10.20.2011

El Espacio-Tiempo, habitat del Ritmo y del Movimiento


La ancestral división entre artes del Tiempo o del Movimiento y Artes del Espacio, ha quedado en el baúl del olvido, por sus imprecisiones, equívocos y aproximaciones, que descontextualizaron su real dimensión. Quizás la máxima errata de Occidente, surge de las carencias y mutilaciones del pensamiento de los antiguos, además de las deliberadas omisiones, que produjeron una escasa y casi nula existencia de tratados sobre las esencias del Arte, depositadas en el Ritmo. Éste, ha sido confundido, por 20 siglos, con la métrica, o el simple metro, hasta nuestros días.

Para intentar adentrarnos en tales indagaciones, sus irradiaciones y aplicaciones, en particular con el Arte de los sonidos, considero indispensable visualizar y contextualizar, mínimamente, los conceptos de Tiempo y Espacio. La Música nunca ha sido un lenguaje autónomo.

Desde mi particular óptica, el Tiempo y su percepción, es concebible merced a nuestra conciencia, y sobre todo, gracias a una de nuestras facultades y capacidades; la Memoria. La Música, entre muchos otros fenómenos, es apreciada, valorada y disfrutada, gracias a esta facultad. Desde luego que nuestros órganos de percepción sensorial son las ventanas maestras de interconexión-comunicación-interacción. Nuestro cerebro es el gran ordenador, el receptáculo y el procesador de cuanta información recibimos en sus innumerables variables y formas.

La importancia de la Memoria, la vemos reflejada hoy en la informática, como una réplica del principio de dualidad universal. Esta preeminencia dual, aparece en casi todos los ejes que conllevan, atracción, Energía y Movimiento, como retroalimentación del proceso universal de repetición, dando pié y pauta al principio de Unidad y Variedad y en especial a la Ley de los Opuestos o Contrarios. La periodicidad, es otro de los fenómenos asociados a ello, de los cuales emanan nuestras concepciones de: principio y fin, orden y caos, así como de Forma, Estructura y del todo orgánico. La Vida, la Naturaleza y el Cosmos, son parte de ello y de ahí nacen las premisas de todo Arte. Motor esencia de todo proceso es el de la Energía.

La Vida, máxima expresión, constituye la más compleja proeza, provista de Energía, operando en armonía y orden, sentido del clímax, ascenso y descenso, espejo de espejos de la creación. Ahí gobierna el supremo sacerdote de los contrastes; la dimensión del Ritmo. Concepto filosófico de dimensiones totalitarias y a la vez, de una abstracción nada común.

El acto e impulso de creación-invención, surge y depende, absoluta y justamente, de estos principios, conectado y ligado a las réplicas que el hombre ha hecho, desde el principio de los tiempos, de la Naturaleza, del Cosmos y esencialmente del don más preciado; la Vida. Volver a disfrutar de todo lo que hemos experimentado: perceptual, sensorial, física, intelectual y emocionalmente y tratar de retenerlo, se da precisamente, gracias a nuestra Memoria. El deseo de trascender, de prolongarnos, de dejar huella, de no morir, subyace en ello, de ahí, esas variadas creencias y prácticas que se refieren a “la otra vida” después de la muerte. Muchas culturas, y entre ellas la nuestra, tienen esa particular visión, ritual y ceremonial.

La evolución es justamente, el dechado de las herencias procesadas y depositadas en las memorias genéticas. El Arte existe hoy, precisamente por las memorias y los procesos evolutivos que han acompañado al hombre. Hay una Genética del Arte que no se puede, ni borrar, ni suplantar. El hombre ha copiado a la naturaleza y por ello, cuando hablamos de una obra maestra del Arte, nos referimos a ella, como a un ente con vida propia. Esa es mi concepción-definición. También lo asociamos, con esa universal maestra, llamada experiencia, que traducida y transformada en conocimiento, nos propulsa y eleva, como condicionante para proseguir nuestra vital ruta.

La Memoria ocupa un Espacio, se abre paso, se plasma, toma forma, se conecta, genera el Espacio y atrapa los momentos, el instante, convirtiéndolos en archivos de imágenes, emoción e impresiones de todo género; son los dibujos e imágenes del alma y del espíritu. A esa translación, traducción, le llamamos Tiempo. De tal suerte se conjugan el Espacio-Tiempo, que son prácticamente indisociables e inseparables. Viven y cohabitan en nosotros, son el presente y el pasado, que presagian, imaginan e intuyen el futuro.

Nosotros somos la constante, el continuum del devenir, del instante; somos el presente. Gracias a ello, recorremos la película del acontecer, registrada en nuestras múltiples memorias. El Tiempo es una suerte de ilusión que opera, gracias a nuestras memorias y éstas, se convierten en el Espacio, y son el Espacio, en donde ocurren o se producen, los efectos de las causas. Éstas y éstos, tienen o toman Forma, ya física, ya psicológica o emocional y ocupan un lugar, a ese lugar le llamamos Espacio. La Forma, es el Espacio-Tiempo que ocupan los objetos y las imágenes. Éstos permanecen por equis Tiempo, en nuestras memorias. Es acumulativa, asociativa y se desarrolla, interconectando neuronas.

Así, la Memoria es la conciencia del Tiempo. Si asociamos que nosotros somos el presente, la visión-concepción de Infinitud, se nos viene encima, nos resulta inabarcable, no la podemos sujetar intelectual y conceptualmente, dada nuestra naturaleza y experiencia. En el concepto de Totalidad, del Absoluto, encontramos el de Infinitud.

Todo ocurre en el Espacio y es el depositario supremo de toda Forma o manifestación de las distintas caras y manifestaciones de la energía y de la materia.

Es por ello que, para concebir, comprender y penetrar en la Teoría del Ritmo, resulta indispensable adentrarnos en los anteriores conceptos y dimensiones, aparejándolos junto al concepto de Simultaneidad. Lo que ocurre, o está ocurriendo en cada instante, opera en la Simultaneidad, tanto en el micro universo, como en esas desconocidas e inexploradas galaxias, además de la nuestra. En el Infinito, todo ocurre y está ocurriendo al mismo Tiempo. Totalidad y Simultaneidad se corresponden también con el Absoluto.

Le presentaré una ventana de acceso a la Infinitud, que nos ayudará a acercarnos al Antes, junto al Después, como partes de la concepción Binario-Ternaria, que manejamos dentro del Arte sonoro. Veremos como la concepción Ternaria surge de la Binaria. Otros conceptos, como la del Movimiento, entrarán en nuestras analogías, cuya puerta de entrada al Ritmo, estará completamente abierta.

Estos términos en realidad se quedan como nociones o aproximaciones al inasible mundo de las dimensiones. Es así que el Tiempo, es para nosotros una noción-ilusión, el inmanente y continuum que no se detiene, por ello le llamamos; presente. El Movimiento es la fluidez, la constante y viva representación del Presente. Nuestro intelecto es el único medio para penetrar en el imaginario de tales dimensiones.

Alrededor de estas reflexiones, concibo la definición de Movimiento, como “la suma de Espacio y Tiempo”. OLLIN YOLIZTLI (vida y movimiento), decían nuestros ancestros.

Así como los antiguos, cuestionándose sobre el origen de la vida, basaron sus reflexiones alrededor de los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego, dando pié al surgimiento de de las primeras corrientes de la Filosofía, seguidas de los balbuceos sobre otras ramas del conocimiento, del Arte y de la Ciencia, sin hacer los distingos, ni los reduccionismos fragmentarios que harán los centroeuropeos, a partir de la Edad Media, dislocando el saber, por causas de la religión y su oscurantismo. Sin los alquimistas, la Química, la Física y la Biología, se hubiesen frenado. La Medicina formaba parte de la Filosofía desde la Antigüedad, al igual que las Matemáticas, pues los números llegaron a tener valores y significados diversos, así como la Astronomía, el Álgebra y la Geometría.

Por ello, descenderemos hacia y hasta algunas analogías, que interconectan y ligan la Teoría de los Lenguajes. Podremos pormenorizar sobre los elementos esenciales dentro del Arte. Palabra, Color, Sonido y Forma, son partes de un todo y encontraremos sus correspondencias y aplicaciones. Sin estos factores, el Arte Contemporáneo se vio desamparado y no encontró la puerta de salida, en el Siglo XX, cayendo en un primitivismo, incluida también la Tecnología.

Somos súbditos del Ritmo, es nuestro común denominador. Al adentrarnos en ello, centraremos nuestra visión-atención, en la máxima de todo Lenguaje; la Idea. Sin Ideas no existe ningún Lenguaje. Para la Música, será el Motivo, nuestro eje de ejes. Todas las Ideas musicales y las Artes, con todos sus elementos, están supeditadas al Ritmo. Los Motivos o Ideas Musicales, tienen en la Melodía, a la madre naturaleza de la expresión y comunicación sonora. Es el rostro de la transparencia pensante y emotiva, común a cualquier Idea musical de toda cultura.

El Ritmo es a las Artes, lo que la Energía a la Vida y al Cosmos. El Ritmo y la Vida son igualmente complementarios en sus esencias. Así es mi concepción de la Vida, en el Arte.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

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