7.07.2008

El principio del Uno


Entre las bases sobre las cuales hemos concentrado esta visión diferente del lenguaje sonoro, se focaliza el principio del UNO, sobre él giran toda suerte de Ideas, conceptos y correspondencias musicales y éste, a su vez, se adentra en fundamentos de carácter interdisciplinario, filosófico y científico, cuya máxima, está depositada en las esencias profundas del Ritmo. Lo expreso de esta manera:

La Energía es a la Vida lo que el Ritmo al Arte”

  (Francisco Núñez Montes)

En muchas de estas consideraciones y derivaciones encontraremos hechos y efectos de todas las experiencias musicales, artísticas y culturales de todos los tiempos. Las teorías tradicionales, no nos permitieron ver más allá, por lo impreciso, parcial y confuso de muchos planteamientos y la mitología musical occidental. Por ello y ante las recurrentes crisis del Arte en el Siglo XX, es ineludible estar meditando, analizando, revisando, valorando y cuestionando, las diversas situaciones que han aquejado a la creación artística, para una minuciosa evaluación-diagnóstico y posterior síntesis, acorde con el devenir de las improntas del quehacer técnico-estético; más aún, del acontecer musical que, estando tan limitado, no ha podido salir de sus cárceles, autoimpuestas por veinte siglos, situación que se ostenta como el freno mayúsculo de la música de Occidente. El asunto se trastoca cuando, en revaloraciones de los últimos treinta años, ni la música tonal-tradicional se escapa a estas revisiones pues está llena de hoyos negros, en especial en todo lo que se refiere al simple y rudimentario hecho del comportamiento Físico–acústico de cualquier sonido o ruido, además de las funciones tonales entre el Modo Mayor y las contradicciones con el Modo menor. También, la errática concepción de la Motívica, su real y profunda esencia y conocimiento, pues en casi todos los libros y tratados de análisis musical se desconoce por completo su significado, componentes, elementos y razón de ser. El concepto binario ternario, es otro ramal de confusiones. Los sistemas de análisis actuales, tampoco dan la nota; desafinan.

Recordemos que la maduración alcanzada en los dieciocho siglos de evolución en la música occidental, arrojó como fruto maduro, la cristalización de las Formas y estructuras Clásicas, cuya extensión se prolonga hasta mediados del Siglo XIX, en donde, los cambios y otras propuestas entran al relevo. Fijemos también, como aspecto primordial, el hecho de que la Literatura y en especial, La Poesía y sus estructuras, darán a La Música, las bases de toda su construcción gramatical y sintáctica. El otro factor de propulsión y desarrollo se deriva al 100% del Teatro y como variante de éste, el Drama en Música. Si hacemos bien las cuentas, observaremos que los elementos que transforman y cimientan en el Siglo XIX la estructura musical, se basan, de nueva cuenta, en la Literatura y, es así, que surgen las formas cíclicas y el Poema Sinfónico, como transformador de la tradicional sinfonía o, sonata clásica y sobre todo, el formidable tratamiento del Motivo conductor que siendo creación de Liszt, será utilizado por el resto de los compositores y en especial por Richard Wagner. Esta mixtura entre Literatura y Música, palabra y motivo, es parte de la concepción milenaria que por fortuna incidió desde siempre en la música, de ahí la obsolescencia de los que claman por la música pura y esa debacle infortunada sobre la música programática.

Poder acercarnos con otros ojos y ver, minuciosamente, en dónde se encuentran las esencias depositadas en ello, es lo que nos permitirá hacer buen uso de la Genética del Arte, en toda su amplitud, amplitud cegada por muchas de las teorías ultra conservadoras que han visto, en los periodos de un siglo y medio de música, el non plus ultra. Mostraremos poco a poco estos desaguisados. El dilema Consonancia versus Disonancia, es un eje de ejes, en ello. La enseñanza tradicional de la música, en casi todo el mundo, sigue teniendo en muchas instituciones estos atavismos. Lo realmente fundamental es poder lograr mayor profundidad en el análisis integral de cualquier partitura y encontrar las esencias que subyacen en la oscuridad de la enseñanza de dos materias ya caducas: el contrapunto y la armonía, enseñadas, precisamente, a la antigua; desmitificarlas, en el buen sentido, es absolutamente indispensable para erradicar las falacias que se han perfilado a su alrededor, pues no representan la esencia; tomar lo realmente funcional, positivo y productivo, será nuestro reto. La resultante arrojará una serie de principios que como en la Ciencia, son parte de su Método, mismo que sin ocultar y sin negar la realidad y aportes, favorecerá, seguir incorporando otros enriquecimientos que se han gestado desde la segunda mitad del Siglo XIX, hasta el presente. El hecho fehaciente de las creaciones de casi todo el Siglo XX, refleja las debilidades, excesos y abusos y a su vez, ha impulsado y orillado a muchos, a la búsqueda de soluciones. Recuerde usted el hecho de la necesidad de poner “barras de compás” para la simple lectura de los laberintos indescifrables de la Polifonía, que además de sus hibridismos modales, sin bases reales, por sus distorsiones y constantes ajustes huyendo del “diavolous in musica” nunca tuvo una real definición. Será la Monodía acompañada la que dará el gran paso, a pesar de los pesares. Por otra parte, los inicios, usos y manejos de la Simultaneidad, son distintos en cada cultura. El punctus contra punctus es el primitivismo en Occidente, de uno de tantos manejos de la Simultaneidad. Sus inicios no son Polifonía sino simple Homofonía y paralelismos, como toda primera especie.

Los grandes tratados de Composición, que nunca de Armonía y Contrapunto -como parcialidades de la visión- siempre contemplaban el aspecto integral de todos sus elementos ubicando en primer término, al Ritmo, seguido de La Melodía, dejando, como aporte occidental y, en tercer lugar, a la Armonía; el Contrapunto no aparece por ningún lado, en la clasificación elemental y primaria; había sido desplazado, asimilado y superado; es la etapa primaria de la Simultaneidad.

El Siglo XIX, cuya explosión de la libertad y de la más alta expresividad, llegó a una cúspide maravillosa, apuntalado por los amos del piano, era devoto servidor de la individualidad o Melodía, éstos serán, además, los agentes del cambio y del porvenir. Desde mediados del XIX, todo cambió y se inició una amplia incorporación.

Las respuestas que surjan, cambiarán los supuestos esgrimidos hasta el presente, y nos obligarán a trabajar con la síntesis y sus virtuales concomitantes. Desde luego que la Teoría cambiará en múltiples aspectos, como algunos de los que ya se enuncian aquí.

¿En dónde ubicaría usted el manejo de instrumentos en México, dentro de las herencias prehispánicas, con sus conceptos y principios que generaban simultáneamente; dos, tres, y cuatro voces distintas, como los de nuestros antepasados y otros más, que eran absolutamente nanointerválicos, además de que, también en ese acto simultáneo, se danzaba, con sonajas amarradas a los brazos y tobillos, cuyas sonoridades, son una suerte de ecos de la naturaleza y del mismísimo ruido, amén de otros factores implícitos interdisciplinariamente, muy cercanos al acto místico de Scriabin, al que llamó Universo? Actos absolutos de totalidad se dejan ver también en los concheros y muchos de los tocadores de flautas de carrizo que tocan un pequeño tambor y con las sonajas y semillas secas ajustadas a los tobillos, creando un maravilloso universo de simultaneidades. Sus vínculos con la naturaleza eran de integración y comunión y es una muy pequeña parte de las respuestas, ya que muchos de estos y otros cuestionamientos, nos dejan sin habla. Encontraremos en cada cultura otros valores y mediciones del mismo fenómeno y no por ello, menos importantes. Hay el afán de incorporación de lo que está a nuestro alrededor.

Estas formas de comportamiento musical no existen ni existían en Europa, por eso copiaron muchas de las danzas de nuestros antepasados en pleno Renacimiento, etiquetándolas como “suyas” pues todo esto les era ajeno e impropio.

Establecer la premisa mayor es indispensable para los intentos de síntesis y reorientación del legado de 20 siglos de música que engloban al concepto de la dualidad universal; así, la Ley de los opuestos o contrarios, está inserta en éstas dos. La premisa menor, descansa sobre uno de sus elementos, universalmente depositados en todas las culturas y es; la Melodía, este responde al eje conductor o principio unitario, depositado en la antigua concepción griega, esgrimida por Aristoxeno de Taranto de; la mínima irrupción en el silencio. Sonido – Silencio, Blanco – Negro, operan en la Ley de los opuestos.

Dicho en otra forma, es: el Punto de partida, el Punto de referencia, el Punto de llegada y también, el Punto final. Irradia en todas direcciones y representa una luz, un sonido, el impulso inicial, una chispa y desde luego, para nuestras aportaciones, el eje de la Idea sonora; le llamaremos, La Tesis.


Este minúsculo punto en la infinitud, es nuestro punto de partida para la creación de cualquier obra musical. Tomamos su translación del concepto griego de Tesis que representa al punto mínimo, al sonido breve, al instante finito, con su contraparte, Arsis, significando: al infinito, al silencio o al sonido que se prolonga a partir del ataque, que se inicia en Tesis. El concepto, Antecedente-Consecuente, se encuentran en el antes y en el después de esta breve irrupción. Otros diagramas o diseños, nos facilitarán adentrarnos en sus alcances, extensión y repercusiones. Son puntos de referencia que se insertan en el antes y en el después del instante de la irrupción, como manejamos en los Prolegómenos. No podemos dejar de considerar la dimensión, Espacio-Tiempo, de tal suerte que el viejo término y creencia de que la música o el sonido se mueven o se desplazan en dirección horizontal, es sólo una de sus consideraciones porque viajan en todas direcciones. Es una especie de Sol de las vibraciones, su luz viaja como viaja el universo.

Los griegos dividieron el hecho del caminar, danzar o desplazarse, llamándole Tesis al punto de apoyo en la tierra o superficie, con uno de nuestros pies. Esta es la base para poder elevarse y convertirse en Arsis y volver a apoyarse en el otro pie. Esta secuencia refleja justamente la dualidad a la que nos hemos estado refiriendo de variadas maneras.

Otro aspecto importante es el principio de Unidad versus Variedad, que es indisociable y asienta como esencia, otro principio fundamental o de la afirmación del ser; La Repetición, en este principio se sitúa la prolongación de la especie, como uno de tantos ecos de la expansión del universo. Es la voz de la Naturaleza y su fuerza. Por ello, la Forma musical primitiva por excelencia, es la Variación, pues responde justamente a ello.

Somos el UNO dentro de la variedad de la especie humana, que participa de elementos comunes dentro de una infinita cantidad de contrastes, entre ser, y ser. Por ello existe esa maravilla llamada; individualidad que, desde todos puntos de vista, es contraria a las concepciones medievales y clericales de su anulación en la masa amorfa, como la de la Polifonía, sus rémoras y reductos más execrables, fueron los castrati que perviven hasta el periodo Barroco y, en algunos retardatarios países europeos, aún les llaman contratenores, significándose, como uno de tantos actos; contra natura, postulados y esgrimidos por la iglesia y sus miles de dogmas y prohibiciones, fuera de todo contexto. Claro está; la renuncia a todo, era la exigencia clerical, llegando a tales excesos, entre muchos otros.

En otra imagen, tenemos al mismo punto, representando un Ciclo, que también se corresponde con el sentido del Clímax, con su ascenso, punto culminante y descenso, que nos remite a la representación de la vida.

Para efectos y propósitos musicales del motivo o Idea Musical, en ese punto, se deposita la elisión, que conjuga la unión-separación de un motivo arsis-tesis, junto a otro, tesis-arsis.

Tomemos en consideración otro aspecto que encontramos en el origen y esencia del motivo, a través del lenguaje y de las palabras, cuya tonicidad cambia si desplazamos ese énfasis y veámoslo en un mismo vocablo: cántara-cantara-cantará. (Ej. De Miguel Bernal Jiménez, en su libro “La técnica de los compositores”. Lo propio ocurre si el sentido de una frase u oración tiene intenciones y significados emotivos distintos.

En las acciones cotidianas de nuestra respiración o del latido cardíaco, reconocemos también este fenómeno extraordinario que es uno de tantos émulos de la naturaleza, misma que sigue siendo nuestra fuente y abrevadero esencial.


La Físico – Acústica y el concepto de Simultaneidad, nos darán el resto. Todas las interválicas de todas las épocas y de todas las culturas, están depositadas en el total de los sonidos armónicos o resonancias que definen al UNO, al generador, al punto de partida de la Ley universal de las resonancias y de las vibraciones acústicas. Su equivalente absoluto, en toda la visualidad, es la Luz y esta es la Ley suprema de las artes visuales, en cuanto a su materia-esencia. Luz y Ruido blanco, se empatan. Las figuras geométricas tienen también, en estas dos correspondencias, una tercera y responden al principio de la Forma.

Hoy 27 de junio de 2008, en Juriquilla, Querétaro, concluyendo el análisis integral del Estudio Op 10 N° 12 (de cuyo análisis haremos la siguiente entrega) tuvimos la fortuna de contemplar un fastuoso arco iris doble, que nos permitió rendirle culto, de nueva cuenta, a las maravillas de la Naturaleza y departir con mis alumnos sus múltiples significados, enseñanzas y principios que nos revelan la descomposición de la Luz, merced a las mezclas de sol, agua de lluvia con cierta mínima humedad y ver lo radiante y lo bello del color, que sólo es comparable con la descomposición en armónicos del sonido. Curiosamente estábamos refiriendo todo ello alrededor de las bases del Ritmo y esa estupenda coincidencia, nos marcó, en muchos sentidos. ¿Es usted capaz de suprimirle al arco iris alguno de sus componentes? El ruido blanco es equidistante a la luz, en relación a sus armónicos y colores, usted no les puede suprimir ninguno, como lo han hecho algunos teóricos. Ambos participan de la suma de todas sus frecuencias.

De este principio del UNO, se derivan todas las Leyes binario-ternarias y por ende, ahí se depositan las Leyes supremas del RITMO.

Un reordenamiento técnico-estético musical, dentro del ejercicio del Arte sonoro, con todas sus derivaciones y usos, nos puede dar pautas, para encontrar un medio de acceso y acercamiento, para que, revisando crítica y autocráticamente nuestro pasado, herencias y aportes diversos, bajo la visión retrospectiva y prospectiva, sumemos los avances de muchas otras disciplinas surgidas en el siglo pasado, acompasadas por el auge de la Ciencia y de la Tecnología, con todo su potencial, sin dejar de mirar hacia la Antigüedad, pues Occidente no es nada, sin ésta. Fue la herencia mediterránea la que hará que, poco a poco, suban a la Europa, los aportes que vienen desde el Imperio Persa. Las Historias de Europa no lo mencionan, ni hablan jamás de sus prístinos orígenes y antecedentes, niegan la Antigüedad, por completo. Ahí se centran varias de las problemáticas de algunas de las teorías que hemos heredado, tanto desde el punto de vista religioso como conceptual. ¿Por qué el Vaticano no está en Palestina o Israel?

Si tomamos en cuenta la forma, contenidos y supuestos que encierran las inconexas versiones de Historias Universales, nos seguiremos sorprendiendo con el equívoco que hace inexistentes a todas las culturas de Oriente, Asia, África, Oceanía y América. Todas deben ir a la revisión y redefinición. El mundo no es Europa y desde hace un siglo, el eje y centro del poderío ha sido América, que ahora se regresa, paulatinamente, al origen primario de Asia, entre la India y China, precedidas por el Imperio Norteamericano. No obstante ello ¿qué lugar ocupan en la Historia Universal: Belice, Haití, Barbados, Nueva Guinea, Bahamas, Jamaica, El Salvador, Honduras, República Dominicana, Santa Lucía, etc., para hablar de los pequeños países de América, muy aparte de los continentes enteros que han sido y siguen siendo borrados del globo terráqueo y de la supuesta cultura de unos cuantos neoliberales exquisitos, que en realidad son muy ignorantes, e incultos o, por lo menos, más ignorantes e incultos que nosotros? eso si; son los capitanes-capitales mundiales de la depredación cultural y del antihumanismo.

Hace falta una nueva visión-revisión-redefinición total y absoluta de esas dictatoriales e impositivas concepciones dentro de todo el ámbito cultural, pues la música, es sólo uno de los apartados.

La trilogía; Poesía-Música Danza que aflora y se manifiesta en la cultura del clasicismo griego, es una de las síntesis de la Antigüedad, el resto de las culturas de otras civilizaciones, operaron de similar forma, es decir; dentro de la interdisciplina que es consustancial a ellas y tan rudimentaria como elemental, pero con distintos manejos y elementos.

Sin esta parte de la premisa Mayor, todas las demás consideraciones se salen de contexto, la realidad, no es, ni será; de ahí esta necesaria, redefinición de los Elementos y parámetros de la Música y corroborar su utilidad universal y funcionalidad; es importante decir un, ya basta y un no, a la pretendida “única visión” carente de ciencia, vigencia y actuales ventajas, por sus centenarios frenos. Aún prevalece un dejo de racismo cultural.

La mayor parte de las teorías y preceptos de las Escuelas, Conservatorios y Universidades, en donde se enseña profesionalmente la música, tienen como parámetro de parámetros la tradición de la Música, Armónico-Tonal y las herencias de la Polifonía. Muy pocos han entendido las aportaciones y trascendencias de la Ópera y con ello, las esencias del Arte, concebido interdisciplinariamente y mucho menos las no europeas.

En la Polifonía encontramos una muestra de la falta de profundidad, contrastes, plana en lo general, amén de que distorsiona y borra sus Canti firmi, la individualidad. El Renacimiento y el afloramiento del punto de fuga o Perspectiva, corre en paralelo al surgimiento de la Monodía acompañada, pues la emancipación del primer plano, llamado MELODÍA AUTÓNOMA, dejará sin efecto todo lo anterior, después de quince siglos de oscurantismo y apersonalidad. Es el UNO de la individualidad y de la libertad, que se emancipa de la masa amorfa que nulifica a todos, pues nadie podía destacar y figurar “La Santa Inquisición” lo castigaba.

Retomando al Siglo XX, en la pintura hubo una escuela de relevante importancia, girando sobre el Arte abstracto y los ismos propios del Siglo XX. Kandinsky, Franz Marc, y Paul Klee fueron maestros e investigadores de la Bauhaus. La Revista Der Blaue Reiter y diversos escritos y textos surgen como resultante. Fundamental para Kandinsky es una de sus conclusiones: “La Ley absoluta de la composición es el Ritmo…el Arte no se sitúa fuera de la vida, nació de un impulso natural, su ley natural es el Ritmo-al igual que en la naturaleza” Más adelante en su obra, “Cursos de la Bauhaus” comenta: “en la Composición, el principio primero y primordial es el Ritmo: el pulso, la respiración, la circulación de la sangre…….. La respiración del hombre, de los animales, de las plantas coincide con la respiración del Cosmos”.

Al penetrar e intentar una recopilación y rescate de las diversas aportaciones que ya operan dentro de la música de todas las latitudes, me resulta indispensable mirar hacia todo aquello, que incide dentro del Lenguaje sonoro. Ante tal situación, tomando en cuenta que la Teoría Occidental, nos muestra desde hace siglos, cinco elementos esenciales: Ritmo, Melodía, Forma, Timbre, Armonía -desde mi óptica- encuentro que algunos de estos elementos han predominado sobre otros, dentro de la música occidental y universal, por más que las Historias de la Música sean tan acotadas, como imprecisas. Si nos referimos a las músicas de otras culturas y civilizaciones, el panorama es completamente distinto e incluso, opuesto. No obstante ello, toda práctica y ejercicio musical de cualquier latitud, no occidental, se apoya en las mismas esencias. En este sentido, debemos excluir a la Armonía; esta situación la coloca al final de túnel; nunca ha sido un elemento natural de la música, universalmente hablando. Son otros procesos de Simultaneidad los que operan y han operado de formas distintas, fuera del mundo centroeuropeo. La Armonía es artificial como todo el Contrapunto y están íntimamente entrelazados, en una secuencia evolutiva, que desembocó en la tonalidad armónica. No son excluyentes, el uno del otro, forman parte de mismo proceso. En Occidente, contribuyeron a la gestación de recursos técnicos que descansan sobre los parámetros de las texturas y tejidos y desembocan en técnicas de conducción de voces. Pero lo que se reconoce como aportación superior es el establecimiento de Funciones Armónicas, que borran a todas las pasadas técnicas, teorías y recursos de la composición; sin excepción. Este esencial proceso de maduración de dieciocho siglos, fue lo único que favoreció la generación de las grandes formas y estructuras. ¿Para qué tanta alharaca sobre una técnica de manejo de voces, que fue superada por la Armonía y sus funciones tonales y que todo lo asimiló?

El problema de la música actual o contemporánea, ha sido y es, el de la Forma.

El principio de organicidad que observamos en la naturaleza y en la vida sigue siendo nuestro máximo espejo y referente y con ello el de la concepción y sentido de la Vida.

Serán los procedimientos de las cadencias armónico-tonales, los que coadyuvarán a la aparición de estos principios, como sustrato de sustratos, depositado en lo único que permitió la evolución de toda la música occidental, el binomio: Consonancia-Disonancia. Verticalidad y horizontalidad son inseparables y responden, científicamente, a las coordenadas del Espacio-Tiempo. Caerán por los suelos esas concepciones erróneas de las Artes del Tiempo y las del Espacio.

Las visiones del contrapunto, desgraciadamente incurren, tendenciosamente, en las teorías muy recientes, en la horizontalidad, dejando de lado las esencias del UNO, pues no las han comprendido ni entendido. Es una concepción tan retrógrada como la que acabo de enunciar, en el último párrafo. Es sólo el UNO lo que irradia.

Al contrapunto hay que reconocerle el hecho de la maduración de la conducción de voces que genera una de las múltiples texturas. Con la aparición y concepto de las notas de adorno, que ya existían en la Melodía o tonalidad melódica (les son desconocidas a Fux y a todos sus seguidores) de toda la Antigüedad y cultura; éstas, dentro de la Tonalidad, superan, pulen, definen y perfeccionan, los hibridismos de la Polifonía, acrecentando, de forma excepcional, el concepto de Consonancia-Disonancia de los periodos: Clásico y Romántico. La elocuencia mayúscula se centra alrededor de la Melodía, desprovista de los recursos que la estrangulaban y no la dejaban emanciparse y ser. Notas de Adorno en función armónica. En esta otra gráfica, tenemos una ventana que nos permitirá acceder, en el imaginario: al infinito, a la nada, al vacío, al silencio, a la oscuridad, etc., a través de un punto de Luz, o un sonido breve, a ese algo llamado el instante, la chispa o como lo quiera usted representar o imaginar, quizás esa ventana es un halo de la luz que despide ese minúsculo punto y que nos toca, nos hace vibrar y nos sacude, haciéndonos sentir parte de esa inmensidad en la que estamos viviendo y redimensionando: ¡helo aquí!

Disculpe si utilizo esa figura geométrica que contiene líneas rectas, mismas que no existen en el universo, pues este es curvo, pero en su diseño, busco la confluencia de los ángulos que subrayan con mayor intensidad, dicho punto.


Tómelo como una nueva percepción de las dimensiones que operan dentro del Arte, muchas de las cuales no se han trabajado ni asimilado. En muchos casos, ha sido la intuición del talento visionario, lo que ha permitido los mejores acercamientos y resultados en las obras de creación de todas las ramas del Arte.

Hay dos conceptos de Tonalidad: la primera, es la que todos aprendimos en nuestras escuelas, conservatorios y universidades: La Tonalidad Armónica y La Tonalidad Melódica. La modalidad Gregoriana, con herencias de procedencia religiosa asiático-oriental y anterior a ella, que culminan en el Siglo XIX, la colocan dentro del concepto universal de La Tonalidad Melódica. Esta segunda, engloba a todo el Canto Gregoriano y a la Música de todas las culturas universales, cuya riqueza, corre en paralelo a todas las lenguas de la humanidad, y también engloba a todos los Continentes, a sus civilizaciones y culturas. El concepto de Tonalidad Melódica, es lo más antiguo que hay y está totalmente integrada a la evolución del lenguaje. El concepto de Armonía en música es muy reciente y depende al 100% del primero, pues no es autónomo. Toda cláusula o cadencia, el sentido el fraseo, de movimiento y reposo de unidad y variedad, está supeditado en esencia al lenguaje.

El aspecto expresivo de las frases, altera, cambia y mueve sus direcciones, incluso, siendo una misma frase u oración, modifica, necesariamente su sentido, pudiendo ser: descriptiva, afirmativa, interrogativa, indiferente, etc. Es así que el estudio de La Monodía, siendo común a toda lengua, se encuentra como el instrumento conductor de la expresividad pues sus interrelaciones y dependencias son las mismas y se basta a sí misma, para dar cabal sentido a las Ideas. Si usted tiene un lenguaje para expresar y comunicar ideas está en la cúspide de esta posibilidad.

Ante tal situación, caben varias preguntas que son parte de la respuesta, para enmendar el camino, o para abrir nuevas puertas:

¿Cuál es el elemento más importante de la música que domina al resto de éstos, a todos sus elementos y parámetros y que gobierna al Arte, a la Naturaleza, a la Vida y al Cosmos?

Despejada esta incógnita ¿en cuál elemento musical se focalizan y concentran las esencias del elemento maestro, eje de ejes, o factor conductor?

Hay sólo dos elementos de la más alta jerarquía; a la cabeza de todos se encuentra EL RITMO y como su depositario universal, LA MELODÍA, el Ritmo y la Melodía tienen su contraparte en la universalidad de La Energía y del Movimiento, cuya base universal es el lenguaje.

Así como dos o más sonidos simultáneos son dos o más generadores, dos o más líneas melódicas equidistantes son dos o más universos de Ideas, cuyas relaciones no dependen de ningún otro agente, o del llamado Cantus Firmus, que ni es una línea melódica coherente, musicalmente hablando, ni es la esencia a partir de la cuál, la música se pueda desarrollar, pues será ininteligible, como los son todos los ejercicios de contrapunto o de armonía y seguirán siendo sólo eso; buenos, regulares o muy malos ejercicios de calistenia sonora.

Ese es el sentido anodino, inexpresivo y falto de estructura y total coherencia de todos los fríos y antimusicales Canti Firmi o de los bajos o sopranos de la Armonía o del Contrapunto. Quienes estudian así no logran darles salida o un uso funcional.

No está por demás insistir en este primario y esencial elemento del Ritmo, que es el común denominador. Sus concepciones y teorías son de orden filosófico, científico y metafísico. No ha existido, ni se ha manejado ni enseñado, como elemento de elementos, por veinte siglos en las universidades, Escuelas o Conservatorios de Música, salvo muy escasas excepciones, de ahí las visiones equívocas de los teóricos y sus postulantes o seguidores, muchos de los cuales han enmendado errores originales, pero sin llegar a las esencias. No hay sobre el Ritmo y la Melodía, esa profusión de tratados como los hay en Armonía y en Contrapunto.

Cuando los Sistemas de Educación y Sensibilización Musical Infantil irrumpieron en distintos países, incluidos: Willems, Dalcroze, Martenot, Orff, Bartok y Kodaly, M. M. Ponce, Violeta Hemsy de Gainza, Kurt Pahlen, etc., entre mil otros de América y de México, se inició, fuera de los conservatorios y escuelas y universidades, un trabajo más interesante que empezó a incorporar la interdisciplina, en distintas proporciones y con una visión que es más rica que la “enseñanza superior”. Este principio es uno de los agentes de la transformación y del cambio de visión, gracias a las interacciones de la Pedagogía, la Didáctica y la Psicología aplicadas a la Enseñanza. En todos esos Sistemas, el elemento conductor ha sido el Ritmo. Importante es, no confundirlo con el simple metro.

El elemento transductor y depositario y a la vez, comunicador-receptor, del potencial del Ritmo es la Melodía, muchas veces se ha hablado del talento o del don de La Melodía, aspecto que ha destacado de forma esencial en toda la música de la Ópera y desde luego en todo el Clasicismo y en el Romanticismo y es la base de las culturas universales no occidentales.

Hasta la fecha, a ninguna Universidad o centro de Estudios musicales de postgrado, llámese Conservatorio o Escuela de Música, le ha hecho clic, la omisión milenaria de estas consideraciones y se siguen haciendo investigaciones, postgrados y carreras alrededor de estos vacíos y omisiones. No podemos vivir; ni con, ni en el pasado.

Haremos un minucioso desglose de ellos más adelante y continuaremos asentando la problemática y el Diagnóstico, que desde nuestro punto de vista puede acercarse a la contribución de algunas de las definiciones y soluciones que todos estamos esperando.

Estas fundamentaciones y prolegómenos deben cerrar la panorámica general.

Habida cuenta de que es una intensa tarea, el reto, siendo mayúsculo, pretende dirigirse y orientarse hacia una concienzuda redefinición y valoración de las concepciones, conceptos, teorías y supuestos tradicionales de la Música, apoyándose en los enunciados y bases de la Ciencia, situación que generará muchos desaguisados, enojos y reacciones encontradas, a todos los niveles. Por más que se quiera, el Clasicismo musical, con todas sus aportaciones, también ha muerto. Los rescates lo incluyen, pero no lo colocan a la cabeza, toda vez que la Tonalidad armónica, desde el punto de vista Físico–acústico, siendo artificial, por su temperamento igual, que no es natural, sólo observa una parte del sustrato de los armónicos; a pesar de ello, fue una de las mejores y mayores síntesis del legado occidental. En el largo ejercicio de los veinte siglos se encuentran aportes que podemos diseccionar y que contienen los principios que forman parte de tales aportaciones. Lo que nos está haciendo falta es ampliar nuestra manera de ver.

 Pero entiéndase y cuestióneme, desde el punto de vista de la Ley inmutable de la Acústica; La Tonalidad, o La Tónica, no la aporta la Naturaleza, en todo caso, lo que nos arroja, en cada uno de los sonidos independientes, es; una Dominante eterna, propulsora del movimiento y de la naturaleza de toda vibración acústica, a pesar de la afinación de cien en cien cents, entre cada semitono. El resto han sido convencionalismos que han partido de temperamentos no naturales que, como muchas otras concepciones, son parcialidades, nunca el todo con sus partes.

 

La Tónica no existe en el mundo acústico.

El concepto universal de Simultaneidad, nos acerca a la respuesta, derivada de los principios de las Leyes de las vibraciones. Consonancia y Disonancia han coexistido desde el principio de los tiempos y con ello, es necesario ajustar nuestras teorías, conceptos y tradicionales supuestos. Forman parte de la naturaleza.

Paradójicamente, la sonoridad o Simultaneidad entre los acordes o tríadas, que ejerce la total supremacía, es, desde el punto de vista de la tradición más ortodoxa: el acorde y la función tonal a la que hemos reconocido como La Dominante, o V grado. Estas leyes no nos muestran a la Tónica por ningún lado. En tal sentido, las concepciones de Consonancia-Disonancia, entrarán en una revisión-redirección, de otra naturaleza, para seguir con la tradición milenaria, en donde hemos cambiado de teoría y concepción, como de calcetines, a partir de las primeras manifestaciones occidentales de los procesos de Simultaneidad.


Una vez, más nuestros ajustes y reposicionamientos, se precisan.

Tome usted, muy en cuenta, la anterior aseveración, toda vez que el Contrapunto, se manejó, primordialmente, en la música y géneros religiosos, pues la música profana no lo necesitó para generar el universo formidable del Drama en Música o la Ópera, tampoco figura como un elemento esencial, para lograr la máxima expresividad del Drama. El Imperio de la Monodía-acompañada, hizo su aparición desde el Siglo XIII. No obstante ello, se le ha rechazado y no se le ha reconocido, cabalmente.

Lo rescatable de ambos tejidos: el melódico-armónico y el melódico-contrapuntístico, estriba, en el eje de ejes del RITMO y descansan, sin excepción, sobre los contrastes o Ley de los opuestos, como uno de sus manifiestos factores: Consonancia-Disonancia, a pesar de lo cambiantes e inestables que hayan sido estas concepciones, a lo largo de los siglos.

 Hoy también son un dolor de cabeza, para los físico-acústicos. Casi nadie puede explicar científicamente sus diferencias, mucho menos los músicos.

Algunas teorías del presente y de hace unos 70 años, han distorsionado, por completo, estas conquistas milenarias, cambiando sus esencias, absurdamente, por el desconocimiento del Ritmo y sus leyes inamovibles e inmutables.

Recordemos otro de los equívocos magistrales de Occidente, al confundir a uno de los rudimentos o parámetros, al simple metro, con su majestad el Ritmo; por veinte siglos. La desaparición de las Scholae Cantorum, nos remontan hasta 1960, cuando la iglesia, en un magistral equívoco, quita el latín del culto católico y con ello, desaparece del mapa de las influencias musicales, que había ostentado por 20 siglos. Era la iglesia la que cultivaba, de mayor forma, las obras polifónico-contrapuntísticas, pues la música profana desde el siglo XII y XIII, había puesto en marcha, los primeros manejos de la Monodía acompañada, desde el manejo de la Poesía amorosa de: Trovadores, troveros, juglares, goliardos, etc., gestando en el Siglo XV, el primer tratado de Armonía de Giuseppe Zarlino, en el marco de la aparición revolucionaria del Drama en Música. La Dafne de Marco da Gagliano, estará al frente de lo que se ha descubierto hasta el presente, en la última década del Siglo XV, seguida por las creaciones de Giuglio Caccini, Jacopo Peri, Claudio Monteverdi, Cavallieri, etc., y una pléyade de creadores renacentistas, que hará gran explosión en el Barroco.

Procesos de correspondencias e interrelaciones, entre los diferentes aportes de diversas culturas, se fueron adosando a la Europa primitiva y renacentista, como heredera de la Antigüedad, con primitiva, me refiero a la Música de la Edad Media y a los inicios de la música cristiana y con renacentista, justamente al periodo de cambio y lento proceso de incorporación-depuración y restauración, que aún prevalece. Recuerde que el Renacimiento llegó a América, antes que a muchos países europeos en el mismo siglo XV.

Desde el Renacimiento se gesta un lento proceso de adendas e incorporaciones, no aceptado, histórica y musicológicamente por casi nadie. Hay una tácita negación de las herencias antiguas que fueron distorsionadas por los padres y el poder e influencia de la iglesia, llena de distorsiones y omisiones, al lado de prohibiciones que se combatirán y desaparecerán en el Renacimiento. Todos los músicos de estas latitudes neo occidentales, fuimos educados y formados bajo la égida de la tradición centroeuropea y he ahí la problemática mayúscula para salir del atolladero de los lenguajes del Siglo XX, al lado de las vetustas teorías y preceptos, hoy antifuncionales, fuera de la realidad evolutiva y nada prácticos. Han pasado más de tres siglos de la aparición de la tonalidad-armónica como sucedánea del contrapunto y ni las teorías ni los teóricos, hoy llamados musicólogos o investigadores, nada han resuelto con fundamento en ello. Renacimiento y Claro-oscuro, van de la mano con la ley de los contrastes, igual que, Cerca y lejos de la Perspectiva.

Regresándonos a los elementos de la música observamos que en cada país, cultura y civilización son distintos y responden genéricamente a las tradiciones de los rituales y ceremoniales, lenguas, hábitos y costumbres, de ahí su maravillosa y rica diversidad. Puntos en común hablan de las reiteraciones y repeticiones métricas, que no rítmicas, dentro de las percusiones, acompañadas de la danza y del movimiento en general, como algo más relevante e importante que el propio sonido, la necesidad de y hacia el movimiento, figura a la cabeza de toda observación. Al frente de todo ello, estarán los “mensajes y manejos del brujo, sacerdote o chamán” que actúan por encima de todo parámetro musical. Las creencias y cultos diversos, el misterio de lo desconocido y sus enfoques, serán parte de las ceremonias para congratularse con los dioses. El concepto de religión es muy posterior. Mezclas de sonidos guturales, imitaciones de animales y de voces de la naturaleza, instrumentos rudimentarios, danzas, escenografías y coreografías surgen en paralelo, en proporciones y manejos de una vasta pluralidad.

Cuando surge la hegemonía y mayor definición de la Melodía, estará aparejada al desarrollo de las lenguas, adosada por la evolución del aparato fonador, vale decir; del instrumento que lo propicia, como contundencia evolutiva superlativa; hay miles y miles de años de por medio.

Las métricas fueron usadas en los albores del Siglo XX, como algo “muy moderno y contemporáneo” y resulta ser lo más primitivo que hay. Tenemos en el talentoso Stravinsky un ejemplo más que elocuente, en estos menesteres, toda vez que la Rusia pagana y primitiva se encuentra secundada por el ostinato característico, predominante, en gran parte de su “Consagración de la Primavera” al igual que en muchísimas otras piezas del Siglo XX. Todos los nacionalismos del final del XIX e inicios del XX, responden también a estas tendencias, asociadas a las danzas características del folklore de toda suerte de los llamados exotismos. Hay formas y obras que dependen de la palabra y de la literatura en general y otras asociadas al movimiento y a la danza. En el resto de las manifestaciones de Arte, por ejemplo, entre los pintores, ocurre exactamente lo mismo; apenas están adentrándose en la físico-química de lo más primitivo que existe visualmente, que es el simple color, las teorías de la línea, el punto y sus fuerzas expresivas, per se. Se topan con las esencias de la colorística, científicamente hablando. En la Simultaneidad afloran la politonalidad, polimodalidad y todas las posibles poli y es parte del primitivismo de esta nueva Teoría.

El teórico más revolucionario y conocedor de ello, lo asienta perfectamente en su “Gramática de la creación artística” que es el resultado del grupo “Die Blaue Reuter” junto a Walter Groppius; me refiero al visionario Vassily Kandinsky. Todos los pintores anteriores copiaron a la naturaleza y al hombre, sin excepción. La abstracción y toda la cantidad de ismos en la pintura y otras disciplinas, serán uno de tantos remedos del siglo más convulsionado y más inestable en la Historia del hombre. Muchas disciplinas son también iniciales como la propia psicología y el psicoanálisis, entre otras ¿transición, crisis, mayor conciencia de la herencias?......... se lo dejo a su imaginación y respuesta, la situación es que este estado de cosas, sigue y pervive, después de cien años y parece haberse estacionado. También la Tecnología y la era de las máquinas y la computadora, han tenido su particular genética y su “Edad de Piedra”.

EL Siglo de la pluralidad y de la diversidad de culturas, pensamientos, corrientes y aportaciones, quedó paralizado por esta arrolladora pulsión, proveniente de todas las latitudes, borrando y sepultando, en parte, otras tradiciones y herencias occidentales que se pasmaron ante la enorme cantidad y sobre todo, ante la diversidad y pluralidad, que hoy es la Unidad del hombre y sus potenciales variables a pesar del neoliberalismo y la moderna esclavitud de los poderes económicos. Hoy nos podemos ver todos y nos decepcionamos de lo que está ocurriendo en el mundo, con la hambruna, los precios del petróleo y la violencia y todos sus agentes que son modernos reductos de la esclavitud; la Globalización no contempla a la Cultura.

Hay, en muchas manifestaciones, una retrogradación. Más que avances, hay cambios de óptica y espejos distintos para ver los acontecimientos y aportes, debido a las distintas fuentes, técnicas y estéticas que irrumpen en los nacionalismos y localismos de toda suerte, estilo y género. Surgen la Etnomusicología y el Folklore, como resultantes de ello. Otros valores y aportaciones irrumpen.

La guitarra eléctrica no representa ningún avance estético ni técnico; se le incorporan estos nuevos aportes de la tecnología, dotándola de otros recursos, dinámicas, efectos y voces. Lo propio ocurre con las pinturas realizadas bajo el ordenador; ha sido un “además de” pero nunca un, “en lugar de”. Las vanguardias llegaron a excesos inimaginables, creando furibundas reacciones hacia esas visiones del pasado que hicieron que el Barroco y las Músicas renacentistas y medievales tuvieran su mayor auge.

Esa expresión que dice: “todo tiempo pasado fue mejor” ha hecho mella en aquellos que no lo han entendido y que reculan, en todos sentidos.

Estas crisis se reproducen en la sociedad y sus valores, de forma alarmante. Estamos imbuidos de los excesos y en la degeneración en muchos sentidos, que ha tocado fondo en el Siglo XX y cuyos estragos todos padecemos.

Por esta y otras situaciones propias de la evolución de la humanidad, de la afloración, y auge de la tecnología, la aparición de las máquinas y del vértigo de la velocidad, la envolvente socio-cultural, arrastró a todo mundo. Las vanguardias hicieron estragos y daños sin límite, como el contemporeómetro de Pierre Boulez, que propició unos 45 años de retraso en la música del Siglo XX, pretendiendo imponer la técnica y la estética de Antón Webern, por encima de todo concepto e ideología técnico-estética, en los Festivales de Alemania. Su visión fue y es equivocada; típicamente centroeuropea. De hecho, Europa no se ha repuesto de tal crisis y sus creadores en el Siglo XX, comparativamente hablando, disminuyeron en cantidad y sobre todo, en calidad técnico-estética. Polonia y Francia, fueron los de mayor relevancia con tintes rusos y húngaros: Scriabin, Bartok, Stravinsky Lutoslawski, Pendercki, Serocki y Baird, entre decenas de brillantes creadores polacos. En Francia usted puede transitar desde el Siglo XIX al XX, con personajes de gran valía como: Gabriel Fauré, Vincent D´ Indy, Charles Gounod, Jacques Offenbach, Héctor Berlioz, Jacob Meyerberg, César Franck, Camile Saint Saëns, Jules Massenet, Georges Bizet, Claude Debussy, Erk Satie, E. Ysaye, Paul Dukas, Artur Honneger, Maurice Ravel, Henry Duparc, Pierre Schaeffer, Pierre Henry, André Jolivet, André Boucurreliev, Henry Dutilleaux, Olivier Messiaen, Maurice Ohanna, Francis Poulenc, Jean Claude Risset, Jean Etienne Marie, Iannis Xenakis, Darius Milhaud, Jacques Ibert, Tristan Murail, etc., ubicándose junto con Polonia, a la cabeza de todos.

Bela Bartok y los nacionalismos, en todo el mundo, trastocan las búsquedas y los lugares comunes, reservados a ciertas castas, al igual que Olivier Messiaen; recurre, como Ligeti a los exotismos, acompañado de Stockhausen y todos los compositores actuales. Asia, América y África, estarán al frente y lo vemos estas influencias también en el propio Picasso, con sus copias del arte negro-africano. Las propuestas de Arnold Schöenberg y sus seguidores, nacieron, desafortunadamente muertas, por carecer del elemento de contraste vital que es el Ritmo, además de los anacronismos de las formas y estructuras, que nada tiene que ver con las propuestas del tal Sistema, pues además de apartarse por completo de la Ley Físico –acústica, la minimiza, utilizando, de la misma equivocada manera, parcialidades del todo.

Ante la necesidad de mayores respuestas, las búsquedas, acordes con la revolución industrial generan y hacen que surjan muchos creadores de nuevas voces, distintas a los instrumentos acústicos tradicionales, desde Russolo, Marinetti, el Trautonium, las Ondas Martenot, los pianos de Julián Carrillo, sus arpas microtonales y las aportaciones de Alois Hába y; por encima de todo ello, el afloramiento de la Música del Ruido, emulando a la Naturaleza, como otro de tantos signos de primitivismo y el de las máquinas. Entiéndase bien; máquinas y tecnología de los primeros cincuenta años del Siglo XX, no quiere decir sino: Era Primitiva y Rudimentaria de la Tecnología.

Con Pierre Schaeffer, en su Música Concreta, las aplicaciones-derivaciones del ruido y sus manejos, toman un cauce de alta significación, dentro de un espectro mucho más sensible que todas las vibraciones generadas por el oscilador electrónico que irrumpe desde los años cincuentas.

Ya muchos siglos atrás, en los albores del cristianismo, si no hubiese habido esa terrible desgracia del incendio de la Biblioteca de Alejandría, en donde estaba depositado el conocimiento, experiencias y teorías de la Antigüedad, Aristoxeno de Taranto, en sus fragmentos del Oxyrhynchus Papiri 2687, establece que, dentro de la música, lo que prevalece como eje de todas las manifestaciones, es el UNO. Frente a este concepto estará la memoria, sin ella la música es inexistente, como toda referencia intelectual y sensorial.

Alrededor del UNO, le mencionaré varios de los tópicos que es indispensable ver cada vez, a mayor profundidad, para comprender y asimilar nuestras herencias y naturaleza toda.

Se lo diré en términos muy coloquiales de un deporte; del Foot ball, el UNO, es la emoción del GOL. Si lo ha jugado y experimentado, llega hasta esos derroteros y puede comprender las partes en el todo. España (2008) con un solo gol, es el campeón de Europa y esto tiene también esos alcances, esos significados, para que se vaya abriendo a toda suerte de analogías. Integralidad quiere decir; que nada escapa, que todo cuenta, que todo converge, que todo tiene su alto significado, hasta en los más mínimos detalles, situaciones y momentos, del cotidiano acontecer.

En nuestra concepción general, varios de los desgloses que le iremos apuntalando se orientarán bajo los Temas y sus variantes aquí referidos, muchos de los cuales ya están enunciados e intermezclados, con sus bases en lo general:

1.- Principios Filosóficos del Ritmo y de la Energía.

2.- Las bases que nos aporta la Físico-Acústica: Temperamentos, Teoría de los armónicos, y principio universal de la Simultaneidad que surge de estas leyes.

3.- La MELODÍA y la universalidad del principio de la Tonalidad Melódica, las bases del Movimiento y sus direcciones, junto a las notas de adorno y el embellecimiento de las melodías. Vínculos entre Lenguaje Castellano y Lenguaje Musical.

4.- Las bases del principio Binario Ternario. Las Leyes biológicas.

5.- La Motívica y los principios de las Ideas sonoras. Unidad y Variedad, Movimiento y Reposo, eje de toda creación y recreación, cuyos elementos nos señalan la gramática, prosodia, articulación, estructura y sintaxis musical. Interrelaciones y conectividad general.

6.- La Interválica y los fundamentos de las partículas sonoras, que se sustentan en la Ley de

  Los armónicos. El desglose de las micropartículas que son el soporte de todo el edificio de las creaciones u obras de Arte, sus interacciones, usos, manejos, derivaciones y metamorfosis.

7.- Las texturas y tejidos sonoros, sus mixturas y variantes dentro de la Música actual.

8.- Analogías interdisciplinarias y visión de contexto: sonido, color, forma, etc.,

9.- Bases y correspondencias de la FORMA y de la ESTRUCTURA, como sucedáneos del principio de Organicidad vital, orgánica, cósmica y de la materia en general.

10.- De cómo la Simultaneidad, aglutina muchos de los conceptos de Armonía, Contrapunto, tejidos y texturas, bases de la Orquestación e Instrumentación y desde luego a la síntesis y análisis electrónicos, junto a las mixturas entre ruidos de la naturaleza, sonidos acústicos, electrónicos, etc.

11.- Las generalidades de la Tonalidad armónica, vista bajo otra visión y concepción, que la cuestiona.

Sobre los distintos diagramas que le muestro, genere los suyos propios o critíquelos y cuestiónelos, sacando sus propias concepciones y visiones de los mismos. El fundamento es necesariamente contextual, no opera de otra forma, de manera tal que sus análisis se enriquecerán a partir de estas formas de observación. El mundo de las analogías múltiples está al centro de todo.

Aparecerán así, más adelante, para efectos de nuestra inserción e intuición, reducidos a su mínima expresión gráfica, tres ventanas, con dos más detrás de éstas, que representan: la 1ª, el antes, la 2ª, el instante, la 3ª, el después. Estas cinco ventanas en realidad se reducen a una. Es la concepción kantiana que nos dice que “varios espacios no son sucesivos sino simultáneos” Pero la diferencia se establece, a partir del punto, de la mínima irrupción en el silencio, de la luz en la oscuridad, del algo frente a la nada, etc.


DIAGRAMAS ESENCIALES


Este grupo de ventanas son las puertas de acceso del imaginario para penetrar en la infinitud de las relaciones del Arte con el Universo, con la Vida y con la Naturaleza.

Para desglosar los conceptos del Espacio-Tiempo ponemos este otro tradicional diagrama cuya gráfica lo interpretaría de la siguiente manera en las dos coordenadas. Su operatividad y funcionalidad sigue siendo básica para muchas mediciones, pero en nuestra concepción, resulta muy útil ampliarla, como la que le agregamos más adelante.

Estas líneas o coordenadas no están separadas y representan, de forma muy simple, la unión-separación entre dos dimensiones. Esta unión-separación es la maravillosa tesis del Motivo o Idea Musical, a partir de la cual se gestan todas las evoluciones y desprendimientos de la imaginación creadora.

¿A cuál de las líneas les atribuimos mayor importancia y porqué?

¿Cuál es el principio del movimiento?

En mi definición personal es: La suma de Espacio y Tiempo

Este diagrama será ampliado más adelante, para que se corresponda con los demás y, particularmente, visto de forma sencilla con los otros diagramas y en relación con el Espacio-Tiempo. Recuerde como irradia la luz y la energía solar y busquemos sus analogías en nuestro universo sonoro. El punto sigue estando al centro y como eje de todas las variantes. Toda variable motívica nace del punto, del UNO.

Estas dos líneas anteriores son indisociables e inamovibles. La una necesita de la otra para dar cabal representación al Espacio-Tiempo. Ahora las multiplicamos.

 


Correlacione muchas de las concepciones de la disciplina sonora a su alrededor.

Es así, que percibimos el continuo-discontinuo de las coordenadas, a través de las cuales graficamos o visualizamos el momento del inicio o nacimiento de un proceso, como se desenvuelve, crece, transcurre y concluye, para morir o desaparecer. Este proceso no sería perceptible para nosotros, sin las memorias, que son el registro, la suspensión del instante, que es atrapado en la fotografía del Espacio-Tiempo. Así es como irrumpimos en un momento de infinitud.

Siempre hay un inicio y este tiene que ver con la necesidad de la pulsión primaria, original, a la que identificamos como a la gran explosión cósmica. Es nuestra TESIS.

Se dice por los científicos que pronto perderemos las memorias del universo pues éste está en expansión y lo que hoy podemos ver y desprender estará en algunos millones de años luz, fuera de nuestro alcance, lo cual nos refleja la constante de un movimiento, de la energía viva.

Continuando con estas imágenes, cambie usted, imaginariamente, las ventanas rectangulares por círculos y entrará en armonía con el punto, generando una mayor fusión.

Un punto es la inserción-penetración en el infinito, lo devora, se fusiona en éste. La simbología del círculo representa al movimiento, también atrapa y se confunde con la infinitud, porque no tiene principio ni fin, por ello recurrí a las líneas rectas. Se dice que el universo es curvo y que la línea recta no existe; es, simplemente, una forma nuestra de representación gráfico-simbólica para entender, en parte, nuestra limitada inserción en la infinitud.

Un pensador griego, Heráclito de Éfeso, inició una forma de mirar el mundo; su visión y amplitud, bien se pueden insertar alrededor de estas reflexiones, he aquí, algunas de sus máximas:

 

“Todo fluye, nada es estático”

“Lo que es arriba es abajo”

“No nos podemos meter dos veces al mismo río”

“Los hombres no comprenden que lo diferente concierta consigo mismo y que entre los contrarios hay una armonía recíproca, como la del arco y la lira”

“El mundo es un eterno fuego viviente, que se enciende y se extingue conforme a medida”

Heráclito se refería siempre a la “oculta armonía del Cosmos” y

“a la inseparabilidad de los opuestos”

Lo interno no se entendería sin la intuición de lo externo.


La máxima de Heráclito, “lo que es arriba es abajo” transpuesta a este diagrama nos daría: Lo que es afuera es adentro.

Son ventanas pequeñas, dentro de ventanas más grandes, que aterrizan en la súper ventana que las atrapa a todas, las devora y las absorbe, pero les da su explicación. Una ventana al infinito, es una representación que es semejante al punto, pues entra dentro de una ínfima parte de lo inconmensurable. Es el hoyo negro que todo lo devora, que todo lo atrae y nada puede salir de ahí, ni la luz. Esos hoyos negros del universo ¿son nuestras tesis, son las criaturas vivas de las galaxias? ¿Es el alimento del universo, de ahí se nutre?

Estas ventanas son también parte de nuestra concepción racional, pues cada una de ellas es una variante del punto o mínima irrupción, que vemos en los diagramas. Para captar al punto, ha sido necesaria esta ventana, ese marco a través del cual nos explicamos todos, como parte del instante.

Recapacite en el hecho de que la música funciona en base a nuestras memorias. Ocupan, en veces, todo el espacio de nuestra emoción, que nos atrapa y nos coloca en la exaltación del ser, a través de la creación artística y de la transmutación de la existencia cuando nos prolongamos, procreando y generando; VIDA. Recrear, dentro de las múltiples manifestaciones, estético-técnicas, es colocarse también, en la montura del potro salvaje de la emoción, de la posesión total de la obra, por eso nos trasladamos al clímax del placer y a la posesión y comunión con el Arte, en la más elevada exaltación de la existencia.

Por ello, la obra de Arte, es un ser con vida propia, al cual el creador le dio su razón de ser y de existir; esa es la maravilla de la creación artística, cuando toca estas dimensiones a las que no todos nos podemos acercar, pero a las cuales todos aspiramos, para no desaparecer y perpetuarnos, a través de la especie o a través del ARTE. Esta es mi concepción de totalidad cuando hablo de la simultaneidad.

Simultaneidad es además la conexión integral del sentido y concepción de clímax, por eso nos eleva y nos invita a su consecución en todas las formas posibles de la vida; por instantes y momentos, cuando la poseemos, somos dueños de ella. No existe sin fluidez, sin espontaneidad, sin entrega total; tampoco sin generosidad.

Sonido, color y forma se corresponden y para ello, veamos las analogías que ya conocemos de los tres colores primarios y sus mezclas y la maravillosa descomposición cromática de la luz, aunados a las tres formas geométricas básicas cuya relación encontramos en el osciloscopio electrónico, producidas por el análisis de las tres ondas primarias fundamentales, recordemos, además, la relación del ruido blanco, con la luz pues ambos concentran la suma de la totalidad de sus frecuencias.

 Aquí se depositarían los principios y bases de la TÍMBRICA, pero emparentándola interdisciplinariamente y descendiendo a puntos de referencia que no sean exclusivamente los instrumentos sinfónicos, pues la simple voz humana los rebasa con creces y también cualquiera de los instrumentos de percusión como el Tam Tam, el Gong, el corno francés y cualquier platillo, cuyas fundamentales, nada tienen que ver con nuestro sistema temperado, para empezar. Sus sistemas de resonancias son de otra naturaleza.

 

ONDAS SONORAS


ANALOGÍAS

Sonido = vibración = movimiento = pulso =energía = vida= existencia = ser = UNO Color = vibración = movimiento = pulso= energía = vida= existencia = ser = UNO

 

Max Planck y Albert Einstein, hubieron de recurrir al concepto de pulsión o impulso para las teorías cuánticas y en especial para formular la Teoría de la Relatividad.

Reiterando estas analogías, de las cuales usted podrá encontrar otras más, la forma tiene, en su sustrato, analogías que la conectan con los tres colores primarios y con las tres ondas básicas del sonido y estas, a su vez, al verse en el osciloscopio electrónico, nos conectan con las tres formas geométricas esenciales, vale decir, que las obras del hombre, son un producto de su imagen y cuanto le rodea. Para comunicarse y expresarse, hubo de inventar el código del lenguaje y este ha evolucionado con él, a través de los siglos y no podemos tirar por la borda, ni la herencia genética ni la genética de la expresión y comunicación artística que tiene, en el lenguaje hablado, la más fuerte manifestación de todas. ¿Ya no nos funciona la gramática o la sintaxis antiguas; por cuáles las cambiamos? En el Arte ocurre algo semejante y a la vez primario y elemental, las expresiones de llanto, de alegría de júbilo, de pesar, de incertidumbre, de deseo, de ansiedad, etc., han sido transpuestas a los lenguajes y nosotros las identificamos por medio de nuestros sentidos o simplemente nos dejamos llevar por su carga y contenido cuando son claramente explícitos, de otra suerte, nos encontramos ante un fenómeno de abstracción y casi de irracionalidad que nos puede resultar incomprensible. Estas serían algunas de las formas de acercamiento que veo alrededor de la percepción sonora. Finalmente tendría que decir que las células de nuestro cuerpo son sonido y que tienen, cada una, su propia frecuencia o afinación y que cuando se les encuentra, bailan y se regodean produciendo su propio sonido, es decir cantan. Nosotros somos sonido y la vida es, por analogía, el más maravilloso de estos.

Curiosamente, el círculo está relacionado con la senoide que es la onda pura por excelencia y sus vínculos con la forma curva del universo es de totalidad. De hecho ese minúsculo punto al que nos hemos referido antes, estaría representado circularmente, de ahí su irradiación energético-vibratoria, hacia todas direcciones, como la expansión a partir de la teoría de la gran explosión o Big Bang. ¿Hacia dónde se va la energía sonora, acaso se suma a dicha expansión dentro de la envolvente en la que todos nos encontramos?

En la próxima entrega tendremos un análisis pormenorizado de una obra, aplicando lo aquí expuesto, para continuar con la secuencia enunciada en los Prolegómenos y seguiremos desglosando cada uno de los tópicos aquí abordados y cuestionados.

Sobre este análisis señalaremos las incongruencias e incoherencias existentes en el Sistema Armónico- Tonal, concebido tradicionalmente, aceptando que es el más evolucionado proceso de diecinueve siglos de la música occidental.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

5.20.2008

Las esencias de la Simultaneidad, sus múltiples vínculos y repercusiones.


PROLEGÓMENOS

Al proponer este concepto de LA SIMULTANEIDAD, por encima de nuestros tradicionales preceptos sonoros; me refiero, a todo lo que ocurre en tiempo y espacio, dentro de la multidimensionalidad, para ampliar y poder visualizar, en las particularidades de la Música, y sus limitantes, las correspondencias que le atañen, para darle el cauce, vida, proyección y movimiento, a que nos obliga, este tercer milenio y, en todo caso, hacer toda suerte de reconsideraciones. Si bien muchas de estas visiones, se han expuesto, tradicionalmente en el viejo mundo, no son únicas, ni poseedoras de su originalidad conceptual, sino, todo lo contrario; hay una universalidad en el ser humano que pone a todos en su lugar. El Homo Sapiens no es europeo. La Tierra no es lo que fue, desde su origen; para empezar.

Tales reconsideraciones, si bien, no pueden excluir los aportes tradicionales, hayan llegado del territorio y cultura que fuere, tampoco se pueden erigir en tesis de postgrados, como pontifican los tradicionalistas que: aniquilan, desconocen, omiten, destruyen y minimizan al máximo, las Ideas Sonoras y concepciones provenientes de otros exóticos lares, con una visión muy limitada, mocha, miope y, circunscrita, al universo clerical, centroeuropeo, desconociendo culturalmente al resto del planeta, los aportes de las transculturación intercontinental y de la Ciencia; al hacerlo, niegan al Lenguaje, su razón de ser y de existir. Por eso las Historias europeas, son falacias de la parcialidad, del reduccionismo, de la fragmentación, de la visión y del conocimiento. Esa es nuestra herencia; para bien, o para mal.

Recordemos que, si consideramos que la Música es un Lenguaje; como tal, lo único que expresa y comunica son Ideas, y párele de contar. Pretender llegar a las ciencias ocultas, mediante un seudo sistema de análisis a las esencias de las cosas, ha sido más que aventurado, temerario, en estos últimos cuarenta años. Si esos seudos sistemas de análisis, fueran la panacea y la ciencia oculta, habría una cantidad enorme de “genios” y de obras maestras, pero la realidad, habla en su contra, desgraciadamente. Las “obras” que han arrojado estos fieles seguidores, son profundamente inexpresivas, anodinas, estériles y desprovistas de contenido, sustancia, esencia y forma, “tampoco sus maestros han generado la gran respuesta a esta supuesta profundidad”; No tienen obras maestras.

La cerrazón hacia la Naturaleza, por más que se le mencione, hacia la Ciencia, por más que se le invoque y hacia la Filosofía, por más alusiones que de ella se hagan, no han fructificado; entre otros, porque la visión no fue panorámica, contextualizadora, ni integradora, dentro de los más populares o influyentes agentes del Arte, entre los fines e inicios de los siglos XIX y XX, por ser contraria a: “la educación, preceptos, prohibiciones, formación eclesial y conservadora de toda Europa y sus Colonias” que produjo una gran castración y lamentable mutilación de riquezas que no son más, dentro de las esencias del hombre cultural. Así se erige Occidente: castrante, destructivo, allanador y mutilador. ¿Eso es la cultura y sus resabios?...

Una propuesta hacia una renovada Teoría de la Interválica, nos abrirá otras posibilidades, hacia una universal forma de acercamiento a todo legado sonoro de cualquier cultura. Toda obra de cualquier época y continente, puede revisarse en términos generales, con base a estos principios, pues lo que suena, la percepción última, que es el resultado final, es el que impacta, importa y sostiene a cualquier creación y sólo se reduce a sus distintas mezclas, ya sean horizontales o verticales. La importancia y bases esenciales del quehacer sonoro se sujetan a una óptica de integración-ampliación y fundamentación teórico- estética que trastoca muchos conceptos tradicionales. Las formas de Educación Musical, no pueden seguir operando bajo estos equívocos.

Durante siglos, Occidente redujo a sus inercias, toda forma de teoría y conceptualización. Hoy, las mezclas de las más variadas formas de vibración, son utilizadas mundialmente, en la más sorprendente mezcla de texturas, tejidos sonoros, ambientes, temperamentos, el ruido, los sonidos generados por los osciladores o por la voz y toda suerte de instrumentos acústicos. El ruido y el sonido se han hermanado, como siempre lo han estado, por más que, por siglos, hubiésemos intentado separarlos o aislarlos. Resulta que, dentro de la tradición y principios acústicos, son inseparables.

Las visiones tradicionales del acorde y Armonía tonal, independientemente de que se desarrollaron en un sistema de afinación, no natural, resultan contradictorias con las bases fisico-acústicas. No hay nada que agregar sobre la atonalidad y todos los ismos del Siglo XX, cuando éstos, se han desdoblado sobre el temperamento igual. Tomamos en consideración el temperamento igual como el referente hacia las demás afinaciones, o como el espejo a través del cual vemos otros reflejos y dentro del cual nos hemos entrenado y educado, tradicionalmente.

Esta visión de la tradición y su revisión, tiene como propósito, encontrar los elementos de rescate, redefinición y utilidad práctico-científica y estética para la música del presente.

El que sólo ve la Música, muy poco sabe: del sonido, de las vibraciones, de la Ciencia, del Arte, de la Historia y de la Filosofía; en suma, del Hombre, de la Naturaleza y del Cosmos. (Francisco Núñez Montes)

Recuerde usted que Robert Schumann decía que: aquél buen pianista que sólo es pianista, es muy mal pianista. 

Alexander Scriabin es el creador que despunta en el siglo XX, con la mayor visión teórico-práctica hacia la Simultaneidad, ecos de esta tendencia son Richard Wagner y Richard Strauss, pues el Drama en música, habla por sí mismo, por la reunión de lenguajes que en él se dan. Los ballets de Stravinsky, serán otra conjunción multidisciplinaria.

Dentro de la revisión general y particular que hemos venido realizando, paso a paso, sobre: el lenguaje musical, sus elementos, teorías, sistemas y la tradición, diversas y distintas miradas que arrojan nuestras pesquisas, sobre el concepto de acorde, tonalidad, consonancia, disonancia, métrica, etc.; consideramos, a la Simultaneidad, como un aglutinador universal.

Al enfocarnos al antiguo, pluriconceptual y tradicional término o elemento de la correlación, llamado ARMONÍA se precisa: redefinirlo, actualizarlo y ajustarlo y, por encima de éste; el de RITMO, que es totalitario y el máximo conector. Nos dirigiremos hacia LA MELODÍA, como a la depositaria de las Ideas Musicales, o como decía Miguel Bernal Jiménez, “al rostro de la Música”. Yo agregaría algo más:”a la esencia del pensamiento estructural de las Ideas sonoras”.

Estas tareas se dirigen hacia una formulación más amplia y actualizada de conceptos, dentro de un enfoque contextual. Muy pocos teóricos han tenido esta forma de visión.

Déjeme adelantarle mi particular concepción-visión de Melodía: “El universo de la Melodía es el infinito de su libertad” Francisco Núñez Montes.

Otros elementos de la música, probablemente surjan, como resultante de estas revisiones, entre ellos: LA TÍMBRICA (como aglutinador de la suma de texturas, tejidos y frecuencias distintas, además de las tradicionales ondas sonoras y sus formas de síntesis y análisis actuales) y sobre todo, LA MOTÍVICA, junto a una distinta conceptualización universal de LA INTERVÁLICA.

A la Armonía se le vinculaba, en la Antigüedad, con una especie de Armonía Musical del Cosmos y, a ésta, con La Melodía y los planetas. Las aportaciones de Pitágoras abrieron muchos espacios hacia la concepción científica, aún vigente de los armónicos y sus distancias o intervalos, de ahí surge el concepto de ARMONÍA.

Aristoxeno de Taranto será el primer tratadista de la Antigüedad sobre la Armonía y sobre El Ritmo. Muy pocos restos quedaron de sus escritos, después del infame incendio de la Biblioteca de Alejandría, ordenado y motivado por el obispo Cirilo, de esa ciudad, mandando desollar a la intelectual Hypatia, Directora de esa formidable Biblioteca, quien era una mujer hermosa y más sabia y culta, que todos los hombres de la iglesia de ese entonces. Me refiero a los fragmentos “Oxyrhynchus papyri 2687” que quedaron después del incendio.

“La Armonía de las Esferas” de Platón es otro referente de los griegos, cuyo sistema musical, fue menospreciado por las Historias, que querían ver alrededor del canto gregoriano, los principios y teorías esenciales de la música occidental. En otros momentos históricos se decía, petulantemente, postura que aún muchos manejan, que la música empezaba en Bach y terminaba con Brahms.

Proporción, correspondencia, volumetría, resonancias, juego de relaciones, integración del todo con las partes, rima, etc., etc. son afluentes de la Armonía y sus variados enfoques y concepciones. Johanes Kepler, brillante astrónomo alemán, en 1618, relacionando la publicación de su tercera ley y la música, decía en su libro Las armonías del mundo: ”El movimiento celeste no es otra cosa que una continua canción para varias voces, para ser percibida por el intelecto, no por el oído; una música que, a través de sus discordantes tensiones, a través de sus síncopas y cadencias, progresa hacia cierta predesignada cadencia para seis voces, y mientras tanto deja marcas en el inmensurable flujo del tiempo”

Recuérdese que sólo eran seis los planetas conocidos de ese entonces y hay una coincidencia con algunos de los principios del hexacorde de Guido d´Arezzo.

Susumu Ohno, un genetista japonés del Beckman Research Institute of the City of Hope de Duarte, California, a partir de 1960-1970, ha realizado formidables aportaciones sobre “LA ARMONÍA DEL DNA” y los principios de la Ley de replicación o repetición implícita en las células, estableciendo correspondencias entre las cadenas del DNA y muchos de los principios que subyacen en el quehacer musical.

El concepto de Armonía, o sus equivalentes en cada una de las disciplinas de Arte, es distinto, lo cual habla de una aparente discordancia sobre su real significado, origen y concepción esencial.

Si usted revisa los tratados de Armonía musical que arriban y se gestan en el Siglo XX, no acabaríamos de puntualizar sus visiones que escapan a las realidades que la eliminaron desde el XIX y que muchos siguen sin comprenderlo. Giuseppe Zarlino y Jean Phillipe Rameau, serán los precursores de la teoría armónica. Hay tratados de todos colores y sabores cuyos enfoques son verdaderamente sorprendentes. Muchos destacados creadores se ocuparon de ello: Vincent D´Indy y Albert Bertelin en Francia, se ocuparon del fenómeno integral del acto creativo como Miguel Bernal Jiménez en México, Alois Hába y Arnold Schöenberg se ocuparon de motivar en el compositor toda suerte de inquietudes, hacia el fenómeno creativo, a través de sus escritos y pensamiento musical. Así se trabajó también en el Taller de Composición de Carlos Chávez a partir de 1960, desprendiendo de la esencia de la obra misma, todo aprendizaje. El resto, como Joaquín Zamacois, Hugo Rieman, Rimsky Korsakov, Paul Hindemith, Athos Palma, José Torre Bertucci, Walter Piston, Vincent Persichetti y Julián Carrillo, con todos los etcéteras que se le ocurran, tuvieron una visión parcial del fenómeno musical. Pedro Michaca Valenzuela, destacado profesor de la Escuela de Música de la UNAM, tuvo una concepción-visión, con hallazgos y aportes que abren otras perspectivas. Heinrich Schenker ha tenido una propuesta diferente, seguida por varios de sus desarrolladores entre ellos, principalmente Carl Sachter, orientadas hacia una análisis estructural que gira alrededor de la armonía y del contrapunto alrededor de la conducción de voces, contemplando varios planos desde la superficie hasta su estructura melódico-armónica más profunda, pero dejando de lado el aspecto esencial de las Ideas sonoras, fuente y sustento de toda creación musical.

El Jazz es un fenómeno aparte, que aglutina incorporaciones y herencias de la más amplia visión.

Resulta interesante realizar una especial investigación para adentrarse a profundidad sobre su real valía y actual funcionalidad. Baste por lo pronto, este enunciado general que se queda, más que corto, pues en cada país hay decenas de tratadistas en este artificial elemento musical. Se sigue sin comprender La Melodía y sobre ella no hay tratados, tampoco sobre El Ritmo.

Del elemento de elementos; EL RITMO, su conocimiento y estudio profundo, es aún débil, confuso y desde luego, desconocido en muchas Universidades y Centros de Arte. Fue y sigue siendo enseñado, en las escuelas de música como el simple metro o métrica. También se le ha confundido con la Armonía, sus alcances están asociados, íntimamente, a la Filosofía, en una suerte de Metafísica de lo suprasensible, como lo refiere Kant.

Revisar nuestros conceptos y encontrar los lugares comunes entre las distintas disciplinas implica enmarcarlos dentro de su universalidad, no sólo de nuestro pequeño mundo, sino en el del Cosmos. Este cambio, implica mirar más allá de los conceptos eurocentristas y de todos aquellos que fueron ignorados por centurias. Las culturas universales, con su Filosofía, concepciones y aportes de los continentes “exóticos” sacuden muchas de las estructuras tradicionales de Occidente y nos remontan a los reales orígenes.

Lo que ocurrió en un instante del tiempo cósmico, en una latitud, en esa reciente y estrepitosa 2ª explosión del universo detectada a varios millones de años luz, publicitada en este pasado mes de marzo de 2008, posterior al Big-Bang, nada tiene que ver con otras latitudes, ni con los acontecimientos que escapan a nuestro pequeño mundo, llamado planeta Tierra, si consideramos lo que ocurre en el universo y en el microcosmos. Es en esta dirección que instauro mi personal concepción de SIMULTANEIDAD. ¿Habrá otros universos? Mirar a lo lejos sin desconocer las anteriores miradas, es parte de esta investigación retrospectiva y prospectiva.

Carl Sagan decía que “somos polvo de estrellas” y bajo esa visión, emprendemos este viaje, allende nuestra galaxia.


HIPÓTESIS Y ACERCAMIENTOS HACIA LA SIMULTANEIDAD

En una primera y muy elemental síntesis diría, que: Es la armonía del todo con las partes; el universo y sus ínsitas y multimillonarias variables, en una segunda, acotaría que: Es el principio de Totalidad que contiene y aglutina el significado y esencia de la organicidad, el inicio y el fin del orden en el universo, en la naturaleza, en la vida y en el Arte”. Dicho de otra manera sería: la esencia de las formas, su micro y macro estructura, en suma; su acabado más preciso y la base de toda su íntima articulación. En otras palabras; lo que es.

La Forma también va, como en el motivo, de menos a más, de lo micro a lo macro, de la esencia a la contundencia del acabado, de las Ideas, de los Temas y de sus componentes.

Dos sustratos esencia se dan cita y coinciden, alrededor de la Simultaneidad: El Ritmo y La Energía, vale decirlo de otra manera: son los motores propulsores del Cosmos, de la Vida, de la Naturaleza y del Arte, válganse estas redundancias, por su altísimo significado, que les confiere la vida, por ello, la necesidad de recuperar este esencial factor. Si no hay vida, no hay Arte y viceversa. Es por ello, que mi concepción de Obra de Arte, desde el punto de vista de la creación, es: “un ente con vida propia”

La mayor parte de los teóricos que tienen una visión más allá de la simple cotidianeidad, se han referido a la naturaleza, como sustrato esencial. Arnold Schöenberg se refirió también a la concepción que aquí desglosamos sobre La Simultaneidad, provocando con sus escritos la apertura del compositor hacia la música del futuro, coincidiendo con Vassily Kandinsky en búsquedas orientadas hacia el Arte del Siglo XX. Lo señala en su libro “De lo espiritual en el Arte” de 1912. El tratado de Armonía de Schöenberg es de 1911. Estamos prácticamente a 100 años de otro gran inicio teórico estético que impactó al resto del siglo.

La mayor parte de estas disertaciones y búsquedas, si bien giran alrededor de la Música, requieren, más que nunca, de las miradas de la totalidad de otras expresiones, disciplinas y manifestaciones, sobre todo, las de la Filosofía y las de la Ciencia, además del rompimiento de los cercos centroeuropeos que, por siglos, han horadado la visión global. Entiéndase, para empezar, que muchos de los conceptos europeos en Religión, Arte y Música, provienen de las culturas orientales en casi todas sus acepciones. También se fueron nutriendo de aportaciones de América, Asia y África, desde el Renacimiento y mucho antes, del cercano y del lejano Oriente, entre otros. Pequeños mundos exóticos de inhóspitos lugares, sorprenden y confrontan nuestra usual visión.

Planteamos, en esta reunión inicial de conceptos musicales, artísticos y filosóficos, a grandes rasgos, aportes de la Antigüedad que, lentamente, se empezaron a incorporar a partir del Renacimiento, en el terreno de la música profana y, particularmente, en la Ópera, o el Drama en Música. Si el objeto central es la problemática del Lenguaje sonoro, no le exime de las visiones y acotaciones interdisciplinarias, antes bien, sin ellas no hubiera sido nada, no significaría nada. Alrededor de estas disciplinas múltiples gira el desglose de un particular análisis y autocrítica del fenómeno sonoro. Sus escisiones-particiones, fueron su pérdida y han sido la causa de las recurrentes crisis del Siglo XX.

El propósito básico es lograr integrar todas aquellas herencias que habiendo sido proscritas, se han incorporado, lentamente, a partir del Renacimiento. La actualidad de los medios de comunicación y el Internet, nos abren aún más vías. Los lenguajes de computación tienen también sus bases y no son ajenas a los principios que estamos actualizando y revisando.

Quienes han revisado el canto gregoriano hablan de distorsiones de éste a lo largo de los siglos; imagínese la particularidad de las particularidades, como eje de ejes.

 La Polifonía está llena de hibridismos, por el particular y desviado manejo de la modalidad original.

La conducción de voces no genera Ideas Musicales ni las define.

Cuando no hay Ideas, no hay Lenguaje (Francisco Núñez Montes)

Una Idea sonora se conduce surcando el espacio-tiempo de la expresividad interválica, del infinito de la Melodía, en armonía con el universo.

La antítesis sería, el constreñir o considerar, que el desdoblamiento y sucesión melódico-armónica, acordal-tonal, tiene y, mejor dicho, nunca tuvo, según esta teoría, reduccionista y altamente fragmentaria, una concepción de totalidad, presumiendo el descubrimiento del hilo negro, pretendiendo que dentro de un análisis a la más alta profundidad, se reduce, ilusoriamente, a esta inconexa, ridícula y supuesta síntesis.

Estas supuestas síntesis jamás reflejarán ni hablarán por las ideas propias de la obra y son, desgraciadamente, otra cosa; jamás la obra en cuestión.

En la mayor parte de las obras Polifónicas, los materiales que les dieron cauce, se esconden o se difuminan, desde el Cantus firmus de una melodía gregoriana, hasta una simple canción medieval. Ocurre algo semejante, en el bajo dado o soprano, de todos los corales o ejercicios del contrapunto y armonía escolástica; son el Texto-pretexto. Los Canti firmi no generan obras maestras.

De estas bases surge el basso ostinato, que dio pauta a la Pasacaglia y a la Chacona, al Tema y Variaciones, y a otras maneras de enunciar el variar una canción o material dado, con procedimientos diversos. La Variación es la forma primitiva por excelencia.

Cuando lo que se persigue es la visión de amplitud, síntesis o de totalidad, depositada en lo horizontal, el atavismo de la conducción de voces tiene el freno de la verticalidad, el resultado último de todo ello busca que se armonicen en su totalidad las mezclas y combinaciones, pues no hay una única manera de “literalmente” acompañar a ese Cantus Firmus, Canción, bajo o soprano dados, dando como resultado siempre algo completamente diferente, lo cual reduce todos estos planteamientos a la simplicidad de las variaciones, dejando siempre a la cabeza a la Idea, que no necesita de vestimenta alguna, cuando sus enunciados son ya de total síntesis expresiva y comunicativa. El resto de los manejos son meros acompañamientos, modas o formas de vestimenta. Recuerde usted ese antiguo adagio: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”

La conducción de voces, no ha sido la panacea, como muchos tratadistas enuncian o siguen haciendo creer a los nuevos iniciados al lenguaje musical, toda vez que las herencias rebasan con creces, lo generado desde el Barroco a los inicios del Romanticismo. La Ideas musicales dejaron atrás las ataduras de la polifonía y del contrapunto y desde el Siglo XVI, se abren, a la supremacía de la Monodía acompañada. La horizontalidad multimelódica en el Siglo XIX, se convierte en el factor de enunciación de Ideas, mezclando polimodalidades, politonalidades medios mixtos, y toda suerte de exotismos, que cambian el concepto de Armonía tradicional y de Contrapunto con paralelismos, a todo lo ancho y largo del planeta. Fue; La Emancipación de la Melodía, vale decirlo de otra forma: de la individualidad y de la personalidad del ser, acordes con el pensamiento del Romanticismo y de las herencias de la Revolución Francesa.

Una Idea Musical es lineal y eminentemente Melódica y representa la esencia del Motivo. A lo largo de la Historia de Occidente, lo único que ha cambiado, es la forma en la que estas Ideas se han vestido, pero a partir de que el Lenguaje musical alcanzó un mínimo de madurez. Los Temas musicales no existen en las obras polifónicas ni en la Edad Media y fue siempre el texto el que dio: las bases, gramática y sintaxis para toda obra musical. La Música no nació como un lenguaje autónomo, siempre ha sido interdependiente e interdisciplinario, en el origen. Este concepto surge hasta el periodo Barroco, cuando maduran las Ideas musicales, pero a partir del texto y de la palabra, de quienes toma su sintaxis y su gramática y, aparecen las primeras estructuras ajenas a las de los textos. Sus especiales antecedentes y orígenes, son parte de su particular proceso. El Cantus Firmus, forma incipiente primitiva o primaria, en todas sus acepciones, es uno de tantos antecedentes del Tema o Idea Musical, con la particularidad de que no tiene definición alguna, en su métrica o expresividad y es monótono por antonomasia. Por ende, antimusical y contrario a las leyes del Ritmo.

Dentro de la Polifonía se perdían y esfumaban, lamentablemente, las Ideas depositadas en las melodías y textos gregorianos y en las canciones que servían de “pre-textos” para el desarrollo de las incipientes obras, distorsionándolas y alterándolas, por completo, durante toda la Edad Media. Hubimos de esperar a Palestrina, pues el recurso se convirtió en fin. Obras a treinta y cuarenta voces diferentes se gestaron en ese periodo. }

Si bien se gana en texturas, estas son vestimentas o adornos, más o menos elaboradas o ingeniosas de ese simple hecho o recurso. El sustrato de cualquier forma, tuvo en la palabra o mot del francés, al elemento básico o motivo, para generar un Canon, Fuga, Caccia, Ricercare, Motete y Madrigal, Tiento, Folía, etc., para enunciar lo más significativo, principio que se desarrolla por medio de variaciones y repeticiones de éste, bajo distintas versiones. La salvedad de texto del motete y del madrigal nos regresa, de nueva cuenta, al origen y dependencia absoluta de la palabra y del texto. Las estructuras musicales, solamente se pudieron liberar y generar como tales, una vez que la emancipación melódico-lineal tomó sus cauces, tomando las esencias de la Poesía y del Lenguaje, en general. De hecho, si la música occidental no hubiese tenido como aliado al texto, nunca hubiese tenido desarrollo alguno. La Interdisciplina fue lo que permitió el crecimiento conjunto, a partir de surgimiento del Drama en Música.

Las bases de la Pasacaglia, de la Chacona o del Ground, de los Tientos, Folías, o del Tema para Variaciones, son el sustrato a partir del cual, toda forma musical emerge, pero a partir de un simple Ostinato, como punto de referencia primario. Las formas polifónicas, desde el Canon hasta la Fuga, son eso, primitivas, en esencia. Son ecos diversos del principio de repetición.

Muchas de las formas de composición, caen en este estadio, como en dos casos que nos llaman poderosamente la atención: Stravinsky y Silvestre Revueltas, basadas en estas formas de creación que incluyen: La Consagración de la Primavera y Sensemayá. A ello me refiero, cuando enuncio, más adelante, que los inicios del Siglo XX, son altamente primitivos y rudimentarios, en casi todas las manifestaciones artísticas. El sustrato básico es el ostinato.

El Drama en Música u Ópera renacentista, en la música profana, recuperará sus orígenes y su real sentido y manejo interdisciplinario. Recuerde usted que el Barroco tiene como predominio de género, a la Ópera.

Los temperamentos o afinaciones, son otra situación que amerita una profunda revisión pues la Música Antigua, o de la Edad Media, no maneja las afinaciones reales y todo mundo ejecuta en el sistema del temperamento igual casi todo el repertorio, situación ajena por completo a la realidad acústica de la naturaleza sonora. Los diapasones del Siglo XIII al XVI, son demasiado graves comparados con nuestro moderno la de 440.

El simple concepto de escala debe ser revisado pues en cada cultura los planteamientos y concepción, son diferentes. No todos se han sujetado a la división alrededor del intervalo de 8ª. La escala, gama, modo o serie de los armónicos habla por todos los sistemas no occidentales. Recuerde usted que el sentido descendente original fue cambiado, junto a sus reales orígenes y nombres y que antes que escalas eran grupos de sonidos o tetracordes que en cada región tenían una particular estructura e identificación, además de que, cada uno de éstos, tenía una función específica, con géneros muy avanzados, que el occidental nunca aplicó ni entendió. La sumatoria de estas regiones y estilos dio como resultado un Sistema griego de una lógica y coherencia, más evolucionado, que todo lo planteado en el Siglo XX, que resultó altamente primitivo. Como dato significativo, el que toca el repertorio pianístico de Liszt, debiera revisar sus afinaciones, pues muchas de sus obras eran objeto de temperamentos microtonales, para generar ciertos colores y efectos, por los batimentos.

Así como genéticamente no hay diferencias estructurales significativas entre los seres humanos y los mamíferos, en especial con el simio, el cerdo y el ratón, principalmente, las esencias de la vida tienen en común estas interconexiones que el hombre ha replicado desde siempre, a su imagen y semejanza y desde luego teniendo como supremo modelo a la naturaleza.

Las miradas hacia los fractales y otras estructuras están sirviendo de nuevos modelos formales estructurales. Así como se han utilizado las matemáticas y la combinatoria para muchos manejos artísticos en el presente, el conocimiento de las vibraciones y sonoridades que producen nuestras células y las células en general, al ser estimuladas por su frecuencia exacta, responden con movimiento y “cantan”. Son también parte de las investigaciones de las partículas atómicas y los nanoelementos y además, nos confrontan con el microuniverso que se presenta ante nosotros, con mayor fuerza, cada día.

También la Psicoacústica tiene enormes revelaciones, sobre nuestra percepción-afectación-respuesta, ante estímulos o mensajes vibratorios de toda índole.

El Arte tiene también estas correspondencias que en la Antigüedad formaban parte de una unidad que se rompió a partir de la era cristiana. Los conceptos que giran alrededor de la aurea mesura o sección áurea, tampoco son nuevos.

El pensamiento libertario será contrario a las imposiciones eclesiásticas y a sus derroteros.

La Polifonía o el concepto de varias sonoridades que ocurren vertical o simultáneamente, nunca fueron exclusivos de Europa.

 Es mejor recordar que las altas limitaciones sensibles y culturales de los centroeuropeos evitaron que Gregorio Magno pudiese implantar los tres géneros naturales de la Antigüedad que comprendían el cromatismo y el microtonalismo, por la incapacidad de entonación y percepción, además de la falta de sensibilidad y fina respuesta. El diatonismo fue lo único que se pudo introducir pero, mutilándolo y distorsionándolo de su real función y sentido, para crear “un lenguaje original en la iglesia” cuyos antecedentes en Pedro, el apóstol, un sencillo pescador, nada tenían que aportar a la música ni a la cultura artística. Ojala la música de Siria y Líbano se hubiesen incorporado, pues la realidad histórica sería otra. Así mismo, otro desarrollo musical hubiese ocurrido, de haberse aceptado el canto ambrosiano del obispo de Milán, los aportes de Bizancio, etc.,

La Roma musical, no volteó directamente hacia el Renacimiento y, a pesar de ello, se vio, duramente sacudida por Lutero y Calvino, que la hicieron reaccionar. Será un músico conservador; Giovanni Pier Luigi da Palestrina quien generará la propuesta para salvar a la Polifonía que fue, acremente rechazada por la iglesia, a causa del amontonamiento y acumulación excesiva de voces que no permitían que se entendiera el texto, tampoco la música y mucho menos, idea musical alguna. Las propuestas innovadoras y de la más alta imaginación y creatividad, técnico-creativa e imaginativa, las tenían los compositores como: Gilles Binchois, Josquin des Prés, Orlando di Lassus, Ockeghem, Guillaume de Machaut, Guillaume Dufay, Jacob Obrecht, etc., entre muchos otros, pero estas no trascendieron en la música de la iglesia cristiana, por más que de ahí surgieron todas sus bases, incluidas las de Palestrina. Los aportes franco-flamencos, son explorados e incorporados en la música de los Siglos XX y XXI, por los compositores actuales, que, siendo recursos antiguos, son presentados o utilizados como “nuevos”, valga la paradoja.

 Los antecedentes de las formas musicales más antiguas, están ligados a los ceremoniales religiosos de las más dispares culturas de todos los continentes. La constante de ello es, y ha sido siempre, multidisciplinario. En Europa, el Canon, se encuentran en el simple juego de “lo que hace la mano hace la tras” medieval, que fue trasplantado a la música y al concepto de imitación-repetición. De ahí desprendemos uno de los principios esenciales de la creación y recreación: Unidad y Variedad.

Las formas literarias occidentales y en especial, La Poesía, involucrando a los Trovadores, Troveros, Minnesinger y Meistersinger, además del movimiento de los monjes goliardos o rebeldes, cantores de Feria, etc., serán antecedentes de manejos del texto popular, poético, anecdótico, y de los pregoneros, que era simplemente respaldado por la música; nunca ha sido al revés. La música era una especie de “escenografía”, simple acompañamiento o ambientación, en la Edad Media, los textos profanos y religiosos eran y siguen siendo la esencia, por ello las prohibiciones hasta antes del Renacimiento, de: la danza, la ejecución instrumental y el canto femenino, entre otros.

El estribillo y la copla han sido las bases de las canciones antiguas y de los rondós, además de otros géneros poéticos y literarios como la balada, el lais y el virelais, etc. El discurso, la retórica, la dialéctica, además de la oratoria, serán otras fuentes.


Visión diferente a la tradicional, vale decir: visión contextual

Nos orientamos hacia una visión contextual y global de los fundamentos teórico-tradicionales, con miradas hacia las simetrías y analogías ocultas, implícitas en la Música, en la Naturaleza, en el Arte y en el Cosmos. Convergen hacia estas miradas los principios del Ritmo, de la Simultaneidad, de la concepción, Espacio-Tiempo, además de la Físico-Acústica, así como, el ver de otra forma, los sentidos de horizontalidad y verticalidad musicales. La apertura, hacia otra visión de la música cambiará, necesariamente, muchos de los preceptos y conceptos de siglos, pero no, las esencias profundas del Arte.

La Historia no admite parcialidades ni omisiones, pues pierde su razón de ser y su esencia. Algunas de éstas visiones y concepciones parciales y erráticas se han gestado, intencional y tendenciosamente, entre los colonizadores de todos los tiempos. Altamente peligrosa para la cultura y en especial para el Arte, es la actual colonización-esclavitud que emerge de la globalización, ésta, ha ignorado a la cultura y pisoteado el respeto a las autonomías de los pueblos. Su agente destructor es el marketing y la sociedad del consumo, esclavizada por la voracidad del neoliberalismo. El deterioro de conceptos elementales y su trastocamiento, son presa también de esa vorágine del comercio y de la explotación a mansalva.

El artista creador, casi siempre, se adelanta a su tiempo y momento histórico y su actitud es visionaria, por cuanto se refiere a su concepción del mundo que necesariamente se inserta en sus obras. Actúa como una de las conciencias de la sociedad y de su momento histórico. De ahí la importancia de revalorizar y de rescatar al gran Arte, pues con ello estamos preservando la dignidad y la exaltación del ser humano, hoy pisoteadas por múltiples agentes.

El Arte, en tal sentido, participa de la Historia, pues se convierte en un traductor y su íntimo testigo presencial. No obstante ello, es sólo una parte de ella. Las memorias que se desvelan gracias al Arte, son una forma de síntesis.

La Historia se nos cuenta, la leemos o la vemos en audiovisuales. Salvo la Historia reciente, que nos ha tocado experimentar o presenciar, forma parte de nuestras vivencias, tiene una vigencia, como la de nuestros ancestros que actualizaban y enriquecían, permanentemente, la información-intención de sus acciones, en relación a los acontecimientos pasados y presentes, haciendo una praxis ejemplar de sus contenidos y enseñanzas. Los Teocallis de los aztecas, eran las Escuelas en donde, hasta el detalle, se practicaban y ejercitaban estos métodos y sistemas para tales propósitos.

Dentro de esta conceptualización, la Historia Antigua o pasada, la debemos reanalizar y revisar puntualmente. Hallazgos e investigaciones, contradicen muchas de las versiones que hemos aprendido. Haga usted caso omiso, para los que no se inquietan, de la Historia que se repite hasta la saciedad sobre “las verdades ocultas y las verdades a medias” según las conveniencias e intereses de quienes manejan el pandero, llámese iglesia o llámese gobierno en turno y agréguele a los consorcios económico- empresariales que todo lo acomodan a su conveniencia e intereses.

El artista, como observador-investigador de su tiempo, puede influir de forma determinante, en el acontecer, en el pensar y en el sentir de la sociedad.

 El abandono de la Cultura por los gobiernos actuales y, en especial los de la derecha, han visto y manejan el Arte, como si fuese un negocio, cuando está consagrada, en la Constitución, la obligatoriedad del Estado hacia el soporte y apoyo, Difusión, Creación, Investigación y Educación Artística, como parte de la formación integral del individuo.


El ser humano, eje de todas las acciones

El Occidente religioso y del poder, se encargó de la creación de muchas distorsiones que hoy hacen crisis. Muchas fuerzas oscurantistas del presente, quisieran regresar a la Edad Media. La Historia es esencial en la visión de la Evolución, la Evolución tiene también su propia Historia; en tal sentido, es uno más de los signos de la Simultaneidad a la que llamamos, integralmente: ser humano. Es su referente, es el centro al que se dirigen estas indagaciones. El DNA del Arte tiene sus propias cadenas de nucleótidos.

El hombre es un dechado de múltiples herencias que lo convierten en la mismísima memoria, en el eje, en el focus de todas las cosas; emulando a los pensadores del Renacimiento y de la Hélade; reconocer, poder ver y comprender todas esas herencias, es parte de nuestro propósito. Digamos que este es un referente obligado, a partir del cual hemos sido “educados” agregándole, desde luego, sus antecedentes, fuentes más antiguas y aportaciones que, de todos los continentes, llegaron a Europa y hoy nos llegan a casi todos.

Hemos observado, por siglos, las cambiantes concepciones y criterios sobre los conceptos de disonancia y consonancia, situación que las provee de altas contradicciones, hasta el presente.

Ambos conceptos son partes del todo. Entre los físico-acústicos y los músicos intuitivos, preexisten también los soportes condicionantes y cerrados de la Educación tradicional. No hay acuerdos. Tampoco existen éstos, sobre las reales y absolutas diferencias entre “ruido y sonido”

Todo instrumento acústico produce ruido, en su fase de excitación, para generar sonido, ya sea de cuerda, de aliento o de percusión. Ello trasmuta e influye en el hecho de ajustar a principios universales o leyes físicas, el total del fenómeno vibratorio, antes que musical. Las herencias que todos recibimos, en esta parte del planeta, nos condicionó en muchos sentidos, darse cuenta de ello, penetrando íntimamente en las realidades de otras visiones y culturas y, sobre todo, en las ciencias duras, nos sacude y confronta, acremente. Las resonancias de la voz, también se generan internamente, bajo la excitación de la suma de todos nuestros resonadores.

 Lo que conocemos actualmente son, únicamente: diferentes modos de vibración.

Tal vez la confrontación y el reto sea una de las condicionantes o motores propulsores del real Arte, pues está ínsita, en el movimiento, en el inicio, en el despegue de todo contraste, del ser, contra el no ser. Un simple y absoluto sonido es parte de esta compleja relación pletórica de significados que dentro de las leyes, lo reducen, con los armónicos, a una contemplación, opuesta por completo a la occidental, de la Armonía y del Contrapunto, que no son universales.

La ley física les contradice, en esencia. Un solo sonido generador, fisico-acústicamente, produce, entre sus armónicos, y en sus relaciones, armónico-tonales, desde el punto de vista tradicional, una “Dominante Eterna”, cuestionando, seriamente, la Armonía tonal, a toda la Tonalidad y sus sistema tradicional y sus antecedentes en el contrapunto. Todos fuimos formados y educados de acuerdo al mismo y tradicional sistema, pero ante las crisis recurrentes de todo el Siglo XX, es nuestra meta, acercarnos a la síntesis que coadyuve a encontrar mayores respuestas para el Arte actual, por las omisiones en la formación-conceptualización, tradicionales, plagada de omisiones y distorsiones. Si bien Schöenberg avizora la problemática, al referirse al uso de los armónicos superiores, dentro de la serie de doce sonidos, descarta el fundamento y la esencia o base fundamental de éstos, desintegrándolos y alejándolos de su soporte natural. Otra situación que queda en veremos, es la de la Forma, pues ante los nuevos planteamientos se recurre al anacronismo de las estructuras y procedimientos armónico-contrapuntísticos tradicionales, en toda la llamada 2ª Escuela de Viena. El problema de concepción entre Consonancia- Disonancia aún pervive. La educación, sensibilización sensoperceptual sobre lo que estos conceptos y términos significan, son completamente arbitrarios y disímbolos, en cada cultura y grupo.

Retornando a la Simultaneidad y buscando, en cierta forma la reiteración o la variación, de sus alcances y extensiones, diría: “Es el sustrato del pensamiento contextual” y, a la par “Es un hecho y un fenómeno que reúne y aglutina lo que se produce y acontece, en un tiempo y espacio determinado”.

Aplicado a la Naturaleza, al Cosmos, a la Vida y al Arte “Establece una unión-separación del todo con las partes” En un segundo, reforzando estas acotaciones y vinculaciones diría que: “Es el espacio-tiempo en donde ocurren la organicidad, variedad-unidad, de todas las formas existentes dentro del orden y del caos” Sería, una de las formas de contemplación de la Naturaleza.

El caos y el orden se explican; el uno frente al otro. En un tercero, asentaría, que: “Es el resultado del proceso, de la composición, articulación, análisis o desarticulación, del uno frente a lo múltiple” Nos referimos, dentro del Arte, al principio del pensamiento y visión contextual e integral de todo fenómeno, a su orden, a su forma, estructura y armonía, también a la biología, en donde el desorden se desata a partir de la falta de energía y de respiración celular en cualquiera de nuestros órganos”. Los científicos del Siglo XX empezaron a bordar sobre el Orden y el Caos, cuando en las concepciones filosóficas del RITMO, de su Ley, principios y prácticas en la Antigüedad, esto era letra común de las concepciones multidisciplinarias de la Filosofía, es decir; la Ciencia, apenas en el pasado Siglo y desde más allá de la segunda mitad, empezó a escudriñar las incógnitas del azar y de la aleatoriedad, como otro de los elementos sui géneris de las estructuras y de los fenómenos. El caos y el orden son, simplemente, dos factores más que coinciden alrededor de la complementariedad de los opuestos, dentro de un nivel de complejidad – simplicidad; dicho, a mi manera. Mozart jugaba con los dados poniéndoles en cada cara un sonido y de ahí, del azar resultante, sustrajo ideas musicales.

Variadas y ricas analogías y conceptos confluyen y participan de este principio y planteamiento. Las simetrías y asimetrías, forman parte del método de exploración y análisis musical que desprendo de varios de los aportes más significativos de la Antigüedad, van orientados hacia una visión especial que refuerce y enriquezca nuestras herencias técnico-estéticas e históricas, vinculadas con el ejercicio vivo de la creación musical. Evidentemente, con sus resultados, se modifican y cambian, muchos de los supuestos tradicionales que difícilmente se sostendrían. La intención en la exploración, busca empatar conceptos que hagan de los mismos una práctica más amplia de confluencia e integración universal, tomando en consideración las transculturaciones entre todos los continentes y culturas. Somos cinco continentes, cada uno con su peculiar aporte y visión del mundo y en tal sentido, las culturas del mundo “exótico” que por cientos de años no figuraron en las “Historias” son emuladas por su frescura y elementos de una diversidad y pluralidad que han enriquecido al viejo mundo, desde tiempos de Marco Polo. Esas miradas en todas direcciones, hacia sus formas y maneras, fueron incorporándose, en el Renacimiento, muy lentamente, y desde el Siglo XIX, de forma más clara y abierta. En el Siglo XX, representan una alternativa que ha sido utilizada y consultada por diferentes especialistas y por los eruditos. En el fondo de las transformaciones más significativas de nuestro tiempo se encuentra:

El Principio de Incorporación

Concepción contextual-integral

Llamar a escena lo que antes fue y que forma parte de nuestros antecedentes y genética social, histórica, cultural, artística, filosófica y científica es conjuntar tales herencias con los aportes de la actualidad, si bien esta Incorporación, se gesta a partir de las omisiones del llamado mundo Occidental, hoy resulta insuficiente, ante los aportes y realidades de las culturas que ni Oriente ni Occidente han tomado en cuenta por más de veinte siglos, y cuyas aportaciones hablan por sí mismas. Todas las aportaciones de los teóricos que nos han precedido son importantes para arribar a una, cada vez, más amplia y cabal concepción del fenómeno musical, en tanto fenómeno del Arte de la Ciencia y de la Filosofía.

Esta exploración que apenas empieza, es tan antigua como todo proceso de transculturación que nació, para nosotros, en una de sus aristas, en la antigua Mesopotamia y alrededor del Imperio Persa. El Principio de Incorporación, toma carta de pertenencia desde el Renacimiento. Más adelante veremos como se corresponden macroscópica y microscópicamente, el antes con el después y nosotros al centro, en el instante, como el continuo-discontinuo. Ahí se insertan las concepciones bidimensionales de Espacio-Tiempo y el concepto binario-ternario en su prístina concepción, raíz y origen. Ninguno de nosotros pudo haber escogido su genética y formamos parte de su íntegra evolución-concepción.

Tomemos en cuenta que dentro de los mismísimos principios de la Música Occidental, se descartó el canto ambrosiano y el de la iglesia de Oriente y se le dio cauce a la recopilación de cantos gálicos y otros, por Gregorio Magno, dentro de su conformación, dejando también, a un lado, otras prácticas. Hay que señalarlo puntualmente, hubo con ello, una adecuación distinta de las herencias ancestrales, con omisiones y modificaciones, reorientadas y dirigidas a las limitadas capacidades de entonación y sensibilidad de los centroeuropeos. Éstas, arrojaron su propia evolución, teoría y resultados, junto a enfoques y desviaciones que hoy se corrigen.

 La Europa del Renacimiento aprendió de los ocho siglos de dominación árabe en España y también recibió de América, muchas de las danzas que son oriundas del Nuevo Mundo, además de muchas plantas y semillas que desconocían, junto al particular manejo de las Matemáticas, la Astronomía y la Arquitectura, de Mesoamérica que dejaron boquiabiertos a los europeos.

En este saludable acercamiento, la Incorporación y su revisión, con la mayor amplitud posible; se repite constantemente y forma parte del espíritu en el hombre por conocer las últimas causas de todas las cosas. Este tipo de procesos nunca están cerrados, pues serían contradictorios al sentido real del conocimiento.

Hagamos un ejercicio sobre estas disertaciones, penetrando en los conceptos y apoyos que Inmanuel Kant desarrolló en su “Crítica de la razón pura” en este extracto:

“Podemos adquirir la experiencia externa del Espacio por la representación de las relaciones de dicho fenómeno externo. El Espacio es una representación necesaria a priori que sirve de fundamento a todas las intuiciones externas. La primitiva representación del Espacio es una intuición pura a priori. El Espacio es representado como un quantum infinito dado. Todas sus partes coexisten en el infinito. El concepto es parte de una representación contenida en una multitud infinita de representaciones distintas. No es un concepto. Ningún concepto como tal contiene en sí una multitud infinita de representaciones. El Espacio no representa ninguna propiedad de las cosas, ya se las considere en sí mismas o en sus relaciones entre sí. El Espacio no es más que la forma de los fenómenos de los sentidos externos, es decir, la única condición subjetiva de la sensibilidad, mediante la cual nos es posible la intuición externa.

Las cosas nos aparecen, son objeto de la sensibilidad, de la receptividad. Todas las cosas, como fenómenos externos, están yuxtapuestas en el Espacio”. Este contiene tres dimensiones.

El Tiempo no es un concepto empírico derivado de experiencia alguna, porque la simultaneidad o la sucesión no serían percibidas si la representación a priori del Tiempo no les sirviera de fundamento. Sólo bajo esta suposición podemos representarnos que una cosa sea al mismo tiempo que otra (simultánea), o en tiempo diferente (sucesiva).

El Tiempo es una representación necesaria que sirve de base a todas las intuiciones. Sólo en él es posible toda la realidad de los fenómenos. Estos pueden desaparecer; pero el Tiempo mismo (como condición general de su posibilidad) no puede ser suprimido. El Tiempo sólo contiene una dimensión. Espacios diferentes no son sucesivos sino simultáneos. Diferentes Tiempos, no son simultáneos sino sucesivos.

La naturaleza infinita del Tiempo significa que toda cantidad determinada de Tiempo es solamente posible por las limitaciones de un único Tiempo que les sirve de fundamento. Por lo tanto, la representación primitiva del Tiempo debe ser dada como ilimitada. El Tiempo es la forma del sentido interno, es decir, de la intuición de nosotros mismos y de nuestro estado interior. El Tiempo es la condición formal a priori de todos los fenómenos. El Espacio, como forma pura de todas las intuiciones externas, sólo sirve, como condición a priori para los fenómenos exteriores.

Si puedo decir a priori: todos los fenómenos exteriores están en el Espacio y son determinados a priori según las relaciones del Espacio, puedo afirmar también en un sentido amplio y partiendo del sentido interno: todos los fenómenos en general, es decir, todos los objetos de los sentidos están en el Tiempo, y están necesariamente sujetos a las relaciones del Tiempo.

Dicen que los objetos exteriores pueden ser pura apariencia, pero que estos últimos son irrefutablemente reales. Más los partidarios de tal opinión olvidan que dichas dos clases de objetos, sin necesidad de combatir su realidad como representaciones, pertenecen solamente al fenómeno, el cual tiene siempre dos aspectos: uno, cuando el objeto es considerado en sí mismo (prescindiendo de la manera de percibirlo cuya naturaleza permanecerá siendo siempre problemática); otro, cuando se considera la forma de la intuición de ese objeto, forma que no debe ser buscada en el objeto en sí, sino en el Sujeto a quien aparece, y que, no obstante pertenece real y necesariamente al fenómeno que ese objeto manifiesta.

La Estética trascendental no puede contener más que esos dos elementos, a saber: Espacio y Tiempo, puesto que todos los otros conceptos que pertenecen a la sensibilidad, aún el mismo de movimiento supone la percepción de algo movible. El Espacio, considerado en sí mismo, no tiene nada de movible: lo movible debe ser, pues, algo que solamente se encuentra por la experiencia en el Espacio, y, por consiguiente, un dato empírico. La Estética trascendental no puede tampoco contar entre sus datos a priori al concepto de cambio; porque el Tiempo mismo no cambia, sino algo que existe en el Tiempo. Se necesita, pues, para ello la percepción de una existencia cualquiera, y la sucesión de sus determinaciones; por consiguiente, la experiencia.

Hemos obtenido ya uno de los datos exigidos para la resolución del problema general de la Filosofía trascendental a saber: ¿cómo son posibles las proposiciones sintéticas a priori? Es decir, estas intuiciones puras a priori: Espacio y Tiempo. Cuando en nuestro juicio a priori queremos salir del concepto dado, encontramos algo que puede ser descubierto a priori en la intuición correspondiente y no en el concepto, y que puede ser enlazado sintéticamente a este concepto; pero juicios que, por esta razón, sólo alcanzan a los objetos de los sentidos y sólo valen para los de la experiencia”. Extractos de “Crítica de la Razón Pura”


Las lecciones de la naturaleza y la Ley Físico-Acústica

He considerado esencial recurrir a estas aportaciones para adentrarnos de forma más amplia en las diversas analogías que podemos establecer para nuestros acercamientos con la Simultaneidad, como parte de una visión que pretende englobar los distintos fenómenos del acontecer artístico y en especial del sonoro, o musical. Todo fenómeno de creación es fruto de la experiencia y vivencia que se recrea en la imaginación y en las memorias de asociación o de analogías múltiples de que es objeto nuestra percepción y conocimiento en general. Vale decir, la Simultaneidad nos atrapa, desde la Ley de los armónicos, desde la Físico –acústica, leyes físicas que no cambian; que son. También se da, en las múltiples conexiones de nuestras neuronas, merced a la mielina. El acto de pensar es uno de los máximos reflejos de la Simultaneidad.

Siendo la Simultaneidad una manera del ser y del estar de las presencias, de las memorias y una consecuencia y un resultado directo del acto creador, en referencia a toda obra artística, participa del total de las acciones del acontecer, del ser y el devenir cósmicos, integrando el micro universo del ser humano, a la naturaleza y a la vida, en el macro universo. Es, para mí, la fusión de nuestro ser en el todo, la manera en la cual nos incrustamos en el Tiempo y en el Espacio, como una de las formas de la percepción e intuición profunda del Arte y que atañe directamente al Ritmo. Este será el factotum, el aglutinador y dador del total de la organicidad y sus relaciones, vínculos e interconexiones, con todos los elementos del Arte. Será, también, el portavoz, el Sistema de vasos comunicantes de la Simultaneidad.

 La naturaleza de los principios acústicos que emanan de la serie de armónicos o sonidos concomitantes de toda fuente o generador sonoro, es parte de este principio teórico de la Simultaneidad, de ahí han surgido todos los sistemas universales de la organización musical del hombre, pudiendo reducirse a una tabla general de la interválica que comprende todas las aportaciones existentes y venideras. En base a ello, podemos generar una nueva forma de analizar el contexto sonoro, de cualquier obra musical de toda cultura y civilización, tanto vertical como horizontalmente, si se corresponde con esta Ley y Sistema universal de la Físico – acústica, del Espacio – Tiempo.

El uso particular en la Historia musical de Occidente de los armónicos, es una especie de seguimiento y muy lento desdoblamiento de la aparición interválica de dichos armónicos y de sus progresiones, que van, de los intervalos grandes, a los intervalos pequeños y de éstos, a los micros. Aún no llegamos a los manejos de nano intervalos. Dentro de las constantes de la Ley Físico-acústica de los sonidos concomitantes, una vez que aparecen, se repetirán, a partir de la fundamental o generador, a la 8ª y, hasta el infinito.

 En tal sentido, una vez que aparece el primer armónico, el segundo, el tercero, el cuarto, etc., la reiteración de cada uno será a la 8ª y hasta el infinito.

Circunstancia, reveladora y extremadamente importante, para nuestras indagaciones, es el hecho científico de la estructura de las simultaneidades que se dan en este contexto de los sonidos armónicos. Aparece el intervalo de 8ª, como el intervalo maestro de la Naturaleza, es el amo, el máximo indicador y se reduce, paradójicamente hablando, a un solo sonido, compuesto, simultáneamente, de una infinita gama de distancias y conformantes que nos revelan la ARMONÍA de la Naturaleza.

La problemática de la tradición, aparecerá cuando se hace caso omiso de uno de los primeros intervalos, en donde aparece la “quinta disminuida o la cuarta aumentada”, que no deja sentir, ni percibir, en la naturaleza, a la Tonalidad. Todo sonido generador sería, en todo caso una Dominante eterna. La Dominante sería, bajo esta óptica, la Naturaleza hecha sonido.

Hay un alejamiento en toda la Edad Media y en la música religiosa de este “diabolous in musica” La Homofonía, no obstante ello, funcionó en abierta libertad, desde el Siglo XII, más que polifónica, homofónicamente. Todo Organum es homófono, nunca polifónico al igual que todas las primeras especies de Fux, a dos, tres, cuatro, cinco, seis, o más voces. Métricamente son simultáneas y paralelas.

Con la aparición de la Daphne de Marco da Gagliano desde 1498, la melodía se emancipa sentando las bases del sistema armónico tonal, ajeno por completo a la modalidad polifónica. Las influencias de la Simultaneidad correrán en paralelo en uno y otro estilo: el melódico contrapuntístico y el melódico armónico. De otra suerte no hubiese surgido el tratado de armonía de Giuseppe Zarlino.

Al surgir la Tonalidad, es importante señalar que, la música europea se redujo, al mayor-menor, limitándose al extremo y renunciando a la riqueza y amplitud de los recursos de la Antigüedad.

Una incorporación significativa de este proceso de los fenómenos del micro universo interválico, empezó a ser parte activa de los componentes de la forma y de las técnicas de creación actuales en el Siglo XIX con Franz Liszt, además de la Incorporación de los modos antiguos y algunos exóticos, la escala por tonos y la escala Zíngara.. Hay que considerar que esto no es nuevo, sino tan antiguo como las aportaciones de la música oriental y griega clásicas, o de culturas ajenas a Occidente, como la Mesoamericana y varias otras. A todo ello, debemos agregar el universo inconmensurable del ruido en todas sus facetas. El ruido está íntimamente ligado a los nanointervalos y a una multiplicidad de generadores simultáneos. Los nanointervalos se explican alrededor del “caos” para nuestra percepción limitativa y limitada, condicionada por la educación musical tradicional. Los nanointervalos se encuentran, esencialmente, alrededor del ruido, más que en las superficies del sonido, por ende, los microintervalos y la suma de todas las frecuencias, dominan en este universo. Nuestra educación y capacidad auditiva musical, no está preparada para ello y; esto, recuérdelo cabalmente.

De otra manera, nuestra percepción percibe las fundamentales ausentes, por la exhuberancia, conformación y redundancia de sus armónicos superiores que son los que nos facilitan esta sensación-deducción auditiva. Así como detectamos un sonido instrumental definido, también discriminamos un ruido por sus características de color, por ejemplo; cuando se rompe algo de cristal o de vidrio. Sus relaciones entran y se corresponden, en otras dimensiones.

 Siempre hemos estado, más abiertos, hacia la percepción natural de los fenómenos de la generación de la totalidad o suma de todas las frecuencias, con las que nacimos y conocimos desde el vientre materno, así que no es novedad, que “el ruido” sea nuestro más importante aliado. Las trecenas en acordes, nos ejemplificarán todo lo anterior.


Todos estamos afinados en una determinada frecuencia predominante

El centro o eje del habla, se refiere a nuestra frecuencia fundamental y su base de armónicos o sobretonos.

La Simultaneidad es la integradora y receptáculo de todas las interacciones espacio - temporales. Cada uno de nosotros posee una frecuencia básica en la que “estamos afinados” y alrededor de ésta, funcionamos. Casi nadie es consciente de ello. Si los profesores de canto lo supieran, las técnicas evolucionarían, basándose en las propiedades fisico-acústicas de la voz, de estas interacciones depende la familiaridad o punto de partida para la mayor facilidad en la entonación, educación, desarrollo y sensibilidad para una óptima discriminación auditiva.

¿La Simultaneidad es invisible o, como en el ejemplo anterior inaudible, intangible? ¿Es el habitat? contrario sensu sería: al mismo tiempo, el ser, el estar ahí, como un sinónimo de la existencia, de sus procesos, de sus mecanismos o sus formantes. Es perceptible, tanto en la mínima irrupción o interrupción del reposo o silencio, representada ésta: por una luz en la oscuridad, por un sonido, por el movimiento, en cualquiera de sus maneras que, siendo limitadas, explican nuestro paso por este mundo, como una minúscula irrupción que nos permite ver, como se funden, el antes con el después; nosotros somos ese punto, esa luz. En el universo de nuestra percepción equivaldría al acabado en síntesis, del total de una obra. A este producto final, al conjunto, serie, secuencia y término de todos sus procesos, componentes y elementos, articulados en una organicidad, le denominamos Forma, la Simultaneidad toma Forma, al contenerlos y comprenderlos, son conceptos e intuiciones a posteriori. También, a las acciones que dieron como resultante, equis producto, con tales o cuales particularidades. Es por ello que operan conjuntamente sobre el Tiempo y en el Espacio.

La Simultaneidad en el Arte y en particular en la Música, atañe a la integración orgánica de los elementos en el todo. Es uno de los atributos y su acabado es la Forma, nos remite a una obligada incursión hacia la sensación – percepción de cada una de las partes del todo. Genera toda suerte de confluencias, correspondencias, participa en relaciones de orden y proporción, a partir del hecho de sumar, conjugar, encerrar y articular. Si bien, no las define, es un agente directo que acciona al pensamiento contextual, como esencia del análisis profundo, que en materia de Arte, nos coloca ante esta visión global y detallada, de sus distintos componentes y partes. Se encuentra en el hecho del continuo-discontinuo. Ocupa, se instala y opera: racional, sensorial y perceptualmente, en nuestra memoria, en el antes y en el después, a partir del instante, del momento y del continuo del presente. Vale decir; vamos montados en el Tiempo, a través del Espacio, haciendo diversos recorridos. Sin ello, nuestra inteligencia no entendería ni reaccionaría ante el fenómeno del gran Arte. Esta sería una de las formas de contemplar el universo suprasensible del Arte.

Desglosándolo de otra manera, lo podríamos visualizar a través de esas coordenadas; horizontal/ vertical que son utilizadas de distintas maneras para explicar secuencias, ondas sonoras, u otros conceptos o mediciones, a través de las cuales un proceso ocurre, nace, transcurre, se desenvuelve, para culminar, descender, concluir y desaparecer o morir. Al final de este proceso, habría que repetir la línea vertical, para insertarlo en los cauces de la medición, graficación e identificación de algunas de sus particularidades; es decir: principio y fin. Es una especie de marco a través del cual penetramos.

Aparecerán así, más adelante, para efectos de nuestra inserción e intuición, reducidos a su mínima expresión gráfica, tres ventanas que representan: la 1ª, el antes, la 2ª, el instante, la 3ª, el después. Estas tres ventanas en realidad se reducen a una. Es la concepción kantiana que nos dice que “varios espacios no son sucesivos sino simultáneos” Pero la diferencia se establece, a partir del punto, de la mínima irrupción en el silencio, de la luz en la oscuridad, del algo frente a la nada, etc. Entramos en el universo de la Metafísica.

Dos sustratos esencia se dan cita alrededor de la Simultaneidad, lo reiteramos: El Ritmo y La Energía, estos principios gobiernan, absolutamente, todo lo que existe. Estos conceptos equidistantes, nos ayudarán a la cabal comprensión de nuestra exposición. Juegos de analogías entre el uno y lo múltiple, entre la identidad y la diversidad y el principio de los opuestos, que está al centro de estas reflexiones y se asientan en el concepto de dualidad universal, común a casi todas las culturas del hombre.

Si bien estos planteamientos surgen y se desdoblan a partir de lo inmediato y de lo propio, se abren a las experiencias y conocimientos de culturas ajenas a la visión y concepción centroeuropea, que necesariamente la limitó, esta limitación ha sido nuestro punto de partida, que se ve sacudido por la fantástica posibilidad de acercamientos entre concepciones diferentes, provenientes del mundo o pensamiento, mal llamado, “exótico”. Recuerde usted cuando los europeos del Renacimiento llegaron a América y concretamente a Tenochtitlan: rufianes, ladrones, asesinos, e incluso, los “eruditos de la iglesia” que se atrevieron a decir de nuestros antepasados, que “no teníamos alma” y muchas otras distorsiones. Además de que se quedaron pasmados por el esplendor, el orden, la higiene y la Arquitectura, nunca vista por los europeos, destruyeron nuestras herencias, códices, templos, etc., masacrando a la población, como en las cruzadas y destruyendo en general, los vínculos directos con la Antigüedad, con las raíces, con la cultura, para imponer “la buena nueva”. Es por ello que, desacralizar lo que nunca ha sido sagrado, es parte de las incorporaciones y del rescate para recuperar al Arte y con éste, al hombre. El principio de unidad dentro de la diversidad es otra de las lecciones vivas para el hombre de hoy y de siempre.

Con el espíritu abierto y con el ánimo encendido hacia la salida a muchas de las posturas sobre la Música del Siglo XX, emprendo esta búsqueda de más respuestas, planteando mi opinión actual, fruto de mis experiencias, pero sobre todo, de mis vivencias. Este preámbulo, que ciertamente resultará inquietante para algunos, busca abrir las puertas para más indagaciones, para las cuáles le invito a compartir y a debatir en el mejor de los planes y de forma genuina y auténtica.

Análisis de obras en particular serán adosados en nuestra página, vertiendo variadas opiniones, métodos y enfoques, que paulatinamente iremos recorriendo, con una postura abierta hacia la pluralidad, que armoniza con la universalidad.

Dentro del espectro del análisis armónico (Fisico–acústico) en el osciloscopio electrónico, de: dos, tres, cuatro, cinco, seis, etc., o n número de sonidos, tocados SIMULTÁNEAMENTE y a la misma intensidad, con la disposición interválica: microtonal, del temperamento igual, de temperamentos antiguos, etc., etc., que se le ocurra, observaremos que según sean éstos, las concomitantes que les acompañan, responden de otra forma muy distinta a la que nos han enseñado por muchos siglos, los Conservatorios, Academias, Escuelas de Música y Universidades. Si las distancias entre estos dos o tres, cuatro, etc., sonidos simultáneos, son microtonales y no temperadas, los resultados serán de una desconocida respuesta para todos nosotros, pero será la natural. Cada sonido que se toque simultáneamente y a la misma intensidad, nos dará sus propios sobretonos o armónicos y se retroalimentarán y reforzarán, los concomitantes comunes, generando un resultado impredecible. Apenas estamos adentrándonos en las realidades científicas del sonido, por más que, desde Pitágoras y nuestros antepasados, se haya trabajado, justamente, con el potencial físico-acústico de la naturaleza, desde los juguetes para los niños, hasta los efectos que ciertas caracolas producían en las mujeres embarazadas, entre otros aportes sorprendentes de nuestras etnias precortesianas.

El papel de la célula, sus frecuencias y comportamientos, si igualamos sus alturas, es de una revelación sin precedentes en la Historia.

Aunque usted lo haga en acordes tradicionales mayores, menores, aumentados o disminuidos, para referirnos a la más ortodoxa tradición, será esencial, sacar las conclusiones que le darán otras pautas para adentrarse en estas pesquisas y conocer la visión científica y real de las vibraciones, sus vínculos con otras culturas, visiones y filosofías. El manejo técnico estético de simultaneidades sonoras ha cambiado, dejando de lado a la tradición, armónico-contrapuntística.

Seguramente, habrá usted observado que cualquier persona que habla, en cualquier lengua, nunca maneja un pulso regular o, para decirlo en términos musicales: no maneja un pulso igual y un metrónomo, tampoco una entonación uniforme y, las pausas o silencios entre frase y frase, u oración, nunca son regulares ¿lo ha observado realmente? me refiero, claro está, a la prosa ¿qué pasa entonces con el género poético? ¿Qué entendería si dos, tres o más personas le hablaran al mismo tiempo, les captaría lo que cada una le estaría diciendo? ¿Ha sido una Babel sonora la Polifonía y por ello sus excesos fueron duramente señalados en el Concilio de Trento y en la Contrarreforma? ¿Y, si le extienden o amplían el texto, haciendo que cada sílaba dure lo que ocho o diez, captaría de qué texto o contenido se trata?

Estas observaciones se desprenden del uso entre el Siglo IX y el Siglo XIII, del uso de textos distintos en una misma composición e incluso, en idiomas diferentes.

El manejo simultáneo de ruido con sonido siempre nos ha acompañado y en estos últimos 100 años, con mayor fuerza, independientemente de que todo instrumento acústico produce a partir del ruido, los sonidos tan apreciados por todos. Son el caos y el orden, juntos y revueltos, armonizando.

Estos serán, en parte, los caminos que le invito a recorrer y dentro de su decurso, me interesa conocer sus puntos de vista que, sinceramente, deseo nos enriquezcan a todos.

La Real Academia Española de la Lengua revisa, periódicamente, el estado de uso, vigencia, giros y particularidades de las regiones en donde se habla el castellano, incorporando, desde hace muchos años: modismos y el léxico dialectal, coloquialismos, vulgarismos, conceptos y léxico técnicos, extranjerismos, etc., independientemente de las etimologías. Surgen, con mayor atingencia, las definiciones, dentro de los límites semánticos, los neologismos y nuevas acepciones como resultantes compositivas de prefijos y sufijos, entre otros, además de los sinónimos, antónimos, etc., refiriéndose siempre, al español contemporáneo. Se dejan de usar, manejos antiguos, dando pauta a las incorporaciones que constantemente se producen en los distintos países de habla hispana.

A la Música le corresponde una permanente revisión, actualización que requiere de un trabajo de aportaciones múltiples en todas las vías del ejercicio vivo y sobre todo, como una indispensable síntesis, que facilite su actual comprensión, despojando al futuro músico de los atavismos que lo han frenado y siguen frenando en todas direcciones. En tal sentido nuestra Teoría ya no se corresponde con la actualidad viva presente, de ahí su obligada revisión crítica y autocrítica, prospectiva y retrospectiva.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes