5.20.2008

Las esencias de la Simultaneidad, sus múltiples vínculos y repercusiones.


PROLEGÓMENOS

Al proponer este concepto de LA SIMULTANEIDAD, por encima de nuestros tradicionales preceptos sonoros; me refiero, a todo lo que ocurre en tiempo y espacio, dentro de la multidimensionalidad, para ampliar y poder visualizar, en las particularidades de la Música, y sus limitantes, las correspondencias que le atañen, para darle el cauce, vida, proyección y movimiento, a que nos obliga, este tercer milenio y, en todo caso, hacer toda suerte de reconsideraciones. Si bien muchas de estas visiones, se han expuesto, tradicionalmente en el viejo mundo, no son únicas, ni poseedoras de su originalidad conceptual, sino, todo lo contrario; hay una universalidad en el ser humano que pone a todos en su lugar. El Homo Sapiens no es europeo. La Tierra no es lo que fue, desde su origen; para empezar.

Tales reconsideraciones, si bien, no pueden excluir los aportes tradicionales, hayan llegado del territorio y cultura que fuere, tampoco se pueden erigir en tesis de postgrados, como pontifican los tradicionalistas que: aniquilan, desconocen, omiten, destruyen y minimizan al máximo, las Ideas Sonoras y concepciones provenientes de otros exóticos lares, con una visión muy limitada, mocha, miope y, circunscrita, al universo clerical, centroeuropeo, desconociendo culturalmente al resto del planeta, los aportes de las transculturación intercontinental y de la Ciencia; al hacerlo, niegan al Lenguaje, su razón de ser y de existir. Por eso las Historias europeas, son falacias de la parcialidad, del reduccionismo, de la fragmentación, de la visión y del conocimiento. Esa es nuestra herencia; para bien, o para mal.

Recordemos que, si consideramos que la Música es un Lenguaje; como tal, lo único que expresa y comunica son Ideas, y párele de contar. Pretender llegar a las ciencias ocultas, mediante un seudo sistema de análisis a las esencias de las cosas, ha sido más que aventurado, temerario, en estos últimos cuarenta años. Si esos seudos sistemas de análisis, fueran la panacea y la ciencia oculta, habría una cantidad enorme de “genios” y de obras maestras, pero la realidad, habla en su contra, desgraciadamente. Las “obras” que han arrojado estos fieles seguidores, son profundamente inexpresivas, anodinas, estériles y desprovistas de contenido, sustancia, esencia y forma, “tampoco sus maestros han generado la gran respuesta a esta supuesta profundidad”; No tienen obras maestras.

La cerrazón hacia la Naturaleza, por más que se le mencione, hacia la Ciencia, por más que se le invoque y hacia la Filosofía, por más alusiones que de ella se hagan, no han fructificado; entre otros, porque la visión no fue panorámica, contextualizadora, ni integradora, dentro de los más populares o influyentes agentes del Arte, entre los fines e inicios de los siglos XIX y XX, por ser contraria a: “la educación, preceptos, prohibiciones, formación eclesial y conservadora de toda Europa y sus Colonias” que produjo una gran castración y lamentable mutilación de riquezas que no son más, dentro de las esencias del hombre cultural. Así se erige Occidente: castrante, destructivo, allanador y mutilador. ¿Eso es la cultura y sus resabios?...

Una propuesta hacia una renovada Teoría de la Interválica, nos abrirá otras posibilidades, hacia una universal forma de acercamiento a todo legado sonoro de cualquier cultura. Toda obra de cualquier época y continente, puede revisarse en términos generales, con base a estos principios, pues lo que suena, la percepción última, que es el resultado final, es el que impacta, importa y sostiene a cualquier creación y sólo se reduce a sus distintas mezclas, ya sean horizontales o verticales. La importancia y bases esenciales del quehacer sonoro se sujetan a una óptica de integración-ampliación y fundamentación teórico- estética que trastoca muchos conceptos tradicionales. Las formas de Educación Musical, no pueden seguir operando bajo estos equívocos.

Durante siglos, Occidente redujo a sus inercias, toda forma de teoría y conceptualización. Hoy, las mezclas de las más variadas formas de vibración, son utilizadas mundialmente, en la más sorprendente mezcla de texturas, tejidos sonoros, ambientes, temperamentos, el ruido, los sonidos generados por los osciladores o por la voz y toda suerte de instrumentos acústicos. El ruido y el sonido se han hermanado, como siempre lo han estado, por más que, por siglos, hubiésemos intentado separarlos o aislarlos. Resulta que, dentro de la tradición y principios acústicos, son inseparables.

Las visiones tradicionales del acorde y Armonía tonal, independientemente de que se desarrollaron en un sistema de afinación, no natural, resultan contradictorias con las bases fisico-acústicas. No hay nada que agregar sobre la atonalidad y todos los ismos del Siglo XX, cuando éstos, se han desdoblado sobre el temperamento igual. Tomamos en consideración el temperamento igual como el referente hacia las demás afinaciones, o como el espejo a través del cual vemos otros reflejos y dentro del cual nos hemos entrenado y educado, tradicionalmente.

Esta visión de la tradición y su revisión, tiene como propósito, encontrar los elementos de rescate, redefinición y utilidad práctico-científica y estética para la música del presente.

El que sólo ve la Música, muy poco sabe: del sonido, de las vibraciones, de la Ciencia, del Arte, de la Historia y de la Filosofía; en suma, del Hombre, de la Naturaleza y del Cosmos. (Francisco Núñez Montes)

Recuerde usted que Robert Schumann decía que: aquél buen pianista que sólo es pianista, es muy mal pianista. 

Alexander Scriabin es el creador que despunta en el siglo XX, con la mayor visión teórico-práctica hacia la Simultaneidad, ecos de esta tendencia son Richard Wagner y Richard Strauss, pues el Drama en música, habla por sí mismo, por la reunión de lenguajes que en él se dan. Los ballets de Stravinsky, serán otra conjunción multidisciplinaria.

Dentro de la revisión general y particular que hemos venido realizando, paso a paso, sobre: el lenguaje musical, sus elementos, teorías, sistemas y la tradición, diversas y distintas miradas que arrojan nuestras pesquisas, sobre el concepto de acorde, tonalidad, consonancia, disonancia, métrica, etc.; consideramos, a la Simultaneidad, como un aglutinador universal.

Al enfocarnos al antiguo, pluriconceptual y tradicional término o elemento de la correlación, llamado ARMONÍA se precisa: redefinirlo, actualizarlo y ajustarlo y, por encima de éste; el de RITMO, que es totalitario y el máximo conector. Nos dirigiremos hacia LA MELODÍA, como a la depositaria de las Ideas Musicales, o como decía Miguel Bernal Jiménez, “al rostro de la Música”. Yo agregaría algo más:”a la esencia del pensamiento estructural de las Ideas sonoras”.

Estas tareas se dirigen hacia una formulación más amplia y actualizada de conceptos, dentro de un enfoque contextual. Muy pocos teóricos han tenido esta forma de visión.

Déjeme adelantarle mi particular concepción-visión de Melodía: “El universo de la Melodía es el infinito de su libertad” Francisco Núñez Montes.

Otros elementos de la música, probablemente surjan, como resultante de estas revisiones, entre ellos: LA TÍMBRICA (como aglutinador de la suma de texturas, tejidos y frecuencias distintas, además de las tradicionales ondas sonoras y sus formas de síntesis y análisis actuales) y sobre todo, LA MOTÍVICA, junto a una distinta conceptualización universal de LA INTERVÁLICA.

A la Armonía se le vinculaba, en la Antigüedad, con una especie de Armonía Musical del Cosmos y, a ésta, con La Melodía y los planetas. Las aportaciones de Pitágoras abrieron muchos espacios hacia la concepción científica, aún vigente de los armónicos y sus distancias o intervalos, de ahí surge el concepto de ARMONÍA.

Aristoxeno de Taranto será el primer tratadista de la Antigüedad sobre la Armonía y sobre El Ritmo. Muy pocos restos quedaron de sus escritos, después del infame incendio de la Biblioteca de Alejandría, ordenado y motivado por el obispo Cirilo, de esa ciudad, mandando desollar a la intelectual Hypatia, Directora de esa formidable Biblioteca, quien era una mujer hermosa y más sabia y culta, que todos los hombres de la iglesia de ese entonces. Me refiero a los fragmentos “Oxyrhynchus papyri 2687” que quedaron después del incendio.

“La Armonía de las Esferas” de Platón es otro referente de los griegos, cuyo sistema musical, fue menospreciado por las Historias, que querían ver alrededor del canto gregoriano, los principios y teorías esenciales de la música occidental. En otros momentos históricos se decía, petulantemente, postura que aún muchos manejan, que la música empezaba en Bach y terminaba con Brahms.

Proporción, correspondencia, volumetría, resonancias, juego de relaciones, integración del todo con las partes, rima, etc., etc. son afluentes de la Armonía y sus variados enfoques y concepciones. Johanes Kepler, brillante astrónomo alemán, en 1618, relacionando la publicación de su tercera ley y la música, decía en su libro Las armonías del mundo: ”El movimiento celeste no es otra cosa que una continua canción para varias voces, para ser percibida por el intelecto, no por el oído; una música que, a través de sus discordantes tensiones, a través de sus síncopas y cadencias, progresa hacia cierta predesignada cadencia para seis voces, y mientras tanto deja marcas en el inmensurable flujo del tiempo”

Recuérdese que sólo eran seis los planetas conocidos de ese entonces y hay una coincidencia con algunos de los principios del hexacorde de Guido d´Arezzo.

Susumu Ohno, un genetista japonés del Beckman Research Institute of the City of Hope de Duarte, California, a partir de 1960-1970, ha realizado formidables aportaciones sobre “LA ARMONÍA DEL DNA” y los principios de la Ley de replicación o repetición implícita en las células, estableciendo correspondencias entre las cadenas del DNA y muchos de los principios que subyacen en el quehacer musical.

El concepto de Armonía, o sus equivalentes en cada una de las disciplinas de Arte, es distinto, lo cual habla de una aparente discordancia sobre su real significado, origen y concepción esencial.

Si usted revisa los tratados de Armonía musical que arriban y se gestan en el Siglo XX, no acabaríamos de puntualizar sus visiones que escapan a las realidades que la eliminaron desde el XIX y que muchos siguen sin comprenderlo. Giuseppe Zarlino y Jean Phillipe Rameau, serán los precursores de la teoría armónica. Hay tratados de todos colores y sabores cuyos enfoques son verdaderamente sorprendentes. Muchos destacados creadores se ocuparon de ello: Vincent D´Indy y Albert Bertelin en Francia, se ocuparon del fenómeno integral del acto creativo como Miguel Bernal Jiménez en México, Alois Hába y Arnold Schöenberg se ocuparon de motivar en el compositor toda suerte de inquietudes, hacia el fenómeno creativo, a través de sus escritos y pensamiento musical. Así se trabajó también en el Taller de Composición de Carlos Chávez a partir de 1960, desprendiendo de la esencia de la obra misma, todo aprendizaje. El resto, como Joaquín Zamacois, Hugo Rieman, Rimsky Korsakov, Paul Hindemith, Athos Palma, José Torre Bertucci, Walter Piston, Vincent Persichetti y Julián Carrillo, con todos los etcéteras que se le ocurran, tuvieron una visión parcial del fenómeno musical. Pedro Michaca Valenzuela, destacado profesor de la Escuela de Música de la UNAM, tuvo una concepción-visión, con hallazgos y aportes que abren otras perspectivas. Heinrich Schenker ha tenido una propuesta diferente, seguida por varios de sus desarrolladores entre ellos, principalmente Carl Sachter, orientadas hacia una análisis estructural que gira alrededor de la armonía y del contrapunto alrededor de la conducción de voces, contemplando varios planos desde la superficie hasta su estructura melódico-armónica más profunda, pero dejando de lado el aspecto esencial de las Ideas sonoras, fuente y sustento de toda creación musical.

El Jazz es un fenómeno aparte, que aglutina incorporaciones y herencias de la más amplia visión.

Resulta interesante realizar una especial investigación para adentrarse a profundidad sobre su real valía y actual funcionalidad. Baste por lo pronto, este enunciado general que se queda, más que corto, pues en cada país hay decenas de tratadistas en este artificial elemento musical. Se sigue sin comprender La Melodía y sobre ella no hay tratados, tampoco sobre El Ritmo.

Del elemento de elementos; EL RITMO, su conocimiento y estudio profundo, es aún débil, confuso y desde luego, desconocido en muchas Universidades y Centros de Arte. Fue y sigue siendo enseñado, en las escuelas de música como el simple metro o métrica. También se le ha confundido con la Armonía, sus alcances están asociados, íntimamente, a la Filosofía, en una suerte de Metafísica de lo suprasensible, como lo refiere Kant.

Revisar nuestros conceptos y encontrar los lugares comunes entre las distintas disciplinas implica enmarcarlos dentro de su universalidad, no sólo de nuestro pequeño mundo, sino en el del Cosmos. Este cambio, implica mirar más allá de los conceptos eurocentristas y de todos aquellos que fueron ignorados por centurias. Las culturas universales, con su Filosofía, concepciones y aportes de los continentes “exóticos” sacuden muchas de las estructuras tradicionales de Occidente y nos remontan a los reales orígenes.

Lo que ocurrió en un instante del tiempo cósmico, en una latitud, en esa reciente y estrepitosa 2ª explosión del universo detectada a varios millones de años luz, publicitada en este pasado mes de marzo de 2008, posterior al Big-Bang, nada tiene que ver con otras latitudes, ni con los acontecimientos que escapan a nuestro pequeño mundo, llamado planeta Tierra, si consideramos lo que ocurre en el universo y en el microcosmos. Es en esta dirección que instauro mi personal concepción de SIMULTANEIDAD. ¿Habrá otros universos? Mirar a lo lejos sin desconocer las anteriores miradas, es parte de esta investigación retrospectiva y prospectiva.

Carl Sagan decía que “somos polvo de estrellas” y bajo esa visión, emprendemos este viaje, allende nuestra galaxia.


HIPÓTESIS Y ACERCAMIENTOS HACIA LA SIMULTANEIDAD

En una primera y muy elemental síntesis diría, que: Es la armonía del todo con las partes; el universo y sus ínsitas y multimillonarias variables, en una segunda, acotaría que: Es el principio de Totalidad que contiene y aglutina el significado y esencia de la organicidad, el inicio y el fin del orden en el universo, en la naturaleza, en la vida y en el Arte”. Dicho de otra manera sería: la esencia de las formas, su micro y macro estructura, en suma; su acabado más preciso y la base de toda su íntima articulación. En otras palabras; lo que es.

La Forma también va, como en el motivo, de menos a más, de lo micro a lo macro, de la esencia a la contundencia del acabado, de las Ideas, de los Temas y de sus componentes.

Dos sustratos esencia se dan cita y coinciden, alrededor de la Simultaneidad: El Ritmo y La Energía, vale decirlo de otra manera: son los motores propulsores del Cosmos, de la Vida, de la Naturaleza y del Arte, válganse estas redundancias, por su altísimo significado, que les confiere la vida, por ello, la necesidad de recuperar este esencial factor. Si no hay vida, no hay Arte y viceversa. Es por ello, que mi concepción de Obra de Arte, desde el punto de vista de la creación, es: “un ente con vida propia”

La mayor parte de los teóricos que tienen una visión más allá de la simple cotidianeidad, se han referido a la naturaleza, como sustrato esencial. Arnold Schöenberg se refirió también a la concepción que aquí desglosamos sobre La Simultaneidad, provocando con sus escritos la apertura del compositor hacia la música del futuro, coincidiendo con Vassily Kandinsky en búsquedas orientadas hacia el Arte del Siglo XX. Lo señala en su libro “De lo espiritual en el Arte” de 1912. El tratado de Armonía de Schöenberg es de 1911. Estamos prácticamente a 100 años de otro gran inicio teórico estético que impactó al resto del siglo.

La mayor parte de estas disertaciones y búsquedas, si bien giran alrededor de la Música, requieren, más que nunca, de las miradas de la totalidad de otras expresiones, disciplinas y manifestaciones, sobre todo, las de la Filosofía y las de la Ciencia, además del rompimiento de los cercos centroeuropeos que, por siglos, han horadado la visión global. Entiéndase, para empezar, que muchos de los conceptos europeos en Religión, Arte y Música, provienen de las culturas orientales en casi todas sus acepciones. También se fueron nutriendo de aportaciones de América, Asia y África, desde el Renacimiento y mucho antes, del cercano y del lejano Oriente, entre otros. Pequeños mundos exóticos de inhóspitos lugares, sorprenden y confrontan nuestra usual visión.

Planteamos, en esta reunión inicial de conceptos musicales, artísticos y filosóficos, a grandes rasgos, aportes de la Antigüedad que, lentamente, se empezaron a incorporar a partir del Renacimiento, en el terreno de la música profana y, particularmente, en la Ópera, o el Drama en Música. Si el objeto central es la problemática del Lenguaje sonoro, no le exime de las visiones y acotaciones interdisciplinarias, antes bien, sin ellas no hubiera sido nada, no significaría nada. Alrededor de estas disciplinas múltiples gira el desglose de un particular análisis y autocrítica del fenómeno sonoro. Sus escisiones-particiones, fueron su pérdida y han sido la causa de las recurrentes crisis del Siglo XX.

El propósito básico es lograr integrar todas aquellas herencias que habiendo sido proscritas, se han incorporado, lentamente, a partir del Renacimiento. La actualidad de los medios de comunicación y el Internet, nos abren aún más vías. Los lenguajes de computación tienen también sus bases y no son ajenas a los principios que estamos actualizando y revisando.

Quienes han revisado el canto gregoriano hablan de distorsiones de éste a lo largo de los siglos; imagínese la particularidad de las particularidades, como eje de ejes.

 La Polifonía está llena de hibridismos, por el particular y desviado manejo de la modalidad original.

La conducción de voces no genera Ideas Musicales ni las define.

Cuando no hay Ideas, no hay Lenguaje (Francisco Núñez Montes)

Una Idea sonora se conduce surcando el espacio-tiempo de la expresividad interválica, del infinito de la Melodía, en armonía con el universo.

La antítesis sería, el constreñir o considerar, que el desdoblamiento y sucesión melódico-armónica, acordal-tonal, tiene y, mejor dicho, nunca tuvo, según esta teoría, reduccionista y altamente fragmentaria, una concepción de totalidad, presumiendo el descubrimiento del hilo negro, pretendiendo que dentro de un análisis a la más alta profundidad, se reduce, ilusoriamente, a esta inconexa, ridícula y supuesta síntesis.

Estas supuestas síntesis jamás reflejarán ni hablarán por las ideas propias de la obra y son, desgraciadamente, otra cosa; jamás la obra en cuestión.

En la mayor parte de las obras Polifónicas, los materiales que les dieron cauce, se esconden o se difuminan, desde el Cantus firmus de una melodía gregoriana, hasta una simple canción medieval. Ocurre algo semejante, en el bajo dado o soprano, de todos los corales o ejercicios del contrapunto y armonía escolástica; son el Texto-pretexto. Los Canti firmi no generan obras maestras.

De estas bases surge el basso ostinato, que dio pauta a la Pasacaglia y a la Chacona, al Tema y Variaciones, y a otras maneras de enunciar el variar una canción o material dado, con procedimientos diversos. La Variación es la forma primitiva por excelencia.

Cuando lo que se persigue es la visión de amplitud, síntesis o de totalidad, depositada en lo horizontal, el atavismo de la conducción de voces tiene el freno de la verticalidad, el resultado último de todo ello busca que se armonicen en su totalidad las mezclas y combinaciones, pues no hay una única manera de “literalmente” acompañar a ese Cantus Firmus, Canción, bajo o soprano dados, dando como resultado siempre algo completamente diferente, lo cual reduce todos estos planteamientos a la simplicidad de las variaciones, dejando siempre a la cabeza a la Idea, que no necesita de vestimenta alguna, cuando sus enunciados son ya de total síntesis expresiva y comunicativa. El resto de los manejos son meros acompañamientos, modas o formas de vestimenta. Recuerde usted ese antiguo adagio: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”

La conducción de voces, no ha sido la panacea, como muchos tratadistas enuncian o siguen haciendo creer a los nuevos iniciados al lenguaje musical, toda vez que las herencias rebasan con creces, lo generado desde el Barroco a los inicios del Romanticismo. La Ideas musicales dejaron atrás las ataduras de la polifonía y del contrapunto y desde el Siglo XVI, se abren, a la supremacía de la Monodía acompañada. La horizontalidad multimelódica en el Siglo XIX, se convierte en el factor de enunciación de Ideas, mezclando polimodalidades, politonalidades medios mixtos, y toda suerte de exotismos, que cambian el concepto de Armonía tradicional y de Contrapunto con paralelismos, a todo lo ancho y largo del planeta. Fue; La Emancipación de la Melodía, vale decirlo de otra forma: de la individualidad y de la personalidad del ser, acordes con el pensamiento del Romanticismo y de las herencias de la Revolución Francesa.

Una Idea Musical es lineal y eminentemente Melódica y representa la esencia del Motivo. A lo largo de la Historia de Occidente, lo único que ha cambiado, es la forma en la que estas Ideas se han vestido, pero a partir de que el Lenguaje musical alcanzó un mínimo de madurez. Los Temas musicales no existen en las obras polifónicas ni en la Edad Media y fue siempre el texto el que dio: las bases, gramática y sintaxis para toda obra musical. La Música no nació como un lenguaje autónomo, siempre ha sido interdependiente e interdisciplinario, en el origen. Este concepto surge hasta el periodo Barroco, cuando maduran las Ideas musicales, pero a partir del texto y de la palabra, de quienes toma su sintaxis y su gramática y, aparecen las primeras estructuras ajenas a las de los textos. Sus especiales antecedentes y orígenes, son parte de su particular proceso. El Cantus Firmus, forma incipiente primitiva o primaria, en todas sus acepciones, es uno de tantos antecedentes del Tema o Idea Musical, con la particularidad de que no tiene definición alguna, en su métrica o expresividad y es monótono por antonomasia. Por ende, antimusical y contrario a las leyes del Ritmo.

Dentro de la Polifonía se perdían y esfumaban, lamentablemente, las Ideas depositadas en las melodías y textos gregorianos y en las canciones que servían de “pre-textos” para el desarrollo de las incipientes obras, distorsionándolas y alterándolas, por completo, durante toda la Edad Media. Hubimos de esperar a Palestrina, pues el recurso se convirtió en fin. Obras a treinta y cuarenta voces diferentes se gestaron en ese periodo. }

Si bien se gana en texturas, estas son vestimentas o adornos, más o menos elaboradas o ingeniosas de ese simple hecho o recurso. El sustrato de cualquier forma, tuvo en la palabra o mot del francés, al elemento básico o motivo, para generar un Canon, Fuga, Caccia, Ricercare, Motete y Madrigal, Tiento, Folía, etc., para enunciar lo más significativo, principio que se desarrolla por medio de variaciones y repeticiones de éste, bajo distintas versiones. La salvedad de texto del motete y del madrigal nos regresa, de nueva cuenta, al origen y dependencia absoluta de la palabra y del texto. Las estructuras musicales, solamente se pudieron liberar y generar como tales, una vez que la emancipación melódico-lineal tomó sus cauces, tomando las esencias de la Poesía y del Lenguaje, en general. De hecho, si la música occidental no hubiese tenido como aliado al texto, nunca hubiese tenido desarrollo alguno. La Interdisciplina fue lo que permitió el crecimiento conjunto, a partir de surgimiento del Drama en Música.

Las bases de la Pasacaglia, de la Chacona o del Ground, de los Tientos, Folías, o del Tema para Variaciones, son el sustrato a partir del cual, toda forma musical emerge, pero a partir de un simple Ostinato, como punto de referencia primario. Las formas polifónicas, desde el Canon hasta la Fuga, son eso, primitivas, en esencia. Son ecos diversos del principio de repetición.

Muchas de las formas de composición, caen en este estadio, como en dos casos que nos llaman poderosamente la atención: Stravinsky y Silvestre Revueltas, basadas en estas formas de creación que incluyen: La Consagración de la Primavera y Sensemayá. A ello me refiero, cuando enuncio, más adelante, que los inicios del Siglo XX, son altamente primitivos y rudimentarios, en casi todas las manifestaciones artísticas. El sustrato básico es el ostinato.

El Drama en Música u Ópera renacentista, en la música profana, recuperará sus orígenes y su real sentido y manejo interdisciplinario. Recuerde usted que el Barroco tiene como predominio de género, a la Ópera.

Los temperamentos o afinaciones, son otra situación que amerita una profunda revisión pues la Música Antigua, o de la Edad Media, no maneja las afinaciones reales y todo mundo ejecuta en el sistema del temperamento igual casi todo el repertorio, situación ajena por completo a la realidad acústica de la naturaleza sonora. Los diapasones del Siglo XIII al XVI, son demasiado graves comparados con nuestro moderno la de 440.

El simple concepto de escala debe ser revisado pues en cada cultura los planteamientos y concepción, son diferentes. No todos se han sujetado a la división alrededor del intervalo de 8ª. La escala, gama, modo o serie de los armónicos habla por todos los sistemas no occidentales. Recuerde usted que el sentido descendente original fue cambiado, junto a sus reales orígenes y nombres y que antes que escalas eran grupos de sonidos o tetracordes que en cada región tenían una particular estructura e identificación, además de que, cada uno de éstos, tenía una función específica, con géneros muy avanzados, que el occidental nunca aplicó ni entendió. La sumatoria de estas regiones y estilos dio como resultado un Sistema griego de una lógica y coherencia, más evolucionado, que todo lo planteado en el Siglo XX, que resultó altamente primitivo. Como dato significativo, el que toca el repertorio pianístico de Liszt, debiera revisar sus afinaciones, pues muchas de sus obras eran objeto de temperamentos microtonales, para generar ciertos colores y efectos, por los batimentos.

Así como genéticamente no hay diferencias estructurales significativas entre los seres humanos y los mamíferos, en especial con el simio, el cerdo y el ratón, principalmente, las esencias de la vida tienen en común estas interconexiones que el hombre ha replicado desde siempre, a su imagen y semejanza y desde luego teniendo como supremo modelo a la naturaleza.

Las miradas hacia los fractales y otras estructuras están sirviendo de nuevos modelos formales estructurales. Así como se han utilizado las matemáticas y la combinatoria para muchos manejos artísticos en el presente, el conocimiento de las vibraciones y sonoridades que producen nuestras células y las células en general, al ser estimuladas por su frecuencia exacta, responden con movimiento y “cantan”. Son también parte de las investigaciones de las partículas atómicas y los nanoelementos y además, nos confrontan con el microuniverso que se presenta ante nosotros, con mayor fuerza, cada día.

También la Psicoacústica tiene enormes revelaciones, sobre nuestra percepción-afectación-respuesta, ante estímulos o mensajes vibratorios de toda índole.

El Arte tiene también estas correspondencias que en la Antigüedad formaban parte de una unidad que se rompió a partir de la era cristiana. Los conceptos que giran alrededor de la aurea mesura o sección áurea, tampoco son nuevos.

El pensamiento libertario será contrario a las imposiciones eclesiásticas y a sus derroteros.

La Polifonía o el concepto de varias sonoridades que ocurren vertical o simultáneamente, nunca fueron exclusivos de Europa.

 Es mejor recordar que las altas limitaciones sensibles y culturales de los centroeuropeos evitaron que Gregorio Magno pudiese implantar los tres géneros naturales de la Antigüedad que comprendían el cromatismo y el microtonalismo, por la incapacidad de entonación y percepción, además de la falta de sensibilidad y fina respuesta. El diatonismo fue lo único que se pudo introducir pero, mutilándolo y distorsionándolo de su real función y sentido, para crear “un lenguaje original en la iglesia” cuyos antecedentes en Pedro, el apóstol, un sencillo pescador, nada tenían que aportar a la música ni a la cultura artística. Ojala la música de Siria y Líbano se hubiesen incorporado, pues la realidad histórica sería otra. Así mismo, otro desarrollo musical hubiese ocurrido, de haberse aceptado el canto ambrosiano del obispo de Milán, los aportes de Bizancio, etc.,

La Roma musical, no volteó directamente hacia el Renacimiento y, a pesar de ello, se vio, duramente sacudida por Lutero y Calvino, que la hicieron reaccionar. Será un músico conservador; Giovanni Pier Luigi da Palestrina quien generará la propuesta para salvar a la Polifonía que fue, acremente rechazada por la iglesia, a causa del amontonamiento y acumulación excesiva de voces que no permitían que se entendiera el texto, tampoco la música y mucho menos, idea musical alguna. Las propuestas innovadoras y de la más alta imaginación y creatividad, técnico-creativa e imaginativa, las tenían los compositores como: Gilles Binchois, Josquin des Prés, Orlando di Lassus, Ockeghem, Guillaume de Machaut, Guillaume Dufay, Jacob Obrecht, etc., entre muchos otros, pero estas no trascendieron en la música de la iglesia cristiana, por más que de ahí surgieron todas sus bases, incluidas las de Palestrina. Los aportes franco-flamencos, son explorados e incorporados en la música de los Siglos XX y XXI, por los compositores actuales, que, siendo recursos antiguos, son presentados o utilizados como “nuevos”, valga la paradoja.

 Los antecedentes de las formas musicales más antiguas, están ligados a los ceremoniales religiosos de las más dispares culturas de todos los continentes. La constante de ello es, y ha sido siempre, multidisciplinario. En Europa, el Canon, se encuentran en el simple juego de “lo que hace la mano hace la tras” medieval, que fue trasplantado a la música y al concepto de imitación-repetición. De ahí desprendemos uno de los principios esenciales de la creación y recreación: Unidad y Variedad.

Las formas literarias occidentales y en especial, La Poesía, involucrando a los Trovadores, Troveros, Minnesinger y Meistersinger, además del movimiento de los monjes goliardos o rebeldes, cantores de Feria, etc., serán antecedentes de manejos del texto popular, poético, anecdótico, y de los pregoneros, que era simplemente respaldado por la música; nunca ha sido al revés. La música era una especie de “escenografía”, simple acompañamiento o ambientación, en la Edad Media, los textos profanos y religiosos eran y siguen siendo la esencia, por ello las prohibiciones hasta antes del Renacimiento, de: la danza, la ejecución instrumental y el canto femenino, entre otros.

El estribillo y la copla han sido las bases de las canciones antiguas y de los rondós, además de otros géneros poéticos y literarios como la balada, el lais y el virelais, etc. El discurso, la retórica, la dialéctica, además de la oratoria, serán otras fuentes.


Visión diferente a la tradicional, vale decir: visión contextual

Nos orientamos hacia una visión contextual y global de los fundamentos teórico-tradicionales, con miradas hacia las simetrías y analogías ocultas, implícitas en la Música, en la Naturaleza, en el Arte y en el Cosmos. Convergen hacia estas miradas los principios del Ritmo, de la Simultaneidad, de la concepción, Espacio-Tiempo, además de la Físico-Acústica, así como, el ver de otra forma, los sentidos de horizontalidad y verticalidad musicales. La apertura, hacia otra visión de la música cambiará, necesariamente, muchos de los preceptos y conceptos de siglos, pero no, las esencias profundas del Arte.

La Historia no admite parcialidades ni omisiones, pues pierde su razón de ser y su esencia. Algunas de éstas visiones y concepciones parciales y erráticas se han gestado, intencional y tendenciosamente, entre los colonizadores de todos los tiempos. Altamente peligrosa para la cultura y en especial para el Arte, es la actual colonización-esclavitud que emerge de la globalización, ésta, ha ignorado a la cultura y pisoteado el respeto a las autonomías de los pueblos. Su agente destructor es el marketing y la sociedad del consumo, esclavizada por la voracidad del neoliberalismo. El deterioro de conceptos elementales y su trastocamiento, son presa también de esa vorágine del comercio y de la explotación a mansalva.

El artista creador, casi siempre, se adelanta a su tiempo y momento histórico y su actitud es visionaria, por cuanto se refiere a su concepción del mundo que necesariamente se inserta en sus obras. Actúa como una de las conciencias de la sociedad y de su momento histórico. De ahí la importancia de revalorizar y de rescatar al gran Arte, pues con ello estamos preservando la dignidad y la exaltación del ser humano, hoy pisoteadas por múltiples agentes.

El Arte, en tal sentido, participa de la Historia, pues se convierte en un traductor y su íntimo testigo presencial. No obstante ello, es sólo una parte de ella. Las memorias que se desvelan gracias al Arte, son una forma de síntesis.

La Historia se nos cuenta, la leemos o la vemos en audiovisuales. Salvo la Historia reciente, que nos ha tocado experimentar o presenciar, forma parte de nuestras vivencias, tiene una vigencia, como la de nuestros ancestros que actualizaban y enriquecían, permanentemente, la información-intención de sus acciones, en relación a los acontecimientos pasados y presentes, haciendo una praxis ejemplar de sus contenidos y enseñanzas. Los Teocallis de los aztecas, eran las Escuelas en donde, hasta el detalle, se practicaban y ejercitaban estos métodos y sistemas para tales propósitos.

Dentro de esta conceptualización, la Historia Antigua o pasada, la debemos reanalizar y revisar puntualmente. Hallazgos e investigaciones, contradicen muchas de las versiones que hemos aprendido. Haga usted caso omiso, para los que no se inquietan, de la Historia que se repite hasta la saciedad sobre “las verdades ocultas y las verdades a medias” según las conveniencias e intereses de quienes manejan el pandero, llámese iglesia o llámese gobierno en turno y agréguele a los consorcios económico- empresariales que todo lo acomodan a su conveniencia e intereses.

El artista, como observador-investigador de su tiempo, puede influir de forma determinante, en el acontecer, en el pensar y en el sentir de la sociedad.

 El abandono de la Cultura por los gobiernos actuales y, en especial los de la derecha, han visto y manejan el Arte, como si fuese un negocio, cuando está consagrada, en la Constitución, la obligatoriedad del Estado hacia el soporte y apoyo, Difusión, Creación, Investigación y Educación Artística, como parte de la formación integral del individuo.


El ser humano, eje de todas las acciones

El Occidente religioso y del poder, se encargó de la creación de muchas distorsiones que hoy hacen crisis. Muchas fuerzas oscurantistas del presente, quisieran regresar a la Edad Media. La Historia es esencial en la visión de la Evolución, la Evolución tiene también su propia Historia; en tal sentido, es uno más de los signos de la Simultaneidad a la que llamamos, integralmente: ser humano. Es su referente, es el centro al que se dirigen estas indagaciones. El DNA del Arte tiene sus propias cadenas de nucleótidos.

El hombre es un dechado de múltiples herencias que lo convierten en la mismísima memoria, en el eje, en el focus de todas las cosas; emulando a los pensadores del Renacimiento y de la Hélade; reconocer, poder ver y comprender todas esas herencias, es parte de nuestro propósito. Digamos que este es un referente obligado, a partir del cual hemos sido “educados” agregándole, desde luego, sus antecedentes, fuentes más antiguas y aportaciones que, de todos los continentes, llegaron a Europa y hoy nos llegan a casi todos.

Hemos observado, por siglos, las cambiantes concepciones y criterios sobre los conceptos de disonancia y consonancia, situación que las provee de altas contradicciones, hasta el presente.

Ambos conceptos son partes del todo. Entre los físico-acústicos y los músicos intuitivos, preexisten también los soportes condicionantes y cerrados de la Educación tradicional. No hay acuerdos. Tampoco existen éstos, sobre las reales y absolutas diferencias entre “ruido y sonido”

Todo instrumento acústico produce ruido, en su fase de excitación, para generar sonido, ya sea de cuerda, de aliento o de percusión. Ello trasmuta e influye en el hecho de ajustar a principios universales o leyes físicas, el total del fenómeno vibratorio, antes que musical. Las herencias que todos recibimos, en esta parte del planeta, nos condicionó en muchos sentidos, darse cuenta de ello, penetrando íntimamente en las realidades de otras visiones y culturas y, sobre todo, en las ciencias duras, nos sacude y confronta, acremente. Las resonancias de la voz, también se generan internamente, bajo la excitación de la suma de todos nuestros resonadores.

 Lo que conocemos actualmente son, únicamente: diferentes modos de vibración.

Tal vez la confrontación y el reto sea una de las condicionantes o motores propulsores del real Arte, pues está ínsita, en el movimiento, en el inicio, en el despegue de todo contraste, del ser, contra el no ser. Un simple y absoluto sonido es parte de esta compleja relación pletórica de significados que dentro de las leyes, lo reducen, con los armónicos, a una contemplación, opuesta por completo a la occidental, de la Armonía y del Contrapunto, que no son universales.

La ley física les contradice, en esencia. Un solo sonido generador, fisico-acústicamente, produce, entre sus armónicos, y en sus relaciones, armónico-tonales, desde el punto de vista tradicional, una “Dominante Eterna”, cuestionando, seriamente, la Armonía tonal, a toda la Tonalidad y sus sistema tradicional y sus antecedentes en el contrapunto. Todos fuimos formados y educados de acuerdo al mismo y tradicional sistema, pero ante las crisis recurrentes de todo el Siglo XX, es nuestra meta, acercarnos a la síntesis que coadyuve a encontrar mayores respuestas para el Arte actual, por las omisiones en la formación-conceptualización, tradicionales, plagada de omisiones y distorsiones. Si bien Schöenberg avizora la problemática, al referirse al uso de los armónicos superiores, dentro de la serie de doce sonidos, descarta el fundamento y la esencia o base fundamental de éstos, desintegrándolos y alejándolos de su soporte natural. Otra situación que queda en veremos, es la de la Forma, pues ante los nuevos planteamientos se recurre al anacronismo de las estructuras y procedimientos armónico-contrapuntísticos tradicionales, en toda la llamada 2ª Escuela de Viena. El problema de concepción entre Consonancia- Disonancia aún pervive. La educación, sensibilización sensoperceptual sobre lo que estos conceptos y términos significan, son completamente arbitrarios y disímbolos, en cada cultura y grupo.

Retornando a la Simultaneidad y buscando, en cierta forma la reiteración o la variación, de sus alcances y extensiones, diría: “Es el sustrato del pensamiento contextual” y, a la par “Es un hecho y un fenómeno que reúne y aglutina lo que se produce y acontece, en un tiempo y espacio determinado”.

Aplicado a la Naturaleza, al Cosmos, a la Vida y al Arte “Establece una unión-separación del todo con las partes” En un segundo, reforzando estas acotaciones y vinculaciones diría que: “Es el espacio-tiempo en donde ocurren la organicidad, variedad-unidad, de todas las formas existentes dentro del orden y del caos” Sería, una de las formas de contemplación de la Naturaleza.

El caos y el orden se explican; el uno frente al otro. En un tercero, asentaría, que: “Es el resultado del proceso, de la composición, articulación, análisis o desarticulación, del uno frente a lo múltiple” Nos referimos, dentro del Arte, al principio del pensamiento y visión contextual e integral de todo fenómeno, a su orden, a su forma, estructura y armonía, también a la biología, en donde el desorden se desata a partir de la falta de energía y de respiración celular en cualquiera de nuestros órganos”. Los científicos del Siglo XX empezaron a bordar sobre el Orden y el Caos, cuando en las concepciones filosóficas del RITMO, de su Ley, principios y prácticas en la Antigüedad, esto era letra común de las concepciones multidisciplinarias de la Filosofía, es decir; la Ciencia, apenas en el pasado Siglo y desde más allá de la segunda mitad, empezó a escudriñar las incógnitas del azar y de la aleatoriedad, como otro de los elementos sui géneris de las estructuras y de los fenómenos. El caos y el orden son, simplemente, dos factores más que coinciden alrededor de la complementariedad de los opuestos, dentro de un nivel de complejidad – simplicidad; dicho, a mi manera. Mozart jugaba con los dados poniéndoles en cada cara un sonido y de ahí, del azar resultante, sustrajo ideas musicales.

Variadas y ricas analogías y conceptos confluyen y participan de este principio y planteamiento. Las simetrías y asimetrías, forman parte del método de exploración y análisis musical que desprendo de varios de los aportes más significativos de la Antigüedad, van orientados hacia una visión especial que refuerce y enriquezca nuestras herencias técnico-estéticas e históricas, vinculadas con el ejercicio vivo de la creación musical. Evidentemente, con sus resultados, se modifican y cambian, muchos de los supuestos tradicionales que difícilmente se sostendrían. La intención en la exploración, busca empatar conceptos que hagan de los mismos una práctica más amplia de confluencia e integración universal, tomando en consideración las transculturaciones entre todos los continentes y culturas. Somos cinco continentes, cada uno con su peculiar aporte y visión del mundo y en tal sentido, las culturas del mundo “exótico” que por cientos de años no figuraron en las “Historias” son emuladas por su frescura y elementos de una diversidad y pluralidad que han enriquecido al viejo mundo, desde tiempos de Marco Polo. Esas miradas en todas direcciones, hacia sus formas y maneras, fueron incorporándose, en el Renacimiento, muy lentamente, y desde el Siglo XIX, de forma más clara y abierta. En el Siglo XX, representan una alternativa que ha sido utilizada y consultada por diferentes especialistas y por los eruditos. En el fondo de las transformaciones más significativas de nuestro tiempo se encuentra:

El Principio de Incorporación

Concepción contextual-integral

Llamar a escena lo que antes fue y que forma parte de nuestros antecedentes y genética social, histórica, cultural, artística, filosófica y científica es conjuntar tales herencias con los aportes de la actualidad, si bien esta Incorporación, se gesta a partir de las omisiones del llamado mundo Occidental, hoy resulta insuficiente, ante los aportes y realidades de las culturas que ni Oriente ni Occidente han tomado en cuenta por más de veinte siglos, y cuyas aportaciones hablan por sí mismas. Todas las aportaciones de los teóricos que nos han precedido son importantes para arribar a una, cada vez, más amplia y cabal concepción del fenómeno musical, en tanto fenómeno del Arte de la Ciencia y de la Filosofía.

Esta exploración que apenas empieza, es tan antigua como todo proceso de transculturación que nació, para nosotros, en una de sus aristas, en la antigua Mesopotamia y alrededor del Imperio Persa. El Principio de Incorporación, toma carta de pertenencia desde el Renacimiento. Más adelante veremos como se corresponden macroscópica y microscópicamente, el antes con el después y nosotros al centro, en el instante, como el continuo-discontinuo. Ahí se insertan las concepciones bidimensionales de Espacio-Tiempo y el concepto binario-ternario en su prístina concepción, raíz y origen. Ninguno de nosotros pudo haber escogido su genética y formamos parte de su íntegra evolución-concepción.

Tomemos en cuenta que dentro de los mismísimos principios de la Música Occidental, se descartó el canto ambrosiano y el de la iglesia de Oriente y se le dio cauce a la recopilación de cantos gálicos y otros, por Gregorio Magno, dentro de su conformación, dejando también, a un lado, otras prácticas. Hay que señalarlo puntualmente, hubo con ello, una adecuación distinta de las herencias ancestrales, con omisiones y modificaciones, reorientadas y dirigidas a las limitadas capacidades de entonación y sensibilidad de los centroeuropeos. Éstas, arrojaron su propia evolución, teoría y resultados, junto a enfoques y desviaciones que hoy se corrigen.

 La Europa del Renacimiento aprendió de los ocho siglos de dominación árabe en España y también recibió de América, muchas de las danzas que son oriundas del Nuevo Mundo, además de muchas plantas y semillas que desconocían, junto al particular manejo de las Matemáticas, la Astronomía y la Arquitectura, de Mesoamérica que dejaron boquiabiertos a los europeos.

En este saludable acercamiento, la Incorporación y su revisión, con la mayor amplitud posible; se repite constantemente y forma parte del espíritu en el hombre por conocer las últimas causas de todas las cosas. Este tipo de procesos nunca están cerrados, pues serían contradictorios al sentido real del conocimiento.

Hagamos un ejercicio sobre estas disertaciones, penetrando en los conceptos y apoyos que Inmanuel Kant desarrolló en su “Crítica de la razón pura” en este extracto:

“Podemos adquirir la experiencia externa del Espacio por la representación de las relaciones de dicho fenómeno externo. El Espacio es una representación necesaria a priori que sirve de fundamento a todas las intuiciones externas. La primitiva representación del Espacio es una intuición pura a priori. El Espacio es representado como un quantum infinito dado. Todas sus partes coexisten en el infinito. El concepto es parte de una representación contenida en una multitud infinita de representaciones distintas. No es un concepto. Ningún concepto como tal contiene en sí una multitud infinita de representaciones. El Espacio no representa ninguna propiedad de las cosas, ya se las considere en sí mismas o en sus relaciones entre sí. El Espacio no es más que la forma de los fenómenos de los sentidos externos, es decir, la única condición subjetiva de la sensibilidad, mediante la cual nos es posible la intuición externa.

Las cosas nos aparecen, son objeto de la sensibilidad, de la receptividad. Todas las cosas, como fenómenos externos, están yuxtapuestas en el Espacio”. Este contiene tres dimensiones.

El Tiempo no es un concepto empírico derivado de experiencia alguna, porque la simultaneidad o la sucesión no serían percibidas si la representación a priori del Tiempo no les sirviera de fundamento. Sólo bajo esta suposición podemos representarnos que una cosa sea al mismo tiempo que otra (simultánea), o en tiempo diferente (sucesiva).

El Tiempo es una representación necesaria que sirve de base a todas las intuiciones. Sólo en él es posible toda la realidad de los fenómenos. Estos pueden desaparecer; pero el Tiempo mismo (como condición general de su posibilidad) no puede ser suprimido. El Tiempo sólo contiene una dimensión. Espacios diferentes no son sucesivos sino simultáneos. Diferentes Tiempos, no son simultáneos sino sucesivos.

La naturaleza infinita del Tiempo significa que toda cantidad determinada de Tiempo es solamente posible por las limitaciones de un único Tiempo que les sirve de fundamento. Por lo tanto, la representación primitiva del Tiempo debe ser dada como ilimitada. El Tiempo es la forma del sentido interno, es decir, de la intuición de nosotros mismos y de nuestro estado interior. El Tiempo es la condición formal a priori de todos los fenómenos. El Espacio, como forma pura de todas las intuiciones externas, sólo sirve, como condición a priori para los fenómenos exteriores.

Si puedo decir a priori: todos los fenómenos exteriores están en el Espacio y son determinados a priori según las relaciones del Espacio, puedo afirmar también en un sentido amplio y partiendo del sentido interno: todos los fenómenos en general, es decir, todos los objetos de los sentidos están en el Tiempo, y están necesariamente sujetos a las relaciones del Tiempo.

Dicen que los objetos exteriores pueden ser pura apariencia, pero que estos últimos son irrefutablemente reales. Más los partidarios de tal opinión olvidan que dichas dos clases de objetos, sin necesidad de combatir su realidad como representaciones, pertenecen solamente al fenómeno, el cual tiene siempre dos aspectos: uno, cuando el objeto es considerado en sí mismo (prescindiendo de la manera de percibirlo cuya naturaleza permanecerá siendo siempre problemática); otro, cuando se considera la forma de la intuición de ese objeto, forma que no debe ser buscada en el objeto en sí, sino en el Sujeto a quien aparece, y que, no obstante pertenece real y necesariamente al fenómeno que ese objeto manifiesta.

La Estética trascendental no puede contener más que esos dos elementos, a saber: Espacio y Tiempo, puesto que todos los otros conceptos que pertenecen a la sensibilidad, aún el mismo de movimiento supone la percepción de algo movible. El Espacio, considerado en sí mismo, no tiene nada de movible: lo movible debe ser, pues, algo que solamente se encuentra por la experiencia en el Espacio, y, por consiguiente, un dato empírico. La Estética trascendental no puede tampoco contar entre sus datos a priori al concepto de cambio; porque el Tiempo mismo no cambia, sino algo que existe en el Tiempo. Se necesita, pues, para ello la percepción de una existencia cualquiera, y la sucesión de sus determinaciones; por consiguiente, la experiencia.

Hemos obtenido ya uno de los datos exigidos para la resolución del problema general de la Filosofía trascendental a saber: ¿cómo son posibles las proposiciones sintéticas a priori? Es decir, estas intuiciones puras a priori: Espacio y Tiempo. Cuando en nuestro juicio a priori queremos salir del concepto dado, encontramos algo que puede ser descubierto a priori en la intuición correspondiente y no en el concepto, y que puede ser enlazado sintéticamente a este concepto; pero juicios que, por esta razón, sólo alcanzan a los objetos de los sentidos y sólo valen para los de la experiencia”. Extractos de “Crítica de la Razón Pura”


Las lecciones de la naturaleza y la Ley Físico-Acústica

He considerado esencial recurrir a estas aportaciones para adentrarnos de forma más amplia en las diversas analogías que podemos establecer para nuestros acercamientos con la Simultaneidad, como parte de una visión que pretende englobar los distintos fenómenos del acontecer artístico y en especial del sonoro, o musical. Todo fenómeno de creación es fruto de la experiencia y vivencia que se recrea en la imaginación y en las memorias de asociación o de analogías múltiples de que es objeto nuestra percepción y conocimiento en general. Vale decir, la Simultaneidad nos atrapa, desde la Ley de los armónicos, desde la Físico –acústica, leyes físicas que no cambian; que son. También se da, en las múltiples conexiones de nuestras neuronas, merced a la mielina. El acto de pensar es uno de los máximos reflejos de la Simultaneidad.

Siendo la Simultaneidad una manera del ser y del estar de las presencias, de las memorias y una consecuencia y un resultado directo del acto creador, en referencia a toda obra artística, participa del total de las acciones del acontecer, del ser y el devenir cósmicos, integrando el micro universo del ser humano, a la naturaleza y a la vida, en el macro universo. Es, para mí, la fusión de nuestro ser en el todo, la manera en la cual nos incrustamos en el Tiempo y en el Espacio, como una de las formas de la percepción e intuición profunda del Arte y que atañe directamente al Ritmo. Este será el factotum, el aglutinador y dador del total de la organicidad y sus relaciones, vínculos e interconexiones, con todos los elementos del Arte. Será, también, el portavoz, el Sistema de vasos comunicantes de la Simultaneidad.

 La naturaleza de los principios acústicos que emanan de la serie de armónicos o sonidos concomitantes de toda fuente o generador sonoro, es parte de este principio teórico de la Simultaneidad, de ahí han surgido todos los sistemas universales de la organización musical del hombre, pudiendo reducirse a una tabla general de la interválica que comprende todas las aportaciones existentes y venideras. En base a ello, podemos generar una nueva forma de analizar el contexto sonoro, de cualquier obra musical de toda cultura y civilización, tanto vertical como horizontalmente, si se corresponde con esta Ley y Sistema universal de la Físico – acústica, del Espacio – Tiempo.

El uso particular en la Historia musical de Occidente de los armónicos, es una especie de seguimiento y muy lento desdoblamiento de la aparición interválica de dichos armónicos y de sus progresiones, que van, de los intervalos grandes, a los intervalos pequeños y de éstos, a los micros. Aún no llegamos a los manejos de nano intervalos. Dentro de las constantes de la Ley Físico-acústica de los sonidos concomitantes, una vez que aparecen, se repetirán, a partir de la fundamental o generador, a la 8ª y, hasta el infinito.

 En tal sentido, una vez que aparece el primer armónico, el segundo, el tercero, el cuarto, etc., la reiteración de cada uno será a la 8ª y hasta el infinito.

Circunstancia, reveladora y extremadamente importante, para nuestras indagaciones, es el hecho científico de la estructura de las simultaneidades que se dan en este contexto de los sonidos armónicos. Aparece el intervalo de 8ª, como el intervalo maestro de la Naturaleza, es el amo, el máximo indicador y se reduce, paradójicamente hablando, a un solo sonido, compuesto, simultáneamente, de una infinita gama de distancias y conformantes que nos revelan la ARMONÍA de la Naturaleza.

La problemática de la tradición, aparecerá cuando se hace caso omiso de uno de los primeros intervalos, en donde aparece la “quinta disminuida o la cuarta aumentada”, que no deja sentir, ni percibir, en la naturaleza, a la Tonalidad. Todo sonido generador sería, en todo caso una Dominante eterna. La Dominante sería, bajo esta óptica, la Naturaleza hecha sonido.

Hay un alejamiento en toda la Edad Media y en la música religiosa de este “diabolous in musica” La Homofonía, no obstante ello, funcionó en abierta libertad, desde el Siglo XII, más que polifónica, homofónicamente. Todo Organum es homófono, nunca polifónico al igual que todas las primeras especies de Fux, a dos, tres, cuatro, cinco, seis, o más voces. Métricamente son simultáneas y paralelas.

Con la aparición de la Daphne de Marco da Gagliano desde 1498, la melodía se emancipa sentando las bases del sistema armónico tonal, ajeno por completo a la modalidad polifónica. Las influencias de la Simultaneidad correrán en paralelo en uno y otro estilo: el melódico contrapuntístico y el melódico armónico. De otra suerte no hubiese surgido el tratado de armonía de Giuseppe Zarlino.

Al surgir la Tonalidad, es importante señalar que, la música europea se redujo, al mayor-menor, limitándose al extremo y renunciando a la riqueza y amplitud de los recursos de la Antigüedad.

Una incorporación significativa de este proceso de los fenómenos del micro universo interválico, empezó a ser parte activa de los componentes de la forma y de las técnicas de creación actuales en el Siglo XIX con Franz Liszt, además de la Incorporación de los modos antiguos y algunos exóticos, la escala por tonos y la escala Zíngara.. Hay que considerar que esto no es nuevo, sino tan antiguo como las aportaciones de la música oriental y griega clásicas, o de culturas ajenas a Occidente, como la Mesoamericana y varias otras. A todo ello, debemos agregar el universo inconmensurable del ruido en todas sus facetas. El ruido está íntimamente ligado a los nanointervalos y a una multiplicidad de generadores simultáneos. Los nanointervalos se explican alrededor del “caos” para nuestra percepción limitativa y limitada, condicionada por la educación musical tradicional. Los nanointervalos se encuentran, esencialmente, alrededor del ruido, más que en las superficies del sonido, por ende, los microintervalos y la suma de todas las frecuencias, dominan en este universo. Nuestra educación y capacidad auditiva musical, no está preparada para ello y; esto, recuérdelo cabalmente.

De otra manera, nuestra percepción percibe las fundamentales ausentes, por la exhuberancia, conformación y redundancia de sus armónicos superiores que son los que nos facilitan esta sensación-deducción auditiva. Así como detectamos un sonido instrumental definido, también discriminamos un ruido por sus características de color, por ejemplo; cuando se rompe algo de cristal o de vidrio. Sus relaciones entran y se corresponden, en otras dimensiones.

 Siempre hemos estado, más abiertos, hacia la percepción natural de los fenómenos de la generación de la totalidad o suma de todas las frecuencias, con las que nacimos y conocimos desde el vientre materno, así que no es novedad, que “el ruido” sea nuestro más importante aliado. Las trecenas en acordes, nos ejemplificarán todo lo anterior.


Todos estamos afinados en una determinada frecuencia predominante

El centro o eje del habla, se refiere a nuestra frecuencia fundamental y su base de armónicos o sobretonos.

La Simultaneidad es la integradora y receptáculo de todas las interacciones espacio - temporales. Cada uno de nosotros posee una frecuencia básica en la que “estamos afinados” y alrededor de ésta, funcionamos. Casi nadie es consciente de ello. Si los profesores de canto lo supieran, las técnicas evolucionarían, basándose en las propiedades fisico-acústicas de la voz, de estas interacciones depende la familiaridad o punto de partida para la mayor facilidad en la entonación, educación, desarrollo y sensibilidad para una óptima discriminación auditiva.

¿La Simultaneidad es invisible o, como en el ejemplo anterior inaudible, intangible? ¿Es el habitat? contrario sensu sería: al mismo tiempo, el ser, el estar ahí, como un sinónimo de la existencia, de sus procesos, de sus mecanismos o sus formantes. Es perceptible, tanto en la mínima irrupción o interrupción del reposo o silencio, representada ésta: por una luz en la oscuridad, por un sonido, por el movimiento, en cualquiera de sus maneras que, siendo limitadas, explican nuestro paso por este mundo, como una minúscula irrupción que nos permite ver, como se funden, el antes con el después; nosotros somos ese punto, esa luz. En el universo de nuestra percepción equivaldría al acabado en síntesis, del total de una obra. A este producto final, al conjunto, serie, secuencia y término de todos sus procesos, componentes y elementos, articulados en una organicidad, le denominamos Forma, la Simultaneidad toma Forma, al contenerlos y comprenderlos, son conceptos e intuiciones a posteriori. También, a las acciones que dieron como resultante, equis producto, con tales o cuales particularidades. Es por ello que operan conjuntamente sobre el Tiempo y en el Espacio.

La Simultaneidad en el Arte y en particular en la Música, atañe a la integración orgánica de los elementos en el todo. Es uno de los atributos y su acabado es la Forma, nos remite a una obligada incursión hacia la sensación – percepción de cada una de las partes del todo. Genera toda suerte de confluencias, correspondencias, participa en relaciones de orden y proporción, a partir del hecho de sumar, conjugar, encerrar y articular. Si bien, no las define, es un agente directo que acciona al pensamiento contextual, como esencia del análisis profundo, que en materia de Arte, nos coloca ante esta visión global y detallada, de sus distintos componentes y partes. Se encuentra en el hecho del continuo-discontinuo. Ocupa, se instala y opera: racional, sensorial y perceptualmente, en nuestra memoria, en el antes y en el después, a partir del instante, del momento y del continuo del presente. Vale decir; vamos montados en el Tiempo, a través del Espacio, haciendo diversos recorridos. Sin ello, nuestra inteligencia no entendería ni reaccionaría ante el fenómeno del gran Arte. Esta sería una de las formas de contemplar el universo suprasensible del Arte.

Desglosándolo de otra manera, lo podríamos visualizar a través de esas coordenadas; horizontal/ vertical que son utilizadas de distintas maneras para explicar secuencias, ondas sonoras, u otros conceptos o mediciones, a través de las cuales un proceso ocurre, nace, transcurre, se desenvuelve, para culminar, descender, concluir y desaparecer o morir. Al final de este proceso, habría que repetir la línea vertical, para insertarlo en los cauces de la medición, graficación e identificación de algunas de sus particularidades; es decir: principio y fin. Es una especie de marco a través del cual penetramos.

Aparecerán así, más adelante, para efectos de nuestra inserción e intuición, reducidos a su mínima expresión gráfica, tres ventanas que representan: la 1ª, el antes, la 2ª, el instante, la 3ª, el después. Estas tres ventanas en realidad se reducen a una. Es la concepción kantiana que nos dice que “varios espacios no son sucesivos sino simultáneos” Pero la diferencia se establece, a partir del punto, de la mínima irrupción en el silencio, de la luz en la oscuridad, del algo frente a la nada, etc. Entramos en el universo de la Metafísica.

Dos sustratos esencia se dan cita alrededor de la Simultaneidad, lo reiteramos: El Ritmo y La Energía, estos principios gobiernan, absolutamente, todo lo que existe. Estos conceptos equidistantes, nos ayudarán a la cabal comprensión de nuestra exposición. Juegos de analogías entre el uno y lo múltiple, entre la identidad y la diversidad y el principio de los opuestos, que está al centro de estas reflexiones y se asientan en el concepto de dualidad universal, común a casi todas las culturas del hombre.

Si bien estos planteamientos surgen y se desdoblan a partir de lo inmediato y de lo propio, se abren a las experiencias y conocimientos de culturas ajenas a la visión y concepción centroeuropea, que necesariamente la limitó, esta limitación ha sido nuestro punto de partida, que se ve sacudido por la fantástica posibilidad de acercamientos entre concepciones diferentes, provenientes del mundo o pensamiento, mal llamado, “exótico”. Recuerde usted cuando los europeos del Renacimiento llegaron a América y concretamente a Tenochtitlan: rufianes, ladrones, asesinos, e incluso, los “eruditos de la iglesia” que se atrevieron a decir de nuestros antepasados, que “no teníamos alma” y muchas otras distorsiones. Además de que se quedaron pasmados por el esplendor, el orden, la higiene y la Arquitectura, nunca vista por los europeos, destruyeron nuestras herencias, códices, templos, etc., masacrando a la población, como en las cruzadas y destruyendo en general, los vínculos directos con la Antigüedad, con las raíces, con la cultura, para imponer “la buena nueva”. Es por ello que, desacralizar lo que nunca ha sido sagrado, es parte de las incorporaciones y del rescate para recuperar al Arte y con éste, al hombre. El principio de unidad dentro de la diversidad es otra de las lecciones vivas para el hombre de hoy y de siempre.

Con el espíritu abierto y con el ánimo encendido hacia la salida a muchas de las posturas sobre la Música del Siglo XX, emprendo esta búsqueda de más respuestas, planteando mi opinión actual, fruto de mis experiencias, pero sobre todo, de mis vivencias. Este preámbulo, que ciertamente resultará inquietante para algunos, busca abrir las puertas para más indagaciones, para las cuáles le invito a compartir y a debatir en el mejor de los planes y de forma genuina y auténtica.

Análisis de obras en particular serán adosados en nuestra página, vertiendo variadas opiniones, métodos y enfoques, que paulatinamente iremos recorriendo, con una postura abierta hacia la pluralidad, que armoniza con la universalidad.

Dentro del espectro del análisis armónico (Fisico–acústico) en el osciloscopio electrónico, de: dos, tres, cuatro, cinco, seis, etc., o n número de sonidos, tocados SIMULTÁNEAMENTE y a la misma intensidad, con la disposición interválica: microtonal, del temperamento igual, de temperamentos antiguos, etc., etc., que se le ocurra, observaremos que según sean éstos, las concomitantes que les acompañan, responden de otra forma muy distinta a la que nos han enseñado por muchos siglos, los Conservatorios, Academias, Escuelas de Música y Universidades. Si las distancias entre estos dos o tres, cuatro, etc., sonidos simultáneos, son microtonales y no temperadas, los resultados serán de una desconocida respuesta para todos nosotros, pero será la natural. Cada sonido que se toque simultáneamente y a la misma intensidad, nos dará sus propios sobretonos o armónicos y se retroalimentarán y reforzarán, los concomitantes comunes, generando un resultado impredecible. Apenas estamos adentrándonos en las realidades científicas del sonido, por más que, desde Pitágoras y nuestros antepasados, se haya trabajado, justamente, con el potencial físico-acústico de la naturaleza, desde los juguetes para los niños, hasta los efectos que ciertas caracolas producían en las mujeres embarazadas, entre otros aportes sorprendentes de nuestras etnias precortesianas.

El papel de la célula, sus frecuencias y comportamientos, si igualamos sus alturas, es de una revelación sin precedentes en la Historia.

Aunque usted lo haga en acordes tradicionales mayores, menores, aumentados o disminuidos, para referirnos a la más ortodoxa tradición, será esencial, sacar las conclusiones que le darán otras pautas para adentrarse en estas pesquisas y conocer la visión científica y real de las vibraciones, sus vínculos con otras culturas, visiones y filosofías. El manejo técnico estético de simultaneidades sonoras ha cambiado, dejando de lado a la tradición, armónico-contrapuntística.

Seguramente, habrá usted observado que cualquier persona que habla, en cualquier lengua, nunca maneja un pulso regular o, para decirlo en términos musicales: no maneja un pulso igual y un metrónomo, tampoco una entonación uniforme y, las pausas o silencios entre frase y frase, u oración, nunca son regulares ¿lo ha observado realmente? me refiero, claro está, a la prosa ¿qué pasa entonces con el género poético? ¿Qué entendería si dos, tres o más personas le hablaran al mismo tiempo, les captaría lo que cada una le estaría diciendo? ¿Ha sido una Babel sonora la Polifonía y por ello sus excesos fueron duramente señalados en el Concilio de Trento y en la Contrarreforma? ¿Y, si le extienden o amplían el texto, haciendo que cada sílaba dure lo que ocho o diez, captaría de qué texto o contenido se trata?

Estas observaciones se desprenden del uso entre el Siglo IX y el Siglo XIII, del uso de textos distintos en una misma composición e incluso, en idiomas diferentes.

El manejo simultáneo de ruido con sonido siempre nos ha acompañado y en estos últimos 100 años, con mayor fuerza, independientemente de que todo instrumento acústico produce a partir del ruido, los sonidos tan apreciados por todos. Son el caos y el orden, juntos y revueltos, armonizando.

Estos serán, en parte, los caminos que le invito a recorrer y dentro de su decurso, me interesa conocer sus puntos de vista que, sinceramente, deseo nos enriquezcan a todos.

La Real Academia Española de la Lengua revisa, periódicamente, el estado de uso, vigencia, giros y particularidades de las regiones en donde se habla el castellano, incorporando, desde hace muchos años: modismos y el léxico dialectal, coloquialismos, vulgarismos, conceptos y léxico técnicos, extranjerismos, etc., independientemente de las etimologías. Surgen, con mayor atingencia, las definiciones, dentro de los límites semánticos, los neologismos y nuevas acepciones como resultantes compositivas de prefijos y sufijos, entre otros, además de los sinónimos, antónimos, etc., refiriéndose siempre, al español contemporáneo. Se dejan de usar, manejos antiguos, dando pauta a las incorporaciones que constantemente se producen en los distintos países de habla hispana.

A la Música le corresponde una permanente revisión, actualización que requiere de un trabajo de aportaciones múltiples en todas las vías del ejercicio vivo y sobre todo, como una indispensable síntesis, que facilite su actual comprensión, despojando al futuro músico de los atavismos que lo han frenado y siguen frenando en todas direcciones. En tal sentido nuestra Teoría ya no se corresponde con la actualidad viva presente, de ahí su obligada revisión crítica y autocrítica, prospectiva y retrospectiva.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

No hay comentarios.:

Publicar un comentario