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10.07.2014

HACIA LAS ESENCIAS DE LA MÚSICA

 

Creación y Recreación, Investigación y Enseñanza, toman su fuerza y poder unificador y generador de la Energía sonora, del Elemento Esencial de la Vida, de la Naturaleza, del Universo y del Arte; se trata del RITMO. Éste, gobierna toda la actividad musical de las obras maestras, que son el punto de partida de todo posible conocimiento, práctica, teoría y proceso de indagación.

Depositaria universal de la síntesis sonora, es la MELODÍA, en la cual convergen: Motivos o Ideas musicales, con fundamento en la Ciencia de las Ideas Musicales: LA MOTÍVICA MUSICAL, que obedece y tiene su sustento, en la Ley Universal del RITMO. El resto de los parámetros sonoros, Dinámica, Agógica y Métrica, secundan, fortalecen y depuran la Expresión – Comunicación de toda gran partitura, integrando sus más insignificantes partículas. Así, el TODO es la ARMONÍA de las PARTES. Encontrarán como Armonía, variados conceptos.

La SIMULTANEIDAD, que aglutina todo lo que ocurre al mismo tiempo, integra todos los procesos que se iniciaron, desde Siria, con su Polifonía a dos voces, mucho antes que Occidente recogiera sus herencias a través de Grecia. Armonía, Polifonía, Contrapunto e interdisciplinariedad actual, se sujetan a este Elemento que las integra y fusiona. La SIMULTANEIDAD, es el interlocutor que acompañará y adornará a la MELODÍA, en cualquiera de: sus estilos, técnicas y estéticas, pues su paralelismo con el Lenguaje Articulado y con la Poesía, representa y solidifica sus orígenes, bases y soportes del Lenguaje Musical.

El CENCREM, para este 2013, ha desarrollado una revisión – actualización de la Teoría Musical Occidental, cuyos elementos, provenientes del Oriente, y en especial de Siria, fueron fragmentados y reducidos, bajo la égida clerical de la Edad Media. La 1ª partitura escrita y documentada se genera ahí, en Ugarit, en ese universo antiguo, entre Babilonia y Mesopotamia, 1800 años a. C.

Los balbuceos occidentales, nacieron en Oriente, todos provienen de la Sinagoga, junto con la religión cristiana. Grecia, es el receptáculo - conector de todas esas herencias antiguas, depositadas en elGRAN SISTEMA PERFECTO o ARMONÍA DORIA. Los occidentales solo utilizamos una mínima parte. Este legado posee tres Géneros de Tetracordes: Diatónico, Cromático y Micro tonal o Enarmónico, que supera nuestras prácticas de 20 siglos. Este formidable logro, nos permite desprender de esta Estructura, un TEMA Y VARIACIONES, perfecto.

México, la más alta cultura de América, posee, en sus herencias prehispánicas, un Sistema Musical de Simultaneidades, con Micro tonalidades y un Instrumental polifónico de gran y original riqueza. Fue destruido, como toda nuestra cultura. Nuestras más de 165 lenguas, sólo son comparables al latín y el griego clásicos. En el Museo Nacional de Antropología e Historia se da fe de ello. Palabra, Movimiento, Instrumentos y Canto, eran una Unidad. ¿Qué queda, qué permanece y qué se debiera rescatar?


La Métrica ha sido concebida, erráticamente en Occidente, confundiéndola con el RITMO, lo cual habla de las disparidades y deformaciones generadas en la Edad Media. Las Escalas sufren toda suerte de atropellos. Se les cambió el sentido original descendente, por el ascendente, además de etiquetarlas como Modos eclesiásticos. Igualmente, se distorsionan los pies métricos y las herencias que ligaban, Poesía, Música y Danza, separando y prohibiendo, por 15 siglos: la Danza, que cantaran las mujeres y, que se tocaran los instrumentos.

Para entender y comprender el RITMO, proponemos algunas visiones y concepciones, plasmadas en varios de mis artículos, desde: El Principio del Uno. El Espacio – Tiempo, hábitat del Ritmo y del Movimiento. El sonido tomó la palabra. Las esencias de la Simultaneidad, sus múltiples vínculos y repercusiones. Las Esencias de la Música, entre otros.

Frente a los reduccionismos dictatoriales medievales, hoy las Escalas se clasifican y denominan de otra forma. Occidente es por ello, claramente señalado por su oscurantismo medieval. El Renacimiento vendrá al rescate y a volver a poner, al centro de todas las cosas, al hombre y a la Naturaleza, junto a las conquistas del Drama, la Tragedia y la Comedia, además de la Historia y sobre todo de la Filosofía, el Clasicismo greco – latino será revaluado.

El concepto antiguo de Armonía, se remite a las consideraciones de Platón, en su visión sobre “La Armonía de las Esferas”, o el nacimiento de las Escalas, que entre los griegos eran Tetracordes, con un Sistema cuyas estructuras, se conectaban con el orden del Universo, y el conocimiento que se tenía de los planetas.

Los manejos paralelos en toda cultura antigua, entre Palabra y Sonido, El surgimiento de la Ópera junto al Teatro griego, significará el despunte del desarrollo musical, gracias al Libreto, al Argumento y en concreto, a la Gramática y a la Sintaxis depositadas en el Lenguaje. La Música tomará todas estas bases, haciéndolas propias. Las Cadencias equivalen a nuestros signos de puntuación en la Lengua, dando pié a una Gramática y Sintaxis sonoras, como depósito de las ESENCIAS. Temas y Motivos llegarán a su edad madura, gracias a estas interacciones entre sus elementos constitutivos.

Giuseppe Zarlino contribuirá de forma notable, desde el Siglo XV, al poner en juego los acordes mayores y menores, abriendo la puerta de la individualidad, depositada en la Melodía acompañada, dando pauta a la Armonía Tonal Funcional y a su crecimiento y desarrollo., Se favorecerá que en el Barroco, aparezca la MOTÍVICA MUSICAL, Ciencia de las Ideas musicales, que será el factor, que aunado a la Melodía y a la Armonía, propiciará en el Clasicismo, la maduración de las grandes Estructuras y Formas, gracias a las Cadencias.

Estas ESENCIAS, nada son ni significan, sin el eje maestro de todas las Artes, de la Vida, la Naturaleza y del Universo: EL RITMO. La Melodía es así, el vehículo depositario de toda Idea o Motivo Musical. Desde luego que llegar a “LAS ESENCIAS DE LA MÚSICA” es el objetivo mayúsculo, recogiendo experiencias y vivencias en todos los terrenos.

Hemos bordado sobre los tópicos fundamentales del Lenguaje de la Música, ahondando en su justificación y respaldo, incursionando sobre todos los Elementos tradicionales, y planteando modificaciones y actualizaciones diversas.

Fruto de ello, serán toda una serie de ensayos y artículos, como el que se adjunta en mi página del CENCREM, como preámbulo de mi Tesis sobre la Teoría Musical Occidental que refiere, obligadamente: el abordaje de la Motívica Musical o Ciencia de las Ideas Sonoras, La Teoría Filosófica y Científica del RITMO, El Minucioso estudio de la MELODÍA, como depositaria de todas las Esencias del Pensamiento Musical. El abordaje de la nueva asignatura universal; LA SIMULTANEIDAD.

Al final de cuentas, si las ESENCIAS son y no cambian, ¿qué queda de la Música Contemporánea y de las Vanguardias de la pasada centuria?

 ¿Qué es finalmente la Música, o a cuál de sus géneros nos podemos sujetar, para constatar qué nos heredó y que funciona, en resumidas cuentas?

¿Acaso el Lenguaje sonoro ha tirado por la borda, su Genética, evolución, raíces, dependencias, técnica, estética, y funciones?

 ¿Despachamos al castellano porque ya está viejísimo?

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

5.13.2014

LOS LIEDER Y LAS ÓPERAS DE RICHARD STRAUSS

 

Alta Poesía y excelente Música, la dupla perfecta de la emotividad, que transforma las voces en la extensión del hálito vital

Celebrando el 150 aniversario de su natalicio, el CENCREM (Centro de Creación Musical de Querétaro) se adhiere al reconocimiento hacia la obra y labor de este gran creador, quien además revolucionó la técnica de la orquestación y también, ligado a ello, la de la Dirección orquestal, papel que desarrolló brillantemente, justamente por ese dominio de la Orquesta, en el más amplio sentido. Fue un músico completo, pues además fue un gran pianista.

La conjunción de Poesía y Música es la articulación más elaborada y perfecta de la multiplicidad expresivo – comunicativa. Así, Richard Strauss lo ha demostrado en sus obras, cuya maestría y refinamiento llegaron a la síntesis del Romanticismo alemán del Siglo XIX, mismo que extendió hasta el Siglo XX. Cabe señalar que siempre ha sido la Voz humana, el vehículo por excelencia para todo lo anterior y de su matrimonio con la cantante, Paulina de Ahna, se gestarán la mayor parte de sus óperas y lieder. Los compositores que han estado conectados con la Voz y en especial con los cantantes, así lo han mostrado.

Los músicos que hemos estado vinculados al canto, experimentándolo desde pequeños o ya dentro de la actividad profesional, identificamos ese poder y esa magnificente cualidad viva de la sensibilidad vocal, hecha Música; así lo veo con gran semejanza en Richard Strauss, quien en sus Lieder deja sentir y transmitir de forma extraordinaria esa vivencia – coexistencia natural.

Hemos preparado una serie de presentaciones para conmemorar no sólo el aniversario de este gran creador sino también para remarcar estos trabajos entre Palabra y Sonido y sus resultantes.

Ciclo de Conciertos y Conferencias

Dedicaremos a los Lieder de Richard Strauss, varios conciertos, con los cantantes queretanos que se desarrollan en el CENCREM y que han venido colaborando con nosotros, desde hace varios años.

Desarrollaremos tres Conferencias dedicadas a las óperas de Richard Strauss y otras dos a sus Lieder, en particular al Ciclo de “Vier Letzte Lieder” (1948) para soprano y orquesta; sus “Cuatro últimas Canciones” escritas para su esposa y casi al final de su vida, con poesía y versos de: Hermann Hesse y Joseph von Eichendorff. La última conferencia se desarrollará sobre sus demás Lieder, en donde encontraremos esa formidable conjunción de alta Poesía con Música.

El vehículo por excelencia para la expresión y comunicación musical, ha conjugado desde siempre, la gran manufactura poética, que se ha significado en la Historia, como el gran abrevadero - motivador de múltiples obras y haciendo del Género Lied o Canción, el más completo y a su vez, el más contundente.

Los cantantes que se especializan en los Lieder, acceden al pináculo del refinamiento vocal.

Para los conciertos tendremos a los solistas del CENCREM y a invitados especiales quienes cerrarán la serie de Recitales cuyo enfoque especial girará sobre la Canción y la alta poesía, el Bel Canto y en particular, alrededor de los Lieder y algunas de las arias de las óperas de Richard Strauss.

Los recitales se presentarán cada 15 días los jueves, iniciando en la 2ª quincena de julio de 2014. Las Conferencias tendrán lugar cada mes iniciando en el mes de julio.

Los dos Recitales que cierran estas presentaciones se presentarán, uno con acompañamiento al piano y el 2° sobre las cuatro últimas canciones de Richard Strauss, con la OFEQ.

Buscamos acercarnos y descender, al manejo magistral del Lenguaje y Técnica del Cromatismo, heredado del Siglo XIX, que se proyectara en Richard Strauss, como el gran catalizador, que supo hacer la síntesis de dichas herencias, convirtiéndolas en su modus operandi, estética y técnicamente, lo cual a la postre, desencadenaría, las búsquedas que aterrizarán en: el Expresionismo, la Atonalidad, Bi y Poli, Modalidad y Tonalidad, además de los Nacionalismos en todas latitudes

Es quizás, desde mi óptica, que el Lenguaje de Goethe, pero sobre todo en la alta Poesía, lo que se significará, como la parte nacional cultural que ligado a la Música, dará al mundo, este Género de los Lieder, encerrándose en ellos, el alma y el espíritu germanos, desde Austria hasta Alemania.

Estas influencias de las bellas y depuradas manufacturas Poético – musicales, irradiarán al resto del planeta.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

Para Richard Strauss, 1864 -1949, en el 150 Aniversario de su partida.

 

El hombre ha cantado, se ha expresado y manifestado, a través de ese prodigioso instrumento llamado voz humana, desde el inicio de los tiempos, por ello, sus más sentidas y espontáneas manifestaciones se encuentran en las canciones.

Tanto en Richard Strauss, como en muchos otros creadores del Siglo XIX, encontraremos, en el género del Lied, las máximas aportaciones musicales, por esa base única y de la mayor contundencia, que conjuga, alta Poesía y Música. Esta combinación pudo preservar, afortunadamente, la síntesis de la interdisciplinariedad que Occidente mutiló, fragmentó y redujo a su mínima expresión, desde la Edad Media, con sus absurdas prohibiciones.

En Richard Strauss se rescata, consolida y refleja, alrededor de sus maravillosos Lieder o Canciones, la sublimación de la Música, que se adhirió, como pareja de la eternidad, a la Poesía, conformando una Unidad indisoluble.

Ya Franz Peter Schubert, había hecho de esta Forma musical, su predilecta, abriendo insospechados momentos de intimidad y profundidad, en todos los compositores.

Ha sido el Género de LA CANCIÓN, el más universal pretexto para la creación musical, desde la Antigüedad, cuyos antecedentes los encontramos en las plegarias, himnos y sobre todo en los salmos que refiere la Biblia, entre uno de los logros más viejos del ser humano y que se encuentran ligados a su voz, como la Esencia de todo posible instrumento.

Una de sus derivaciones y partes, modificaron nuestra visión – concepción, muy ajena, por cierto a la cosmovisión prehispánica, que debemos revisar, analizar y justipreciar, en otro espacio y con todo rigor, dentro del contexto que pomposamente, Occidente pretendió erigir como la única visión válida, o la panacea, que destrozó culturas y civilizaciones en todo el orbe, imponiendo, como dictadura absoluta, dicha visión, ligada a creencias religiosas ajenas por completo a ancestrales culturas y civilizaciones.

Esta conjunción de la más alta Poesía, puesta en Música por Richard Strauss, representa el logro más importante de toda la Música, pues de esta afortunada práctica, que partió desde la Antigüedad y que tuvo una especial encauzamiento desde la ópera, a fines del Renacimiento e inicios del Barroco en Occidente, irá perfilando y decantando, este binomio que dota a las dos disciplinas, de la más contundente expresión en todas las Artes.

Cuando la voz y su acabada técnica, aunada a la comprensión profunda de los Lieder y sus contenidos poéticos, se conjugan con maestría, nada las supera, emotiva y expresivamente. Equivale a atrapar y sujetar a la belleza, en esta dualidad que ha motivado al hombre, desde el inicio de los tiempos. Uno de esos grandes cantores de la Antigüedad, fue Homero y la exaltación que lograban los griegos, al son del rapsoda (quien recitaba los poemas) llevaba a los escuchas, con las excelencias de la Hélade, al paroxismo total.

Son los Lieder (canciones) de Richard Strauss, verdaderos prodigios, que logrando la unificación – comunión, integración perfectas, de palabra y sonido, enmarcan la más alta exquisitez. Es la voz, su voz, el vehículo que dota, a este gran compositor, de los más elevados logros, obteniendo en su manufactura, una expresividad y emotividad sensitivas, que va más allá, de todos los géneros musicales.

Su Técnica y el dominio del Lenguaje, rebasan todo lo imaginable, pues supo sintetizar todas las herencias occidentales y en particular, las del Siglo XIX, con lo más preciado del Romanticismo alemán, del cual es el último y el más brillante exponente, pues habiendo nacido en 1864, vivió hasta 1949, adentrándose de forma magistral y más que dinámica, en los medios expresivos de la mitad del Siglo XX. Crisol del pasado y del presente sonoro, es una de las pocas síntesis que recuperan los auténticos valores de toda la centuria pasada, armonizándola, con los albores de la modernidad.

Cuando los fatuos musicólogos intentan denostarlo, etiquetándolo de conservador y de músico fuera de época y contexto, hay que responderles enfatizando lo siguiente: los tales críticos, nada sienten y nada sabrán jamás, del espíritu que cohabita en todo auténtico y sensible compositor, que jamás alude, piensa y considera, a la dizque “evolución y desarrollo musical “ pues el único capaz de transformarla y llevarla a derroteros de más amplio espectro, será siempre el creador, nunca las opiniones sin soporte y sin dominio absoluto del lenguaje, de esos nefastos advenedizos de la pluma vacua y denostadora.

 Quienes le hicieron caso, cayeron en un abismo sin fondo y ninguno de los creadores vanguardistas supo emocionar al hombre, mínimamente. Ahí radican sus fracasos y falsas posturas que hicieron un gran daño a la espontaneidad y creatividad, fincadas en la libertad de la expresión – comunicación, fincada en las herencias y logros contundentes de varios periodos en Occidente, que nadie puede, ni negar, ni menospreciar.

Richard Strauss, revolucionó y superó el lenguaje de Wagner y sus congéneres, elevando la música alemana, a las más grandes conquistas, como un creador multifacético. Es uno de los orquestadores más brillantes que junto con Gustav Mahler, tuvo esa conjunción dual, destacándose también, como gran Director de Orquesta. Fue además un gran pianista, enmarcándolo como uno de los pocos compositores que eran músicos completos. Sus armonías son de altos y exquisitos vuelos y se mueven más allá de la tradición, generando atmósferas sensoriales, de una madurez extrema, a la par que refinada y pulcra, provista de un cromatismo, pletórico de combinaciones y colores que enmarcan todos los poemas, exaltándolos. Esto fue posible, por el absoluto dominio que poseía de la música de Occidente y sus veinte siglos de búsquedas, que ningún compositor actual supo aterrizar ni sintetizar, como él.

Reunió y aglutinó, con sutileza, las principales aportaciones del Siglo XIX, en particular, a Liszt y a Wagner, dos de los exponentes de mayor nivel. La influencia de Liszt será determinante y en particular, estas herencias, le favorecieron, al convertirlo, en el heredero número uno de toda la Escuela alemana y sobre todo de Franz Liszt. Al igual que en el húngaro, será la Poesía, su motivación e inspiración esencial, como primigenia fuente de creatividad y expresividad, elementos que muy pocos advierten, en y alrededor de este fenómeno de síntesis.

Ligado a la literatura, conoció y trabajó con Stefan Zweig, y fue amigo del escritor y poeta, Hugo von Hofmannsthal; tomará de Oscar Wilde, su obra Salomé, misma que convertirá en una de sus mayores creaciones operísticas en 1905, motivado por la puesta en escena de Max Reinhardt, en Berlín en 1903. Operas como Guntram (su primera ópera) junto a Elektra, Der Rosenkavalier, Ariadne auf Naxos, Helena la Egipcia, Die Frau onhe Schatten, Arabela, entre otras, lo convertirán en uno de los máximos exponentes del género.

La exaltación del espíritu y de la persona humana, tienen en Richard Strauss, a un exponente que debemos celebrar en su 150 aniversario, acercándonos a sus obras y en especial a sus canciones, en las que ha plasmado, lo mejor de su sensibilidad.

Su esposa, Pauline de Ahna, soprano, motivó la composición de sus Lieder, cuya calidad técnico - estética, supera a casi todos sus compatriotas. Sus cuatro últimas canciones, fueron compuestas al final de su vida y refleja en ellas, esa mirada serena y madura, de toda una serie de vivencias y experiencias. Fueron compuestas para su mujer.

Morgen, Allerseelen, Zueignung, Cäecilie, Traum durch die Dämerung, Ich trage meine Minne, etc., son obras, entre muchos otros Lieder, que vinieron a enriquecer y depurar este repertorio.

Estudió Estética, Filosofía e Historia del Arte, motivado por Schopenhauer y en la dirección de orquesta, tuvo ejemplos como el de Hans von Bülow.

 En el decurso de este 2014, iremos presentando algunas de estas hermosas páginas, buscando departir y compartir, en estos acercamientos, las aportaciones aquí referidas.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

9.13.2013

A JOSÉ PABLO MONCAYO GARCÍA, RECORDANDO EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO


El estilo nacionalista en el arte y en particular en la música, vuelve las miradas hacia el interior de los países, destacándose el sentido de pertenencia, el amor patrio, la identidad e idiosincrasia, como eco de las independencias y definiciones de las naciones, en el mundo. México es uno de ellos. La Revolución Francesa será uno de los motores propulsores de este espíritu libertario. El Siglo XIX será el crisol del temperamento y las pasiones del Romanticismo que los virtuosos del piano esgrimen con grandes impactos, como protagonistas y liberadores esenciales; Federico Chopin, Franz Liszt y Robert Schumann. Uno de los grupos europeos de estos movimientos fue el grupo de los cinco en Rusia y otra escuela destacada será la francesa, sustentada y animada por el movimiento Simbolista de los poetas. La alta poesía alemana recupera sus espacios en los Lieder del siglo XIX. Con este marco surge, paulatinamente, la Escuela Mexicana de Composición en el Siglo XIX, después de la gesta de la Independencia y dejando atrás, las influencias operísticas italianas y francesas, además de las austriacas.

Por lo que respecta a José Pablo Moncayo, su estilo proviene de ese largo proceso que irá lentamente reconstruyendo en nuestro país, nuestra mexicanidad, depositada principalmente en la música, desde las herencias de 1632 con los sones y jarabes y que volvieron a la escena en el Siglo XIX, con Julio Ituarte, Tomás León, Cenobio Paniagua, Melesio Morales, Aniceto Ortega, precedidos por mi paisano, el moreliano don José Mariano Elízaga y que continuarán, Ricardo Castro y Felipe Villanueva y Ernesto Elorduy. Gracias, sobre todo, a don Rubén M. Campos y Manuel María Ponce, se documentó y creó la cátedra del Folklore, rescatando nuestra música, misma que será la base de todo ese gran movimiento cultural en todas las artes llamado Nacionalismo. Ponce será Mtro., de Carlos Chávez y Chávez de Moncayo y de casi todos los nacionalistas de principios del Siglo XX. Carlos Chávez será el enlace del pasado con el futuro musical mexicano, del cual soy heredero directo, por varias vías, incluida la de Manuel M. Ponce. Miguel Bernal Jiménez será otro eje protagónico, con una pléyade de alumnos y una enorme labor pedagógica en Morelia, Michoacán.

Silvestre Revueltas, Blas Galindo y José Pablo Moncayo, junto con Salvador Contreras, se enmarcan alrededor de este movimiento con Chávez, como propulsor y motor generador esencial.

José Pablo Moncayo utilizará un lenguaje muy personal siguiendo una de las tendencias generadas desde mediados del Siglo XIX, que radica en el abandono paulatino de las formas clásicas, su armonía, forma y estructura, incorporando toda suerte de escalas, desde los antiguos modos griegos, que Carlos Chávez utiliza en sus Preludios para piano, con una de las influencias más marcadas hacia Moncayo. Además, veremos la explosión de las escalas: hexáfona, pentáfona, la zíngara y escalas exóticas, junto a la armonía por cuartas en Scriabin, la atonalidad la bitonalidad y la bimodalidad, los paralelismos y el triunfo del Timbre sobre el resto de los elementos musicales, entre algunos de los arranques de la atonalidad. Sobre todas las cosas, la libertad en la expresión, alcanzará como nunca, sus puntos culminantes, de la mano de su guía sempiterna; La Poesía. Moncayo utilizará la Pentafonía y en particular, hará del intervalo de cuarta justa, uno de sus principios y ejes guía, distintivos de su técnica y estilo, propiciando a la vez una simultaneidad sonora alrededor de la octava, con la quinta en medio, a partir del generador como esencia del equivalente, o sustituto de la armonía melódico tonal que dejará de utilizar. Un manejo de la Modulación, que no la Tonulación, entre diferentes tipos de escalas de cinco sonidos, incluidos algunos crormatismos, estarán siempre girando en sus desplazamientos a distintas regiones o centros. Los paralelismos serán otro factor ajeno a la tradición, pues tanto las terceras como las quintas serán parte de sus herramientas y colores, creando un ambiente lleno de texturas arcaicas y nuevas. Con ello logró un personal estilo, de la mano de su maravillosa colorística orquestal y una transparencia de movimiento de las voces casi mozartiano. La melodía es la reina de sus propuestas y alrededor de ésta girarán los materiales y combinaciones antes descritas. Un nuevo concepto de consonancia y disonancia cobrará forma en Moncayo, merced a esta particular interválica.

Este brillante y destacado compositor mexicano, considerado en nuestro país como uno de los más connotados exponentes del estilo nacionalista, nació un 29 de junio de 1912, en Guadalajara, Jalisco y falleció en la ciudad de México el 16 de junio de 1958.Su formación musical tuvo lugar en su natal Guadalajara y acudía con frecuencia a los Conciertos del Teatro Degollado. Inicialmente fue el piano el instrumento de su contacto y ejercicio musical.

Su familia se trasladará a la ciudad de México en 1927 y tendrá como maestro, justamente en el piano, a Eduardo Hernández Moncada, antes de ingresar al Conservatorio Nacional de Música en 1929, quien continuará siendo su maestro en el piano, en lectura a primera vista y dirección coral, al igual que Luis Sandi en Coros, Ernesto Enríquez en Historia de la Música, Vicente T. Mendoza y Jerónimo Baqueiro Foster le iniciarán al Solfeo. Candelario Huizar y Carlos Chávez serán sus maestros de armonía y composición, respectivamente. José Rolón, será otro de sus maestros quien le conducirá alrededor los artificios del contrapunto y la fuga. Imaginémonos por un momento a esta pléyade de músicos y Mtros. y veamos la panorámica desangelada que es actualmente nuestro Conservatorio Nacional de Música, por el abandono a la cultura.

La amistad y vínculos con Carlos Chávez hacia el vecino país del norte, propiciarán que obtenga una beca para realizar estudios en el Berkshire Músic Institut, otorgada por la Rockefeller Foundation, apoyo que también recibirá Blas Galindo. Ambos tuvieron como maestro a Aaron Copland y participaron también en los cursos y festivales del Tanglewood Music Center en donde tendrán como compañeros a Lukas Foss y a Leonard Bernstein, entre otros.

Para ganarse la vida, una vez que contrajo matrimonio con Clara Elena Rodríguez, hubo de trabajar en cafés y en la radio acompañaba cantantes. Ingresó en 1931 a la Orquesta Sinfónica de México como percusionista, institución creada por Carlos Chávez, dentro de la cual fungió como Subdirector y asistente de Chávez hasta 1949. La Orquesta se convirtió en la actual Sinfónica Nacional y fue otro de sus directores hasta 1954. Sus obras fueron estrenadas en dicha agrupación orquestal, siendo su programación, un ejemplo para todos los directores actuales del país. Esta institución orquestal es nuestra actual Orquesta Sinfónica Nacional. Integrante del grupo llamado de, ”Los Cuatro” integrado por Salvador Contreras, Daniel Ayala y Blas Galindo, giraron alrededor de la música de cámara y uno de sus primeros conciertos lo dio en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, en 1936, estrenando su Sonatina para violín, con él al piano y Salvador Contreras al violín.

Entre sus obras vale la pena mencionar que abordó todos los géneros, como su ópera “La mulata de Cordoba”, sobre un libreto de Agustín Lazo y sobre la obra de Xavier Villaurrutia. Entre sus obras orquestales encontramos: Sinfonietta, Cumbres, Homenaje a Cervantes, Sinfonía, Amatzinac, para flauta y orquesta de cuerdas, Tres piezas para Orquesta, Tierra de Temporal, Llano grande, Raíces y su famoso Huapango, que por cierto es una obra que gira sobre tres sones veracruzanos; El Siqusiri, el Bajalu y el Gavilancito, obra que fue un examen de orquestación y que a la postre le hado la vuelta al mundo y es considerado como un segundo himno nacional. En su música de cámara realizó sonatas para violín, viola y piano una Romanza para violín cello y piano, Canción del mar y Tenebarí son obras vocales y para coro a capella. Posee un sinnúmero de obras para piano entre las que destacan Muros Verdes, Tres piezas para piano, un preludio recientemente descubierto varias obras más que están siendo editadas y serán grabadas por nuestras orquestas y músicos.

Ojalá nuestras instituciones reconozcan y no se cierren, hacia quienes nos dieron Patria, e identidad Cultural, depositadas esencialmente en el Arte y que la inversión, a favor de la salvaguarda de la salud social, considere a las manifestaciones y creaciones artísticas, como un reducto y vehículo de armonía, para acallar las sacudidas de que es objeto nuestro convulsionado tiempo y país.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

10.20.2011

Forma y Estructura Musicales


Los componentes o partes de un todo, nos dan la Estructura y ésta es inherente a toda Forma.

 El todo es más que las partes.

 ¿Cuándo nacen la Forma y la Estructura, propiamente musicales?

(1ª de tres partes)

La problemática del arte musical es que su Forma, específicamente sonora, no existe y no surge de las entrañas sonoras, pues es un lenguaje ligado a la palabra, a su gramática y sintaxis, además del movimiento emanado de la danza.

El estudio de la Forma en la Música es uno de los más débiles y endebles, aunque el del Ritmo ocupa el primer lugar. Adosemos a ello, el hecho de que el elemento depositario de las ideas en la Música es la Melodía y revisemos en el panorama mundial ¿el por qué de la enorme carencia de tratados sobre estos universales elementos y su ausencia como asignaturas de primer orden en todos los conservatorios y escuelas del mundo, hasta la fecha? Revise usted ahora, el caudal de tratados sobre la Armonía y la gran cantidad de teóricos, además de los del contrapunto y se irá de espaldas. Si bien estos elementos determinan una parte importante de la tradición, ya no podemos permanecer entre el siglo XVIII y un inicial siglo XIX. Fueron fases de un importante proceso que se terminó en el Siglo XIX. Con todo ello, no resolvieron las expectativas, como base del lenguaje ansiado y siempre en evolución, en el Siglo XX. La concepción actual de la Música se enriquece con la Ciencia y forma parte de una visión actual de la Filosofía, incorporando también: la Físico-Acústica, la Psicología, la Psico-Acústica, la Lingüística, la Sociología de la Música y la Filosofía de la Música, entre otras disciplinas integradas hoy en día, a este maravilloso fenómeno de las vibraciones y sus efectos, con sus repercusiones e impactos en la percepción humana. Independientemente de ello, intentar integrar en un todo las experiencias de veinte siglos es apremiante y, contribuir al establecimiento de la buena nueva de nuestro lenguaje, es un reto cotidiano.

En la Forma de toda obra encontramos el súmmum, como un resultado y acabado de las distintas relaciones e interacciones de sus componentes, estructuradas como un todo. Aquí vamos integrando un mínimo diagnóstico, a partir del cual abordamos la Forma y la Estructura. Las posturas basadas sobre los artificios de la armonía y el contrapunto, ya están rebasadas. Conjugarlas en sus reales orígenes y funciones al lado de las que deliberadamente se omitieron y desvirtuaron sobre la Antigüedad, nos ayudará a recuperar y sobre todo, incorporar, lo que como aportes, generó precisamente la Antigüedad. Todo ello, de la mano de los aportes del Siglo XX, interdisciplinariamente. Sería, desde mi óptica, la conjunción del todo con las partes de lenguaje y sus improntas. La interdisciplinariedad nos remonta y coloca en el origen y abrevadero de todas las causas, ésta es una especie de recurso y a la par, la restauración de la Filosofía, desde sus raíces, acorde con sus supuestos primigenios.

La Forma Musical fue emergiendo y refugiándose desde la Antigüedad, alrededor de la interdisciplinariedad, como resultado de sus variadas interacciones, omisiones y sus específicas aplicaciones. El lenguaje sonoro, en el decurso de su muy lento desarrollo, de prácticamente 18 siglos, irá sustrayendo su gramática y su sintaxis de la Poesía y de la Literatura en general, cuando se le desligó de la Danza y de la práctica instrumental. Los signos de puntuación-expresión de la lengua sonora, irán madurando al lado de los idiomas y surgirán como una realidad musical concreta, al depurarse el manejo de consonancia-asonancia de los parámetros: melódico-armónico- tonales que se encuentran depositados para la Estructura y la Forma, en las cadencias. Éstas tuvieron en la Modalidad un soporte de grandes variables, interconectadas siempre con el lenguaje y alcanzarán sus definiciones, melódico-armónico-tonales en el Barroco. Sin estos parámetros no es posible hablar de un Lenguaje. Palabra y sonido fueron ejes del desarrollo, dado que la Música per se nunca ha sido autónoma. De no haber sido por la palabra y el lenguaje, la Música sería punto menos que cero, pues aunque no lo admitamos cabalmente, la Música está contenida en la palabra y sus diferentes estados de ánimo. Cuando la cantamos, únicamente la suspendemos y depositamos en más amplios márgenes, en el tiempo y en el espacio. En el lenguaje de moda en este Siglo XXI, encontramos el mandarín que es, justamente, una lengua tonal, como lo son todas nuestras lenguas mexicanas autóctonas, de más de 165 variantes, muchas de ellas ya desaparecidas, pero sólo comparables con el latín y el griego clásicos, pues en la Edad Media, el latín se vulgarizó y junto con el griego, forma parte de todas nuestras lenguas romances.

Existen dos conceptos que engloban a la Tonalidad en general: Tonalidad Melódica y Tonalidad Melódico – Armónico – Tonal. El resto de las organizaciones que son eminentemente melódicas, son todas modales y atonales, a partir del Siglo, con otras variables de la Simultaneidad, como: la bimodalidad, bitonalidad, politonalidad, pantonalidad, entre muchas otras.

El concepto de Tonalidad Melódica es común a toda cultura de este planeta y representa, universalmente, toda forma que el lenguaje hablado y el canto y poseen, con sus múltiples variables de entonación melódica; éstas, son la base del simple hablar de toda lengua, de cualquier civilización. Su ámbito gira, en términos generales, alrededor de la modalidad y sus infinitas variables interválicas de la división de la octava y los sistemas propios de la Música, no occidental.

El concepto de Tonalidad Melódico-Armónico - Tonal, fue una de sus resultantes y variantes, surgidas de los modos antiguos, con un significativo reduccionismo e interpretación tergiversada y cambiada, pero se limitó a la música centroeuropea y no es universal, sino fragmentaria y reduccionista desde sus planteamientos y procedencias. Independientemente de ello, ambos están supeditados y depositados en el lenguaje, merced a los estados de ánimo. Éstos generaron en los signos de puntuación, múltiples variables y hacen de una frase u oración, una entonación, extensión, dinámica y pulso distintos cuando los expresamos en: interrogación, afirmación, admiración, negación, con pasión, ira, tristeza, etc. Han sido pie y pauta de la expresión sonora implícita en los señalamientos de carácter que aparecerán al inicio de las partituras, después del Barroco. El que habla, canta, pero el que canta, ora dos veces y se libera, se desata, vuela; rezan algunos refranes populares.

La Forma, a partir de nuestra era y concretamente de la Música de la iglesia cristiana, ha girado alrededor del lenguaje y de la palabra. Sólo a partir del Renacimiento retomó el movimiento generado en la Danza. Las Formas Musicales primitivas en Centroeuropa, durante la Edad Media, surgieron de las estructuras del lenguaje y de sus textos, desde los salmos, antífonas, aleluyas, himnos, tropos, secuencias, chanson, hasta todas las variables de la Polifonía desde: el organum el canon, el motete, el madrigal, hasta las formas literarias, como el Lais, el Virelais y la Balada, entre otras. Girará y dependerá absolutamente del texto, toda Forma musiocal, incluida la poesía de trovadores, troveros y cantores de feria, los monjes rebeldes, goliardos y demás, con sus Carmina Burana, junto a los textos religiosos del ritual cristiano, hasta la aparición del Drama en Música en el Renacimiento. La serie de danzas o Suite, enmarcará las generalidades del Barroco, junto a la fuga, cuyos orígenes se encuentran en el juego o ronda infantil de “lo que hace la mano hace la tras” (ahí se originó el canon) y con ello, todo el recurso de la imitación motívico – melódico – temática, del contrapunto imitativo y en particular de la Polifonía.

 El Organum, forma primitiva de la polifonía, es Homofonía pura, al igual que todo coral de armonía tradicional, pésele al que le pesare. Ahí, aún pervivía el cantus firmus y será hasta el lento arribo del Discantus y el Faux bourdon que ese lento proceso de las diferencias del movimiento de las voces iniciará un fructífero camino. Camino, por cierto, que tuvo sus fundamentos en la música griega, árabe y bizantina que practicaban en Roma, en los siglos VI, VII Y VIII las comunidades o colonias de orientales (Siria y Líbano) que emigraron a Italia, luego de la invasión en la antigua Palestina de los persas. Ellos manejaban y lo siguen haciendo, desde épocas milenarias, la polifonía a dos voces con un bajo que siempre acompañaba los melismas y arabescos que por cierto fueron desdeñados por Gregorio Magno, al igual que los cantos ambrosianos de Milán y otras fuentes que los romanos, comunes y corrientes eran incapaces de cantar, por su falta de sensibilidad y refinamiento. Estos cantos, por cierto, eran microtonales, pertenecientes, entre otros, al género cromático y enharmónico y corresponden, a dos de los tres géneros de los griegos que Gregorio Magno no pudo incorporar al sistema eclesiástico. Nuestro sistema únicamente versó sobre el género diatónico, pero sin utilizar jamás, el original tetracordo Mixolidio, durante quince siglos, pues contenía “el Tritono del diablo”. Revisar la originalidad de los tres géneros auténticos, es acabar con la mentira de 20 siglos, entre otras más.

La sonata clásica, para mencionar a la Forma por excelencia de la tradición, Melódico- Armónica-Tonal, se supeditó a la Retórica latina y en particular, a la forma del discurso literario. Sus prerrogativas y clichés son transformados y llevados, a renovados y creativos derroteros por Franz Liszt, principalmente, en el Siglo XIX. De nueva cuenta girarán, alrededor de la Poesía y de la Literatura en general, de la mano de la Filosofía. Es en este periodo que se retoman los Modos antiguos y la interdisciplinariedad, precisamente por Chopin y por Liszt, redondeando el movimiento del Renacimiento en esta fase esencial. Sus manejos harán mella en todo el Jazz del Siglo XX y en particular en Alexander Scriabin, con sus planteamientos interdisciplinarios, convirtiéndose en el heredero directo del polaco y del húngaro.

Las definiciones de las partes del discurso sonoro, en cuanto a su Estructura y Forma, se verán apoyadas por la maduración del uso y manejo de la consonancia-asonancia que serán el soporte básico del sistema Melódico-Armónico-Tonal. De ahí surgirán las cadencias, por los contrastes que generan en cuanto a tensión – distensión, pausa y movimiento, supeditadas, todas en su conjunto, a la Ley del Ritmo. Son únicamente las cadencias, los mecanismos que fijaron las demarcaciones de las distintas partes de la Forma, sus principios, fines, pausas mayores o menores, interrupciones e inflexiones del discurso musical, dando con ello la única base para generarla y, desde luego, las demarcaciones de las estructuras y los componentes de ésta. Es esencial, hoy en día, conocer las diferentes fluctuaciones y contradicciones que la consonancia y asonancia tuvieron a lo largo de los siglos y la que usted o yo aceptamos como tal en la actualidad, en donde ruido y sonido no tienen otra diferencia que distintos modos de vibración, agregándose a ello la generación de toda suerte de tímbricas muy sofisticadas desde la Música Concreta y Electrónica hasta la revolución sonoro-digital y la del ordenador. Agréguele las vibraciones que proceden del espacio exterior que generan todas las radiaciones cósmicas. Hoy nos afectan las infra e ultra frecuencias que para nuestro oído son imperceptibles pero que actúan y nos impactan, física y psicológicamente con su potencial energético.

Alrededor de estas referencias y apoyos, encontraremos inconexas relaciones y manejos anacrónicos en la Música contemporánea tanto estética como teórica y técnicamente. Se abandonaron y despreciaron estas antiguas bases, depositadas en las cadencias tonales y modales, como factores tradicionales de la puntuación gramatical musical, es decir; desapareció el Lenguaje que se tardó en madurar, entre 18 y 19 siglos. Se evaporaron estos tradicionales puntos de apoyo emanados del lenguaje, heredados y depositados en particular en la Melodía – Armonía y asentados en sus puntos climáticos, en la Motívico - Temática, como patrón de correspondencia, que hará emerger la Música sin texto, madurando en el periodo llamado de las grandes formas de las épocas, clásica y romántica (siglos XVIII y XIX). La Danza le acerca y ofrece otras estructuras menores y muy endebles a la Música, pero sólo a partir del Renacimiento. Será, gracias a la Ópera, o Drama en Música, que se logra la gran transformación y la restauración de la recuperación que giró alrededor de la reunión de lenguajes en el Teatro. Se iniciará una muy lenta incorporación, pues hubo 15 siglos de prohibiciones y erratas de todo género. El Siglo XX, heredero de todo esto, se encontró ante un callejón sin salida, del que no ha logrado zafarse. Las vanguardias fueron erráticas y desaparecían tan rápido como se presentaban, por sus incoherencias y extremismos exagerados, dejando peor al lenguaje sonoro de como estaba, por ello, muchos músicos hicieron caso omiso de los vanguardistas, siguiendo su intuición e instinto musical. Otros pretendieron regresar al pasado, al ver los desaguisados, pero no tenían bases sobre las cuales justificarlo o reencauzarlo, debido a las erráticas concepciones de veinte siglos, que irremediablemente hicieron mella en todas direcciones.

La constante que salva los aportes del Siglo XX, fue el TIMBRE y será este parámetro, el elemento unificador y portador de todo cuanto ocurre, como parte de un proceso. En su entorno, se moverán las nuevas voces, los nuevos instrumentos y surgirán como factores de la Simultaneidad, las texturas y los tejidos sonoros que aglutinan toda suerte de vibraciones, sin distingos de ningún género. Nuevamente la madre Naturaleza vendrá en nuestro auxilio, a través de su majestad el “RUIDO” (el pariente más rico en generaciones sonoras y el más cercano al fenómeno, TIMBRE) o, a las voces infinitas de la Naturaleza. Una fórmula funcional para los grandes talentos del Siglo XX, quedó de manifiesto en la Genética Musical que no admite más que lo siguiente: jamás un “en lugar de” y únicamente, un “además de”. La ley, principios y soportes generales de la evolución son ya parte esencial y fundamento de toda práctica estética. Aquellos que pretenden y han pretendido entrar sin cortapisas en los lenguajes del Siglo XX, negando la evolución o la Genética sonora, han escupido hacia arriba. Vemos la desesperación de casi el 99.9% de los compositores creando, cada uno, un nuevo código de obra en obra para cada partitura; muestra palpable de inconsistencia y falta de solidez de un real sistema y sobre todo, de un auténtico LENGUAJE. Pulularon los anacronismos, desde la mal llamada, 2ª Escuela de Viena en adelante, mezclando lo que se prohibía subrepticiamente, tachándolo de tradicional, justamente en las Formas y en algunos recursos del contrapunto imitativo dieciochesco a la manera de Bach, en la serie dodecafónica y sus transposiciones y desdoblamientos y en las estructuras de los clásicos, entre otros.

La revolución de las Formas se generará en el Romanticismo, nuevamente, de la mano de la literatura y así surgirán, desde los pequeños formatos y las fantasías e impromptus, como uno de los signos de libertad. Los reflejos de gran manufactura los tendremos en El Poema Sinfónico y las múltiples aportaciones lisztianas, siendo Franz Liszt, quien sintetiza toda la música del Siglo XIX, desde Karl María von Weber, hasta las obras de la música zíngara, pasando por la religiosa y la ópera. Transforma la sonata clásica en otro paradigma. Ejemplos de ello los veremos en Richard Strauss y Richard Wagner en el Leit-motiv, y las aplicaciones en sus óperas de los recursos lisztianos, correspondiendo todo ello, al rescate de Liszt de la música alemana, única y real 2ª Escuela de Viena, nacida en el Siglo XIX. La aportación de un revolucionario creador francés, Héctor Berlioz, del que Liszt aprenderá, conjuga las teorías de François Joseph Fétis, junto con Federico Chopin y Peter Cornelius. En el Poema sinfónico lisztiano encontramos a: César Franck, Vincent D´Indy, Scrabin, Moussorsky, Debussy, Ravel, Paul Dukas, Honneger, Bartok, Stravinsky, Smetana, Dvorak, Janacek, Rachmaninov y Messiaen (observe usted la preeminencia de eslavos y franceses), por mencionar a unos cuantos. El otro factor detonador será la mezcla afortunada del ballet y la danza contemporánea con música desde Leo Delibes y Tchaikovsky, hasta las aportaciones de los ballets rusos con Stravinsky, como propulsor esencial de la interdisciplinariedad, junto al libreto y al argumento, que de suyo, la ópera nunca dejó de esgrimir, conjuntando, como en ningún otro género, la pluralidad de lenguajes.

No existe ningún estilo ni técnica que unifique y distinga o defina en la música de concierto, al Siglo XX. Hay destellos y momentos, pero no permanecen. No están aquí, ni ahora. Habrá aperturas e incorporaciones, a lo largo del Siglo XX que se sumarán, desde los nacionalismos, a la música de otras culturas no centroeuropeas, en todos los continentes. En ello encontramos una verdad abierta en el Espacio de las vibraciones, hermanándose con los recursos surgidos de la Tecnología, convirtiéndose en: LA PLURALIDAD, LA DIVERSIDAD. Desde mi óptica, LA UNIDAD, surgirá en el Jazz; uno de esos bichos raros surgidos de lo profundo del espíritu libertario, a pesar del dolor, la esclavitud, la opresión, el despojo, la alienación y todos los inconcebibles sufrimientos que nos permitirán recoger, pedazos de humanidad, en esas herencias africanas en América y en el planeta, como luz de fulgurantes destellos, emanada de esa oscuridad de la brillante raza negra, que nos ha iluminado y ha irradiado en todas direcciones. El Jazz, hay que señalarlo, utiliza la modalidad, surgida de Chopin, Liszt y las armonías por 4as de Alexander Scriabin, pasando por Debussy, principalmente, pero no ha corregido las nomenclaturas emanadas de los errores clericales y si incorpora otros aportes como la escala hindú y toda suerte de modalidad.

La única y verdadera constante en el Arte es, LA LIBERTAD

Otros aportes y consideraciones

En Arte no hay fórmulas mágicas ni agarraderas que de antemano prefijen una gran obra. Entendámoslo bien; no hay recetas ni subterfugios para hacer obras maestras. Habida cuenta de que la Forma posee múltiples rostros y que sus contenidos y variables son parte de las infinitas variables de la Naturaleza, del Universo, del Arte, de la Filosofía y de la Ciencia. Encontramos en la percepción y concepción, propiamente humanas, supuestos de cambiante índole, con perspectivas diversas, que responden a esa reciente disciplina del siglo pasado, la Gestaltpsichologie. Varios apartados en sus clasificaciones y puntos de observación, tocan las dimensiones del Espacio-Tiempo, además de interactuar en nuestras memorias, trastocando los principios tradicionales del sujeto-objeto y del ser en sí, máxime cuando de las disciplinas artísticas se trata y de sus agentes y medios. Materia y mundo tangible, versus espíritu o universo imaginario, en donde operan la intuición e imaginación creativas, conforman los dos mundos del humano acontecer, como partes de una realidad absoluta, compuesta de ambas unidades indisociables, generando una de Las Formas exquisitas del mundo de la inteligencia, de la experiencia sensible y del conocimiento en su conjunto. Recordemos que hemos copiado y seguimos mirando a la Naturaleza, al igual que a nuestra específica naturaleza humana, tratando de entenderlas y, sobre todo, comprenderlas, pero de una forma que no discrimine y no omita, como sucedió con la visión centroeuropea.

Se han confundido por siglos, en textos académicos y escritos varios, los conceptos y significados de Forma con Estructura en Occidente, como muchas otras visiones ajenas a los orígenes, Historia, Genética y elementos del Arte.

Los principios de vida y organicidad, sus procesos de aparición, crecimiento, desarrollo clímax y descenso, hasta la desaparición, poseen un elemento común de diferentes réplicas que han nutrido desde siempre al Arte, independientemente de otras contemplaciones en la Naturaleza y en el Cosmos. Una excelente obra artística, perdura a través de los siglos, pero nunca el físico de su creador, éste se prolonga y permanece en espíritu, a través de sus creaciones. El factor de la memoria y sus reductos, serán un componente de capital importancia alrededor de estos planteamientos y revisión. Memoria y Olvido, ejes del “empezar y acabar la vida en cada punto entre los que se enhebra el incoloro hilo del tiempo” nos dice Emilio Lledó.

Las Teorías de la Relatividad y de la Mecánica Cuántica, que no logran una total compatibilidad, han generado la Teoría de las Cuerdas, pero ninguna de ellas aclara o perfila las esencias de la Forma en el Arte y sus reales valores, componentes e interacciones, máxime, cuando se habla hoy en día de partículas de un comportamiento y libre transitar, que escapa a estas teorías. Los avances y surgimiento de la Psicología vinieron a ampliar muchas de nuestras concepciones y enfoques, generando determinaciones en la Forma, bajo ópticas enriquecidas. El papel hipotético de las múltiples dimensiones y la existencia teórico-matemática de muchos universos y espacios distintos, tampoco perfilan una salida, o por lo menos un universo específico vinculado directamente al fenómeno estético. Por otra parte, los teóricos tradicionales de la música y del Arte, nos encontramos a años luz de estas reflexiones y conceptos científicos. ¿Acaso existen otras dimensiones ajenas al Espacio-Tiempo, como en las concepciones cuánticas, en donde ocurran la Música o el Arte? ¿Serán acaso las teorías de los neutrinos quienes nos ayudarán al acercamiento de visiones más precisas?

 Si consideramos al creador, al recreador y al observador o receptor del Arte, necesariamente nos colocamos en tres puntos y actitudes que en el Arte, son divergentes. Corresponden a actitudes, capacidades y funciones específicas. La obra es esa realidad concreta, como punto focal, o centro de estas indagaciones. La existencia, el ser, los entes con vida propia, como son los objetos y/o productos de alta creación artística, nos posicionan ante esta incontrovertible realidad. No estamos dejando de lado el papel unívoco de los dos observadores de Einstein, como un símil, en donde nos encontramos también ante aspectos sui géneris del Espacio-Tiempo, pero tenemos factores, motivaciones y posiciones de otro género. Esto los hace diferentes y/o por lo menos, especialmente complementarios. Aquí coexisten o cohabitan otras realidades. Ahí interactúan las Formas y el objeto, obra, o fenómeno en sí, que poseen varios sujetos: el creador propiamente dicho, el recreador y el receptor, independientemente de la obra, una vez realizada. Ésta, en el caso de la Música, sólo es, al momento en el que se la recrea, por cualquiera de sus formas. La partitura permanece muda y sólo se manifiesta al mirarla, en una especial dimensión, en el análisis profundo de sus relaciones y componentes en donde graficamos y determinamos, por escrito, o por otros medios, su Estructura y su Forma. Así aparece cual obra plástico-visual, desde mi particular forma de conocimiento y contemplación, pletórica de signos, cuyos significados y correspondencia, debemos colocar en una visión unitaria, mediante el análisis integral.

Es esencial subrayar que toda Forma y su Estructura, ocurren y están en la Dimensión Espacio-Tiempo. Son interdependientes e indisociables. En tratándose del fenómeno Música, Forma y Estructura son inexistentes, si no consideramos el especial factor de la Memoria, único reducto para su percepción y existencia material, traducida en energía neuronal y cerebral emotivo-vibrante. Es como la realidad de la Luz, que no tiene materia. La partitura escrita, cabalmente terminada, representa una de sus partes e incógnitas y corresponde a otra de las genuinas realidades del fenómeno llamado Música. El análisis, la investigación, la teorización y otros aspectos de sus manejos utilidades y usos, se trabajan y ocurren, exclusivamente, en el papel pautado, relleno de signos. De ahí que el hecho concreto de su contemplación-recreación-representación-realización (fenómeno distinto al de creación pero cuyo recorrido se dará en otra dimensión diferente que hay que determinar y definir para nosotros los músicos) por los medios para los que fue concebida, ocupe un apartado singular y significativo, dentro de una especial Estructura de los músicos y su hábitat. Es un equivalente perfecto con una obra literaria o plástica, en cualquiera de sus múltiples géneros. Usted lee una novela, un cuento, un poema, un ensayo, un discurso, etc., al igual que contempla una obra plástico-visual o lee, una suite, un concierto, una sinfonía, un preludio, una fuga, una ópera, etc. Este hecho específico, nos remite a considerar una obra musical con un completo acabado, cuando su realización ocurre por doble vía: una partitura o un libro, perfectamente elaborados, independientemente de su técnica-estética y su recreación, según la dotación instrumental o vocal, teatral, fílmica, radiofónica, su lectura, etc., para la que fue escrita y concebida, o para el ordenador, que debe tener necesariamente, todo resuelto y absolutamente prefijado.

 Aquí hacemos un paréntesis para dejar de lado, lo que se produjo en las vanguardias: lo efímero e impredecible o el llamado azahar, no existe ni como Forma ni como Estructura, en tratándose de los miles de charlatanes que se colaron de mala manera, colgándose del aleatorismo y del teatro musical, que admitió a diletantes de todo género, sin oficio. Nada de eso ha prevalecido y actualmente; no es.

Ser, tiene por ende un altísimo significado filosófico, físico, psíquico, biológico y cultural. Es así cuando el Arte penetra en “un universo de tangible y específica definición” “El Arte posee su propio y singular universo”.

Describo la Forma, en términos generales como: El lugar que ocupan los objetos, entes o seres, fenómenos y sucesos, en el Tiempo y en el Espacio, además de sus interacciones en nuestras Memorias.

La dimensión Espacio-Tiempo explica al universo. Lo micro cabe en lo macro y se integran como un todo. Esa sería la concepción de universo o de cosmos. ¿Cuál es su Forma? Se habla de la curvatura del espacio. ¿Porqué son redondos los astros? cuando vemos las galaxias, parecieran formar elipses o espirales, como si tuvieran un inmanente movimiento concéntrico ¿Se gira alrededor de un punto focal de la energía o de las leyes de la gravitación? ¿Obedece ello a los magnetismos y atracciones, situación generada alrededor de tales fuerzas magnéticas o de atracción? Así se comportan los agujeros negros, concentrando enormes cantidades de energía.

Concibo la Estructura como: suma, relación, interacción, orden y correspondencia, de las partes en el todo. ¿Responde en alguna forma el Ritmo, a estas leyes de atracción y magnetismo? Desde luego que sí, es el esencial interconector maestro, de todo cuanto ocurre en el Arte. Por ello hay que penetrar en algunas otras visiones conectadas con estos fenómenos. Todas sus partes y elementos obedecen a la Ley Universal del Ritmo, contenida en el principio de Dualidad universal. Es el centro de gravedad y magnetismo, alrededor del cual giran todos los componentes del Arte. La Estructura, en este caso, parte de las mínimas articulaciones desde las partículas sonoras, su interválica, métricas características o predominantes, sus motivos, temas, hasta las secciones o partes determinantes de la macro Estructura, que en el caso de la Tonalidad, responde y se prefija con base en las cadencias y zonas de correspondencia, no sólo tonal, sino melódico-armónica-motívico-temática y tímbrica. El metro está gobernado y depende del Ritmo, al igual que todos los elementos y componentes del Arte. El metro nos permite graficar, visualizar y coordinar la ejecución secuencial musical, sólo en el tiempo, con las variables de carácter y/o tempo, según el patrón o esquema de duraciones y valores de sonidos y silencios, según un pulso dado. Este es un aspecto meramente lineal, no espacial. La Simultaneidad estaría aglutinando la orquestación, instrumentación, el coro, el ballet, la escenografía y coreografía, con sus múltiples interacciones y relaciones que ocurren en el Tiempo y en el Espacio.

“El Arte es la manifestación fenomenológica de la creación, imaginación, intuición, expresión, experiencia, conocimiento y comunicación humanas”, es mi visión.

Toda rama del Arte produce determinados productos y obras con Formas y Estructuras diversas, obedeciendo a una Técnica y a una Estética determinadas, afectando y/o surgiendo, como parte y objeto de la percepción, experiencia, conocimiento sensible e intelectual de nuestra consciencia. Sin esta composición integral no podemos hablar de ningún Lenguaje y mucho menos de Arte. Agréguele la Memoria.

Remitirnos a los orígenes de la Música centroeuropea, llamada Occidental, es una parcialidad y también, el punto de partida sobre el que aprendimos todos. Es necesario ubicarla en donde le corresponde, cultural, ideológica, histórica y científicamente, rompiendo ese caparazón. El Siglo XX la puso al descubierto. Sus orígenes están en el Oriente.

¿Hay Forma y Estructura en la Música Contemporánea, y de ser así, en qué código, o lenguaje se fundamenta? ¿Cuáles son sus eslabones, gramática y sintaxis? ¿Podemos hablar o referirnos al Lenguaje actual o contemporáneo? ¿Cuáles son sus esencias? ¿Por qué no lo están enseñando en nuestras universidades e instituciones de Arte, como se enseña la Ciencia en la actualidad?

Es menester señalar, que la desintegración de la unidad y la correspondencia de las Artes, lograda por los antiguos y en todas las culturas, siempre fue de carácter interdisciplinario. Dicha característica, es común a toda civilización y cultura no centroeuropea, misma que distorsionó tales herencias y prácticas a partir del Siglo VII de nuestra era. Todo ceremonial ancestral reúne a las diferentes partes del todo y sus variables son una constante.

Si nos remitimos al punto de partida u origen y bases de la Música centroeuropea, necesariamente aterrizamos en la Cultura de la Hélade, por principio de cuentas, además de: los árabes, godos, visigodos, celtas, mongoles, y las herencias de toda suerte de invasores en Europa. La cultura griega heredó y sintetizó los conocimientos de los imperios de la Antigüedad, desde los babilonios, asirios, egipcios, chinos e hindús, teniendo como último bastión a Roma. No obstante ello, Europa, por conducto directo de la iglesia, destrozó, mutiló y omitió tales herencias, dogmatizando, con teorías fuera de contexto y origen. Cabe señalar también, que el imperio menos culto de la Antigüedad fue el romano y que por lo que al Arte se refiere, todo lo significativo, era de extracción griega, árabe y bizantina. El porqué de este breve preámbulo, obedece al hecho de que el concepto de Música en Grecia, era de carácter interdisciplinario, integrando varios lenguajes, hoy disociados y enmarcados principalmente, alrededor del Teatro y sus distintas aplicaciones, conjuntándose en la tetralogía:

MÚSICA-POESÍA-DANZA-ESCENOGRAFÍA

En toda cultura o civilización antigua de cualquier latitud o continente, encontraremos esa misma interdisciplinariedad, reflejada en las distintas prácticas, costumbres y actividades como:

Rituales-Ceremoniales-Celebraciones-Festejos

En Occidente es imposible hablar de Forma, específicamente musical; reitero, no existe, fuera del contexto literario, teatral y/o poético. La palabra y el lenguaje hablado, en sus múltiples asociaciones, preludian toda ceremonia religiosa de cualquier creencia universal. Por ello cuando escuchamos una obra instrumental, si el músico no domina el idioma, generará disparates fonéticos en su prosodia, ortografía y estructura, por todas las deficiencias de su formación tradicional, aquí subrayadas y conste, que algunos son ultra famosos.

Por ello recalco; son indisociables el texto y la música, al 100%, en toda obra centroeuropea de contexto religioso y/o profano de la Edad Media. Así ocurre con todo el canto ambrosiano, gálico, mozárabe, gregoriano, bizantino, de trovadores, troveros y músicos de feria, como antecedentes y soportes de la Polifonía. De destacarse, en especial, es el canto de Bizancio que llegó directamente a Roma, especialmente alrededor del canto griego-bizantino que poseía dos voces esenciales. Llegaron como colonias de emigrantes, por las invasiones persas en el cercano Oriente. Procedían de, Palestina, particularmente, de Siria y Líbano.

El otro complemento del lenguaje musical, se vincula directamente a la Danza o al movimiento inducido, mediante combinaciones métricas reiteradas, con patrones o esquemas fijos. Ahí no hay discurso. Algunas de ellas, poseen un carácter monótono y pobre, musicalmente hablando, se enriquece, cuando interactúa con el canto, los instrumentos y sobre todo con la palabra y en especial con el libreto o argumento.

Será entonces necesario reflexionar, aunque brevemente, sobre las desintegraciones medievales centroeuropeas, causales básicas de ello y de las distorsiones y equívocos de veinte siglos a su alrededor ¿Qué es la Forma en Música y en todo caso, en qué contexto o, a partir de cuáles factores, elementos o componentes la ubicamos o clasificamos?

 Si consideramos la evolución histórica en Occidente o mejor dicho, centroeuropea, es la forma que poseen las obras y textos poético-literarios o teatrales y sus argumentos. La música nunca fue un lenguaje autónomo, por ende, es totalmente dependiente por 18 siglos de la palabra. Heredará de ella todos sus componentes estructurales y formales, a partir del siglo XVIII-XIX, generando las grandes formas en el periodo clásico. El lenguaje musical se tarda en madurar 15 siglos, hasta alcanzar una definición cabal en el periodo barroco. Será la Ópera o el Drama en Música el factor detonante, una vez que aparecen los primeros tratados de armonía de Giuseppe Zarlino en el Siglo XV, a partir del Renacimiento y serán los acordes, esos acompañantes de la Monodía y de la escena, como soportes del ambiente y estados de ánimo, ejes de la Melodía, quien ocupará el lugar de la palabra y tendrá como súbdito a la Armolnía. Son sus ejes esenciales en las obras teatrales. La música tuvo una función-fusión complementaria del texto o de la melodía, que para un servidor son lo mismo, reforzando lo que se debía subrayar dramáticamente.

¿Podemos considerar la Forma musical, sin sus dos complementos interdisciplinarios de la Danza y de la Poesía? Desde luego que no. ¿Qué implicaciones tiene esto? ¿Cómo operó la Música, formalmente hablando y en qué periodos?

Lo primero que debemos señalar son los lentos procesos de la evolución del Lenguaje Musical, despojado de sus bases interdisciplinarias, que corrió en paralelo con la evolución desarrollo y maduración de las lenguas romances, precedida del latín. Somos hijos de tales procesos y variables. El Renacimiento será el corrector de tales desaciertos y en particular, el Drama en Música, por encima de todo cuanto usted pueda imaginar. Hoy concebimos al Teatro como a la reunión de lenguajes y así ocurrió a partir del Siglo XX, con la aparición de la Fotografía, el Fonógrafo, la Radio, el Cine, la Televisión, La Música Concreta y Electrónica el Ordenador y la Multimedia, que es la respuesta tecnológica a ello. Pero recuerde, Tecnología o innovación por estos conductos, no implican avance, estético-técnico alguno en el Arte, antes bien, se generará un nuevo primitivismo artístico, durante todo el inicio del Siglo XX. Es “el además de”.

Hoy lo vemos adosado con toda suerte de tales herramientas, incluida la computadora. No obstante la abrumadora y envolvente sacudida de la modernidad tecnológica, seguimos dependiendo en todo espectáculo de cualquier tipo de: un libreto, un argumento, la Historia, un cuento, una leyenda, o un guión cinematográfico. Siguen y seguirán siendo, el Lenguaje y las Ideas, el súmmum de todo cuanto se genera y estructura en el Arte. Por ello, quienes hablan de la música absoluta, se topan con todas las agravantes aquí señaladas. Arribamos así, al factor-esencia de la Forma: las Ideas y sus maneras, técnicas y estéticas para comunicarlas y expresarlas, según sus intrínsecas particularidades. Un lenguaje, sólo existe como tal, cuando posee una acabada Técnica y una Estética, una Gramática y una Sintaxis. Vale decir, sin la ciencia y estrictos componentes del lenguaje, no hay formas válidas para la expresión y comunicación, por ende, no hay nada que decir. No dominar un lenguaje aceptado como tal, nos impedirá e inhibirá la espontánea forma, la imaginación, la intuición, la creatividad y la fluidez en la expresión-comunicación, tanto en los lenguajes tradicionales, como en las contradictorias herencias de la pasada centuria. La Libertad en el ARTE, de gran calado sólo se da en el marco del conocimiento y la experiencia, que giran alrededor del dominio de una Técnica y una Estética, pero éstas sin un acabado Lenguaje son obsoletas también.

A esas maneras del hombre en toda suerte de creaciones y/o manifestaciones de su espíritu, intelecto, conocimiento y visión del mundo, le hemos llamado Formas de expresión y comunicación y éstas, cuando corresponden a las Bellas Artes, operan contra el olvido y se convierten en sus memorias, nuestras memorias, que trabajan contra la inflexibilidad y el no retorno del Tiempo, ocupando un Espacio, físico, virtual e inmaterial.


2ª PARTE

OTRAS VISIONES DE LA FORMA, EN LA CIENCIA Y EN LA FILOSOFÍA

LA COMPLEJIDAD Y LA FORMA (síntesis)

Armando Aranda Anzaldo, ha incursionado sobre las esencias de la forma bajo la óptica de la biología y la geología, haciendo notar las manifestaciones más espectaculares de la naturaleza en sus variados objetos cuyas formas, cualitativamente, no se pueden estudiar desde el rigor científico y se avoca a incorporar también a Aristóteles, en su libro “La complejidad y la forma” editado y publicado por el Fondo de Cultura Económica:

“Así como el verdadero objeto de la arquitectura no es el ladrillo, el mortero o la madera, sino la casa, así el principal objeto de la filosofía natural no consiste en los elementos materiales, sino en la participación de éstos en la totalidad de la forma, sin la cual carecen de verdadera existencia” (De partibus animalium, I. v. 645ª 30-37, Aristóteles).

Incorporo una gran cantidad de aportaciones del Estagirita por la relevancia que para nuestra disciplina contiene su trabajo. Habrá cualquier cantidad de citas que voy cotejando con la mirada o bajo el espejo de la música en particular, intentando con ello que nos adentremos en este esencial elemento.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

El Espacio-Tiempo, habitat del Ritmo y del Movimiento


La ancestral división entre artes del Tiempo o del Movimiento y Artes del Espacio, ha quedado en el baúl del olvido, por sus imprecisiones, equívocos y aproximaciones, que descontextualizaron su real dimensión. Quizás la máxima errata de Occidente, surge de las carencias y mutilaciones del pensamiento de los antiguos, además de las deliberadas omisiones, que produjeron una escasa y casi nula existencia de tratados sobre las esencias del Arte, depositadas en el Ritmo. Éste, ha sido confundido, por 20 siglos, con la métrica, o el simple metro, hasta nuestros días.

Para intentar adentrarnos en tales indagaciones, sus irradiaciones y aplicaciones, en particular con el Arte de los sonidos, considero indispensable visualizar y contextualizar, mínimamente, los conceptos de Tiempo y Espacio. La Música nunca ha sido un lenguaje autónomo.

Desde mi particular óptica, el Tiempo y su percepción, es concebible merced a nuestra conciencia, y sobre todo, gracias a una de nuestras facultades y capacidades; la Memoria. La Música, entre muchos otros fenómenos, es apreciada, valorada y disfrutada, gracias a esta facultad. Desde luego que nuestros órganos de percepción sensorial son las ventanas maestras de interconexión-comunicación-interacción. Nuestro cerebro es el gran ordenador, el receptáculo y el procesador de cuanta información recibimos en sus innumerables variables y formas.

La importancia de la Memoria, la vemos reflejada hoy en la informática, como una réplica del principio de dualidad universal. Esta preeminencia dual, aparece en casi todos los ejes que conllevan, atracción, Energía y Movimiento, como retroalimentación del proceso universal de repetición, dando pié y pauta al principio de Unidad y Variedad y en especial a la Ley de los Opuestos o Contrarios. La periodicidad, es otro de los fenómenos asociados a ello, de los cuales emanan nuestras concepciones de: principio y fin, orden y caos, así como de Forma, Estructura y del todo orgánico. La Vida, la Naturaleza y el Cosmos, son parte de ello y de ahí nacen las premisas de todo Arte. Motor esencia de todo proceso es el de la Energía.

La Vida, máxima expresión, constituye la más compleja proeza, provista de Energía, operando en armonía y orden, sentido del clímax, ascenso y descenso, espejo de espejos de la creación. Ahí gobierna el supremo sacerdote de los contrastes; la dimensión del Ritmo. Concepto filosófico de dimensiones totalitarias y a la vez, de una abstracción nada común.

El acto e impulso de creación-invención, surge y depende, absoluta y justamente, de estos principios, conectado y ligado a las réplicas que el hombre ha hecho, desde el principio de los tiempos, de la Naturaleza, del Cosmos y esencialmente del don más preciado; la Vida. Volver a disfrutar de todo lo que hemos experimentado: perceptual, sensorial, física, intelectual y emocionalmente y tratar de retenerlo, se da precisamente, gracias a nuestra Memoria. El deseo de trascender, de prolongarnos, de dejar huella, de no morir, subyace en ello, de ahí, esas variadas creencias y prácticas que se refieren a “la otra vida” después de la muerte. Muchas culturas, y entre ellas la nuestra, tienen esa particular visión, ritual y ceremonial.

La evolución es justamente, el dechado de las herencias procesadas y depositadas en las memorias genéticas. El Arte existe hoy, precisamente por las memorias y los procesos evolutivos que han acompañado al hombre. Hay una Genética del Arte que no se puede, ni borrar, ni suplantar. El hombre ha copiado a la naturaleza y por ello, cuando hablamos de una obra maestra del Arte, nos referimos a ella, como a un ente con vida propia. Esa es mi concepción-definición. También lo asociamos, con esa universal maestra, llamada experiencia, que traducida y transformada en conocimiento, nos propulsa y eleva, como condicionante para proseguir nuestra vital ruta.

La Memoria ocupa un Espacio, se abre paso, se plasma, toma forma, se conecta, genera el Espacio y atrapa los momentos, el instante, convirtiéndolos en archivos de imágenes, emoción e impresiones de todo género; son los dibujos e imágenes del alma y del espíritu. A esa translación, traducción, le llamamos Tiempo. De tal suerte se conjugan el Espacio-Tiempo, que son prácticamente indisociables e inseparables. Viven y cohabitan en nosotros, son el presente y el pasado, que presagian, imaginan e intuyen el futuro.

Nosotros somos la constante, el continuum del devenir, del instante; somos el presente. Gracias a ello, recorremos la película del acontecer, registrada en nuestras múltiples memorias. El Tiempo es una suerte de ilusión que opera, gracias a nuestras memorias y éstas, se convierten en el Espacio, y son el Espacio, en donde ocurren o se producen, los efectos de las causas. Éstas y éstos, tienen o toman Forma, ya física, ya psicológica o emocional y ocupan un lugar, a ese lugar le llamamos Espacio. La Forma, es el Espacio-Tiempo que ocupan los objetos y las imágenes. Éstos permanecen por equis Tiempo, en nuestras memorias. Es acumulativa, asociativa y se desarrolla, interconectando neuronas.

Así, la Memoria es la conciencia del Tiempo. Si asociamos que nosotros somos el presente, la visión-concepción de Infinitud, se nos viene encima, nos resulta inabarcable, no la podemos sujetar intelectual y conceptualmente, dada nuestra naturaleza y experiencia. En el concepto de Totalidad, del Absoluto, encontramos el de Infinitud.

Todo ocurre en el Espacio y es el depositario supremo de toda Forma o manifestación de las distintas caras y manifestaciones de la energía y de la materia.

Es por ello que, para concebir, comprender y penetrar en la Teoría del Ritmo, resulta indispensable adentrarnos en los anteriores conceptos y dimensiones, aparejándolos junto al concepto de Simultaneidad. Lo que ocurre, o está ocurriendo en cada instante, opera en la Simultaneidad, tanto en el micro universo, como en esas desconocidas e inexploradas galaxias, además de la nuestra. En el Infinito, todo ocurre y está ocurriendo al mismo Tiempo. Totalidad y Simultaneidad se corresponden también con el Absoluto.

Le presentaré una ventana de acceso a la Infinitud, que nos ayudará a acercarnos al Antes, junto al Después, como partes de la concepción Binario-Ternaria, que manejamos dentro del Arte sonoro. Veremos como la concepción Ternaria surge de la Binaria. Otros conceptos, como la del Movimiento, entrarán en nuestras analogías, cuya puerta de entrada al Ritmo, estará completamente abierta.

Estos términos en realidad se quedan como nociones o aproximaciones al inasible mundo de las dimensiones. Es así que el Tiempo, es para nosotros una noción-ilusión, el inmanente y continuum que no se detiene, por ello le llamamos; presente. El Movimiento es la fluidez, la constante y viva representación del Presente. Nuestro intelecto es el único medio para penetrar en el imaginario de tales dimensiones.

Alrededor de estas reflexiones, concibo la definición de Movimiento, como “la suma de Espacio y Tiempo”. OLLIN YOLIZTLI (vida y movimiento), decían nuestros ancestros.

Así como los antiguos, cuestionándose sobre el origen de la vida, basaron sus reflexiones alrededor de los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego, dando pié al surgimiento de de las primeras corrientes de la Filosofía, seguidas de los balbuceos sobre otras ramas del conocimiento, del Arte y de la Ciencia, sin hacer los distingos, ni los reduccionismos fragmentarios que harán los centroeuropeos, a partir de la Edad Media, dislocando el saber, por causas de la religión y su oscurantismo. Sin los alquimistas, la Química, la Física y la Biología, se hubiesen frenado. La Medicina formaba parte de la Filosofía desde la Antigüedad, al igual que las Matemáticas, pues los números llegaron a tener valores y significados diversos, así como la Astronomía, el Álgebra y la Geometría.

Por ello, descenderemos hacia y hasta algunas analogías, que interconectan y ligan la Teoría de los Lenguajes. Podremos pormenorizar sobre los elementos esenciales dentro del Arte. Palabra, Color, Sonido y Forma, son partes de un todo y encontraremos sus correspondencias y aplicaciones. Sin estos factores, el Arte Contemporáneo se vio desamparado y no encontró la puerta de salida, en el Siglo XX, cayendo en un primitivismo, incluida también la Tecnología.

Somos súbditos del Ritmo, es nuestro común denominador. Al adentrarnos en ello, centraremos nuestra visión-atención, en la máxima de todo Lenguaje; la Idea. Sin Ideas no existe ningún Lenguaje. Para la Música, será el Motivo, nuestro eje de ejes. Todas las Ideas musicales y las Artes, con todos sus elementos, están supeditadas al Ritmo. Los Motivos o Ideas Musicales, tienen en la Melodía, a la madre naturaleza de la expresión y comunicación sonora. Es el rostro de la transparencia pensante y emotiva, común a cualquier Idea musical de toda cultura.

El Ritmo es a las Artes, lo que la Energía a la Vida y al Cosmos. El Ritmo y la Vida son igualmente complementarios en sus esencias. Así es mi concepción de la Vida, en el Arte.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes