8.15.2011

EL MICROUNIVERSO DE LAS PARTÍCULAS SONORAS EN FRANZ LISZT Y SUS MÚLTIPLES EJES, EMOTIVO – POÉTICOS

 

1ª de cuatro partes

INTRODUCCIÓN AL ANÁLISIS DE VARIAS OBRAS

Sin entrega total, sin honestidad y generosidad en la misma, no hay posibilidad de trascendencia en el Arte.

Si de Arte y sensibilidad se trata, es de relevancia superlativa, para mí, observar el cotidiano acontecer de nuestros semejantes y muy especialmente, de todos aquellos que nos rodean, ya sea circunstancial o frecuentemente. El Arte y los artistas nos debemos a la sociedad y sus interacciones son el nutriente esencial de las relaciones de la expresión y comunicación. Un rasgo que me identifica con Franz Liszt, es esa manera de adentrarse en las variables y multifacéticas realidades del dolor humano que buscó desentrañar, acercándose a las limitaciones humanas y privaciones de todo género, visitando asilos, personas desahuciadas, hospitales, cárceles, pues quería conocer esos dolorosos acentos del sufrimiento de las personas para plasmarlo desde eso, que muchos identificamos con la verdadera sensibilidad, que campea, por encima de la superficialidad, muchas veces, expuesta en el “pseudo Arte” etiquetándolo falsamente. Ahí se encuentran los egoísmos y las banalidades de falsos intelectuales de los que estamos rodeados. No existe una regularidad ni un solo parámetro de valoración para ello, situación que muchos no comprendemos, cuando no nos acercamos a otras realidades y micro universos del prójimo, sus entornos, circunstancias, privaciones, excesos, prepotencias, y debilidades, entre esas inconmensurables líneas del vivir. No son la técnica ni la estética, compréndase ello. Pero en el genuino Arte, encontramos el espíritu de desprendimiento y de alta generosidad, quienes así lo vemos, nos debemos a la sociedad y somos únicamente una parte de sus voces. Las poses y los falsos profetas, abundan en nuestro medio y no resisten el verdadero análisis. Le mención esto para que aprenda a detectarlos y descubrirlos, tomando en parte el ejemplo e imagen de Franz Liszt, que vivió todo esto plenamente y lo hizo realidad con sus acciones y obras. Liszt fue y ha sido el más generoso artista de toda la Historia de la Música. Siempre pensó en sus semejantes y practicó el humanismo en todas sus facetas. ¿Cuántos de los exquisitos que deambulan por el Olimpo de la predilección regresan siquiera una mínima parte de lo que han recibido? Es necesario conocer las realidades de nuestra cultura, entornos y situaciones que la han precipitado y frenado desde hace más de veinticinco años.

 En veces pienso que debo regresarle a las palabras y en especial a la Poesía, lo que le dieron al sonido y a la música. Encuentro en Liszt, una de las formas de coexistencia real y del departir, con la cual estoy plenamente identificado.

Preámbulo indispensable para el análisis de las obras y revolución musical centrada en Franz Liszt, es enumerar y traer a colación, la libertad y gran apertura de su visión, abriéndonos a otros fundamentos, bases y principios que tomaron carta de pertenencia, por la plural exploración de recursos generados, hacia la incorporación de viejas usanzas, con nuevos procedimientos, formas, técnicas y, curiosamente, utilizando la Genética musical con criterio panorámico, es decir, recurriendo a toda serie de fuentes y orígenes, no sólo centroeuropeos, sino de otras latitudes. Encontraremos: culturas y aportes universales como: la escala pentáfona, la hexáfona, la zíngara y los modos griegos originales, entre otros, con su auténtico sentido descendente, retomando otras funciones y tratamientos distintos a las usuales reglas y preceptos tradicionales. Además, la microtonalidad y la atonalidad, la bimodalidad y politonalidad, la emancipación de la melodía de la armonía, que serán otros de los esenciales aportes plasmados en sus obras, independientemente de la creación de una original visión de la estructura y de la forma, creando la forma cíclica y la forma sicológica. Un manejo que mostrará varios de estos elementos, lo encontraremos en la partitura que revisaremos, alrededor de la cual, siendo de una sola página, nos permitirá incursionar, sobre una personal propuesta que ya hemos aplicado a otro de los transformadores del Siglo XIX; Federico Chopin y que gira sobre el micro universo sonoro de “Las Partículas del Motivo” método y herramienta de análisis complementario e integral, que penetra en mundo cuántico del sonido, buscando las conexiones del principio universal de la organicidad implícita en la Naturaleza de los organismos vivos. Descendemos a la célula y a sus componentes. Es de ahí que el Arte ha tomado y sigue tomando su impronta, en ese deseo de trascender y dejar una huella, antes del viaje sin retorno. Establecer esos paralelismos entre Ciencia y Arte es parte de nuestra propuesta, sin dejar de lado a la Filosofía. Esencia de esencias es el establecimiento de las Ideas, como el sujeto por antonomasia de cualquier lenguaje, lo demás es y será siempre accesorio.

Fue y seguirá siendo la palabra, el centro de toda relación, hacia el macro y mico universo sonoro, estructura y origen, vinculada al Motivo o Idea musical. Es la que dicta y establece la gramática y sintaxis del lenguaje sonoro, si es que de ello queremos hablar, con fundamentos. Estas aplicaciones tienen su punto de partida en la Antigüedad clásica y en principios universales como la dualidad implícita en la dialéctica. Son indisociables las relaciones prístinas u originales de Poesía, Danza y Música, que fueron mutiladas durante 15 siglos. Apenas en el Siglo XIX, unos cuantos músicos se percatarán de ello, modificando y planteando el fenómeno sonoro de forma integral, buscando acabar con las terribles omisiones, distorsiones y errores de la iglesia. Las escuelas de música, las universidades y los conservatorios, ya iniciado el Siglo XX, no se percatarán de ello, de ahí las recurrentes crisis de la llamada, música contemporánea, debacle de la que nunca salió, independientemente de que no se estableció en todo esos cien años, ningún estilo o técnica que prevalezca actualmente. La pretendida y difundida hegemonía de la concepción germana hizo más daño que provecho y sigue horadando al medio musical. Recordemos lo que preconizan aún muchos colegas como dogma clerical ancestral: “la música empieza en Bach y acaba en Brahms”. Postura como éstas convirtieron en detractores del progreso al propio Brahms, Joachim, Hanslick y compañía, que se erigieron en enemigos de los aportes y éxitos lisztianos, independientemente de que fue Liszt quien puso a buen resguardo toda la música alemana. Estos ataques están documentados en la “Revista Echo” de Berlín que en 1860 publicaba Brendel, alrededor de los artículos de Liszt sobre “La música del porvenir”; pero, era húngaro y ¿Chopin? era polaco; se le recriminaba que sólo era capaz de escribir para el piano, el asunto es que todo lo escribió perfecto.

Déjeme decirle que además el mundo está plagado, por esa manera de “conservar la tradición” y hoy se ofrecen postgrados en ello, tanto en nuestro país como en el mundo, que hablan de una imaginaria y supuesta “profundidad” que no aguantó el análisis, dejándola en una extremista y decadente germanofilia ultraconservadora.

 

Los zíngaros y al revolución lisztiana

2ª parte

Liszt tomó de los gitanos o zíngaros una de sus improntas revolucionarias, situación ajena por completo al eurocentrismo, cuyo manejo de un muy particular sentido de libertad expresivo - creativa, provista de espontaneidad e imaginación que irradiará en sus innovaciones, quien, rompiendo con la tradición, irritó de forma inusitada al conservadurismo.

Estos dos músicos Chopin y Liszt, incorporaron además, de forma exitosa, la música folklórica que puso en boga el Nacionalismo a nivel mundial. Mazurkas, Polonesas, música zíngara y Rapsodias húngaras, serán parte de todo este movimiento. La Danza cobrará mayor fuerza del lado de la Música y junto a la Poesía, retomará balbuceos que ya venían apareciendo en distintos países y desde las danzas renacentistas y barrocas. Por este hecho y otros factores del llamado a escena, se logró este real Renacimiento musical en el Siglo XIX. En el periodo precedente, era usual la música alla Turca. Encontraremos sus muestras en el clasicismo vienés y en toda la Europa del Siglo XVII y XIX.

Música Poesía y Danza, recuperaron su plenitud como unidad que había sido resquebrajada. La auténtica música del pueblo se sumó e incorporó por vía de estos dos músicos, a la escena de la música universal de cuyas influencias todo el Siglo XX ha usufructuado, empezando por el Jazz, como uno de los géneros que recoge antiguas prácticas como la de la improvisación, que era una de las especialidades de Liszt. En México, además de las décimas y la Poesía, dentro de los sones, jarabes, y todos los vínculos del huapango de las distintas regiones, es parte de la creatividad de nuestros auténticos jóvenes y niños huapangueros que preservan estas tradiciones, que se remontan a la época prehispánica, como antecedente directo que nunca murió. Hay en ello y dentro de la improvisación musical y poética, ese mismo manejo lisztiano de la espontaneidad que surge del dominio absoluto del lenguaje y de determinado género.

 Fieles a la tradición, que nos llegó por añadidura en y alrededor de la práctica religiosa. Casi todos aprendimos alrededor de tales distorsiones y callejones sin salida. Los principios de la Ciencia y de la Filosofía, se conjugarán, para romper esos atavismos y no obstante ello, podemos ver que, aún hoy en día, en pleno Siglo XXI, cientos de escuelas, conservatorios y universidades persisten en el error. La Teoría y la Historia deben volver a escribirse. Este sería el 3er Renacimiento, pues el 2° se generará alrededor de Liszt en el Siglo XIX. Esa visión integral la veremos plasmada en Alexander Scriabin, que fue un creador y pianista que heredó estos recursos y pensamiento estético – técnico – interdisciplinario - místico y teosófico, por encima de muchos músicos y compositores.

¿En donde perdimos la brújula? ¿Recuerda usted que al enfoque multidisciplinario se le llamó, equivocadamente modernidad o contemporaneidad en los inicios del Siglo XX, casi como panacea? En realidad se trató de un primitivismo absoluto, retomando lo que en toda cultura y civilización, universalmente hablando es multidisciplinario, primitivo y ancestral. Toda la 1ª mitad del siglo pasado está plagado de esos primitivismos y de modernidad, prácticamente no hay nada. Etiquetar como modernidad a lo inetiquetable, ha sido otra de las falacias de los seudocríticos y analfabetas del Arte actual.

Es indispensable conjugar las esencias de las Ideas musicales y acabar con la pobreza de los planteamientos de teóricos muy renombrados, que metieron sus cabezas como el avestruz, en ese hoyo del aferramiento a la tradición. Lo propio ocurrió con los vanguardistas que se fueron al extremo opuesto y nada dejaron, pero sobre todo, nada solucionaron. Si así fuese, les reconoceríamos por sus grandes soluciones plasmadas en obras de excelsitud, pero son además, infértiles. Por ello, estos trabajos levantarán ámpula y acabarán con muchos de los mitos centroeuropeos. Realidad ha sido en la pasada centuria, el predominio del Timbre, sobre todos los demás elementos, alrededor del cual surgieron las nuevas voces, el tejido o textura del ruido con el sonido, como iguales, los nuevos instrumentos, la música Concreta, Electrónica y por Computadora. Esta Música de la era tecnológica no significó avances en la gramática y sintaxis del Lenguaje sonoro, la novedad se centró en el efectismo y la colorística que fueron explotados hasta la saciedad, sin resultados estéticos ni técnicas vivas. La propia técnica de Schöenberg, otrora muy difundida, nació muerta por sus anacronismos de toda suerte. El propio Boulez se convirtió en un destructor, pretendiendo establecer como condición de buena música, los parámetros webernianos, inventando con un ingeniero francés, el contemporeómetro, que frenó los reales avances para decidir cuáles obras valían la pena y cuáles no, midiendo a los compositores. Esto le hizo un daño descomunal al progreso composicional de casi cincuenta años, pues esos festivales de Darmstadt y anexas, eso fueron; un sepulcro del arte musical actual. Él mismo no se libró de tales dogmas webernianos, pues hasta dejó crear obras. Muy escasas obras se salvaron, por el ingenio y el talento, más que por una especial técnica, moda o dictado estéticos. De esos colgajos estamos pendientes ahora, pero no tienen la solución. Cuando la necesidad de crear y de expresarse o comunicarse, nace del interior, y de las esencias que nunca encontraron y no hay forma de renunciar a ello.

Franz Liszt fue uno de esos escasos personajes y el músico más erudito en su siglo, de ahí que nos adentremos en sus aportes, obra y legado en general, por medio de varios trabajos que iremos presentando, para continuar aprendiendo y desentrañando las esencias de la música, si es que la queremos etiquetar como lenguaje. Empecemos por asentar, que la música nunca ha sido un lenguaje autónomo. Este explorador y propulsor del cambio, tuvo en sus búsquedas, toda suerte de altibajos para lograr consolidar sus propuesta y permanecer en ellas. Lo que favoreció el afloramiento de un estilo, como lo hicieron los barrocos y los clásico, fue el hecho de prácticas comunes que se estacionaron alrededor de un postura técnico – estética, generalmente aceptada, por ello permaneció por periodos considerables. Imagine a cualquiera de los creadores que hoy admiramos insertos en la vorágine del Siglo XX, en donde los pintores y los músicos cambiaban de estilo y técnica – válgase el símil - como cambiarse de calcetines.

La Poesía, de la mano de la Filosofía en el Siglo XIX, será la aliada de las transformaciones más significativas dentro del Arte, incidiendo de forma especial, alrededor de la conducta humana y la naciente psicología; Franz Liszt se convertirá en uno de sus más connotados y vivos ejemplos. Abordar la obra lisztiana implica abrirse a la introspección poético - filosófico – místico – emotiva -técnico y humanística que rodeó a este gran músico, con el espíritu dispuesto a confrontar nuestras tradicionales herencias, rompiendo con los atavismos de 19 siglos. Manejarse en cualquiera de los estilos de creadores de todo el Siglo XIX y de la totalidad de las herencias europeas, desde el Renacimiento, llevaron aparejado en Liszt, un dominio técnico – estético sin precedentes. Lo corroboran, las muestras que a diario hacía del manejo, tratamiento, enmiendas, sugerencias, variación e improvisación en las obras que abordaba, ya fuesen cantos gregorianos, obras polifónicas, lieder, música de cámara, óperas, sonatas, conciertos, y desde luego en todo el repertorio pianístico. Cabe señalar que será el piano el instrumento de mayor trascendencia e impacto en ese siglo, a través del cual se logrará la difusión del entorno musical de dicho periodo. Como ya mencionamos, Alexander Scriabin será el más directo heredero de Liszt y de Chopin, músico aún desconocido y muy poco valorado en el ámbito internacional y es el más evolucionado y visionario de todos los creadores de los albores del Siglo XX.


El conocimiento y la experiencia viva, ejes de las transformaciones sonoras en Franz Liszt

3ª parte

Es necesario enfatizar y subrayar, que Liszt fue el músico con mayores conocimientos, información y habilidades en su conjunto, por sus innumerables vínculos, contactos en toda Europa desde Portugal y Bran Bretaña, hasta Rusia. Genera transformaciones en toda suerte de obras y en todos los géneros, mismos que dominó y difundió a través de su piano, por medio de la creación de la reducción maestra de las partituras orquestales y de las óperas y arias al piano, al igual que las sinfonías y la música de cámara. Sus Transcripciones y Paráfrasis son la muestra elocuente de ello. Son trabajos de una perfección y dominio del lenguaje, fuera de todo contexto. Su memoria, capacidad retentiva y repentización sobre cualquier tema u obra así lo demostraron, amén del dominio del instrumento, objeto de las facultades y talentos que exhibió desde muy pequeño. En vivo, y durante sus conciertos sobre el repertorio de los músicos que interpretaba incluidos los consagrados, se daba el lujo de interrumpir en equis pasaje y corregir los aspectos que consideraba, podían mejorarse. Los conservadores nunca le perdonaron que hubiese acabado con las recetas de las formas clásicas, llevándolas con su “música del porvenir” hacia los derroteros del Siglo XX.

 No está por demás señalar a sus detractores, entre ellos, al propio Brahms y Hanslick, junto a su círculo de amigos, documentación que obra en revistas de la época. Liszt se convirtió en un moderno vehículo de promoción de cuanto músico y compositor que conoció, independientemente de honrar a sus predecesores, invirtiendo en homenajes específicos a Beethoven, Goethe y Schiller, por mencionar a altos personajes. Se encargó de reformar y restaurar toda la música alemana, con Wagner a la cabeza, difundiendo las obras de Schubert, Carl María von Weber, Mendelssohn, Bach y Schumann, por mencionar a los más sonados, además de Peter Cornelius, músico de enorme talento. Esto ocurre en Weimar cuando Liszt era el Director musical de la corte en esa ciudad.

Aquí hago un alto en el camino, pues hemos estado imbuidos de tal cantidad de mitos que el hastío de ellos ya rebasa lo indecible. No hay genios de ninguna naturaleza en la música, salvo el único superdotado que fue Mozart y párele de contar, el resto desde Bach en adelante, son talacheros de diferente talento, imaginación y capacidades diferentes, y muy sui géneris. Constatarlo, sólo lo puede señalar, quien ha analizado la obra integral de los más sobresalientes músicos centroeuropeos que valen la pena, dado que es sólo el conocimiento profundo quien lo favorece y permite, adosado a las influencias y procesos evolutivo - creativos de ese particular entorno. Ahora imagine a Bach, sin Buxtehude y sin Vivaldi, por mencionar sólo a dos de los más importantes aportadores de su tiempo para la generación de su música, recursos y técnicas. Imagine también a un Bach que no tocara ningún instrumento e imagine a Liszt sin su piano. Visualice también a Liszt, sin Berlioz, a la cabeza de todos, sin Chopin, Cornelius, sin Beethoven, Mozart, Bellini, Donizetti, Rossini, Verdi, etc., y con esa enorme cantidad de músicos, notables o no, que ni usted ni yo hemos oído nombrar, que pululaban en toda la Europa del Siglo XIX. Por ello, la Genética Musical es ya parte de la Ciencia sonora y sin ella no hay concepción evolutiva posible. Si negamos la célula y sus millones de años, negamos la vida. Si no sabemos qué es y cómo son las esencias de la Idea sonora, de nada sirven los sonidos ni sus combinaciones desprovistas de contenido, comunicación y expresión. Una obra de Arte es un ente con vida propia, para que nos acerquemos de manera más amplia al fenómeno de las partículas sonoras que conforman las Ideas o Motivos musicales.

 Estas son las premisas generales y básicas, para poder adentrarnos en los análisis de varias de sus obras representativas, a través del manejo de una propuesta que gira en torno de las Partículas del Motivo musical que en Franz Liszt, son una de las puertas de acceso a sus propuestas e innovaciones.

Anticipar que el cambio es uno de los principios esenciales de la autopoyesis, para preservar la vida y la salud en el Arte, forma parte de mi cometido.

P. D.

PARA LA 4ª PARTE, AFOCAREMOS EL ANÁLISIS PUNTUAL DE SUS OBRAS, DENTRO DE NUESTROS SEMINARIOS.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

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