveles y en especial, el respeto a la Naturaleza, entre
otros rescates esenciales, pues el futuro de las próximas generaciones pareciera ignorarse, a todo lo amplio y ancho de la devastación actual.
Tampoco es pesimismo, sino que la realidad, no se puede, ni negar, ni ocultar. Ante ella, debemos saber coexistir y aportar, a pesar de tales agravantes. Nadie nos está maniatando
para reaccionar en positivo y generar todo lo que se pueda significar en desarrollo, progreso y salud, en al más amplio contexto del término.
Nada se podrá realizar, para lograr efectivos avances, si no somos capaces de descender y desentrañar las Esencias del Arte en lo general, y para nosotros, en lo particular,
descubrir y que afloren, las de la Música.
El desarrollo de las Técnicas y de la Estéticas, relacionadas y supeditadas, a la visión y teorías de la Tonalidad Armónica Funcional –Tonal,
fue una mínima parte del legado que surgió alrededor de la Modalidad. Una vez que dicha Tonalidad Armónica Tonal Funcional, se apoderó de las Estéticas centroeuropeas, inundó el planeta
de sus usos y manejos, convirtiéndose, durante casi más de dos siglos, en el non plus ultra, de la composición. Hoy está muerta.
Cuando el Cromatismo, que ya había despuntado desde Carlo María Gesualdo, Bartolomé Ramos de Pareja y el propio Juan Sebastián Bach, desarticula la Tonalidad
en el Romanticismo, las puertas de múltiples opciones, recuperarán a la Modalidad y a sistemas exóticos, que enriquecerán los materiales para la creación de obras. Integrar e incorporar parecieran
ser en parte, las soluciones de una Genética del Arte, en la que prácticamente, casi nadie piensa.
Resulta esclarecedor y visionario, el juego que tuvo la Literatura y la Poesía de mediados y fines del Siglo XIX, para propiciar la evolución y avances musicales. Fue también
la Palabra - en todos sus procesos evolutivos - el vehículo de directa conexión con la Música, por sus sonoridades, métricas, estructuras, formas y procesos interconectados con el Lenguaje articulado,
como Esencia de todas las cosas, pues ahí se encontraron las bases del desarrollo de las Ideas.
Cómo síntesis única y esencial, debemos ubicarnos alrededor de la Palabra, en el más amplio sentido y contexto de sus múltiples aplicaciones y variantes,
pues la Música es y será, esclava sempiterna de ésta. Ni siquiera la Danza influye en ello, pues es la más interdependiente de todas, por obedecer, a un Argumento, y ésta, al ser traducida
en Movimientos coreográficos, se tendrá que reforzar y acompañar, por la Música y si esto no se crea y diseña integralmente, resultará siempre, parchada e incoherente, por no coincidir
entre sus respetivos Lenguajes, a una simultaneidad en la Creación – Concepción Integral, careciendo de Unidad y Coherencia.
Cada Lengua, de las diferentes culturas y pueblos, posee, su propia música, pues ésta está depositada en las gramáticas
y sintaxis de cada código, que responde en fonéticas, métricas, estructuras y órdenes sui géneris.
Palabra es sonido y en ese fundamento, descansa toda Música.
Las danzas primitivas, muy poco incorporarán al desarrollo del Lenguaje sonoro, pues este ha dependido y dependerá in eternum, de la Palabra. La Palabra tiene ya implícito el Movimiento y éste es la plena y total manifestación de lo vivo y por ende, del Ritmo.
Así les ocurre a cientos o miles de coreógrafos que primero diseñan las evoluciones estructurales coreográficas del movimiento, según un Argumento
Guía, y después tratan de ponerle Música, cometiendo errores de parchadas plastas y rupturas de contenidos y significados gramaticales y sintácticos. No ocurre la integración – comunión
de las partes en el Todo. Aquí se dejan ver los hilvanes de Occidente, y sus grotescas costuras, que desintegraron la natural Unidad de los antiguos. Todas las prácticas antiguas fueron combatidas por la iglesia
y el Arte tuvo esas acometidas.
No tocar los instrumentos, que la mujeres no cantaran y que nadie bailara, habla con creces, de las estulticias medievales. Sólo el Renacimiento empezará, muy lentamente,
a intentar recuperar el manejo integral de las disciplinas de Arte, pero la escisión – desintegración interdisciplinaria, ya había fraguado sus caminos.
Tal vez, la formación de un Coreógrafo y de todos los bailarines, debieran integrar y recapitular, alrededor de su formación básica, considerando todos estos
elementos, dentro de su Currículo. Retomar la Interdisciplinariedad, es indispensable para todo artista e institución de Enseñanza del Arte.
Por ello, un bailarín y sobre todo, un coreógrafo, deben ser, además, músicos, como lo era, nuestra querida, Guillermina Bravo y muchos otros. Las Interacciones
del Arte, hicieron del Siglo pasado, que la Interdisciplinariedad, se viera como algo novedoso e incluso vanguardista, cuando es lo más primitivo y natural que existe.
Toda Institución de Arte debe corregir sus enfoques y visiones que propicien esta coexistencia de los diversos lenguajes que Occidente mutiló, fragmentó y separó.
Planes y Programas de Estudio, deben corregirse y plasmar la Interdisciplinariedad, como principio único del sentido de Totalidad, dejando atrás, las deformaciones de la
fragmentación occidental, medieval y clerical.
Sabemos que el hombre ha copiado y sigue copiando a la Naturaleza, dentro de las explicaciones y de los porqués de todo Arte, por ello, vale la pena lanzar algunas interrogantes
que nos deben ayudar a ubicarnos en el real contexto de la Vida, lo demás es intrascendente.
¿Es el Arte algo ajeno a la Naturaleza, pues de ser así, acaso ésta cambia incesantemente y no obedece a principios y bases absolutas de la Biología y de las
transformaciones de la Materia y sobre todo de la Energía, que es el substrato de substratos?
¿Podemos decir que el Arte ha llegado a cimentarse como un absoluto Lenguaje que tiene respuestas totales, a Esencias distintas de la Naturaleza, en general y a las improntas de
la persona humana, en lo particular?
Si el Arte tiene absolutas bases y Esencias ¿cuáles son éstas; acaso usted, como creador o artista las conoce y maneja, como tales?...…..lo dudo totalmente, pues
desconocemos tales teorías, porque nunca se han integrado de esa forma los sistemas y métodos de la Enseñanza en nuestros países y desde luego es improbable, haber llegado a plasmar el ABSOLUTO
TEÓRICO en el Arte, como tal, y hasta la fecha, nadie sabe con qué se come, si es que lo pudiésemos ubicar en algún contexto. No existen recetas en el Arte, y ciérrele. Las Instituciones
siguen en el limbo y la mayor parte de los docentes, también.
A estas alturas del Tercer Milenio, la tarea está por delante y entre todos, debemos insistir, aportando todo lo que tengamos en nuestro haber, alrededor de esa actualización
– adecuación que nos agobia y compromete, ante las exigencias y herencias del tiempo actual.
El Arte representa un antídoto contra la violencia y propiciar “La Educación por el Arte” como planteara Herbert Read, debiera será una constante en
toda sociedad del presente.
© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes