8.15.2011

La libertad en el arte y la conquista individualista de Franz Liszt en el Siglo XIX


Franz Liszt, nacido en Raiding en 1811 muere en 1886, antiguamente perteneciente al imperio austrohúngaro, es actualmente parte de Austria desde 1923. Su padre Adam Liszt era húngaro y su madre María Anna Lager, austriaca. Celebraremos su bicentenario bordando sobres sus diferentes aportaciones y significación dentro del panorama universal de la música. México está ligado a Liszt desde el Siglo XIX y lo iremos analizando.

El afloramiento, creación y revolución musical sin precedentes de Franz Liszt, generarán, de forma visionaria y futurista: la Forma Psicológica, la creación de las principales corrientes del Siglo XX, trastocando todos los parámetros de la tradición, rompiendo los clichés y cartabones de la forma sonata clásica y la música tradicional en general, emancipando la melodía de la armonía y recurriendo musicalmente al verdadero Renacimiento de los recursos de la Antigüedad. Su instinto y sentido evolucionista, de incorporación de las prohibiciones medievales en la música, entre otras, surgen de su alta cultura y sentido del análisis del hombre y sus experiencias sobre las realidades del dolor humano, al visitar asilos, hospitales de desahuciados, cárceles, además de su contacto, vivencias y experiencias, con todo el glamour social de la Europa del Siglo XIX, en especial de la nobleza, que le rindió pleitesía y se le entregó y lo veneró, además de sus vínculos con la filosofía, la pintura y la escultura, la literatura, la poesía y las posturas de personajes como Lamennais, Lamartine, Byron y los Saint - simonianos. Sus propuestas de la reforma de la música religiosa, acompasadas por una concepción teológico – política, son uno de sus múltiples atisbos y ventanas de acceso del posterior surgimiento de la psicología y el psicoanálisis de Sigmund Freud, en una sociedad sacudida e imbuida por las inercias de la Ilustración y la Revolución Francesa. Creador de iniciativas y múltiples escritos sobre crítica del Arte y sobre la necesidad de actualizar y reformar la Educación Musical, era además, poseedor de una alta conciencia sobre la Historia, la importancia y necesidad de la Ciencia y de la Sociología, que lo situaron y convirtieron en un intelectual de avanzada y al más ilustrado músico de todo el Siglo XIX. Cabe señalar, no obstante lo aquí referido que su formación se fraguó en la lectura y en sus vivencias y experiencias del mundo de toda la Europa del Siglo XIX propiciada por su calidad de excepcional virtuoso que le abrió toda suerte de accesos, amistades, visión de la realidad e influencias del medio. Su afán por el conocimiento le convirtió en un ávido lector, actividad a través de la cual superó lo imaginable. Se convirtió además en un estupendo escritor y ya en 1834 aparecen sus primeros trabajos “Sobre la música sacra del futuro” y una serie de seis artículos acerca de “La posición de los artistas”. Alrededor de éstos gira la polémica sobre “un cambio en el orden social, a fin de recrear las condiciones para que el arte sea posible”. Toda semejanza con la realidad actual es una esencial aseveración.

Liszt desarrolló un amplio programa de Reformas como la renovación de los conservatorios, la ópera, los conciertos, la música sacra. A sus 24 años realizaba tareas a favor del progreso y desarrollo del arte y de la música, nunca hacia su obra o hacia sus personales ideas. Su generosidad, en el más amplio sentido del término, es de desprendimiento; visión humanista de los franciscanos. Conocedor del panorama que rodeaba al arte y a los artistas señalaba las pésimas condiciones sociales diciendo “en todas partes, padecimiento, humillación, amargura, miseria, abandono y persecución son la suerte del artista; y los obstáculos, la explotación, las pretendidas mejoras económicas que sólo le perjudican, las instituciones defectuosas e insuficientes, mordazas y cadenas son la suerte del arte”. He aquí sus propuestas cuando ya París cede a sus éxitos:

1.-Promover, alentar e impulsar un desarrollo musical ilimitado y con altas aspiraciones.

2.- Ennoblecer y elevar la posición de los artistas en la sociedad con la abolición de los abusos e injusticias de que son objeto y tomando las oportunas medidas en atención a su dignidad. En nombre de todos los artistas, del Arte y del progreso social, exigimos:

a) La celebración cada cinco años, de una audición de música religiosa, dramática y sinfónica en la que se escojan las mejores obras de los tres géneros para que sean interpretadas durante un mes y con toda solemnidad, en el Louvre, confiándolas posteriormente al gobierno, que correrá con los gastos de sus publicación. En una palabra: exigimos la creación de un nuevo museo, un Museo de la Música.

b) La introducción de la enseñanza de la música en las escuelas primarias, su extensión a otras escuelas y, por ende, la creación de una nueva música sacra.

c) El restablecimiento de capillas y la reforma de todos los coros en París y en toda la provincia.

d) La celebración de reuniones de las sociedades filarmónicas, siguiendo el modelo de los grandes festivales musicales en Inglaterra y en Alemania.

e) Un Teatro Lírico: conciertos, música de cámara, programados según el artículo anterior sobre el Conservatorio.

f) Una Escuela Superior de Música independiente del Conservatorio y dirigida por los artistas más eminentes, una escuela cuyas ramificaciones deberían extenderse a todas las capitales de la provincia.

g) Una cátedra de Historia de la Música y de la Filosofía.

h) Ediciones, a precio muy módico, de las obras más significativas de los compositores antiguos y modernos, desde el Renacimiento a nuestros días.

La ignorancia de quienes nunca vieron en este singular personaje sus aportes, pretendieron hacerlo figurar únicamente como el más grande de todos los virtuosos del piano, desconociendo incluso las transformaciones que el mismo virtuosismo generará en la orquesta, en el piano y en la construcción de instrumentos, los temperamentos o afinación y nuevas obras, en general. El simple hecho de la creación de sus Transcripciones y Paráfrasis, realizadas con maestría, generó una nueva forma de conocimiento artístico musical, propiciando, a su vez, la transmisión y difusión de la cultura a través del rey de los instrumentos: el piano, pero el piano de Liszt. Escritor y crítico musical, su legado como docente fue la herencia que influyó en toda Europa y América, principalmente y los testimonios de ello nos ocuparán en otros espacios, por lo pronto, nos concentraremos en estos rasgos característicos del individualismo y la psicología triunfante que rebasó el status quo de las herencias centroeuropeas. Este individualismo rompe con los preceptos cerrados del concepto que anula a la persona y lo convierte en parte de una masa amorfa que se reflejó en la polifonía que fueron parte del bloqueo de la personalidad y de las ideas libertarias y de emancipación del individuo, simbolizado en la Melodía. El propio Canto Gregoriano, que posee esos rasgos individuales de la concepción universal de Tonalidad Melódica, muy por encima de la Armónica que sólo es centroeuropea y no es universal, se vio mutilado y desfigurado en todas las obras polifónicas. Es la Ópera, o el Drama en Música y el surgimiento de la Monodia acompañada, quien da cauce al restablecimiento de ese bloqueo a la individualidad. El nacimiento del género Melódico- armónico en el Siglo XV, nos dejará adentrarnos en el papel que únicamente desempeñó la Armonía y los acordes en todo el periodo armónico-tonal; fueron y han sido sólo colores y respaldos, como soportes enfáticos de la supremacía del lenguaje, depositado hoy y siempre, en Melodía. La Melodía es poseedora de toda la capacidad del lenguaje y es común a las músicas de toda cultura no europea. La armonía no es un elemento natural de la música y hoy es Tímbrica, en los lenguajes contemporáneos. El concepto universal que trastocó todo ello es la Simultaneidad sonora que dio cauce al mismo sentido del color, la textura o los distintos vestidos que acompañan al personaje individual, llamado Idea sonora o Motivo. De aquí surge su más elaborada estructura a la que denominamos Tema. Sobre un Tema surge toda una creación. Como tal, es esta una real recuperación renacentista que propiciará el surgimiento de la Idea personal o Motivo, abriendo el camino al Tema, como uno de los símbolos del personaje y sus estados de ánimo, entre otros. Sin Ideas no hay posible comunicación ni expresión y éstas se depositaron en el Motivo Musical como eje y deposito esencial de todo ello. Sin Ideas no hay Lenguaje. Con Liszt, todos los dogmas de la tradición se caen y se gesta la apertura hacia la música del porvenir. Hablaremos del SONIDO EJE, como uno de tantos recursos lisztianos que darán pie y pauta a la recuperación de muchos otros valores musicales y transformaciones de todo el entorno del Siglo XX, amén de otros análisis y aportes significativos de sus obras.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

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