8.15.2011

La libertad en el arte y la conquista individualista de Franz Liszt en el Siglo XIX


Franz Liszt, nacido en Raiding en 1811 muere en 1886, antiguamente perteneciente al imperio austrohúngaro, es actualmente parte de Austria desde 1923. Su padre Adam Liszt era húngaro y su madre María Anna Lager, austriaca. Celebraremos su bicentenario bordando sobres sus diferentes aportaciones y significación dentro del panorama universal de la música. México está ligado a Liszt desde el Siglo XIX y lo iremos analizando.

El afloramiento, creación y revolución musical sin precedentes de Franz Liszt, generarán, de forma visionaria y futurista: la Forma Psicológica, la creación de las principales corrientes del Siglo XX, trastocando todos los parámetros de la tradición, rompiendo los clichés y cartabones de la forma sonata clásica y la música tradicional en general, emancipando la melodía de la armonía y recurriendo musicalmente al verdadero Renacimiento de los recursos de la Antigüedad. Su instinto y sentido evolucionista, de incorporación de las prohibiciones medievales en la música, entre otras, surgen de su alta cultura y sentido del análisis del hombre y sus experiencias sobre las realidades del dolor humano, al visitar asilos, hospitales de desahuciados, cárceles, además de su contacto, vivencias y experiencias, con todo el glamour social de la Europa del Siglo XIX, en especial de la nobleza, que le rindió pleitesía y se le entregó y lo veneró, además de sus vínculos con la filosofía, la pintura y la escultura, la literatura, la poesía y las posturas de personajes como Lamennais, Lamartine, Byron y los Saint - simonianos. Sus propuestas de la reforma de la música religiosa, acompasadas por una concepción teológico – política, son uno de sus múltiples atisbos y ventanas de acceso del posterior surgimiento de la psicología y el psicoanálisis de Sigmund Freud, en una sociedad sacudida e imbuida por las inercias de la Ilustración y la Revolución Francesa. Creador de iniciativas y múltiples escritos sobre crítica del Arte y sobre la necesidad de actualizar y reformar la Educación Musical, era además, poseedor de una alta conciencia sobre la Historia, la importancia y necesidad de la Ciencia y de la Sociología, que lo situaron y convirtieron en un intelectual de avanzada y al más ilustrado músico de todo el Siglo XIX. Cabe señalar, no obstante lo aquí referido que su formación se fraguó en la lectura y en sus vivencias y experiencias del mundo de toda la Europa del Siglo XIX propiciada por su calidad de excepcional virtuoso que le abrió toda suerte de accesos, amistades, visión de la realidad e influencias del medio. Su afán por el conocimiento le convirtió en un ávido lector, actividad a través de la cual superó lo imaginable. Se convirtió además en un estupendo escritor y ya en 1834 aparecen sus primeros trabajos “Sobre la música sacra del futuro” y una serie de seis artículos acerca de “La posición de los artistas”. Alrededor de éstos gira la polémica sobre “un cambio en el orden social, a fin de recrear las condiciones para que el arte sea posible”. Toda semejanza con la realidad actual es una esencial aseveración.

Liszt desarrolló un amplio programa de Reformas como la renovación de los conservatorios, la ópera, los conciertos, la música sacra. A sus 24 años realizaba tareas a favor del progreso y desarrollo del arte y de la música, nunca hacia su obra o hacia sus personales ideas. Su generosidad, en el más amplio sentido del término, es de desprendimiento; visión humanista de los franciscanos. Conocedor del panorama que rodeaba al arte y a los artistas señalaba las pésimas condiciones sociales diciendo “en todas partes, padecimiento, humillación, amargura, miseria, abandono y persecución son la suerte del artista; y los obstáculos, la explotación, las pretendidas mejoras económicas que sólo le perjudican, las instituciones defectuosas e insuficientes, mordazas y cadenas son la suerte del arte”. He aquí sus propuestas cuando ya París cede a sus éxitos:

1.-Promover, alentar e impulsar un desarrollo musical ilimitado y con altas aspiraciones.

2.- Ennoblecer y elevar la posición de los artistas en la sociedad con la abolición de los abusos e injusticias de que son objeto y tomando las oportunas medidas en atención a su dignidad. En nombre de todos los artistas, del Arte y del progreso social, exigimos:

a) La celebración cada cinco años, de una audición de música religiosa, dramática y sinfónica en la que se escojan las mejores obras de los tres géneros para que sean interpretadas durante un mes y con toda solemnidad, en el Louvre, confiándolas posteriormente al gobierno, que correrá con los gastos de sus publicación. En una palabra: exigimos la creación de un nuevo museo, un Museo de la Música.

b) La introducción de la enseñanza de la música en las escuelas primarias, su extensión a otras escuelas y, por ende, la creación de una nueva música sacra.

c) El restablecimiento de capillas y la reforma de todos los coros en París y en toda la provincia.

d) La celebración de reuniones de las sociedades filarmónicas, siguiendo el modelo de los grandes festivales musicales en Inglaterra y en Alemania.

e) Un Teatro Lírico: conciertos, música de cámara, programados según el artículo anterior sobre el Conservatorio.

f) Una Escuela Superior de Música independiente del Conservatorio y dirigida por los artistas más eminentes, una escuela cuyas ramificaciones deberían extenderse a todas las capitales de la provincia.

g) Una cátedra de Historia de la Música y de la Filosofía.

h) Ediciones, a precio muy módico, de las obras más significativas de los compositores antiguos y modernos, desde el Renacimiento a nuestros días.

La ignorancia de quienes nunca vieron en este singular personaje sus aportes, pretendieron hacerlo figurar únicamente como el más grande de todos los virtuosos del piano, desconociendo incluso las transformaciones que el mismo virtuosismo generará en la orquesta, en el piano y en la construcción de instrumentos, los temperamentos o afinación y nuevas obras, en general. El simple hecho de la creación de sus Transcripciones y Paráfrasis, realizadas con maestría, generó una nueva forma de conocimiento artístico musical, propiciando, a su vez, la transmisión y difusión de la cultura a través del rey de los instrumentos: el piano, pero el piano de Liszt. Escritor y crítico musical, su legado como docente fue la herencia que influyó en toda Europa y América, principalmente y los testimonios de ello nos ocuparán en otros espacios, por lo pronto, nos concentraremos en estos rasgos característicos del individualismo y la psicología triunfante que rebasó el status quo de las herencias centroeuropeas. Este individualismo rompe con los preceptos cerrados del concepto que anula a la persona y lo convierte en parte de una masa amorfa que se reflejó en la polifonía que fueron parte del bloqueo de la personalidad y de las ideas libertarias y de emancipación del individuo, simbolizado en la Melodía. El propio Canto Gregoriano, que posee esos rasgos individuales de la concepción universal de Tonalidad Melódica, muy por encima de la Armónica que sólo es centroeuropea y no es universal, se vio mutilado y desfigurado en todas las obras polifónicas. Es la Ópera, o el Drama en Música y el surgimiento de la Monodia acompañada, quien da cauce al restablecimiento de ese bloqueo a la individualidad. El nacimiento del género Melódico- armónico en el Siglo XV, nos dejará adentrarnos en el papel que únicamente desempeñó la Armonía y los acordes en todo el periodo armónico-tonal; fueron y han sido sólo colores y respaldos, como soportes enfáticos de la supremacía del lenguaje, depositado hoy y siempre, en Melodía. La Melodía es poseedora de toda la capacidad del lenguaje y es común a las músicas de toda cultura no europea. La armonía no es un elemento natural de la música y hoy es Tímbrica, en los lenguajes contemporáneos. El concepto universal que trastocó todo ello es la Simultaneidad sonora que dio cauce al mismo sentido del color, la textura o los distintos vestidos que acompañan al personaje individual, llamado Idea sonora o Motivo. De aquí surge su más elaborada estructura a la que denominamos Tema. Sobre un Tema surge toda una creación. Como tal, es esta una real recuperación renacentista que propiciará el surgimiento de la Idea personal o Motivo, abriendo el camino al Tema, como uno de los símbolos del personaje y sus estados de ánimo, entre otros. Sin Ideas no hay posible comunicación ni expresión y éstas se depositaron en el Motivo Musical como eje y deposito esencial de todo ello. Sin Ideas no hay Lenguaje. Con Liszt, todos los dogmas de la tradición se caen y se gesta la apertura hacia la música del porvenir. Hablaremos del SONIDO EJE, como uno de tantos recursos lisztianos que darán pie y pauta a la recuperación de muchos otros valores musicales y transformaciones de todo el entorno del Siglo XX, amén de otros análisis y aportes significativos de sus obras.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

FRANZ LISZT INNOVADOR, SUS APORTACIONES A LA MÚSICA DEL SIGLO XX



El más alto virtuoso de la Historia de la Música, hipnotizó a todos sus contemporáneos y a las generaciones posteriores, de tal forma, que aún, en este Siglo XXI, no acabamos de asimilar su real y revolucionaria dimensión de cambio, actualización y reubicación del lenguaje musical, en casi todas sus aristas. Las corrientes y movimientos que surgen desde fines del Siglo XIX, tendrán en la obra de Liszt, Chopin y las teorías de François Joseph Fétis, las bases de los movimientos estético-técnicos de los inicios del periodo enmarcado como, Música Contemporánea del Siglo XX. Ahí encontraremos las bases de: los nacionalismos, la música atonal, serial, expresionista, politonal y polimodal, como puntos de convergencia en las búsquedas de los primeros 25 años, además del microtonalismo y la música de texturas y tejidos de las simultaneidades, en paralelismos de colores a la Debussy, entre otros. Provocador por excelencia, desató las más furibundas y violentas reacciones de músicos, como Brahms, instigado por Clara Schumann y en particular por el retrógrado Hanslick, Joachim y el clero, entre otros. Liberó a la MELODÍA de la tiranía tonal y desató los amarres de los clichés de la Forma. Nadie fue capaz de ver más allá del virtuoso, pues todos quedaron paralizados por sus luces multicolores y cegadores destellos. Sus escritos y en particular, su “Música del Porvenir” indigestaron a todos los conservadores de su tiempo. Despreciado por “francés” en ciertos círculos y por “gitano” y “húngaro” en otros, los propios vieneses y alemanes a quienes reivindicó, aún no le reconocen. Su espíritu era (parte de la doble monarquía) y es, actual y geográficamente, parte de Austria, desde el referéndum de 1923 y desde luego, merced a su madre austriaca, María Anna Lager y húngaro, por haber nacido en Raiding, a 50 kilómetros de Eisenstadt (Doborján en húngaro), donde trabajaba su padre Adam Liszt, para el príncipe Esterhazy, ambos eran parte del antiguo reino de Hungría, enmarcados, en el imperio austrohúngaro. En Raiding y Eisenstadt, se hablaba alemán, como lengua oficial, de tal suerte que Franz Liszt, no era ni austriaco ni alemán, fue un húngaro, germano parlante.

Fue el sumo sacerdote de la recuperación de la música alemana, a pesar de sus detractores y es el auténtico generador y creador de la mal llamada, 2ª Escuela de Viena. Las visiones de Schöenberg tienen en Liszt, al único generador de tales manejos, pero sin los anacronismos e incongruencias de Arnold, contrarios a las esencias del Ritmo. Todo ello fue posible, gracias a sus capacidades, fue niño prodigio y ello se prolongó, más allá de sus contemporáneos. Fue el músico más informado de toda la Europa del Siglo XIX. La poesía y la literatura, además de sus vínculos con las manifestaciones artísticas, sociales, religiosas y filosóficas de todo género, de su tiempo, le convirtieron en un estudioso y atento observador, de la naturaleza, del hombre y de sus avatares, descendiendo a las más recónditas situaciones del dolor, limitaciones y sufrimiento humanos, visitando frecuentemente asilos, hospitales y centros de desahuciados que frecuentaba. Un rasgo esencial fue su enorme labor como maestro, cuyas influencias rebasaron los océanos. México es uno de tantos espacios a donde sus influencias llegaron. Un factor sui géneris fue su generosidad, en el más amplio contexto del término.

Hay un contrapunto de símbolos, vale decir, de imágenes, vivencias y sentires del psicodrama humano, como “técnica y estética renovadas” que generarán en Liszt, la Forma Psicológica, girando hacia el centro de la personalidad y adelantándose a Sigmund Freud, por esas introspecciones derivadas de la conducta humana. Su personalidad e individualidad, tendencias y búsquedas a partir de sus impulsos internos serán puestas en relieve, confrontándose desde su adolescencia, mostrándolas a través de su instrumento, creaciones y escritos, exhibiendo una dualidad real y auténtica. Lo divino y lo humano, la naturaleza, la ciencia y el arte, lo diabólico y el espíritu místico-religioso cohabitarán en el Liszt del mundanal y humano sentir y vivir, con sus cientos de experiencias con las mujeres de la nobleza que lo asediaron durante toda su vida, incluso, ya siendo el abate Liszt. Desde su adolescencia, los impulsos hacia la religiosidad le generarán esas grandes dudas e incógnitas, que todo adolescente sufre, alrededor de los procesos de autoafirmación. Cohabitan también en él, las mieles del éxito del mundano pianista exuberante y del compositor con énfasis en el virtuosismo, signo de esa grandilocuencia pianística juvenil, pero también de creador, puestas de manifiesto en sus “Estudios de Ejecución Transcendental” y en su “Castillo del Amor” o “Don Sancho”. El mundo se le rendirá por tales exuberancias, provistas de una seductora personalidad arrolladora. Será siempre esa impronta de la pasión por la libertad, uno de los sellos y marcas de su espíritu, imbuido por los sucesos y efectos de la revolución.

Un SONIDO EJE, simbolizará al individuo que emancipa todas las funciones tonales tradicionales, llevándolas hacia la renovación total, abriendo, de nueva cuenta a la conquista, como nunca, de la libertad en la creación artística, atentando contra todos los paradigmas y supuestos de 18 siglos, actualizándolos, con incorporaciones que todo el eurocentrismo padeció, como parte de los cerrados y obtusos dogmas que se reflejaron sobre todo en las obras polifónicas que llegaron a excesos inusitados, anulando al individuo y a su libertad expresiva. Liszt, con unos cuantos artistas más, será el símbolo de la recuperación absoluta de la libertad, puesta de manifiesta en la reconstrucción de todo el lenguaje musical. Ésta individualidad y voz propia se recuperarán, gracias al surgimiento del Drama en Música en el Renacimiento y en particular en el surgimiento de la MONODÍA, que supedita a los acordes a ésta. Ahí se descubrió el poder del impacto del color de las distintas simultaneidades, llamadas acordes, clusters, tejidos sonoros o texturas. Los acordes siempre han sido y serán, grupos sonoros simultáneos que tienen como característica acústica absoluta, simples colores, de un principio universal que todo lo conjuga y absorbe, incluyendo hoy en día, todas las formas actuales de vibración y del ruido, además de los sonidos generados por el oscilador electrónico y el ordenador, respondiendo a un nuevo y actual paradigma, LA SIMULTANEIDAD SONORA. Los acordes o bloques sonoros de cualquier tipo, son elementos que tendrán como única función: subrayar y remarcar la acción dramática que se encuentra depositada integralmente en las palabras, el libreto y argumento en cuestión. Y todo ello, depositado en su majestad de majestades, la MELODÍA, madre y señora plenipotenciaria de las Ideas musicales. Para Liszt, como lo será para sus seguidores, como Claude Aquiles Debussy, Bartok y para todo el Siglo XX, los acordes retoman su función de color, como apoyo al Drama en Música y a la reunión de lenguajes que aportó el Teatro. Las ideas flotarán, desde su visión-proyección, en el universo de la liberación.

Ese sentido de la conducción absoluta de las ideas, depositada enfáticamente en la MELODÍA, tendrá en Liszt, debido a ese vínculo tan intenso que tuvo con la poesía y con la literatura en general; un eco de resonancia renacentista más amplia, pues recupera con ello: las escalas griegas auténticas en sentido descendente, incorporando la de tonos enteros, la pentáfona y las escalas zíngaras y escalas exóticas, contrarias a los modos eclesiásticos, que fueron una deformación completa de aquellos modos antiguos, en todos sentidos, deficiencia occidental de 20 siglos, que no se ha corregido. Incorpora también la microtonalidad, afinando su piano para generar en determinadas obras, colores de efectos especiales, además de: la atonalidad, la bimodalidad y politonalidad, entre otras, la armonía por 4as, 2as, 5as y la polimelodía. Cambia, amplía y enriquece el sentido tradicional de consonancia y disonancia, llevándonos a puntos de renovada conexión con un amplio espectro depositado en la naturaleza de las vibraciones que se iban desprendiendo de su acentuado y extraordinario virtuosismo, insospechadas experiencias sonoras, que sólo él supo sustraer del instrumento rey de todo el Siglo XIX. François Joseph Fétis, será el máximo exponente de las teorías transformadoras y revolucionarias que aplicaron: Héctor Berlioz, Federico Chopin y Ricardo Wagner, para subrayar a las cabezas esenciales, de todo el Siglo XIX. Del pianismo de Chopin y de Liszt, surgirán estos elementos revolucionarios, que cambiarán todos los supuestos de la creación, atada por las recetas formales de cocina, a las que obedecían sin chistar, casi todos los compositores, incluso los dizque innovadores del Siglo XX, cayendo en francas contradicciones y anacronismos de todo género. Pierre Boulez cometió la gran torpeza de pontificar sobre la estética de Anton Webern, preteniendo sujetar por medio de un mugroso contemporeómetro, inventado, junto con un ingeniero francés, para aceptar solamente, como tocables, válidas y aceptables, aquellas partituras que respondieran a los procedimientos webernianos que se murieron con él, remarcando los equívocos del propio Schöenberg. El daño de Boulez a la música actual, fue de casi 50 años y no se recuperó ni él mismo. Esta fue la más “moderna receta de composición” que además de resultar obsoleta y contraria al sentido esencial de la libertad creadora, en un individuo como Boulez, refleja esos genes de la “tradición y los cartabones dogmáticos clericales centroeuropeos, de los que aún no se liberan”. Estos señalamientos son parte de la desmitificación de todos los conceptos centroeuropeos que ya en tiempos de Liszt, fueron erradicados y desde luego provocaron en los ultraconservadores insultos a Liszt, vociferando contra las innovaciones y rupturas que pusieron en tela de juicio, su rancio academicismo. Lo puede usted checar en las publicaciones de la Revista “Echo” de Berlín de 1860, publicada por Brendel. También le ocurrió a Camile Saint Saens, quien sólo tuvo ojos para ver en Liszt al gran virtuoso y nunca entendió sus aportaciones, por más que haya sucumbido inconscientemente a sus influencias, influencias que veremos también, desde César Franck y Fauré hasta Satie, Dukas, Debussy y Ravel, para mencionar a varios de los franceses más representativos.

Ese SONIDO EJE, es él, como viva representación de otro trastocamiento y sacrilegio contra los tradicionalistas, que implicarán el ver que: la Tonalidad no existe en la Naturaleza. Así lo entendió Liszt, alrededor de las teorías de Fétis, junto con Chopin Berlioz y Wagner. En muchas de sus obras es demostrado y puesto en escena, cuando el sentido de la tónica, es desplazado por una voz (la 3ª o la 5ª, o por un acorde por 4as o por 2as, trastocando también el sentido de disonancia-consonancia), aparentemente secundaria, que no lo es ni lo será, pues todos los sonidos de un acorde tradicional que suena con una misma intensidad, son, absoluta y físicamente, tres generadores independientes y esto pésele al que le pesare. La ciencia exacta no admite ya la ignorancia o el desconocimiento en este tercer milenio. La tradición no es ciencia y la ciencia no engaña tampoco, a la naturaleza de nuestra percepción, en el sentido absoluto del término. Lo que suena, es.

Estas lecciones de Liszt, apenas empiezan a hacer mella, la situación es que a pesar de haber sido el único que restableció y propulsó, como nadie, la música alemana y la de sus detractores, les impuso la obra de Wagner, cuando fue Director Musical de la Corte de Weimar, cuando Wagner era proscrito como ciudadano y proscrita también, su música. El Renacimiento llegó a Alemania hasta el Siglo XIX, por ello surgieron: Schiller, Goethe, Heine, Schopenhauer, Wackenroeder, Hegel, Hoffmann, Schelling y varios más.

¿Qué compositor o músico tiene la seguridad en él mismo, para andar promoviendo y promocionando, a los demás colegas, incluidos los propios detractores y vividores de la actualidad? Es el tiempo y la Historia, que hay que volver a escribir, quienes darán cuenta de ello, de la trascendencia y real peso de las obras y aportaciones.

Esto lo encontramos en Liszt. Esa seguridad que le daba el dominio de todas las materias, junto al potencial del uso de su instrumento como vehículo de promoción sin igual, le colocan en una sitio fuera de lo normal, pues habida cuenta de que; como en el caso de otros grandes creadores como Alexander Scriabin, se ubican por encima de todos los compositores que son producto del mercado, incluidos los más tradicionales. Lo curioso de esta panorámica debiera ser un ejemplo en Liszt, pues no hacía discriminaciones ni distingos de ninguna naturaleza, sus capacidades le permitían, corregir en vivo, durante sus conciertos y presentaciones, errores del propio Beethoven y de Bach, mencionando a dos “monstruos sagrados”, que no son intocables, cuando detectaba deficiencias en su música ¡Sacrilegio! dirán los puritanos, pero a todos ellos se les notan los hilvanes, cuando no lograron tejer finamente el discurso sonoro y sus hilanderías. Es por ello que también recogemos de sus herencias, el desmitificar, lo que en la actualidad ya está superado, acabando con los tabúes y mitos sonoros de Occidente. Eso de que todo tiempo pasado fue mejor, es parte de ese conservadurismo rayano en lo retrógrado.

“El sentido oculto y poético de las cosas, esa idealidad que reside en todas ellas parece cobrar especial relieve en las creaciones del Arte” Franz Liszt, en su prólogo al álbum de sus composiciones “Années de Pélerinage”.

“La Naturaleza comulga con la Poesía y ésta inunda a todos los espíritus del Siglo XIX, ésta es símbolo de lo divino” Lamartine-Coussin.

“Mantener las estructuras de eso que identificamos como vida, implica el cambio y la evolución” nos dicen Lynn Margulis y Dorion Sagan: “Cambiar para que nada cambie es la esencia de la autopoyesis”, nos señalan en otro pensamiento y reflexión.

Fuera ataduras, es la lección lisztiana que en su caso, estuvo acompañada de Byron, Sennancour, Chateaubriand, Lamennais, Platón, Dante, Petrarca, Goethe, Heine, Schelling, Victor Hugo, Hegel, Hoffmann, Lenau, etc., amén de imágenes de Miguel Ángel, Rafael, imbuido de pensamientos estético-filosóficos que lo acompañarán en el decurso de su vida, abierto siempre a las experiencias de esa enorme puerta de las emociones, como sustrato del pensamiento creador que lanzó hacia la conquista de la libertad individual.

Liszt siempre operó, en cierta medida, de acuerdo con una Genética de la Música y del Arte, uniendo la antigüedad con su visión del futuro. Jugó con los mismos elementos, pero les dio una nueva dimensión-visión, universalizándolos.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes

1.08.2010

Estudio Opus 10, N° 12, de Francois, Frederik Chopin.


INTRODUCCIÓN Y PREÁMBULO

Miradas de la tradición orientadas hacia el Siglo XXI, homenaje a un poeta del piano, nacido en 1810.

Emblemático y significativo Estudio, por representar la lucha de un individuo que no pudiendo tomar las armas por su estado de salud, en defensa de su patria, proyectó y elevó su espíritu, más allá de la estratosfera, irradiando de luces multicoloras el universo de la sensibilidad y la espontaneidad sonora, haciendo del virtuosismo en el teclado, la voz del cantabile emocional.

Un elevadísimo porcentaje de los intérpretes, que no recreadores, incurren en errores de prosodia y ortografía musicales, por los vacíos y huecos en los sistemas tradicionales, que imposibilitaron el conjuntar, el todo con las partes, por esa visón reduccionista y fragmentaria, occidental, que no favoreció la integración, contextual y orgánica, provista de todas las herencias, sobre todo, las de la Antigüedad clásica, que fueron vetadas, alteradas y suprimidas por la iglesia, desde la Edad Media. Si bien el proceso evolutivo de la música centroeuropea es muy lento, no deja de estar provisto de estas enormes grietas de las prohibiciones clericales y de los dogmas; mentalidad que aún persiste en muchos. De ahí nacen estos indispensables cuestionamientos y revisiones, en cuyo recorrido, le pido me acompañe y me cuestione. Son loables desde luego, los esfuerzos más recientes, de tres o cuatro teóricos, pero no complementan la visión integral. ¿Por qué? Por esa mutilación y negación interdisciplinaria que se redujo, a preceptos y orientaciones que rechazaban el mundo pagano de la Antigüedad, de donde provienen gran parte de nuestras raíces y orígenes, incluidos los religiosos. Al encontrar que ningún instrumento sinfónico es de extracción y origen europeo, nos remontamos necesariamente al Oriente, sus imperios antiguos y ancestral cultura. La división entre el Imperio romano de Oriente y Occidente, dejó sus huellas y sobre todo la separación y el abandono premeditado.

Lograr acercarnos a las esencias de la organicidad sería el fin último de todo sistema o método de análisis musical, que debe colindar con el método científico y cuyos procesos de investigación, nos permitirán acercamientos de mayor profundidad y claridad, sobre nuestros orígenes y Genética, artístico – musical.

Una obra maestra es un ente con vida propia, de ahí sus vínculos con la ciencia y sobre todo, con la naturaleza; ancestral referente de los investigadores y creadores. Este es el caso de esta pequeña, pero elocuente obra, que nos ilustra y cuestiona. Es indispensable retroalimentar lo aquí expuesto y ampliarlo, para entender el camino y estado actual de la música de nuestro tiempo. No podemos negar el pasado pues somos su herencia viva, pero si debemos tratar de entenderlo y comprenderlo de mejor forma, para corregir lo necesario.

Si no hay principio de articulación, organicidad, gramática, sintaxis y vínculos del lenguaje, no hay, ni existen: el lenguaje en sí, la propuesta u obra y, sería ocioso, su análisis. Hay obras que no resisten el análisis.

Nuestros criterios y posturas parten de los creadores y más que de éstos, de algunas de sus obras que se han convertido en parte-aguas. Tal es el caso de las aportaciones en el Siglo XIX, de Francois Frederik Chopin y Franz Liszt, quienes influyeron en, prácticamente, todos los creadores de su época y de todo el Siglo XX. Concebir a Wagner es mirar hacia Liszt, su generosidad económica y musical, con múltiples materiales musicales y el principio del motivo conductor, que surge del Poema Sinfónico y que fue la base que encontramos en casi todas sus óperas. Literatura y Música, de nueva cuenta, al rescate y propulsión del devenir.

Si bien esta visión acude a sencillas observaciones, encuentro en ellas, el inicio y posibilidad de extrapolarlas en otras aplicaciones, estilos y épocas.

Al intentar huir de la Tonalidad, ampliarla y/o enriquecerla, nos colocamos ante incorporaciones que nos conectarán con los lenguajes del Siglo XX. Debo decirle, que la Tonalidad no existe en la Naturaleza de la Físico- acústica. La escala de escalas lo afirma, como ley física inmutable y es la serie o escala de los armónicos y ésta es, en todo caso, una Dominante eterna o la representación perfecta del Movimiento. Pareciera que Chopin lo enfatiza, comprende y propone en este Estudio.

La obra se inicia en la Dominante y deja, a la supuesta Tónica, al final, como otra Dominante, pues la última sección se desarrolla sobre la Subdominante. Juego de tensiones sui géneris, que nos dan un manejo de los recursos de la tradición, con otra perspectiva y prospectiva, por cierto, muy cercana a los dictados de las leyes exactas.

Chopin fue un visionario e influyó de manera determinante en Franz Liszt, quien dictó todas las tendencias de principios del Siglo XX. A la cabeza, y como línea de conexión de esos aportes, tenemos a: Alexander Scriabin, R. Wagner, César Franck, R. Strauss, seguido de Bartok, Stravinsky, Schöenberg, Messiaen, etc. y los nacionalistas de todo el orbe, abriéndose a la globalización sonora, de la mano de los balbuceos de la tecnología del siglo pasado.

Recuerde usted que Liszt es quizás, el único creador que utiliza la microtonalidad en el Siglo XIX, afinando ciertas zonas del piano, para generar efectos de color, ambientación y dramatismo, en algunas de sus piezas. Fue el músico más informado de su tiempo.

Encontramos en Chopin, una oportunidad para revisar detenidamente nuestra tradición, con la mira puesta en el Siglo XXI, enriqueciéndola y actualizándola, entre todos, con las aportaciones de hoy. Es una contribución que busca críticas y correctivos, para llegar a una redefinición del pensamiento musical del presente. Resulta curioso que sea una obra tradicional, que pareciera no irradiar en el contexto chopiniano - por su popularidad entre los virtuosos - la que pueda abrir la panorámica. Por distintas vías, arroja la exploración de los lenguajes actuales, más allá de la mal etiquetada, 2ª Escuela de Viena, que se centró en un limitado círculo, cerrándose a otras esenciales aportaciones. Fue precisamente el húngaro, el que restableció y salvó a la música alemana en el Siglo XIX, cuando fue Director musical de la Corte de Weimar, imponiendo a Wagner, entre otros. Los enunciados del propio Schöenberg, se encuentran en los aportes lisztianos e incluso son rebasados.

Cuando se habla en Arte de “modernidad” ruptura o cambio y cuando se descarta la herencia tradicional, obedece en veces, a una parte de la visión o, al desconocimiento de otras realidades no occidentales. Hay formas estereotipadas en las que todos fuimos educados, tradicionalmente. Tenemos una herencia de enseñanzas muy semejante. Correctivos y propuestas de investigadores diversos, han trastocado y enriquecido nuestra concepción primaria.

Ampliaciones e incorporaciones, provenientes de muchas latitudes y de la Antigüedad, serán las que se adhieren a la genética y al discurso musical, con tintes de la Físico – Acústica, como parte de los elementos de este enfoque y análisis, junto a algunos principios filosóficos. Darle permeabilidad a este acercamiento alrededor de Chopin, dirigiéndolo y vinculándolo hacia otras épocas y estilos, en particular hacia los lenguajes de hoy y de ayer; es una de las metas.

 

Elementos de nuestra visión y concepción que se adhieren a mi visión de incorporación y actualización.

En esta obra de F. Chopin, encuentro esta cimiente de orientación, hacia una nueva forma de ver nuestro sistema musical, buscando su esencia integral, sin descartar nada, pero ampliando la visión. Partamos de la premisa de las grandes limitaciones del sistema tradicional, armónico – tonal, que en su interior, posee elementos que podemos incorporar con otra óptica, sin dejar de valorar sus hallazgos. En otra entrega puntualizaré al detalle tales limitaciones, algunas de las cuales son ya enunciadas en este ensayo.

¿Por qué y cómo llegó Occidente al lugar que nos ocupa, en esos 18 siglos y porqué se abrió de forma tan amplia en el Siglo XIX, ante los evidentes contactos con otras realidades y mundos que se rechazaban e incluso se siguen rechazando hoy día?

Una síntesis de las aportaciones del Sistema Armónico-tonal se abrió en el Siglo XIX hacia dinámicas posibilidades, para incorporarlas y ampliarlas, como una de tantas partes de la evolución musical y artística.

Nuestra visión y propuestas, se desarrollarán sobre los principios del Ritmo y La Motívica o Ciencia de las Ideas sonoras. Alrededor de la Motívica, haremos una propuesta inicial, hacia “Las partículas sonoras del motivo” ampliando con ello nuestros tradicionales conceptos y abriéndolos hacia la exploración del micro universo sonoro, intentando escudriñar al interior, para acercarnos a las bases de la organicidad.

Una mirada hacia la interválica chopiniana del Estudio Op 10, Nº 12, en este Sistema tradicional y otras formas de exploración, buscan darle mayor amplitud a los principios del análisis, sustentados en una actualización teórica, respaldados por La Motívica y el Ritmo, como ejes maestros. Estructuras básicas universales como principios de organización y unidad de estilo, son, y siguen siendo, las escalas, que han girado alrededor de la octava, en las distintas culturas. Hoy nuestra “escala“, es muy compleja, pues aglutina sonoridades acústicas, electrónicas y voces de la naturaleza. Desde luego que nada se descarta, pero es necesario verlo con los ojos del buen sentido de la globalización, en donde nada se elimina ni rechaza.

Ampliación e Incorporación son los sustratos-esencia de mi visión, como fundamento de ella.

Usted le puede poner a una línea melódica, arriba, abajo, o en ambas alturas o diversas y múltiples combinaciones: simultaneidades, armonías, acompañamientos, contrapuntos o como les quiera llamar, pero la Idea y la melodía, siempre serán las que tienen las esencias, no sus mezclas, por más elaboradas y sofisticadas que sean, provengan de donde fuere. Así vemos cómo se han vestido y acompañado las Ideas musicales, ampliando sus contenidos en texturas, tejidos, densidades, colores, etc.

El Jazz es un preclaro ejemplo que recoge las aportaciones del Siglo XIX y entre otras, las de Chopin, con sus mezclas polimétrico - melódicas de regularidad contra irregularidad y la ampliación, incorporación en el uso de los modos y escalas diversas.

La maduración del Lenguaje Armónico – Tonal, deambuló de forma aislada sobre sus diferentes elementos, empezando por su proceso de la escritura y grafía que va desde los puntos y rayas de los neumas, a las diferentes notaciones. La Melodía es el elemento que siempre se encuentra a la cabeza de toda manifestación, dentro de la cual se depositan todos los ingredientes y vínculo Tienen una dependencia absoluta del lenguaje, ligada a la danza, que fueron asociaciones naturales de la Antigüedad, seguido del simple establecimiento de la métrica que apenas, entre el Siglo XII y XIII, gracias a Philippe de Vitry, inicia un lento proceso seguido de las tablaturas, hasta llegar a la notación redonda. Los mismos instrumentos son parte de ese lento desarrollo por las prohibiciones de la iglesia, además de las de la danza y del canto entre las mujeres. A partir del Siglo XV, el elemento Armonía, inicia su proceso que culmina en el Siglo XVIII, acompañado del surgimiento de la Ópera o el Drama en Música, como el factor que inicia el proceso de integración e interdisciplina. Gracias al Teatro con música, el énfasis anímico y de dramatización, los acordes toman ese carácter que favorecerá que sus colores subrayen la acción y contenidos literario – teatrales.

En Chopin esto cobrará un énfasis particular y lo veremos más adelante. Ya J. S. Bach, lo había logrado también en sus pasiones, destacándose esa liga entre los contenidos emocionales del texto y los acordes y motivos musicales, independientemente de lo que lograron los compositores de óperas desde el Renacimiento.

Sujetar a toda obra a las inclemencias de lo que suena, como verdad inmutable, sería lo ideal, despojándola de toda elucubración teórica, tanto en sentido horizontal como vertical. Las coordenadas de la dimensión Espacio- Tiempo son el parámetro. Con ello, buscamos el absoluto en La Música, que son los intervalos y las frecuencias de todo género, adosados en grupos o líneas sonoras individuales, sabedores de toda suerte de texturas y tejidos, homófonos, heterófonos, polifónicos, lineales y sus distintas mezclas y combinaciones que usa la música actual. Las distintas formas de síntesis y análisis en la música electrónica tienen estos principios y sus variables son hoy en día, una sumatoria de un largo proceso de adhesiones diversas con combinaciones que han venido a enriquecer tanto el concepto de creación de nuevas voces, como de metodologías aplicadas a la creación; las voces de la Naturaleza a las que llamamos ruido, son ya, parte del espectro sonoro actual. Lo que suena; es.

Nos dirigimos hacia la Naturaleza de las vibraciones y su impacto real, auditivo y sensorio – perceptual, como uno de los medios para llegar hacia dicha síntesis. La Psicoacústica, es una de las nuevas herramientas en la que nos podemos apoyar, para adentrarnos en los niveles de actualización de la Ciencia- sonora.

Adecuar nuestra conciencia e inteligencia perceptual sobre otras bases, será indispensable.

Debemos ser capaces de, por lo menos, intentar nuestra personal conjunción del todo con las partes. El objetivo es ampliar nuestra experiencia sonoro – perceptual.

Siendo La Motívica, el eje primordial de todas estas tareas, los ejemplos varios que le mostraremos, son chopinianos, situación que, desde la visión de esta pequeña obra, pretende mirar al interior de Chopin y encontrar, en otras de sus obras, rasgos característicos de sus creaciones. Esta mirada no es exhaustiva sino una muestra de lo que perseguimos en la revisión de este Estudio. Tampoco es nuevo, pues los compositores de gran talante, así lo han dictado y son los únicos que tienen la palabra.

Otras épocas, estilos y creadores serán vistos bajo esta óptica.

El abordaje de la obra integral de Chopin, arrojaría de cinco a seis, muy gruesos volúmenes, mínimo.

La esencia de la Música como Lenguaje (una vez que maduró como tal) se encuentra en la Motívica y ésta, a su vez, descansa sobre El Ritmo, de ahí surgirá El Tema, como proceso último de su maduración, en dieciocho siglos, emancipado de su madre la Poesía, como máxima expresión, transitando por la palabra y la Literatura en general, de las cuales dependió siempre, en íntima relación con la Danza y con el movimiento, formando una unidad indisociable. Las reiteraciones de la unimotívica en la danza, generaron buena parte de algunos de los tratamientos musicales a través de los tiempos. Eran patrones u ostinati, que operaban como fuente de la construcción melódica y variación contrapuntística o armónico-melódica. Tampoco es distinta, en ese contexto, la visión real del Tema y Variaciones del Renacimiento y Barroco, para que nos adentremos en las maneras de crear y componer música. Otro elemento esencia, que refrenda todo lo anterior, es el hecho concreto que dotó, a toda la Polifonía, de canciones populares o melodías gregorianas para sus desarrollos y propuestas varias, que; dicho de otra manera, equivalen a lo mismo. Todo ello representado en un texto o pretexto, para elaborar distintos juegos y manejos de voces.

El principio de la Variación es el factor primario y rudimentario en la composición

VARIACIONES SOBRE EL MISMO TEMA, es la base de la que partió la música y la polifonía occidentales, arrancando de las rondas infantiles de: lo que hace la mano (el primero) hace la tras (el de atrás) simple juego de imitación en juegos infantiles, del que surge el Canon, forma rudimentaria de la imitación que será la pauta de casi todas las imitaciones contrapuntísticas y las formas medievales y renacentistas que culminan en la fuga barroca. El Tema y variaciones, la Pasacaglia, la Chacona, la Fuga, las Glosas, las Folías, los Tientos, el Preludio y el Estudio, parten de este mismo principio y proceso. Todas tienen que ver con un ostinato, con mayor o menor complejidad, girando sobre un motivo o un Tema que se repite, incesantemente. ¿Cómo se maneja este principio? ahí intervienen los subterfugios técnicos de toda índole, junto a la información, oficio, imaginación y creatividad del compositor. Origen en el movimiento y en un aspecto lúdico, provisto también de elementos del lenguaje. Las plegarias y los rezos cantados obedecieron y se fundamentaron en los textos religiosos, de donde extraen sus contenidos y formas. Todo el Canto gregoriano y toda la Polifonía se supeditan, necesariamente, al texto, no existen fuera de éste.

Pero recuerde que de la Técnica, no se puede hacer la panacea, como casi todos los teóricos han postulado, ésta se reduce, drásticamente, a un medio para alcanzar el fin. La Estética, se ubica a la cabeza y deriva en la demanda de recursos y medios para el logro de la obra. El contar con un estilo propio, es la meta de todo auténtico creador en donde la espontaneidad, brilla sobre todos los anteriores recursos que generalmente son deshechos, cediendo a la espontaneidad que se logra, una vez que se domina el lenguaje, la impronta de una visión crítica y autocrítica, en un contexto actual.


Partículas sonoras

 ¿Qué son las partículas sonoras y cómo podemos trabajar alrededor de ellas?

Cualquier sonido generador y su serie, secuencia o escala de armónicos, está formado por partículas o componentes. Los acordes y los clusters también. El principio del Motivo y sus leyes parten de ese mismo patrón y sus diferencias, elementos básicos y paralelismos entre otros lenguajes, giran absolutamente, alrededor del principio filosófico del Ritmo. Es el principio del Uno (TESIS) acompañado de su contraparte, el Cero (ARSIS). Ambos se mueven alrededor del principio universal de dualidad y/o Ley de los opuestos o contrarios, acompañado del principio de Unidad- Variedad y del de Movimiento - Reposo. Todos ellos están sujetos a los principios de la Dialéctica y sobre todo, del concepto filosófico del Ritmo, de la mano de las dimensiones Espacio - Tiempo.

 Al ampliar esta visión – concepción, podemos considerar dentro de la Simultaneidad, las mezclas de diferentes fuentes sonoras en las que tanto lo acústico como lo electrónico pueden estar aconteciendo a la vez, con cualquier fuente sonora proveniente de la naturaleza.


Chopin

Al margen del desdoblamiento de nuestra visión, le haré una breve síntesis de todos los motivos y partículas que emanan y surgen en esta obra chopiniana, a partir del Acorde - Motivo – Generador, como eje de todo el movimiento y la energía que se despliega en esta obra y, en toda obra que siga estos principios. Haremos un desglose minúsculo del potencial que encierra dicho Acorde – Motivo, a las que nos referiremos como “partículas”. Pareciera que este acorde inicial, le roba a la escala, sus potencialidades y la sujeta, o supedita, a sus enunciados y contenido, abriéndose a otros enfoques.

La obra posee motivos musicales que encontraremos en la producción chopiniana como parte de su metamorfosis, estilo y personalidad melódico - interválica. Las interacciones motívicas de este Estudio, tienen un desglose de sus partículas, cuyo punto de partida es ese un acorde de cinco sonidos y sus componentes, dispuestos en una estructura vertical de determinados intervalos que se desdoblarán melódicamente. La duplicación de la sensible marca una dirección que operará en la obra, trazando la ruta del descenso inicial y enmarcando sus puntos básicos que van ocupando el lugar de la Tesis de los motivos iniciales y, a su vez, del total del descenso, desde el primer compás hasta el inicio del tercer compás (primer miembro de frase). Se utilizarán cuatro de estos cinco sonidos, independientemente de otras variables, transformaciones o derivaciones, que irán, de uno, hasta once sonidos, como parte de la metamorfosis melódica del motivo. Curioso detalle es la aparición del tritono, como división exacta de la octava. El tritono tendrá especial manejo en toda la obra y en el primer periodo, ocupa el lugar de las Tesis, en los motivos de la voz que desciende.

¿Entendemos o identificamos todos lo mismo, como periodo, en refiriéndonos a la estructura que aglutina las diferentes partes y componentes de la forma?

Para esclarecérselo, le pondré, en un apartado especial, cuáles y cuantos son dichos elementos o partes de la estructura, que responden a la organización primigenia del concepto binario – ternario. La Forma, es lo más simple de la estructura musical y es, al final de cuantas, el último resultado del todo con las partes, que es, absolutamente libre. ¿Qué decurso, trayectoria o desarrollo tendrán o seguirán las Ideas, Temas y/o motivos musicales……? nadie puede prefijarlo. En Arte no hay recetas.

 

Emoción y estados de ánimo

Hay una crispación emocional en el Motivo inicial que es a la vez una provocación teórica, estética, técnica e histórica. La duplicación de la sensible, es un exponente especial en este Estudio, junto a la fuerza del tritono, que tendrá particular presencia en esta obra.

El choque del intervalo de 2ª, al interior del acorde, es una de las partículas esenciales, así como todos los intervalos que se dan y se desprenden con sus sumas y restas, en esa mágica Simultaneidad de este acorde – motivo inicial. Recordemos lo que es y significó el tritono. El tritono aparece desde los griegos en el género diatónico, pero toda la Edad Media y la iglesia lo deshecha, a pesar de pertenecer al único género que los romanos podían utilizar, debido a su escasa sensibilidad y capacidad musical. La cultura estaba en Grecia y en el Mediterráneo, Roma es su heredera. El tritono era el intervalo del diablo, o sea: “La Naturaleza”.


Simultaneidad

Ampliar nuestro concepto de Acorde, por el de Grupo sonoro o vibratorio, conjunto, bloque o cluster, si lo prefiere, será el puente de enlace, hacia toda suerte de simultaneidad sonora de cualquier periodo o época, por ello, en este primer Grupo sonoro en Chopin, encontramos esa posibilidad. Una reiteración del primer acorde, concebido como ese Grupo o conjunto sonoro, aparecerá con más fuerza, en el primer periodo. Se presenta como segundo Grupo o conjunto, provisto de esa propuesta inicial, desde el final del 2º compás para caer en la Tesis del 3°, entre ambas voces, repitiéndose en la voz superior, dentro de ese primer periodo, con análogas funciones, precedido de una Arsis, que arranca con un La bemol con choque de 2ª mayor en su interior y gestando bitonalidad, con la voz inferior, para acrecentar la crispación - tensión.

Una elocuente compactación, es lo que contiene el Motivo inicial sobre el primer acorde en inversión y, otro impacto, fuera del contexto tradicional, se encuentra en el siguiente bloque sonoro del 2° compás. Choque y disonancia, como marco del inicio, expresado de formas distintas. Más crispación-tensión: El ataque es la Tesis y su prolongación y el silencio son Arsis, veámoslo en sonidos:

Bitonalidad, entre las dos voces.

Arsis                       Tesis

En este 2° choque, se dará un incremento de la crispación-tensión, generando un impacto bitonal, desde la Arsis.

Irradiación, es el concepto que sintetiza, anteriores y lentos procesos emanados de este acorde que se reduce filosóficamente, al factor de integralidad, depositado en el Ser, en el UNO. En este contexto, toda conducción de voces se somete a los dictados de esta fuente primaria, en una visión concéntrica, de síntesis. En éste y todos los casos, es El Motivo o Idea sonora quien marca la ruta. Recordemos el papel esencial que tienen las tesis alrededor de este concepto del UNO. Usted podrá reducirle las arsis anteriores y posteriores, pero jamás podrá atentar contra el UNO, que es la tesis. La tesis no necesita sonidos en arsis, se basta a sí misma, pues la inmensidad del infinito de la arsis, es su soporte esencial y puede ser acompañada, simplemente, por el silencio, como su contraparte u opuesto. Un símil sería esa imagen que se produce en la oscuridad, en un breve destello de luz. Ley de los opuestos o contrarios, principio de la dualidad universal.

También, a propósito de la supuesta modernidad, es indispensable revisar los aportes de humanistas y este es el caso de Claude Lévi-Strauss, recientemente fallecido, propulsor del Estructuralismo. Entre sus pesquisas y visión antropológica y sociológica al referirse a la mente humana nos dice: “no existe una diferencia significativa entre el pensamiento primitivo y el civilizado” “la mente humana organiza el conocimiento en parejas binarias y opuestas que se organizan de acuerdo con la lógica” y “tanto el mito como la ciencia están estructurados por pares de opuestos relacionados lógicamente”.

Es otra manera de describir al Ritmo, con alcances de la antropología, la sociología y la etnología, como al eje maestro de la vida, del arte, de la naturaleza y del cosmos. De ahí la primacía del motivo como sustrato-esencia. Si no se comprende esto, no hay lenguaje y, si no hay lenguaje, no habrá ideas que comunicar o expresar. Es la esencia de las ideas quien da vida, forma y estructura, sujetándolo a su gramática y sintaxis.

Regresando a Chopin, en este primer acorde, grupo o bloque sonoro (magistral planteamiento y hallazgo) no se repetirá de la misma forma, en toda la obra, de ahí su especial significación. Ese Si natural, o sensible de la tonalidad de “Do menor” tendrá importantes interacciones y marca una dirección – intención, en síntesis; es, el instante.

Uno de los intervalos conductores será el tritono, como si este personaje, se estuviese emancipando de los diecinueve siglos, cambiando radicalmente el inicio tradicional en la tónica, por el de la dominante, con la frente de la sensible duplicada en lo más alto, con la fundamental en medio; como un reto que atenta contra la fundamental del acorde. Aquí la sensible se enseñorea y manda sobre todas las tradicionales reglas y preceptos, (su duplicación a la 8ª, la convierte en el centro de atención) a su vez, abre, dentro de su potencial, una serie de posibilidades para ver la música tradicional de variadas formas, tendiendo un puente hacia la música actual. Densidad y color de un solo bloque, compuesto por varios sonidos y concebido, como masa sonora, cuyo contenido se expresará, en grupos de varios sonidos, linealmente, y con diferentes desdoblamientos y derivaciones. En dos de sus scherzi, Chopin presentará un acorde 7ª de sensible, con este mismo principio.

                                                                                                                                                           

El Uno y el principio de la Tesis

Recordemos a Aristoxeno de Taranto y su visión de la mínima irrupción en el silencio. Esa irrupción es nuestra Tesis; su contraparte es, Arsis. Tesis será también, desde la perspectiva del concepto de Espacio - Tiempo (que describo en los artículos de la página del CENCREM: www.cencrem.com) el punto, la confluencia, en donde el antes se puede ligar al después, únicamente a través de la Tesis, como centro de unión – separación, dicho metafóricamente; como eje de la naturaleza de las Ideas sonoras.

El silencio será Arsis, al igual que la prolongación de un sonido largo. El ataque de una sonoridad, corresponde precisamente a ese instante, a la brevedad que trastoca la nada en algo y la reconocemos como Tesis. Es particularmente ilustrativo el inicio de este Estudio, ya que establece: la conciencia, significado y lugar de su génesis, con una fuerza y color únicos. TESIS = 1 = brevedad = mínima irrupción en la nada, en la oscuridad, en el silencio, en el abismo del vacío que se convierte en; el algo, el contraste o complemento que le da sentido, comprensión, y razón de ser: es la existencia que se pone de manifiesto, que grita y trastoca la inmutabilidad de la nada, haciéndola algo y dándole su lugar en el espacio- tiempo.

Veremos al mismísimo acorde inicial, desdoblarse entre las notas, mostrando sus intervalos y usos, durante todas las cascadas que descienden y ascienden a partir de la Tesis depositada en la simultaneidad del Acorde-Motivo-Generador. Una secuencia de notas puede ser enunciada de diferente manera, cambiando por completo su sentido y significado, en tanto Motivo. Equivale a los componentes o partículas de una palabra de cuyas combinaciones de letras y sílabas, surgen significados diferentes. Esto ocurre, tanto en sentido vertical del Grupo o Bloque sonoro, como en el horizontal. Un impacto sensorial se produce y es lo que atiza, sobre todas las formas al cerebro, a través de nuestros órganos, como ventanas de la percepción. En otro trabajo desdoblaremos todo el sistema de Simultaneidad en la Música, pues la interválica es lo único absoluto en la Música junto a las frecuencias.

Esta forma de concebir este Bloque o Grupo sonoro del Acorde inicial, posee una contundencia que será la base de los espesores y densidades que veremos en Debussy, en Ligeti, en Penderecki y muchos otros creadores que captaron estas esencias. Sus obras están llenas de movimientos de las partículas sonoras, generando dentro de la Simultaneidad, esa nueva concepción – visión de tejido, textura o cluster sonoro, que vino a ampliar la concepción de acorde, como su antecedente directo, junto a los primarios balbuceos de punctus contra punctus y demás desdoblamientos y conceptos de la Polifonía medieval y renacentista. Chopin impactó a Debussy, de forma especial, y a todo el nacionalismo, universalmente hablando.

Las melodías de Debussy, los tejidos y texturas de Penderecki o de Ligeti, más las mezclas de varios osciladores electrónicos con sus filtros, modificadores de envolventes, moduladores, etc., son una de tantas derivaciones de ello; son melodías de densidades o bloques sonoros. Es una de las formas de concebir, las diferentes texturas y tejidos que aparecerán en el Siglo XX, bajo esta óptica. Es así que, El Uno, adquiere textura, espesor y colores diversos, en este Estudio de Chopin. Es un equivalente, al estadio primario de la concepción de las leyes de los armónicos, operadas a través de la tecnología y sus diversos agentes.

La muy “especial escala” de los armónicos, concebidos así, nos dan en la primera octava: la octava, en la 2ª, una quinta y una cuarta, en la 3ª, el acorde de séptima de Dominante con duplicación de la fundamental y la aparición de microtonos, en la 4ª, una escala exótica, ajena por completo a las estructuras tonales tradicionales, en donde nunca aparecerán los rasgos del sistema armónico – tonal, pues aquí ya estarán presentes más microtonos y si seguimos a la 5ª octava, el resultado será cromático y microtonal y así sucesivamente. Cada sonido tiene sus propios armónicos y, ahora justifíquelos tonalmente; es, prácticamente, imposible.

En la escala de armónicos, tenemos los diferentes periodos de la música de 20 siglos, haciendo el recorrido que se dará en sus diferentes octavas: cada una casi equivale a un periodo representativo.

Insertar ejemplo de los armónicos

Hoy podemos llamar acorde a: Do sostenido, Re y Mi bemol, a distancias de semitonos, sonados simultáneamente y con la misma intensidad; que son iguales a Do, Mi, Sol, sonados también simultáneamente a intervalos de 3as y con la misma intensidad, que corresponden al ejemplo tradicional de las triadas.

Concebir dos sonidos como nueva directriz de la Simultaneidad, es básico, pues cada sonido o ruido que suene simultáneamente con otro tendrá sus propios armónicos o conformantes, independientemente de que algunos de estos armónicos puedan ser comunes a dos, tres, cuatro, o más sonidos o ruidos. ¿Cómo armonizan entre sí, como generadores al mismo nivel? es una resultante de color que se altera por completo, con cualquier cambio de posición y, si se abren los intervalos, las realidades son, necesariamente otras.

El hecho de que sea, cualquier generador, el sonido más grave, dio pie a considerar al bajo, como respuesta a la Físico – Acústica, pero en cuanto se gesta cualquier inversión, se acaba lo que se vendía. La realidad acústica está por encima de todas las teorías tradicionales y requiere, ser revisada y actualizada, por completo; ya perdió su función, desde el Siglo XIX. Las funciones empezaron a cambiar y a modificarse, substancialmente, a partir de este periodo, de ahí las irrupciones y propuestas que cobrarán vida en el siguiente siglo.

La música se sirve de la simultaneidad y mezclas de lo viejo y lo nuevo, pero, sobre las bases del “Absoluto sonoro de cada agrupación o bloque sonoro simultáneo” que nada tiene que ver, con inversiones ni duplicaciones, pues todas ellas son Grupos completamente diferentes y así, estamos ampliando su percepción hacia la realidad de las vibraciones, fundamentándolo sólo en los intervalos y sus infinitas combinaciones. Ampliaciones -incorporaciones, son la resultante real de la evolución musical. Veo en la misma proporción, los sonidos con una misma intensidad, de arriba hacia abajo, de, en medio hacia abajo y/o de abajo hacia arriba; no hay diferencia alguna, salvo por las interválicas que se conjuntan. El oído no sabe quien manda, si el sonido de en medio, el bloque del registro superior o la voz más grave. Hay siempre una colorística de bloque total, que afecta y toca nuestra sensación-percepción, más que la intelectualización del propio fenómeno. La síntesis del total, se convierte en Tímbrica pura y es lo que impacta y se conecta a la fuerza de la dirección de las Ideas y ésta, hace girar a su alrededor, al todo con las partes.

Entonces, no hay diferencias entre los sonidos de un acorde, sonando todas sus voces con la misma intensidad. Cada sonido del acorde o bloque sonoro producirá su particular serie o escala de armónicos. Estas diferencias aparecerán, solamente, si establecemos planos sonoros con gradaciones precisas de la dinámica, entre cada una de las voces que suenan simultáneamente, lo cual hace destacar, en primerísimo plano, a la línea conductora que está siempre depositada en la idea sonora. Equivalente a ello, es el punto de fuga o la perspectiva en las artes visuales.

Fuerza detonadora, es la intensidad a la que usted pronuncia las varias voces o eventos simultáneos. Es, simplemente, una ley físico-acústica la que impone y se impone, y párele de contar. Por ello el Barroco y el Renacimiento quedaron muy atrás, como partes de un proceso evolutivo importante, que despega hacia otros derroteros. Fueron parte de la maduración evolutiva del planteamiento occidental.

© CENCREM.COM | Francisco Núñez Montes